Robots cirujanos, arma de doble filo
CHICAGO
(AP)
— El instrumento más popular estos días en los quirófanos de Estados Unidos es
un robot de múltiples tentáculos apodado da Vinci, que cuesta un millón de
dólares y que se usa en unas 400.000 cirugías al año.
Sin embargo, el
asistente mecanizado está en la mira debido a denuncias de que es demasiado
costoso y que ha causado la muerte de varios pacientes.
También ha habido una
serie de escabrosos accidentes: en un caso, el brazo robótico no soltaba el
tejido al que había sujetado en medio de una operación, y en otro, el brazo
golpeó el rostro de una paciente que estaba acostada en la mesa del quirófano.
¿Acaso habrá llegado la
hora de limitar el uso de esta máquina?
Algunos médicos opinan
que sí, arguyendo que la popularidad del robot se debe sólo a una hábil campaña
de publicidad y mercadeo. Sostienen que no hay evidencias concretas que la
cirugía mecanizada es más eficiente que la convencional.
Muchos hospitales en
Estados Unidos promueven la cirugía robótica en los panfletos publicitarios que
entregan a los pacientes, en sus sitios de internet e incluso en vallas
publicitarias. El objetivo, en parte, es precisamente atraer clientes para
poder financiar la costosa máquina.
El da Vinci se usa en
todo tipo de operaciones, incluyendo la extirpación de próstatas, vesículas y
úteros, la reparación de válvulas sanguíneas, la reducción estomacal y el
trasplante de órganos. La máquina se usa en todo el mundo, pero su uso se ha
popularizado particularmente en Estados Unidos.
"Estamos en la cima
de nuestro logro. Lo que considerábamos imposible hace 10 años es ahora
común", declaró doctor Michael Stifelman, jefe de cirugía robótica en el
Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York.
Para un cirujano, que
con el robot puede realizar una operación sentado frente a una computadora, la
opción es mucho menos agotadora y además al robot no le tiembla las manos. Los
partidarios de esta tecnología dicen que hay menos sangrado y que la
recuperación es más rápida.
Pero la Administración
de Alimentos y Medicinas de Estados Unidos está investigando una serie de
denuncias relativas al robot. Hace unos meses la agencia, conocida como FDA por
sus siglas en inglés, inició un sondeo de cirujanos para ver qué opinaban del
nuevo sistema. La agencia realiza esos sondeos de manera rutinaria, pero Synim
Rivers, portavoz de la FDA, dice que la pesquisa en este caso se debe "al
aumento de denuncias recibidas".
Entre los reportes, se
menciona al menos cinco fallecimientos de pacientes.
No se sabe con certeza
si en realidad la cifra de fallecimientos es mayor. Rivers sostuvo que no puede
calcular el aumento y posiblemente se trate simplemente de que hay una mayor
conciencia del problema. Los médicos no están obligados por ley a reportar
tales defectos, pero los fabricantes y los hospitales sí lo están.
Es posible también que
la cifra responda a que el robot se usa más hoy en día. El año pasado se
realizaron 367.000 cirugías con el robot, comparado con 114.000 en el 2008,
según el fabricante de los da Vinci, Intuitive Surgical Inc., una compañía con
sede en Sunnyvale, California.
Da Vinci es el único
producto de la empresa y es el único sistema robótico que ha sido aprobado para
cirugías de tejido suave en Estados Unidos. Hay otros artefactos robóticos que
se usan, por ejemplo en operaciones ortopédicas o neurológicas.
En una base de datos de
la FDA sobre problemas denunciados, el nombre de la compañía aparece vinculado
a 500 casos desde el primero de enero del 2012. Muchos de esos fueron obra de
Intuitive Surgical. Los reportes incluyen incidentes ocurridos hace muchos años
atrás, y algunos están repetidos. No hay evidencias de que los problemas fueron
causados por el robot, y en muchos casos los pacientes permanecieron ilesos.
Entre los reportes estaban:
- Una mujer que murió
durante una histerectomía en el 2012 cuando uno de los robots accidentalmente
le cortó una vena.
—-Un hombre que murió
tras una operación del bazo, en el 2007.
- Un hombre en Nueva
York a quien al parecer le perforaron el colon durante una operación de la
próstata. El fabricante de los Da Vinci registró esa denuncia tras leer un
artículo en un diario sobre el tema, y dijo que el médico se negó a facilitar
información adicional.
- Un brazo robótico que
se aferró y se rehusaba a soltar un trozo de tejido al que se había aferrado
durante una operación colorrectal el 14 de enero pasado.
"Nos vimos
obligados a apagar la máquina entera para poder abrir las mandíbulas del
robot", dice el reporte registrado por el hospital. Añade que el paciente
resultó ileso.
- Un brazo robótico le
pegó a una paciente en el rostro durante una histerectomía. Intuitive Surgical
registró la denuncia pero dijo que no quedó claro si la paciente resultó
lastimada. Aun así los médicos decidieron realizarle otro tipo de cirugía, más
invasiva.
Intuitive Surgical
presentó todas esas denuncias menos una.
Siempre puede haber
complicaciones, con cualquier tipo de cirugía, y hasta ahora no queda claro si
hay más complicaciones cuando se trata de cirugías con robot. Eso es lo que la
FDA está tratando de averiguar.
Intuitive Surgical niega
que en realidad haya más problemas con su artefacto, y dice que el aparente
aumento se debe a que desde el año pasado está aplicando un mecanismo distinto
para reportar incidentes.
El sistema da Vinci
"tiene un historial de seguridad excelente con más de 1,5 millones de
cirugías practicadas a nivel mundial, y las tasas de incidentes negativos se
han mantenido bajas y coinciden con la tendencia histórica general",
declaró la portavoz de la compañía Angela Wonson.
Sin embargo, un estudio
que se publicará próximamente parece indicar que los incidentes reportados son
en realidad menos que los incidentes ocurridos. Incluyen casos de
"complicaciones catastróficas", expresa el doctor Martin Makary, un
cirujano de la Universidad de Johns Hopkins quien fue uno de los autores del
estudio.
"La implementación
agilizada de la cirugía robótica... por lo general se ha realizado sin la
evaluación apropiada", declaró Makary.
El sistema da Vinci, que
está en el mercado desde el 2000, incluye un robot con tres o cuatro
extremidades que es operado por cirujanos sentados en una consola a poca
distancias del paciente. Los cirujanos son capaces de ver dentro del cuerpo del
paciente debido a una cámara diminuta conectada a uno de los brazos robóticos.
Los otros brazos esgrimen minúsculos instrumentos quirúrgicos.
Las operaciones con el
robot son similares a la laparoscopia, en que se usan instrumentos diminutos,
introducidos en el cuerpo mediante pequeñas incisiones y guiados por una cámara
en miniatura, aunque en esos casos el cirujano realiza todas las labores, no un
robot.
Casi 1.400 hospitales en
Estados Unidos — casi uno de cada cuatro — poseen un sistema da Vinci. Cada uno
cuesta aproximadamente 1,45 millones de dólares, a lo cual se debe añadir unos
100.000 dólares de mantenimiento anual.
Probablemente la
operación más común que se hace con robot es la extirpación de la próstata, de
las cuales el 85% se hace con el brazo mecánico. Otra operación que se hace muy
comúnmente con el Da Vinci es la histerectomía, dijo Wonson.
Makary dice que en
realidad no hay justificación para el aumento de las cirugías robóticas,
afirmando que se debe simplemente a hábiles campañas publicitarias por parte de
hospitales y compañías fabricantes de equipos médicos.
Makary dirigió un
estudio realizado en el 2011 según el cual 4 de 10 hospitales promueven la
cirugía robótica en sus sitios de internet, a menudo con frases facilitadas por
la compañía fabricante. Algunas de las frases exageraban los beneficios del
aparato o eran engañosas, según la examinación.
Stifelman, el cirujano
en Langone, dice que es perfectamente aceptable que un hospital promueva la
cirugía robótica o cualquier otro procedimiento de alta tecnología, pero que
ello no quiere decir que esa es la opción apropiada para todos los pacientes.
"Es responsabilidad
del cirujano ... decirle al paciente que hay muchas opciones" y hablar con
él sobre las ventajas y riesgos, afirmó.
El hospital donde
trabaja calcula que este año se realizarán allí más de 1.200 cirugías
robóticas, comparado con sólo 175 en el 2008.
Para algunas operaciones
específicas en las que se necesita alcanzar zonas recónditas del cuerpo, la
cirugía robótica tiene sus ventajas, dice Makary, como operaciones del cráneo,
del cuello, o del recto.
Algunos cirujanos dicen
que las operaciones robóticas también son ventajosas para operaciones en
pacientes extremadamente obesos, cuyo tamaño hace difícil las operaciones
convencionales.
"Debido a que se
realiza en una consola, la operación puede realizarse con precisión y
eficiencia, lo que produce una mejor calidad", dice el doctor Subhashini
Ayloo, cirujano del centro médico de la Universidad de Illinois en Chicago.
Ayloo, quien usa el
robot da Vinci, inició el año pasado un estudio sobre la eficacia de la cirugía
robótica en pacientes que necesitaban un trasplante de riñón. Algunos
hospitales se niegan a realizar trasplantes con pacientes obesos que tienen
riñones defectuosos, debido al riesgo que conlleva.
En el estudio, se
realizaron operaciones de reducción estomacal y de trasplante de riñón al mismo
tiempo. Los pacientes que recibieron ambas serán comparados con un grupo de
control que sólo recibió trasplantes de riñón, con el robot.
"No sabemos los
resultados, pero hasta ahora se ve bien", dijo Ayloo.
Aidee Díaz, de Chicago,
fue la primera paciente y se sorprendió cuando se le informó que la operación
se haría mediante un robot.
"Al principio me
asusté, pensaba, ¿cómo es eso de un robot?, pero a la larga ese robot realiza
muchos milagros", dice Díaz, de 36 años y quien no ha sufrido
complicaciones tras su operación, realizada hace varios meses. Además ha
perdido 45 kilos (100 libras), con el riñón nuevo funcionando bien.
Las demandas para casos
en que los resultados han sido defectuosos mencionan factores como la falta de
entrenamiento del cirujano para operar el robot.
Tales demandas han
ocurrido en casos como por ejemplo uno por negligencia médica, que se resolvió
el añoi pasado con una compensación de 7,5 millones de dólares ordenada por el
jurado para la familia de Juan Fernández, un residente de Chicago que falleció
en el 2007 tras una operación robótica del bazo. Según la demanda, los médicos
accidentalmente perforaron los intestinos a Fernández y eso produjo una
infección fatal.
Los médicos aseguraron
que Fernández sufría de una enfermedad que le causó el daño intestinal, pero
había sido la primera operación robótica de uno de los médicos y el uso de ese
artefacto era algo innecesario, dijo el abogado de Fernández, Ted McNabola.
Añadió que un testigo en
el juicio le comentó que era como "usar un camión de carga para ir al
supermercado a comprar un litro de leche".
Geoff Curtis, portavoz
de Intuitive Surgical, dijo que la empresa cuenta con instructores
especializados que entrenan a los cirujanos para usar el robot. Sin embargo, no
se les entrena a usar el robot para procedimientos específicos, comentó,
aclarando que es cuestión de cada hospital determinar "si un cirujano en
particular está listo para operar con el robot".
Un ensayo publicado en
el 2010 en el New England Journal of Medicine afirmó que un cirujano tendría
que usar el robot en por lo menos 150 operaciones para convertirse realmente en
adepto. Pero no hay consenso entre expertos sobre cuánto entrenamiento es
realmente necesario.
Alexis Grattan, una
ejecutiva bancaria en Nueva Jersey, se operó de la vesícula en el Centro Médico
de Hackensack y antes hizo una buena investigación por internet. Asegura que
los años de experiencia del médico con el robot fue un factor importante en el
éxito de la operación. Ella también había escuchado que el cirujano estaba
entre los primeros en hacer la operación con el robot, que requiere sólo una
pequeña incisión en el abdomen y no las cuatro que requiere la operación
convencional.
"Tengo 33 años, y
esas cicatrices me quedarán para toda la vida", comentó Grattan.
La operación se hizo sin
percance y Grattan estaba de vuelta en su oficina la semana siguiente.