Dr. Marcos Antonio Ramos

Entre los libros y la historia

 

Por Marcos Antonio Ramos

 

MIAMI, FLORIDA.- Esta semana las noticias transitaban entre nuevos escándalos en EEUU, y las constantes crisis del Medio Oriente, pasando por episodios de la situación venezolana. Pero, salvando distancias, esta ciudad, estadounidense e hispanoamericana, es también parte del gran escenario y los futuros historiadores tendrán en cuenta a las comunidades hispanoamericanas de la Florida, las cuales han contribuido a acontecimientos registrados por los textos de historia, a la vez que ejercido influencia sobre la literatura y las artes.

 

En días recientes se anunció, tristemente, el próximo cierre de la Librería Universal. Después se dio a conocer el retiro de dos personas fundamentales en el ambiente cultural. Transcurridos los primeros diez años de algo tan notable como la colección de patrimonio cubano conocida oficialmente como “Cuban Heritage Collection”, las bibliotecarias Esperanza B. De Varona y Lesbia Orta Varona se acogerán a una merecida jubilación. Tan pronto llegó la noticia, recordé a otras grandes amigas, Rosa Abella y Ana Rosa Núñez, a quienes tanto debemos los que hemos pasado la vida entre libros. Estas bibliotecarias, como Esperanza y Lesbia, pueden ser consideradas como guardianas de nuestra bibliografía. La misión que se les encomendó estará ahora en las también expertas manos de Gladys Gómez Rossie, integrante del grupo inicial, así como de las muy capaces jóvenes bibliotecarias Meiyolet Méndez y María Estorino Dooring y otros colaboradores. Pero se extrañará a Esperanza y a Lesbia por sus años de dedicación, conocimientos acumulados e insustituibles vivencias.

 

Para los que hemos investigado en EEUU, sobre historia latinoamericana, la Colección Benson de la Universidad de Texas, en Austin, ha sido imprescindible. Y si se indaga sobre historia de nuestro hemisferio, gloriosamente colonizado por España, el Archivo General de Indias, en Sevilla, constituye un santuario. Y es absolutamente necesario acudir a la Real Academia de la Historia, en Madrid. En cuanto a cuestiones específicas de los diversos países americanos, la ruta conduce siempre a las bibliotecas nacionales. Trabajar como uno de los autores del VII volumen de la “Historia General de América Latina” resultó una experiencia provechosa, pero sumamente complicada. La experiencia de una veintena de países, aunque limitada a un aspecto de su historia, representa para el investigador un esfuerzo intenso de selección bibliográfica y requiere peregrinar por bibliotecas. Aunque algunos se hayan enamorado apasionadamente de la Internet, que se reconoce como valiosa, muchos insistimos todavía en que sin libros y documentos estamos perdidos. Aunque rodeado de papeles cubanos, atesoro viejos libros dominicanos, a los que asocio con labores como las del increíble investigador Emilio Rodríguez Demorizi. Y me descubro con frecuencia ante los volúmenes de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela, fundada por el Presidente Rojas Paul en 1888, trabajos maravillosos como aquellas lecciones del maestro Arturo Uslar Pietri a sus “amigos invisibles” de la televisión.

 

En cuanto a los estudios cubanos, ciertas instituciones prevalecen, como la Biblioteca Nacional José Martí, en La Habana, dirigida ahora por Eduardo Torres Cuevas, autor de libros fundamentales sobre la historia del catolicismo y de la masonería en Cuba, y a quien corresponde la difícil tarea de suceder a figuras clásicas como Domingo Figarola Caneda, el ilustre fundador, autor del “Manual Cubano de Seudónimos”, y José Antonio Ramos, el eruditísimo escritor del famoso “Manual del Perfecto Fulanista” y otras obras importantes. Mi vieja amiga Ana Cairo, principalísima autoridad en historia y literatura cubanas, continúa recorriendo el histórico edificio habanero. La Colección Cubana de la Universidad de Miami, donde Esperanza y Lesbia ayudan a encontrar libros, documentos y datos es para los que aquí residimos lo más aproximado a la Biblioteca Nacional. Y no puedo dejar de reconocer los muy valiosos esfuerzos de mis amigos jesuitas y su magnífica “Biblioteca Guiteras” en el Colegio Belén. Son innumerables los aportes de estas dos bibliotecarias a la difusión de nuestra cultura. Entre mis visitas recuerdo especialmente el privilegio de presentar en la biblioteca el magistral estudio crítico de la profesora Graciella Cruz-Taura: “Espejo de Paciencia y Silvestre de Balboa en la Historia de Cuba”, al cual dedico un capítulo de mi libro sobre el Caribe que publicará la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE). Somos muchos los que hemos recibido la cooperación y el estímulo que nos han brindado con su esfuerzo, consagración y sabiduría. Los que participamos de “Herencia Cultural Cubana” recocemos el alto sitial que les corresponde.

 

La Colección Cubana y el Pabellón Roberto Goizueta en la Biblioteca Otto Richter son motivos de orgullo para la Universidad de Miami, presidida por la doctora Donna Shalala. Otro programa que ha recibido gran reconocimiento es el Instituto de Estudios Cubanos (ICCAS) que dirige Jaime Suchlicki. Este jueves 27 de mayo, a las 7.00 P.M., en su Casa Bacardí (1531 Brescia Avenue en Coral Gables) se llevará a cabo la presentación de un libro y la celebración del X Aniversario de Editorial Aduana Vieja con la presencia de su director Fabio Murrieta y de Humberto López Morales, de la Asociación de Academias de la Lengua, y otros intelectuales como José Prats Sariol, Orlando Rossardi, Angel Cuadra y Ellen Leeder.

 

Así las cosas, entre los libros y la historia, me descubro ante el trabajo realizado por estas dos bibliotecarias.



SANTO DOMINGO ENFRENTA EL MAYOR OBSTÁCULO

Marcos Antonio Ramos

         MIAMI, FLORIDA.- Las noticias de América Latina continúan alarmando a los latinoamericanos de origen que residimos en EE.UU.  Esta semana se reveló  la magnitud de un escándalo que afecta la Presidencia de Argentina. Las confrontaciones en Venezuela parecen ir en aumento. No han triunfado las recientes gestiones a favor de la paz en Colombia.  El nuevo Presidente de México, a pesar de sus muchos esfuerzos,  es criticado en relación a sus promesas de campaña y hasta se ha afirmado que intenta minimizar en sus declaraciones  el alcance de la violencia y el narcotráfico. 

 

Algo que nos preocupa a los hispanounidenses es la incapacidad demostrada por el ejecutivo y el legislativo en Estados Unidos para lograr una reforma inmigratoria aceptable a la mayoría. Si nos movemos en dirección al escenario más internacional , tenemos las guerras civiles en el Cercano y Medio Oriente. Y hablar de los planteamientos de Corea del Norte constituye un ejercicio desagradable. Pero existen otras situaciones que deben atenderse si se mira con seriedad hacia el futuro, en este caso el porvenir de nuestra América, que repercutirá en forma decisiva en Miami Dade y todo el sur de la Florida, convertidos en una gran ciudad latinoamericana con habitantes procedentes de todos los países vecinos. Se trata de una población cada vez más diversificada en cuanto a orígenes nacionales.

Aún regiones que han alcanzado un alto desarrollo, como Norteamérica y Europa Occidental,  no alcanzan ciertas metas ante el gran obstáculo de la falta de suficiente educación en buena parte de su población. Se habla con frecuencia de analfabetos funcionales en EE.UU. También se hacen aquí menciones constantes sobre el descuido de estudios que son fundamentales en la presente era tecnológica. Pero el mayor obstáculo, en numerosos países como República Dominicana, es el elevado número de personas que ni siquiera pueden leer y escribir.  Según el censo del año 2010,  son 851,390 residentes de 15 años y más los que declararon su imposibilidad de hacerlo. Un país con 9.716,940 habitantes de todas las edades tiene por delante un desafío olímpico.

 

República Dominicana ha alcanzado un gran desarrollo en aspectos fundamentales, como la industria turística, entre otras actividades. El número y calidad de sus universidades es impresionante. Miles de médicos y otros profesionales en la cuenca del Caribe y en territorio estadounidense han recibido su preparación en Quisqueya.  En esa hermosa tierra han nacido figuras culturales de relieve continental como Pedro, Max y Camila Henríquez Ureña, Manuel Arturo Peña Batlle, Américo Lugo, el profesor Juan Bosch y una lista interminable. En nuestro ensayo “Los dominicanos en la Historia de Cuba”, publicado en el 2010, mencionábamos a notables fundadores de la nacionalidad cubana con origen dominicano. Se han publicado estudios  más extensos. Figuras importantes de la comunidad hispanoamericana de EE.UU., tienen origen dominicano. Ahora bien, como sucede con otros grupos y nacionalidades, el camino a recorrer es demasiado largo como para no situar la educación en la lista de las mayores prioridades.

El Presidente de la República Dominicana, licenciado Danilo Medina, nos impresionó con su compromiso de convertir la alfabetización en gran prioridad de su mandato. En política se hacen promesas que no se cumplen, pero el primer mandatario de la patria de Duarte, Sánchez y Mella, ha demostrado su disposición a llevar el proyecto hasta sus últimas consecuencias. Algunos piensan que priorizar la economía es fundamental y estamos de acuerdo. Otros prefieren, lógicamente,  referirse a temas de seguridad interna. Muchos candidatos hablan constantemente de la violencia y el narcotráfico, y deben hacerlo. Pero temas de educación no pueden ser situados en un segundo o tercer plano.

 

El Plan Nacional de Alfabetización fue presentado en Miami, donde radica gran parte de la comunidad dominicana de la Florida. El lunes, con el gran apoyo ofrecido por el Honorable Cónsul, licenciado Oscar Amaury Ríos, cuyas legítimas inquietudes conocemos muy bien, el licenciado Luis Holguín Veras Martínez, Asesor del Ministerio de Educación y miembro del Equipo Técnico del programa “Quisqueya aprende contigo” ofreció con gran acierto los detalles y objetivos del proyecto. Le escuchaban miembros del Consulado y muchísimos y muy distinguidos concurrentes.

 

La visita de Don Luis, comentábamos con el intelectual dominicano Manuel López, constituye un paso histórico. Es necesario extender a las comunidades dominicanas de Norteamérica el proyecto de alfabetización y promoción cultural del Presidente Medina. Por lo menos cuatro locales se ofrecieron en el acto para realizar labores de alfabetización en la Florida. Entre las entidades que colaborarán aquí se encuentra la filial de la Universidad del Caribe (UNICARIBE) que dirige el licenciado José Alejandro Aybar. Entre otras personalidades locales, las doctoras Amada Vargas y Rosa Campillo, así como Doña Yunis Segura, ofrecieron su colaboración entusiasta.

 

Iglesias de todas las confesiones, organizaciones comunitarias y culturales, así como miles de alfabetizadores, se aprestan a trabajar en Santo Domingo. Los recursos del Estado han sido puestos a disposición del plan. Otros proyectos relacionados  con este tipo de labor atenden especialmente a la infancia y a las familias empobrecidas. Una meta es que toda persona sea alcanzada.  El país se enfrenta con seriedad al mayor obstáculo a su desarrollo. Es necesario imitarlo en toda la región.


Mirando hacia Europa

Por Marcos Antonio Ramos

MIAMI, FLORIDA.- Los nuevos Reyes de Holanda han sido oficialmente investidos. Una dama nacida en la República Argentina es ahora la Reina de los Países Bajos. Su esposo Guillermo Alejandro es el primer rey varón de Holanda desde 1890 y el primer monarca en ser investido como tal en el siglo XXI. Entre otros asistentes a la ceremonia estaban el Príncipe de Asturias, Don Felipe y su esposa la Princesa Doña Letizia.

 

La historia de España y los Países Bajos tiene capítulos comunes ya que ese último país fue gobernado por españoles en otras épocas. Los conflictos del pasado han ido quedando atrás. Todavía recuerdo cuando en el Diccionario de la Real Academia Española (RAE) aparecía el nombre del Príncipe Bernardo de los Países Bajos en condición de Académico de Honor, acompañado por Numerarios y Correspondientes españoles e hispanoamericanos. Don Bernardo, fallecido a los 93 años, cultivó buenas amistades en la América española.

 

Los de origen español en este Nuevo Mundo de las crónicas de la conquista y colonización de América, no podemos desligarnos del continente original. Los hispanos de EE.UU., o hispanounidenses, como prefiere llamarnos ahora la Academia, hemos logrado que se reconozca no sólo nuestra importancia numérica sino el carácter decisivo que tiene aquí nuestra votación. Es más, cinco siglos después de la llegada de nuestra etnia a la Florida tal parece como que la estamos reconquistando gradualmente.

 

Mientras tanto, siempre en espera de futuras elecciones, nos inquietamos lógicamente por el Oriente Medio y Cercano, y por los graves acontecimientos que allí ocurren y que van desde conflictos bélicos considerados internacionales como los de Irak y Afganistán hasta las recientes guerras civiles y derrocamientos de gobiernos, motivados en gran parte por el islamismo radical. Un objeto de atención es China, un factor fundamental de la economía de todo el planeta. También admiramos el desarrollo económico de varias naciones asiáticas. Y sólo ocasionalmente discutimos las crisis económicas y de otro tipo en países del Africa subsahariana, lo cual puede constituir un error.

 

En realidad, es en el Viejo Continente donde están las raíces de los que hablamos español y nos identificamos con apellidos de Castilla, Aragón y otros reinos ibéricos. Y si bien es cierto que muchos no desean imitar, y tienen sus razones, algunos aspectos del estilo de vida actual en el continente donde nacieron nuestros antepasados, la preservación de la cultura formada en Europa y la trascendencia de los acontecimientos europeos no debe ser minimizada.

 

En algunas reuniones internacionales, los profesores de Historia hemos sido acusados de “eurocéntricos” por insistir en datos y personajes europeos. Hay motivos más que suficientes para incluir a todas las regiones del mundo y darles su importancia, pero sin Europa no puede realizarse el más mínimo intento de estudiar la Historia Universal. Tampoco es posible negar el origen europeo de gran parte de nuestra experiencia cultural.

 

Cuando miramos cuidadosamente hacia Europa descubrimos que no todo es liberalismo excesivo o secularismo exagerado. Hace unos días, los islandeses devolvieron el poder a la centroderecha. El retorno de los conservadores se ha producido en muchos países europeos. En esa vital región existe una impresionante alternancia en los gobiernos, pero no se ha producido el regreso a regímenes totalitarios de derecha o al comunismo que prevaleció, décadas atrás, en el Centro y el Este del continente. Es más, se intenta resolver algunos de los problemas creados por el excesivo paternalismo estatal impuesto en épocas no demasiado lejanas. Y el nuevo Papa, que ha provocado grandes esperanzas, fue elegido en el corazón mismo de Europa.

 

Cuando hablamos de crisis económica en la Europa contemporánea olvidamos que tales situaciones han existido, y se manifiestan en otras regiones, entre ellas los EE.UU., con sus credenciales anglosajonas, y en la América colonizada por España y Portugal. Los más religiosos se lamentan de que la práctica del cristianismo se ha reducido en Europa, lo cual es cierto. En la Holanda del rey Guillermo Alejandro casi la mitad de la población afirma no estar afiliada a una confesión religiosa y los porcentajes reales no son alentadores, no sólo en Europa septentrional, sino también en países mediterráneos como España, Francia e Italia.

 

Ese fenómeno es, en mayor o menor grado, de carácter global. Algunas confesiones aumentan numéricamente en ciertos países, pero los “no afiliados” crecen en mayor proporción hasta en las antiguas colonias fundadas por calvinistas ingleses (Nueva Inglaterra) y holandeses (Nueva York), lugares tan pluralistas en materia religiosa como lo son ya los de la América española o portuguesa, y eso a pesar del uso de tradicionales estadísticas confesionales que no responden a metodología científica, utilizadas ingenuamente por medios de comunicación. No sólo en Europa se cierran templos y disminuye la observancia dominical.

 

Así las cosas, seguiremos observando bodas y coronaciones reales y escuchando sobre la Canciller Merkel, el Presidente Rajoy o la incertidumbre en Italia. Y los problemas son realidades de nuestro tiempo y de todos los tiempos. Curiosamente, se dedica mayor atención a alguna región, muy respetable, pero con la cual ni siquiera tenemos afinidades históricas y culturales como las que nos unen a Europa, cuyo futuro no será nunca demasiado diferente al nuestro.

Enrique Ros y Ariel Remos

 

Por Marcos Antonio Ramos

 

 

MIAMI, FLORIDA.-Sólo unos días separaron los fallecimientos de dos símbolos de la cultura y la amistad. Enrique Ros y Ariel Remos llenaron toda una era con sus contribuciones. Más o menos al mismo tiempo se anunció el próximo cierre de la Librería Universal, faro de cultura en el corazón de Miami. Se trata de temas ineludibles y de personas inolvidables.

 

Enrique Ros escribió alrededor de veinte libros sobre temas históricos. Después de una exitosa carrera profesional y como empresario pudo dedicarse a una vocación que sus amigos habíamos notado con claridad décadas atrás.

 

También fue mentor, maestro y consejero principal de su hija la congresista federal Ileana Ros-Lehtinen.

 

Me correspondió el privilegio de alentarle y de participar en algunos de sus esfuerzos pues escribí los prólogos de varios libros suyos y publiqué artículos sobre los otros. Uno de sus últimos trabajos: “Los dominicanos en la independencia de Cuba” fue una labor en que participé directamente como coautor.

 

Con el tiempo han ido partiendo los grandes historiadores que se han ocupado de temas cubanos. Esa larga fila se inició sobre todo con el obispo domínico cubano Pedro Agustín Morell de Santa Cruz en el siglo XVIII.

 

Los nombres son muy prestigiosos, entre ellos los de José Antonio Saco, Antonio Bachiller y Morales, Ramiro Guerra, Emilio Roig de Leuchsenring, Herminio Portéll Vilá, Emeterio Santovenia y otros.

 

En la despedida de duelo de Enrique no pude mencionar todos los nombres y fue imperdonable que no incluyera en esa ocasión al siempre recordado Leví Marrero, a quien llamé en un artículo “El Cuarto Descubridor de Cuba”, es decir, continuador de Cristóbal Colón, del Barón de Humboldt y de Fernando Ortiz, que han recibido el honroso título que le han concedido nuestros mejores eruditos.

 

No sólo puede hablarse del descubrimiento geográfico sino también del histórico y del cultural.

 

Es imposible descubrir realmente a Cuba sin el auxilio de la Geografía, pero tampoco es posible aproximarnos a su realidad sin la Historia, la Literatura y otras materias. Con “Cuba: Economía y Sociedad” en sus númerosos volúmenes y con sus textos de Geografía, Leví contribuyó a descubrir a Cuba ante un público universal y sólo la emoción y la tristeza de un duelo pudo hacer que olvidara mencionarle.

 

Enrique descubrió aspectos importantes del pasado y del presente. En el futuro será necesario acudir a sus textos sobre la historia del exilio cubano y la situación política de las últimas décadas, sin olvidar sus libros sobre la generación cubana de los años treinta y las guerras por la independencia nacional.

 

Y en frecuentes y largas conversaciones coincidimos siempre en la necesidad de señalar, como en efecto logró hacerlo, la contribución de dominicanos, venezolanos, puertorriqueños mexicanos, y otros americanos de Norte, Centro y Sudamérica al desarrollo histórico de la nación cubana.

 

A los pocos días de fallecer el historiador Ros perdimos también la presencia física entre nosotros del periodista, músico y ensayista Ariel Remos. Gran cronista del exilio, comentarista de la actualidad política, conocedor de nuestra cultura, Ariel fue, como lo había sido su padre, un hombre del Renacimiento.

 

La amistad con Juan J. Remos y su hijo Ariel fue un gran regalo que me hizo la vida. Recuerdo la emoción de Ariel cuando comenté con él la opinión de una escritora de las izquierdas, Loló de la Torriente, la cual, a pesar de la enorme distancia ideológica que les separaba, escribió palabras hermosas y exactas sobre el profesor y estadista Juan J. Remos, muchas de las cuales pueden aplicarse también a su hijo Ariel, cuyos artículos y reportajes leía en este diario.

 

Mucho antes de deteriorarse su salud, Ariel ya se había convertido en un ícono de los cubanos y de muchos hispanoamericanos, siguiendo la tradición de cultura y hombría de bien de su distinguido progenitor.

 

Según la ilustre escritora mencionada, en su libro de memorias “Testimonio desde dentro”, Juan J. Remos “…hacía interesantes sus lecciones por el lujo de los detalles. Conocía todas las aventuras de escritores y autores…lo intuía todo…Hacía de su cátedra un gran ritual. Era, en eso de mantener el estilo, un didacta de la antigüedad clásica…”.

 

Los párrafos que le dedica son demasiado largos como para reproducirlos en un artículo, pero no puedo dejar de citar lo siguiente, que no sólo retrata a su padre sino también al buen amigo Ariel: “…no quebrantaba jamás ni su elegancia ni su refinamiento…Todos lo querían…”

 

Y todos querían también a Enrique Ros. En su persona, como en las de Ariel y Juan J. Remos, se encarnaban la amistad y la fraternidad en sus más alto significados.

 

Tristemente, en esos mismos días se anunció el cierre de la Librería Universal, donde tantas veces nos reuníamos con otros amigos.

 

Juan Manuel Salvat y su familia contribuyeron a promover la cultura, no sólo en la librería sino también mediante Ediciones Universal, quizás la editorial que ha publicado el mayor número de títulos en español en territorio estadounidense.

 

Pero los buenos ejemplos permanecen en la memoria individual y colectiva. Recordaremos siempre a Enrique Ros, a Ariel Remos y a la Librería Universal. Somos muchos los que nos descubrimos con respeto ante tan imborrables recuerdos.

Otro capítulo decisivo

 

Por Marcos Antonio Ramos

 

 

MIAMI, FLORIDA.- Las noticias de Venezuela traen consigo el eco de pasados conflictos y enfrentamientos en muchos países. Una elección cuya credibilidad es puesta en duda. Denuncias hechas por vencedores y vencidos. No sólo la oposición sino gran parte de la prensa internacional rechaza los resultados. Un grupo de gobiernos se sitúa públicamente al lado del gobierno de turno. Discursos encendidos, amenazas, incertidumbre. Una situación que merece el título de “Cumbres Borrascosas”’ como en la novela de Emily Bronte.

 

En Norteamérica nos hemos acostumbrado a hablar cada 4 años de “una elección decisiva”. En eso hay un elemento de verdad, pero la continuidad histórica y el ritmo constitucional no han estado en juego. Las elecciones de 1860 abrieron el capítulo más decisivo. El triunfo de Abraham Lincoln en las urnas, por su repercusión en el Colegio Electoral que elige al primer mandatario, provocó la separación de numerosos estados de la Unión. Aquellos comicios y la Guerra Civil fueron mucho más decisivos que otras convocatorias electorales y capítulos lamentables o gloriosos.

 

En Venezuela, como en otros países hispanoamericanos, pueden señalarse diversos períodos históricos y momentos decisivos en relación con elecciones, golpes de estado y guerras civiles. Por citar un caso, extraído de una lista, pero fijando la mirada en acontecimientos de la segunda mitad del siglo XIX, Lisandro Alvarado, en su “Historia de la Revolución Federal en Venezuela”, publicada originalmente en 1909, señalaba lo siguiente: “La lucha fue en realidad por la democracia y la federación, asunto de forma; a lo que contribuyó sin duda la confusión por largo tiempo sostenida, de considerar la federación como atributo del movimiento liberal y el centralismo como igual cosa del conservador…” Es posible cambiar palabras, reemplazando “federación” y “centralismo” con términos utilizados ahora y que mitigarían la confusión. Tales datos se pudieran complementar hasta con una novela. Nos referimos a “Pobre Negro”, escrita por Rómulo Gallegos. Nos lo recuerda Guillermo Morón en uno de sus textos de historia. Decía el personaje Cecilio Alcorta: “los civilistas…han hablado un lenguaje que el pueblo no puede entender, y nada de sorprendente tiene que le ganen la partida el bronco machetero…producto genuino de nuestro suelo violento”. Es la eterna lucha entre el civilismo y el entendimiento, por un lado, y los recursos violentos e irracionales, por el otro.

 

Gran parte de la población ha entendido el mensaje civilista, pero, como en otras geografías americanas y universales, se pudiera producir nuevamente un ejercicio nada mesurado, apelar a una violencia cuyos resultados son imposibles de calcular, pero que a veces es inevitable.

 

Independientemente de estudios sobre resultados electorales, manipulación del voto y lo demás, se ha iniciado un capítulo cuyo final pudiera ser verdaderamente decisivo para el futuro del país, al menos a corto y mediano plazo, quizás para generaciones enteras. No sería otra lucha entre el federalismo y el centralismo como en el siglo XIX, ni tampoco el resultado de un acuerdo civilizado como el “Pacto de Punto Fijo” que facilitó el proceso electoral de 1958 logrando que los tres principales partidos de entonces (AD, URD y COPEI) compitieran libremente para después compartir el poder.

 

En el siglo XXI viejos movimientos políticos venezolanos, al menos algunos de ellos, han sobrevivido precariamente, pero en la práctica han sido reemplazados y el país se encuentra dividido en dos grandes sectores populares, uno a favor del programa de Hugo Chávez, y el otro agrupado en torno a la oposición a sus sucesores. En juego están la libre expresión del pensamiento, las elecciones competitivas y el entendimiento nacional. La polarización es tan grande que ya resulta difícil utilizar como punto de referencia situaciones del pasado.

 

La sucesión del clásico dictador venezolano Juan Vicente Gómez se produjo con dificultades fundamentales, pero sus sucesores inmediatos, López Contreras y sobre todo Medina Angarita, estuvieron dispuestos a facilitarla, a pesar de que en aquel período histórico la democracia era más la excepción que la regla. El golpe de estado contra Medina fue un escollo, pero las elecciones de 1948 legalizaron a sus sucesores. Sin esa legitimidad todo hubiera sido más complicado. Aun así, se produjo pronto otro golpe.

 

Algo de esto pudiera estar nuevamente en juego. Si el gobierno actual no logra convencer de su legitimidad, más allá de decisiones de un poder judicial favorable, y si su grado de credibilidad continuara deteriorándose, la oposición pudiera ser sometida a controles mayores y sus líderes forzados a exiliarse. Si la oposición lograra instalarse en el poder, el camino que enfrentaría no sería menos difícil. El deterioro económico afecta a todos, pero no siempre derroca gobiernos. En este período histórico americano hasta sería difícil conseguir la votación requerida en la OEA para decisiones importantes. Esas que la OEA y organismos similares no desean aprobar, mucho menos ejecutar. No estamos en 1965 cuando la crisis dominicana y la intervención de EE.UU., y de la OEA, sino en el 2013. EEUU, enumera sus prioridades en tierras remotas. La OEA alberga diferentes ideologías en su seno. Y los mandos militares tradicionales en Venezuela han sido reemplazados en los últimos 14 años. Pero todo eso pudiera cambiar ante un imponderable. Este capítulo será decisivo e impredecible.

Un tributo a Juan Ponce de León

El libro también describe planes y acontecimientos anteriores al viaje como la aparición de la Florida, desde 1502, en los primeros mapas de América

 

 

 

Por Marcos Antonio Ramos

 

 

MIAMI, FLORIDA.- Nuestra relación histórica con la Madre Patria merece ser constantemente resaltada. En buena parte por el aliento que nos ha dado a españoles e hispanoamericanos, desde su llegada a Miami, la Cónsul General de España, Excelentísima Embajadora Cristina Barrios, me hice el propósito de escribir con mayor frecuencia sobre tan honroso tema. Y agradezco a mi director en la Academia Norteamericana Correspondiente de la Española, don Gerardo Piña Rosales, por el apoyo que siempre ha concedido a sus colegas residentes en esta región.

 

Pues bien, hay algo nuevo en el ambiente que también me llena de entusiasmo. El Centro de Estudios de la Florida Colonial, hermoso proyecto iniciado por mi gran amigo el Padre José Luis Menéndez y sus colaboradores, acaba de publicar un gran aporte a la celebración de los 500 años de la llegada a la Florida de don Juan Ponce de León. Se trata de “La Provincia de la Florida” del doctor Salvador Larrúa-Guedes, labor ofrecida como tributo a Juan Ponce de León y a otros colaboradores en la gesta del descubrimiento de esta península norteamericana. El libro también describe planes y acontecimientos anteriores al viaje como la aparición de la Florida, desde 1502, en los primeros mapas de América.

 

El ilustre profesor Lawrence A. Clayton, del Departamento de Historia de la Universidad de Alabama, al escribir la presentación del libro y hacer algunos comentarios sobre el mismo, señala que “verdaderamente es una obra prodigiosa y todos los que estamos interesados en los orígenes de la civilización del Nuevo Mundo tenemos una inmensa deuda con el autor.” El doctor Clayton describe como el historiador cita y explica las circunstancias de todas las expediciones de exploración y conquista realizadas por los españoles dentro de “la inmensa región que ellos llamaron la Florida”, aclarando que “…En ese siglo la Florida era toda la tierra que estaba situada al norte de los establecimientos españoles en Cuba y otras islas del Caribe…”

 

Por su parte, el doctor Larrúa-Guedes ofrece información sobre los gobernadores españoles hasta la primera parte del siglo XVII y penetra en el entorno de las dificultades experimentadas en 1565 por don Pedro Menéndez de Avilés para eliminar la presencia, anterior a sus esfuerzos, de los hugonotes franceses que habían levantado el Fuerte Carolina, y establecer así, con pie firme, la soberanía española sobre el territorio descubierto por Ponce de León en 1513.

 

El historiador relaciona con mucha destreza las actividades españolas en esta región con las de los colonizadores de Cuba, punto de partida de los acontecimientos en la Florida en el siglo XVI y después, y en la gigantesca empresa de la colonización española del Nuevo Mundo. La íntima relación entre Cuba y la Florida, lo mismo en aspectos de administración política como en los estrictamente eclesiásticos, encuentra en este libro una exposición muy superior en aspectos fundamentales. Y su descripción del primer asentamiento europeo en Miami será de singular interés para los actuales habitantes de una ciudad convertida ya en bastión inexpugnable del regreso hispano a Norteamérica.

 

La obra de don Salvador es impresionante. Este libro se une a “Cinco Siglos de Evangelización Franciscana en Cuba”, “De Cuba a los Estados Unidos: una gesta misionera de tres siglos”, “Cronología de la Florida Colonial Hispana”, además de infinidad de otros libros y ensayos sobre temas históricos relacionados con la región y con la presencia de la Madre Patria en el Nuevo Mundo y de la Iglesia como civilizadora de países y de regiones enteras. La pluma del doctor Larrúa-Guedes no ha descansado, como digno resultado de sus notables investigaciones sobre la materia.

 

No debe olvidarse que las labores que inició, entre otros, don Juan Ponce de León, era no sólo de exploración o de conquista, ya que la posterior incorporación de la Florida y otras regiones vecinas a la milenaria civilización cristiana es asunto que no debe ser desatendido. Las críticas de algunos a la celebración del Quinto Centenario del Descubrimiento (1492-1992) se estrellaron contra la roca indestructible de una historia en que los aportes y logros superaron deficiencias y errores. En este volumen de 192 páginas se nos recuerda que sólo en la Florida se erigieron más doctrinas y misiones que las fundadas en la Alta y Baja California, Texas, Nuevo México y Arizona, donde funcionaron 108 misiones mientras que el número de las mismas era aquí de 124.

 

En medio de tantos datos y portentos el lugar que le correspondió a Ponce de León y sus compañeros merece el reconocimiento que promueve dignamente con su libro el doctor Larrúa-Guedes. Don Juan Ponce de León, como señala el autor, “era un hombre que ambicionaba gloria renombre y riquezas…” Lo mismo puede decirse de otros exploradores, pero su magnífica contribución a las exploraciones geográficas y su decisivo aporte a futuras labores de colonización en la Florida, Puerto Rico y otros lugares, no debe ponerse en duda. La calidad del trabajo del autor, así como la imperiosa necesidad de conocer detalles indispensables de tales procesos, convierten su obra en una muy confiable y oportuna fuente de conocimiento. Saludo y me descubro ante tan significativo esfuerzo.

Grandes momentos de la Historia.

Un cónclave para el siglo XXI

POR MARCOS ANTONIO RAMOS

 

MIAMI, FLORIDA.- La gran noticia ya no era la guerra civil en Siria, la crisis económica europea, la pelea entre legisladores republicanos y demócratas, o la muerte del presidente Hugo Chávez. Lo relacionado con el Vaticano ocupaba las primeras planas europeas y de otras latitudes, sobre todo las americanas. Resaltaba lo mismo en ciudades de tradición católica que en aquellas en que ha predominado el protestantismo.

 

Estaba destinada a ser quizás la más importante del año, tanto en el Madrid de Felipe II, descendiente de los Reyes Católicos, como en el París del “Rey Sol” (Luis XIV), que revocó en 1689 la libertad religiosa establecida por su famoso antepasado, el de “bien vale París una misa” (Enrique IV), un hugonote nada piadoso que hasta logró hacerse pasar por católico e instalar a los Borbones en el trono. Ahora bien, si la noticia era importante en Europa, la alegría en el Nuevo Mundo era mucho mayor, sobre todo en la República Argentina y entre los colegas jesuitas del nuevo papa.

 

En el Buenos aires repicaron como nunca antes las campanas, pero también se dejaron escuchar en el Berlín del Kaiser Guillermo y el Estocolmo de Gustavo Adolfo. De los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX nos separa una larga distancia. Y son tan grandes los cambios que hasta el siglo XX se convierte en historia antigua.

 

El Arzobispo primado de la Comunión Anglicana y el secretario del Consejo Mundial de Iglesias estuvieron entre los primeros en felicitar al nuevo Obispo de Roma. La uniformidad teológica es todavía difícil e improbable, pero los buenos ejemplos repercuten en beneficio de todos. Teresa de Calcuta y Alberto Schweitzer, de diferentes confesiones, se unieron, no sólo en recibir el Nobel de la Paz, sino sobre todo en entregarse a los pobres y los enfermos. Así se les recuerda.

 

Al inaugurarse el siglo XXI regía en el Vaticano un pontífice nacido en Polonia, el muy popular Juan Pablo II. Poco después de iniciado el siglo se escogió para el solio pontificio a un notable teólogo alemán, Benedicto XVI. La reciente elección del cardenal Jorge Mario Bergoglio, es decir, el papa Francisco, pudiera estar indicando un nuevo rumbo para la Iglesia Católica.

 

El nuevo Obispo de Roma reúne cualificaciones que pudieran convertirle en un papa adecuado para el siglo XXI. Está por verse lo que podrá realizar el ilustre prelado argentino, descendiente de inmigrantes italianos, pero el ambiente ya parece ir cambiando y las repercusiones pudieran ir más allá de teología, eclesiología, liturgia y tradición.

 

Después de años de asedio por parte de los grandes y pequeños medios de comunicación social, Roma ya podía presentar al mundo una cara más agradable que la representada por informaciones sobre mala conducta de religiosos, clérigos y hasta de algunos cardenales y arzobispos. No es necesario ser un feligrés de alguna parroquia católica caracterizada por el fervor y el entusiasmo para agradecer y celebrar el surgimiento de un nuevo entorno.

 

La lucha principal no es necesariamente de católicos contra protestantes, o viceversa, como en el remoto siglo XVI, aunque algunos periodistas confunden a los protestantes históricos con las nuevas sectas. Consiste más bien en un enfrentamiento entre la fe y el secularismo. Sin negar los problemas entre Oriente y Occidente.

 

Hay lugar para discusiones civilizadas entre diversas confesiones cristianas y no cristianas, pero nuestro tiempo no es, como en un libro de Stefan Zweig, “El Mundo de Ayer”. La mayor contribución de un líder religioso en el escenario mundial, independientemente de su teología, pudiera consistir ahora en abrir puertas, demostrar tolerancia, practicar la humildad.

 

Pero corresponde a los católicos, por derecho propio, el primer diálogo con el nuevo pontífice, abarcando quizás los temas fundamentales y la renovación, aunque considero pertinente el que no se le exija demasiado a quien acaba de asumir responsabilidad tan gigantesca. Hay asuntos que requieren tiempo y un profundo análisis, aunque se pueden dar pasos hacia una mejor imagen. La sencillez del nuevo papa es un factor muy positivo, como lo es el mensaje enviado por el cónclave a la América Latina al seleccionar a un prelado argentino.

 

VENEZUELA: LA INCERTIDUMBRE

              Marcos Antonio Ramos

         MIAMI, FLORIDA.- Sobre el fallecimiento del coronel Hugo Chávez se ha escrito mucho. Y en pocas ocasiones se ha enfrentado un país a un grado tan alto de incertidumbre. La patria de Francisco de Miranda ha vivido momentos difíciles en el pasado. La salida del poder o la muerte de otro presidente quizás puedan mencionarse como precedentes de lo ocurrido esta semana.

 

Pero existen diferencias con los famosos Cipriano Castro, Juan Vicente Gómez, Isaías Medina Angarita, los dos Rómulos (Gallegos y Betancourt), Marcos Pérez Jiménez, Carlos Andrés Pérez o mi viejo amigo Rafael Caldera, ya que habrá repercusiones mayores dentro y fuera de Venezuela, y es conveniente y necesario tenerlo en cuenta para cuando pasen las emociones y reacciones del momento, además de un faraónico funeral.

 

Observadores responsables están conscientes de que el chavismo, como fenómeno populista, no desaparecerá, a corto y quizás tampoco a mediano plazo, con la muerte de Chávez. Las comparaciones parecen llover y muchos mencionan lo sucedido en Argentina el pasado siglo XX. Ni el derrocamiento ni la muerte de Juan Domingo Perón pusieron punto final al peronismo, también identificado en el lenguaje político como “Justicialismo”.  Si un gran sector de la población, aunque sea de forma más bien aparente, es beneficiado por un proyecto o decisión de un gobernante, pasarán generaciones hasta que el número de sus partidarios y simpatizantes desaparezca por completo.

 

Independientemente de que se haya dañado la economía o restringido las libertades, como es el caso, siempre existe el recuerdo de una especie de benefactor. Podrían ofrecerse muy sensatas razones para rechazar una ejecutoria, pero las masas populares del universo no están integradas necesariamente por especialistas en economía, historia y ciencias políticas.

Un tema de inevitable consideración sería la supervivencia del chavismo por un espacio mayor o menor de tiempo y otro, más visible, la incertidumbre que reina en la gran nación venezolana. Se desconoce si alguien podrá ejercer realmente los poderes que se le concedieron a Chávez. Nadie puede predecir los detalles de un probable y cercano proceso electoral. Elecciones a escasas semanas de la muerte del gobernante implicarían centrar la campaña del oficialismo en la persona del fallecido coronel. Un candidato sin el mismo arraigo o carisma podría aspirar en nombre del difunto. En Cuba no se pudieron celebrar las elecciones programadas para junio de 1952 debido al golpe militar del que se cumplen hoy, 10 de marzo, sesenta y un años. Uno de los candidatos que habían sido proclamados, el ilustre profesor Roberto Agramonte del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), con inmensa cultura y ningún carisma, parecía destinado a recibir una enorme votación de admiradores de Eduardo Chibás, todavía emocionados por el recuerdo del líder, muerto en forma dramática. Sin embargo, el doctor Agramonte y su partido se enfrentarían a la maquinaria electoral de seis partidos políticos, agrupados en torno al candidato del oficialista Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), el ingeniero Carlos Hevia. Si se sumaban a la maquinaria del gobierno y su “Séxtuple Alianza”, los vastos recursos del oficialismo, la emoción “chibasista” quizás no hubiera sido suficiente. En cualquier caso, no se celebraron esos comicios. Pero en la Venezuela de hoy habría que sumar la emoción del momento a la maquinaria del actual gobierno, al sistema electoral vigente y a recursos muy superiores a los inmensos fondos, entonces sin precedentes, vertidos por el autenticismo en las elecciones de 1948 y en la campaña inconclusa de 1952.

 

 

Pero en política nadie tiene algo asegurado, aunque la reacción tendría que ser de una magnitud extraordinaria, en una u otra dirección, para superar a otros factores. Y el lector podría fácilmente añadir varias razones que contribuyen a la incertidumbre, tales como las relacionadas con la unidad o la desunión en el sector gobernante y en la oposición; la firmeza o la vacilación en las fuerzas armadas, el papel de los grupos paramilitares y la influencia de la presencia cubana en esas y otras estructuras de poder. El trabajo de los encuestadores será muy complicado en un período tan emocional e incierto. El estudiantado universitario y millones de compatriotas opositores, tienen sus preferencias, pero también las tienen millones de venezolanos tradicionalmente pobres a los cuales Chávez apeló en sus múltiples reelecciones.

 

La incertidumbre puede disminuir o aumentar, pero por largo rato se hablará del chavismo en América Latina. En catorce años, Chávez logró con el dinero del petróleo y su política populista una influencia sin precedentes en buena parte del continente, lo cual contribuyó a la fama y hasta simpatía de que ha disfrutado en ciertos lugares el fallecido presidente venezolano, considerado por algunos como el sucesor de Fidel Castro en la izquierda regional. También es incierto si ese papel lo logrará asumir, entre otros posibles líderes, la presidenta de Argentina o el flamante presidente del CELAC.

 

Finalmente, acudiré a un antiquísimo libro. Con un fragmento del mismo, concluí en el 2007 un ensayo biográfico publicado por una editorial estadounidense sobre otro famoso gobernante hispanoamericano: “No tenía fin la muchedumbre del pueblo que le seguía; sin embargo, los que vengan después tampoco estarán contentos de él. Y esto es también vanidad y aflicción de espíritu.” (Eclesiastés 4: 16).

 

Nuevo factor en la política mundial

 

EL ANÁLISIS DE LA HORA
POR MARCOS ANTONIO RAMOS

 

MIAMI, FLORIDA.- Pronto se iniciará otro capítulo en la historia del Papado y quizás hasta un nuevo período de las relaciones entre la Iglesia y la sociedad, sobre todo en Occidente. La renuncia del Papa Benedicto XVI, decisión anunciada con mucha dignidad, sobrecogió al mundo. Si el anuncio sorprendió a todos, el despliegue informativo era de esperarse. Cuando se difunde una noticia relacionada con un Papa el tema no es sólo acerca de la Iglesia sino en torno a un factor importante en la política mundial.



Algunos han comentado que el prelado que fungió como guardián de la ortodoxia durante el pontificado de Juan Pablo II no ha tenido el carisma del Papa que lo designó para ese cargo. Cuando el doctor Ratzinger fue elegido en abril del 2005 la prensa lo identificó como un Papa de transición, entre otras razones, por sus 78 años de edad, pero su condición de teólogo eminente ha sido reconocida, como también sus esfuerzos por detener la secularización en Europa y otras regiones así como sus firmes intentos de enfrentar los problemas de su Iglesia y acercarse a otros creyentes y a los no creyentes. No olvido la sorpresa que recibí al ser informado oficialmente de que Benedicto XVI me había concedido la Medalla Papal “Benemerenti”, otro gesto amistoso hacia los no católicos. Son otros tiempos y otros hombres. Más allá de su alta jerarquía, Benedicto XVI es un gran teólogo, pero también se trata de una gran persona y eso es lo más importante.

Antes de mencionar consideraciones de política internacional es quizás conveniente recordar que la historia del Papado es muy larga, casi se pierde en la noche de los tiempos, hasta el punto que ciertos datos sobre sus más remotos ocupantes no son siempre bien conocidos o aceptados. Algunos mencionan en sus informaciones que Benedicto XVI fue el quinto Papa que renunció, o que abdicó como se prefería decir en otras épocas. Pero la tarea de verificar y ampliar datos sobre Pontífices y monarcas de otros períodos no ha terminado. Dependemos de fuentes de tipo tradicional, valiosas, pero procedentes de metodologías no necesariamente científicas.


En cualquier caso, a partir del siglo IV casi cualquier elevación al Pontificado Romano ha tenido repercusiones en la correlación de fuerzas internacionales, un tema que no siempre se relaciona con la teología o la historia eclesiástica sino también con las realidades de aquellos tiempos. Al principio su intervención afectaba mayormente a Italia y regiones relativamente cercanas, extendiéndose después a otros países de Europa Occidental y Central. Algunos Pontífices pudieron dedicarse mayormente al quehacer pastoral, pero otros se vieron obligados a enfrentarse a invasiones a los territorios que rodeaban su Sede y a frecuentes variaciones en la actitud de los emperadores romanos y los reyes de Europa. Al terminar el primer milenio, el Pontífice Romano era, por lo general, la persona más influyente en Occidente.

Dando un gran salto en el tiempo, después de los cismas de Oriente y Occidente, el enfrentamiento a las llamadas sectas medievales, los Papas del Renacimiento, la llegada de la Reforma del Siglo XVI, los períodos de la Ilustración, la Revolución Francesa y la separación de la Iglesia y el Estado en casi todos los países, la Iglesia y específicamente el Papado siguen siendo factores fundamentales en el escenario internacional.

Las opiniones del futuro sucesor de Benedicto XVI en temas como la guerra y la paz, el control de la natalidad, el matrimonio, etc., como también los escándalos que acompañan a la naturaleza humana, lo mismo dentro que fuera del cristianismo institucional; sin olvidar las relaciones Iglesia/Estado, todo ello y mucho más, convierten la renuncia y la sustitución de un Papa en noticia de primerísima importancia. Afortunadamente, su sucesor será elegido por un grupo de personas con extraordinarias calificaciones. Entre ellas estará mi viejo amigo, el Cardenal Jaime Ortega, que posee indiscutiblemente una gran cultura y apreciable talento diplomático. Desde sus días de estudiante y seminarista impresionaba por su rigurosa dedicación al estudio.

La atención ha estado puesta últimamente en las crisis del Oriente Medio, el acercamiento entre Irán y Egipto, la guerra civil en Siria, la crisis económica en EE.UU., y Europa, los problemas del Presidente Rajoy, la enfermedad del Presidente Chávez y el discurso sobre el Estado de la Unión del Presidente Obama. Sin embargo, a partir de esta semana, la sucesión de Benedicto XVI pudiera prevalecer en las informaciones.

El Pontificado de Pio XII fue un factor importante durante la Segunda Guerra Mundial y en la posguerra; el de Juan XXIII mejoró no sólo las relaciones entre las diferentes confesiones cristianas y otros estilos de religiosidad sino que envió un mensaje de fraternidad, paz y necesario cambio al universo todo. Juan Pablo II fue uno de los personajes determinantes en los días finales de la Guerra Fría. Quizás muchos no den la misma importancia al Pontificado de Benedicto XVI, pero reitero mi respeto al eximio teólogo que se retira a la paz de su biblioteca y a un merecido descanso en este mundo al que ni siquiera los más elevados mortales pueden entender por completo y cuyos problemas seguirán siendo agobiantes.

 

El otro Santo Domingo

 

POR MARCOS ANTONIO RAMOS

 

Es lamentable arruinar la reputación de una persona, pero la vida pública tiene esos riesgos. Ahora bien, escoger algo ocurrido en un lugar determinado para un despliegue de primera plana, puede convertirse en una forma más de hacer daño a un pueblo.

 

MIAMI, FLORIDA.- El periodismo investigativo ha logrado enfrentar situaciones y modificar opiniones, entre muchos otros aportes realizados. Nadie debe oponerse a que se informe sobre violaciones de la ley, escándalos y todo lo demás, sin olvidar alteraciones del ritmo constitucional, nepotismo y todo tipo de corrupción pública y privada. Sin embargo, al llevar a cabo esas labores, existe el peligro no sólo de acusar sin pruebas sino también de generalizar la mala conducta de algunos extendiéndola innecesariamente a todo un pueblo, una comunidad religiosa, un partido político. Y las palabras escogidas para los titulares pudieran hacer que todo lo anterior sea aún más peligroso.

 

Los reportajes sobre un reciente escándalo en el cual se menciona, entre otras personas, a un prominente político estadounidense en quien parece centrarse gran atención, han dedicado más espacio a describir el tema de la prostitución en un país hermano. Un titular grandemente desplegado afirmaba: “Aquí la prostitución está en todas partes”. Se refería en algún lugar a un “pueblecito pequeño”, pero para quienes preferían leer otras noticias podía indicar que todo el país y su pueblo, vivían de la práctica de lo que algunos han calificado, quizás incorrectamente, como la más antigua profesión.

 

Es lamentable arruinar la reputación de una persona, pero la vida pública tiene esos riesgos. Ahora bien, escoger algo ocurrido en un lugar determinado para un despliegue de primera plana, puede convertirse en una forma más de hacer daño a un pueblo. Recuerdo en una ocasión una referencia por escrito a La Habana anterior a Castro como el burdel de América. Una persona que lo comentaba fue interrumpida. Se le señaló que en su propio país se había producido recientemente una gran redada en torno a esa práctica nada honorable. Pero aún si se aclara con palabras perdidas en medio de un largo trabajo que la prostitución no es exclusiva del país, y se citan ejemplos, lo que va a quedar es el énfasis hecho sobre el lugar en cuestión y sus habitantes.

 

Así las cosas, me siento obligado a recordar a los posibles lectores de tales reportajes, respetando la libre expresión del pensamiento y la libertad de prensa, que no sólo la prostitución existe, adoptando diversas formas y estilos, a lo largo y ancho de la geografía universal sino que la República Dominicana no es el ejemplo más notorio, por mucho que se esfuercen en dar a entender lo contrario quienes sólo conocen ese y otros países por una corta visita, la rápida lectura de noticias, los programas de televisión, el comentario de algún viajero y la búsqueda de datos resumidos e incompletos en la nada infalible Internet. Es curioso que hasta algunos se atrevan a opinar paladinamente sobre la legalidad o ilegalidad de una práctica sin acudir a una lectura minuciosa de la legislación vigente.

 

Los mayores problemas que enfrenta la patria de Duarte, Sánchez, Mella, Máximo Gómez y otros próceres son la escalada de violencia, comparable a la que existe en otras regiones cercanas o lejanas, y el universalmente extendido narcotráfico. Enfrentar esa situación pudiera hasta sufrir por el despliegue del caso que nos ocupa pues quizás demore la instalación de métodos importantes para detectar la entrada de drogas en el país y hasta repercutir sobre el debate de las nuevas propuestas inmigratorias que afectan a tantos de los que hablan nuestra gloriosa lengua española en Norteamérica. Esos temas requieren consideración aparte.

 

Me veo obligado, contra cualquier opinión contraria que sabré respetar, a recordar algo fundamental. Me refiero a la realidad de que hay otro Santo Domingo, otra República Dominicana, otra Quisqueya, tierra muy diferente a la que ha recibido tanta atención en días pasados. Un país en el cual se combatió contra cuatro banderas por mantener la independencia. Los dominicanos derrotaron en el campo de batalla a Inglaterra en el siglo XVIII, a Francia, Haití y a España en el siglo XIX. Si alguien duda puede consultar textos de historia, no solamente los escritos por dominicanos sino otros muchos escritos por importantes personajes extranjeros como “La Viña de Naboth”, dos volúmenes del famoso diplomático estadounidense Benjamín Sumner Welles. Se trata de una nación que aún separada de su Madre Patria ha sabido conservar la cultura y el idioma, tierra que venera el legado histórico que le dejó España y sobre todo que ha conservado su identidad nacional en medio del fenómeno inmigratorio contemporáneo y de ocupaciones extranjeras, como la impuesta por Haití en el período 1822-1844.

 

Y aclaro que estoy obligado por la amistad y solidaridad recibida de dominicanos a través de los años. No sólo por haberme especializado en estudios dominicanos sino por conocer de cerca a un pueblo noble, generoso, cortés, que ha dado al mundo no sólo actores, cantantes y deportistas eminentes, sino intelectuales como Don Pedro Henríquez Ureña, Maestro de América; hispanistas agradecidos y patriotas generosos que han sabido combatir por las libertades de pueblos hermanos. Se trata de un pueblo pobre, a veces desbordado por los acontecimientos en su historia, pero que sobresaldrá por encima de cualquier reportaje pasajero y cualquier comentario negativo.

Otro regreso a la historia

 

Por Marcos Antonio Ramos

 

MIAMI, FLORIDA.- La lista de clérigos que han enfrentado situaciones tan difíciles como la prisión o que han perdido la vida por sus convicciones es muy larga. En la lista de religiosos cubanos que han sido encarcelados por un largo período figura el nombre de Fray Miguel Angel Loredo, sacerdote franciscano y conocido lasallista encarcelado como preso político en 1966, posteriormente liberado, acogido al exilio y fallecido en Miami el 11 de septiembre del 2011. Pues bien, este domingo 16 a las 11 de la mañana, en la Biblioteca Pública del 9445 Coral Way en Miami, se llevará a cabo un homenaje póstumo a este apreciado compatriota.

 

Una llamada telefónica de mi buen amigo el periodista Rafael Orizondo me informó de la respetable iniciativa de otro muy apreciado amigo el Comisionado Javier Souto, siempre dispuesto a reconocer el mérito y a extender la mano a favor de toda buena causa. Antes de referirme brevemente a la vida de Fray Miguel Angel Loredo, quiero compartir con los lectores algo de los sentimientos que experimenté al conocer de tan significativo acto.

 

Pensé en una Cuba sin odios ni rencores, proyecto posible si miramos al pasado. Aunque algunos lo hayan olvidado, existió un tiempo histórico en la mayor de las Antillas, en medio de problemas innegables y lde imitaciones bastante visibles, en que se reconocía el valor de los conciudadanos sin tener en cuenta su posición en temas políticos o religiosos. En otras palabras, que rendir este homenaje al Padre Loredo es algo que va más allá de banderías, sectarismos e ideologías sin dejar de tener presentes las duras realidades y las injusticias de este largo período histórico.

 

Existió una Cuba en la que prevalecía la tolerancia y existía un apreciable nivel de convivencia. Un país en el que había estudiantes católicos en escuelas protestantes y viceversa, en el que nadie discutía las creencias religiosas o la ausencia de las mismas en los candidatos a cargos públicos y existían partidos con diferentes ideologías. Hasta en ese acalorado ambiente de la política, a pesar de incidentes desagradables como en el resto del planeta, se producían situaciones realmente edificantes.

 

Por ejemplo, un político tan apasionado en su actuación como Eduardo Chibás, anticomunista reconocido que impidió que su Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) hiciera coalición con el marxista Partido Socialista Popular (PSP) aunque eso le costó perder 143,000 votos que se le ofrecieron si aceptaba una coalición en los comicios de 1948, estuvo dispuesto a reconocer los méritos de comunistas cubanos como Julio Antonio Mella y Gabriel Barceló, lo cual no quería decir que aprobaba su ideología o su actuación política. Es triste que al terminarse aquellos días de los viejos liberales y conservadores, el autenticismo, la ortodoxia, el PAU, el PSP y todos los partidos e ideologías imaginables llegaría a ser hasta sumamente problemático mantener relaciones epistolares con familiares radicados en el exterior o tratar de ayudar a un perseguido como deseó hacerlo un sacerdote franciscano que será honrado póstumamente este mismo domingo, Fray Miguel Angel Loredo.

 

Hace escasas semanas, un amigo me obsequió el último libro biográfico publicado acerca del pastor luterano y héroe de la resistencia al nazismo Dietrich Bonhoeffer, uno de los más notables teólogos cristianos del pasado siglo XX. Desde mi adolescencia he leído los escritos de Bonhoeffer y las biografías de ese notable personaje, entre ellas la escrita por su amigo Eberhard Bethge. La nueva biografía “Bonhoeffer: Pastor, Mártir, Profeta, Espía” de Eric Metaxas, se inicia con un prólogo cuyas primeras palabras son extraídas de una de las epístolas del Apóstol San Pablo: “Estamos atribulados en todo, mas no angustiados, en apuros, mas no desesperados, perseguidos, mas no desamparados, derribados, pero no destruidos…porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De manera que la muerte actúa en nosotros, y en vosotros la vida…” (2 Corintios 4: 8-12).

 

Salvando distancias pues son personajes diferentes, la vida del doctor Bonhoeffer me recuerda el cumplimiento del deber tal y como lo señala la conciencia. En su caso el joven pastor, que no llegó a cumplir los cuarenta años de edad, participó en la Iglesia Confesante, un movimiento que se opuso al control de la Iglesia Evangélica de confesión luterana por los partidarios de Adolfo Hitler y fue uno de los líderes de la resistencia civica a ese régimen junto al pastor Otto Dibelius, luego Obispo luterano en Alemania del este y al teólogo Martin Niemoeller, uno de los más notables teólogos de su época. La participación del célebre pastor Bonhoeffer en los planes para eliminar físicamente a Adolfo Hitler y evitar la continuación de la guerra puede ser discutida, pero su compromiso con Alemania y la Iglesia le costó prisión y también perder la vida ya que fue ejecutado.

 

El proteger a un perseguido, asunto que no discutiremos por falta de espacio e independientemente de detalles, le costó su libertad al Padre Loredo, que dedicó su vida a la causa de los derechos humanos tan pronto salió de prisión, sobre todo cuando logró exiliarse. Todas esas actividades han sido detalladas en numerosas publicaciones ya que se trata de un personaje bien conocido.

 

Al fallecer hace unos años, Loredo se había convertido para muchos en un símbolo. Lo conocí personalmente y era una persona muy sencilla y tratable con una apreciable cultura teológica. Era además de pastor de almas, un profesor de estudios religiosos. Sus amigos del Colegio La Salle y del seminario y muchos de los que compartieron sus experiencias tanto religiosas como cívicas dan testimonio de su condición de ser humano admirable.

 

Algunos olvidan que una de las actividades de las Iglesias, sobre todo en épocas en que esto era aceptado generalmente hasta por las autoridades seculares, era ofrecer santuario, es decir, refugio, protección a los perseguidos, muchas veces sin conocer los detalles detrás de cada situación que se enfrenta, sin poder discernir todo el asunto, pero consciente de que en determinados ambientes y bajo ciertas condiciones el ejercicio de la misericordia puede conducir a situaciones como las que experimentó el religioso, polémicas, complicadas y todo lo demás, pero no ajenas al quehacer pastoral. Los que no hemos experimentado los rigores de una prisión por años y años no podemos entender ciertas cosas hasta sus últimas consecuencias, pero si podemos admirar a quienes toman riesgos en el cumplimiento de una misión sagrada, cualquiera que esta sea.

 

También deseo añadir que la historia de los franciscanos es digna de imitarse, han trabajado en las misiones y en obras de misericordia, contribuyendo también a la educación. Como franciscano y lasallista, Loredo aprovechó el ejemplo de San Francisco de Asís, sobre el cual han escrito biografías y ensayos tanto católicos como protestantes. Y siguió el camino de piedad de personajes tan excelsos como el hermano Victorino, respetado y venerado por los lasallistas cubanos e infinidad de compatriotas. Por lo tanto, además de factores patrióticos y de otra índole, el reconocimiento póstumo al Padre Loredo constituye un acto muy respetable y digno de mencionarse, entre otras razones, por honrar tanto a los cubanos como a los franciscanos y a los lasallistas, con los cuales sostengo relaciones desde hace muchísimo tiempo.

 

Aprovecho, pues, la oportunidad de sumarme al homenaje con este modesto artículo, agradeciendo a Dios por el trabajo que realizan al respecto personas tan admiradas como Orizondo y Souto que se ocupan de ir mas allá de lo común y corriente, avanzando hacia la meta de hacer resaltar con frecuencia lo mejor de la condición humana.

2012 Y EL VERDADERO CAMBIO

Marcos Antonio Ramos

      

         SmileMIAMI.- 11-12-2012.-Después de la utilización de la palabra cambio en las elecciones del 2008 por parte del candidato y hoy Presidente Barack Obama y en las del 2012 en la campaña presidencial del Gobernador Mitt Romney, lo que se ha demostrado con mayor intensidad y claridad no lo es tanto el cambio político y económico sino el gigantesco cambio producido en la población, la cultura y el estilo de vida en Estados Unidos de América.

         La ilustre congresista Ileana Ros-Lehtinen definió la crisis causada por las largas líneas de votantes al decir: “Esta elección fue un desastre”. Y sin atribuir a nadie lo que voy a expresar entiendo que es necesario apoyar cualquier crítica a aquellos que de nuevo colocaron  a la Florida en las primeras planas como objeto de ridículo por lo sucedido con las largas líneas de votantes frustrados en el sur del estado. Es penoso, vergonzoso y lamentable, además de las imágenes de votantes airados, que nuestro estado haya sido el último en terminar el conteo de los votos. Mientras se anunciaba el resultado de los comicios, todas las cadenas de televisión y radio en EE.UU., y en gran parte del planeta Tierra señalaban de nuevo irregularidades en el proceso de votación en la Florida. Regresamos al 2000.

         Otro asunto que merece destacarse es que el candidato presidencial derrotado hizo un buen papel. Obtener el 48% del voto popular y 206 votos electorales,  no es en modo alguno un resultado humillante. Y en estas elecciones se demostró que el factor de afiliación confesional ya no es un factor determinante. La militancia mormona del gobernador Romney no ejerció influencia negativa en forma apreciable. En esta época la inmensa mayoría de la población no vota principalmente por consideraciones religiosas, tema frecuente en correos electrónicos, algunos de ellos disparatados y hasta ofensivos.  Ni siquiera el ser practicante o indiferente en religión es factor decisivo para elegir o rechazar un candidato. Se ha demostrado en elecciones, plebiscitos y otras consultas de la voluntad popular en otros países. A la hora de votar prevalecen otros detalles.

         Pero el tema de hoy es el cambio. Algunos no supieron reconocer las señales de los tiempos. He intentado señalar en mis artículos que se ha producido en Estados Unidos un cambio cuyas consecuencias serán cada día más visibles. Independientemente de candidatos, partidos y posiciones sobre temas sobresalen otras realidades que no pueden situarse debajo de la alfombra. La votación latina favorable al Presidente Obama: 71, 72 o quizás hasta 73% del total. Es más, el voto judío le favoreció en un 69%. Una buena mayoría de las mujeres prefirió la reelección. El “Tea Party”, el voto pro vida, la política hacia Israel, la reacción contra declaraciones favorables al matrimonio de homosexuales, las declaraciones del Episcopado católico y la movilización cristiana fundamentalista no determinaron el resultado final de los comicios. Los anteriores son simplemente factores que deben ser considerados en relación a cambios que van más allá de un proceso electoral determinado y que se seguirán produciendo aún más aceleradamente en la población norteamericana sobre todo ante la secularización de la cultura en los países desarrollados.

Después de las elecciones el análisis acerca de cómo votaron los estadounidenses revela cómo ha cambiado la población. La demografía y no la ideología fue un factor determinante en triunfos y derrotas en muchos estados y regiones, aunque se mantuvieron firmes los bastiones conservadores blancos sobre todo en el Sur profundo. La economía ejerció influencia, pero fue analizada con ópticas diferentes, y la movilización del voto fue impresionante.

         El Partido Republicano demostró su capacidad para obtener triunfos en importantes contiendas camerales, pero enfrentará, como también el Partido Demócrata, un electorado cada día más diferente al que llevó al poder a Ronald Reagan en 1980, a Bill Clinton en 1992 y a George W. Bush en el 2000.

         El partido que atraiga más jóvenes tiene ventaja para el futuro. Los sexagenarios como el autor de este artículo no podemos pretender  ya controlar el futuro. El partido que no atraiga un número muy alto de hispanos podrá ganar escaños camerales y hasta senatoriales o de gobernadores, pero tendrá que pensarlo mucho antes de postular un candidato presidencial  o vicepresidencial que no atraiga a los hispanounidenses (regreso a la palabra aprobada por la RAE). Es por eso que el futuro realista del Partido Republicano pudiera estar, aunque es difícil asegurarlo, en candidatos presidenciales como el ex gobernador Jeb Bush y vicepresidenciales como los senadores Marco Rubio y Ted Cruz. La selección del congresista Paul Ryan, hombre con méritos, pero que ni siquiera pudo ganar su propio estado de Wisconsin, no ayudó a su partido a obtener el muy decisivo estado de la Florida.

         El tema del voto hispanounidense irá aumentando como material de consideración por la prensa y los expertos en cuestiones electorales. Aquello de que los hispanos no votarían en gran número, que los afroamericanos quedarían en casa y todo lo demás fue tan fantasioso como esperar que grandes mayorías de católicos o de protestantes determinaran la elección. Un partido político podía elegir presidentes sin contar con los inmigrantes en 1860, pero no en el 2012. Los mismos republicanos lo demostraron en el 2004 cuando la votación del presidente George W. Bush logró alcanzar un respetable 40% de los hispanos y contribuyó a su margen de victoria. Después de la era de George W. Bush las cosas empezaron a cambiar.

Regreso al tema religioso. Los católicos votaron exactamente como el resto de la población, es decir 50.5% a 48%. Los protestantes históricos solo dieron el 42% de sus votos al Presidente Obama, pero se trata generalmente de personas blancas, con altos ingresos y pocos antepasados extranjeros. La votación protestante conservadora, la de los evangélicos, como se les llama en EE.UU., fue mucho menos favorable a los demócratas, pero la casi totalidad de los protestantes de teología conservadora en la comunidad afroamericana y la mayoría de los evangélicos hispanounidenses  continuaron en la columna demócrata como también la mayoría de los católicos hispanos no cubanos.  Nada de lo anterior se escribe para eliminar como factor de consideración ese factor, pero fue demasiado exagerado por los medios de comunicación, tanto conservadores como liberales. Una cosa es el voto de los católicos y protestantes blancos y otra el de los católicos y protestantes afroamericanos e hispanounidenses. Son dos asuntos diferentes aunque existan excepciones en bolsones de votación.

         La lista es larga. Las declaraciones del Presidente Obama favorable al matrimonio de homosexuales le costaron votos, pero le ayudó a movilizar el sector más liberal, los cuales también votan como el sector conservador o moderado. Pero se trata como en el tema del aborto, de cuestiones que afectan las firmes convicciones de un sector muy apreciable.  Y son asuntos respetables sin importar si triunfan o no en las urnas. Al menos la política inmigratoria y el voto juvenil deben ser tratados inmediatamente por el Partido Republicano si desea conservar su muy necesaria relevancia en el futuro político de Estados Unidos, sobre todo en elecciones presidenciales. 

Fueron elecciones de una nueva era hasta en este Miami nuestro que sigue cambiando. El voto de los  nacidos en Cuba, antes predecible, se dividió en mitades aproximadamente iguales, mientras sus hijos votaban mayoritariamente por la reelección. Y en cuanto a las famosas predicciones, sólo las de verdaderos expertos como Nathan Silver, que se aproximó como ningún otro al veredicto de las urnas, merecen atención. Si usted sólo pregunta a correligionarios, vecinos y amigos no se acercará necesariamente al resultado final.

         Termino con el tema acudiendo al inmortal Goethe: “Grises son las teorías, verde crece el árbol de la vida”. (FIN)

Cincuenta y una votaciones y una sola elección presidencial

Por Marcos Antonio Ramos

CoolMIAMI, FLORIDA.- 10-28-2012.- En elecciones cubanas del período republicano si un candidato ganaba la Presidencia lograba el triunfo en las seis provincias. En los comicios celebrados después de la “revolución” de los años treinta, la única provincia que votó diferentemente al resto del país en comicios presidenciales, al menos según los resultados oficiales, fue la de Pinar del Río en 1944. Pero esa uniformidad no existe en EE.UU. Aquí, después de los triunfos de George Washington, nadie ha ganado todos los estados. Más importante pudiera ser la gran diferencia en las cifras porcentuales. La diferencia entre Utah y Rhode Island, por citar sólo dos estados que votan diferentemente, puede impresionar a cualquiera.

 

A pesar de no ser considerado como un estado, el Distrito de Columbia, donde radica la sede del gobierno federal, cuenta con tres votos electorales. Por lo tanto, el 6 de noviembre se llevarán a cabo votaciones en 50 jurisdicciones estatales y en la capital. Regiones casi totalmente urbanas y otras con una significativa votación rural y de pequeñas poblaciones, lo cual implica culturas algo diferentes. Algunos estados son predominantemente industriales, en otros hay una apreciable influencia agrícola.

En algunos prevalece el protestantismo histórico de la vieja aristocracia original de la Nueva Inglaterra (los “brahmines”), y de las clases alta o media alta; en otros el protestantismo fundamentalista o evangélico cuyo promedio de ingresos es mucho menor. En el Noreste la población católica es la mayor y abarca todos los niveles de ingreso. La comunidad judía se ha reducido muchísimo en porcentajes, pero cuenta con enormes recursos económicos. Y en esa misma región hay estados donde una amplia mayoría no asiste ni siquiera ocasionalmente a un templo o sinagoga.

 

Hay estados donde puede predecirse una victoria republicana o demócrata, situación que sólo cambia cuando se postula a un candidato con gran arraigo a nivel nacional como lo era Lyndon Johnson en 1964 y Ronald Reagan, sobre todo en 1984. En 1964 Johnson triunfó en Utah, el estado más republicano, y en 1984 Reagan logró el triunfo en Massachusetts, el único estado que votó en 1972 por George McGovern, famoso político demócrata fallecido esta semana.

Aunque es imposible predecir las elecciones presidenciales de este año, usted puede asegurar que Mitt Romney obtendrá una altísima votación en casi todo el Sur y el presidente Obama logrará un resultado favorable en casi todos los estados del Noreste y en los que limitan con el Océano Pacífico. Un problema en las encuestas es que el candidato republicano acumula este año promedios tan altos en el Sur (con excepción de la Florida, Virginia y Carolina del Norte, estados que también pudiera ganar) que la ventaja sobre Obama en el voto popular nacional pudiera deberse en gran parte a cifras tan elevadas en el corazón de la antigua Confederación sureña. De ahí que las encuestas regionales en el Sur anticipen una ventaja de entre 20 y 30 por ciento a favor de Romney, muy por encima de Obama en la región. Algo parecido sucede en Utah, Wyoming, Idaho y otros “estados de la montaña” en el Oeste, así como en estados firmemente republicanos del interior como Nebraska, las Dakotas y Kansas.

Es por lo anterior que existe el peligro de que el voto popular no coincida con el electoral, es decir, el de los 538 compromisarios. Una votación de 50.1% o 54% en Michigan le concedería todos sus 16 votos electorales a Obama, mientras que porcentajes del 65%, o más, a su favor de Romney en Alabama sólo le otorgaría 9 votos electorales. Ahora bien, si usted es un votante republicano no debe preocuparse hasta perder el sueño ya que, de ganar en Ohio donde la ventaja de Obama es pequeña, el candidato republicano pudiera convertirse en Presidente a pesar de lo anterior y quizás lograría mas de los 270 requeridos. La aritmética electoral de este año parece señalar al Medio Oeste (“Midwest”) como decisivo, pero nadie puede asegurarlo totalmente. Hay distintos escenarios posibles, pero, eso sí, las votaciones serán muy diferentes en las 51 jurisdicciones.

El país ha cambiado en ese asunto de las preferencias regionales. Hasta 1964 los demócratas podían contar con casi todos los estados del Sur. A partir de esa fecha la situación cambió allí a favor de los republicanos, a no ser cuando los demócratas postularon un sureño (James Carter en 1976 y Bill Clinton en 1992). Muchos se sorprendieron con las victorias de Obama en la Florida, Virginia y Carolina del Norte en el 2008, algo que le será difícil repetir al Presidente en el 2012.

La transformación se nota en cuestiones como las raciales y étnicas ante el número menor de nacimientos en la población “blanca no hispana” (uno de tantos nombres utilizados para identificarla). La llegada de inmigrantes procedentes de Iberoamérica también ha alterado el cuadro. La población afroamericana tiende a aumentar gradualmente aunque sin el dramatismo del crecimiento “hispano”. La Real Academia prefiere ahora el nombre hispanounidense, lo cual cuenta con mi modesto apoyo.

Retomando el tan mencionado tema religioso en los comicios, el número de personas sin afiliación religiosa y con una cultura secularista crece constantemente y la asistencia regular a los templos se ha reducido entre los protestantes históricos y los católicos, mientras aumenta el de constantes feligreses dominicales en Iglesias evangélicas fundamentalistas y en otros grupos como el de los mormones. Tanto esos datos como otros, sobre todo la inmigración, representan cambios en la demografía o la sociología, como se verá con más fuerza en las próximas décadas.

Hace semanas, cuando las encuestadoras cambiaron sus cifras de votantes inscritos (“registered voters”) a votantes probables (“likely voters”), los porcentajes de Romney mejoraron en las encuestas, ayudado también por el primer debate. Algunos en la prensa han olvidado que, cuando las encuestas sólo informan de los votantes con más posibilidades, las cifras del GOP mejoran en varios estados, aunque con excepciones como la del 2008. En cualquier caso, la del 2012 sigue siendo una elección reñida, pero el candidato republicano ha demostrado competir firmemente y la bien aceitada maquinaria demócrata también sacará a votar a cuanto votante le favorezca.

Independientemente del resultado, el Partido Republicano tendrá, quizás más que el Demócrata, que adaptarse a la diversidad, una demografía diferente y una población más secularizada que incluye una juventud que no responde al anterior sistema de vida y conducta, así como un sector, sobre todo entre las damas solteras, que insiste en lo que considera como sus derechos en cuestiones reproductivas.

Los demócratas no podrán depender sólo de sus electores favoritos, pero los republicanos no deben contentarse con votantes blancos y la derecha religiosa. Las mayorías electorales se convierten fácilmente en las minorías de otros períodos. Es increíble que todavía no se conozca quién ganará Nevada, con una antigua preferencia republicana, o Wisconsin, inclinado generalmente hacia los demócratas. A partir de las elecciones de 1964, el Partido Republicano se inclinó claramente hacia la derecha y el Demócrata levantó la bandera liberal, lo cual le costó la votación sureña blanca, ganándole la afroamericana.

Los demócratas de hoy no son los de 1860, como tampoco los republicanos de ahora son los de aquella fecha, ya perdida en la noche de los tiempos. Ambos partidos tendrán que analizar su futuro, buscando quizás aquel “permanente renuevo” del ilustrado ex vicepresidente cubano Guillermo Alonso Pujol. Es un país diferente al que conocí al radicarme aquí, con nuevas generaciones impredecibles y una nueva geografía electoral.

Finalmente, nadie sabe si un candidato ganará el voto popular y otro el electoral como en el 2000 y en otras ocasiones. Como tantos otros observadores, me he limitado a señalar esa posibilidad.

“La Fuerza Política” y un ambiente electoral

Por Marcos Antonio Ramos

CoolMIAMI, FLORIDA.- 10-14-2012.- No parece prevalecer otro tema sino el de las elecciones. Las conversaciones y comentarios más frecuentes oscilan entre el resultado de las elecciones venezolanas, los debates presidenciales y vicepresidenciales en EE.UU., y el rápido, aunque pequeño, cambio en las encuestas. En medio de todo eso, acaba de salir de la imprenta el cuarto volumen de “La Fuerza Política del Exilio Cubano” del historiador y politólogo Enrique Ros. Ese importante trabajo de investigación y divulgación ya está a la venta, pero su presentación y puesta oficial en circulación se hará en breve, después de las elecciones de noviembre. El ambiente electoral es apasionante, sobre todo ahora que los sondeos de opinión pública revelan que los candidatos republicano y demócrata cuentan aproximadamente con el mismo apoyo en el electorado. Todo lo que se relacione con la política electoral es de actualidad y merece atención.

Por utilizar el lenguaje de los antiguos viajes de exploración del continente americano, el historiador Ros se ha convertido, por derecho propio, en el Gran Adelantado que ha ido descubriendo los aspectos fundamentales del acontecer político del exilio cubano en el entorno estadounidense, tanto local, como estatal y federal. Y eso debe interesarnos a todos.

Como señala el ilustre autor del prólogo de este tomo, el Reverendo Martín Añorga: “De nuevo Enrique Ros nos asombra con un libro sobre la historia del exilio…es impresionante la habilidad de nuestro admirado y querido compatriota para hundirse en los vericuetos del ayer y presentarnos sus hallazgos para iluminarnos el hoy en que vivimos…”

Aunque prefiero dejar para la fecha que señale el Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami una amplia reseña impresa y la presentación pública del libro, considero apropiado aprovechar la vasta experiencia de Ros para aproximarnos con sus datos al ambiente electoral que nos va envolviendo gradualmente.

En este cuarto tomo de su obra, el historiador cubre los aciertos y errores de funcionarios públicos sobre todo del entorno local y estatal. No se trata simplemente de un catálogo de alabanzas o de críticas interesadas sino de una presentación minuciosa y clara de realidades que no pueden ocultarse ni dejar de resaltarse. Como ha hecho con sus magníficos estudios de historia de Cuba y de otros aspectos del exilio que no son los puramente electorales, Ros logra demostrar lo mucho que ha avanzado el exilio cubano. En sus propias palabras, los cubanoamericanos han pasado de “…de simples espectadores a comisionados, alcaldes, congresistas y senadores federales…”

Como los otros cuatro volúmenes, este tomo, que cubre desde el derribo de las avionetas de “Hermanos al Rescate” hasta el pacto migratorio, así como el debate entre Jorge Más Canosa y Ricardo Alarcón y entra en el tema de elecciones y boletas ausentes, que no se inició precisamente en el 2012, nos recuerda como la fuerza del exilio cubano en la política local pudiera decirse que comenzó con la promulgación de la Ley de Ajuste Cubano y la elección de Roberto King High como Alcalde de la Ciudad de Miami”, asuntos que cubre en otro tomo.

El material que analiza en este cuarto volumen va mucho mas allá, logrando hasta describir enfrentamientos dolorosos que “no dignifican en modo alguno el beneficio del trabajo que realizaba la mayoría de nuestros representantes políticos”, mientras anuncia además la continuación de ese análisis en el volumen cinco que pronto será publicado. En relación con algunas conductas, el autor señala en un artículo que “El creciente poder de la política en manos hispanas, nos llevó a cometer infracciones y delitos que, aunque vergonzosos, no mancharon, repetimos, la brillante labor realizada por otros cubanos, la inmensa mayoría, que dignificaron con su actuación, que desempeñó con decoro y que prestigió al exilio cubano…”

Ros describe el enfrentamiento de distintos aspirantes a cargos electivos y los debates sobre el impuesto a la gasolina de los distintos aspirantes a la alcaldía del Metro, así como escándalos producidos con la iniciativa presentada sobre el tema de la Isla de Watson. Como han transcurrido ya unos cuantos años deben tenerse en cuenta las lecciones aprendidas con esos acontecimientos del pasado.

Es alentador que Ros haya logrado hacer una presentación no partidista en un ambiente que a veces parece altamente polarizado. Y estas elecciones presidenciales, que no forman parte del contenido del libro, pudieran ser un buen ejemplo, algo que merece ser estudiado en el futuro por un investigador con la seriedad y el rigor que caracterizan a Enrique Ros. La razón principal es que la comunidad exiliada ha ido transformándose en aspectos fundamentales por la llegada de una importante y nueva corriente de emigrados cubanos, lo cual coincide con cambios generacionales apreciables y que, me atrevo a señalar, marcarán cambios significativos en actitudes y preferencias, como sucede en otras geografías y otros grupos étnicos.

Independientemente de las tendencias del futuro, esas nuevas generaciones y esos nuevos exiliados, o residentes cubanos, si preferimos tal vocabulario, necesitan estudiar en libros como los de Ros para aprender de los logros alcanzados y de los inevitables errores ocasionales en el ambiente electoral. Se trata de un enorme sector que no se ha desarrollado en este medio bajo la influencia determinante, a veces abrumadora, de acontecimientos del pasado, relacionados tanto con Cuba como con el acontecer político norteamericano, el cual se caracteriza por constantes cambios.

Vivimos en una era de pluralismo político que necesariamente, aunque no siempre para bien, incidirá en las futuras actitudes de votantes y de políticos. Aún así, un grave problema sería desconocer el pasado. Los nuevos votantes necesitan entender que esta fuerza política exiliada no se inició en el vacío sino que ha ido desarrollándose en medio de acontecimientos que tienen relación con las luchas por la Alcaldía de Miami y del Condado y con problemas con la votación que no empezaron con los que han sido relatados por la prensa desde hace unas semanas sino que tienen raíces en el pasado.

Sería incorrecto desconocer los problemas, los enfrentamientos y los escándalos. Afortunadamente, Ros ha entrado en esos temas en forma valiente, pero equilibrada y justa, preparando el camino para los otros volúmenes que nos permitirán entender mejor el momento presente con sus dificultades, pero también con sus notables logros.

Como anticipé que no se trataba específicamente de una reseña del libro, meta que intentaré alcanzar dentro de unas semanas, me propongo finalizar este artículo con algo de actualidad. Ante nosotros un proceso comicial importante, un enfrentamiento entre dos filosofías claramente contrarias a pesar de las lógicas limitaciones de los candidatos que se enfrentarán en las urnas, sobre todo en cuanto a definir en forma creíble los aspectos fundamentales de las mismas. No es tarea fácil. Comparecer ante la opinión pública es sumamente difícil ante la variedad de temas y los posibles problemas planteados al proponer soluciones a asuntos que muchas veces escapan de las posibilidades reales de un gobernante.

Los nuevos estudiosos que escojan la senda que nos ha trazado admirablemente Enrique Ros con sus libros, analizarán en sus futuros trabajos de investigación algo que ahora sólo podemos vislumbrar de lejos y con sus inevitables matices, es decir, el porvenir, que si acaso lo podemos anticipar en términos muy generales.

Ninguna comunidad puede estar indefinidamente inclinada a un solo partido, una sola ideología o un tipo exclusivo de líder político, muchos menos favorecer incondicionalmente a quien pretenda engañarnos con sus dudosas credenciales de “incorruptible” al estilo de Maximiliano Robespierre o algo parecido. Es por ello que la profundidad y balance de este cuarto volumen y de toda la obra de Ros sobre “La fuerza política del exilio cubano” merecen ser recibidos con aclamación y confianza.

El doctor Ramos lustrando sus zapatos en el parque Colón.

CAMBIO DE GUARDIA EN EL CARIBE   

 

 Marcos Antonio Ramos

 

            Miami, Florida.- Los probables cambios en México, el probable reemplazo de un gobierno del Partido Acción Nacional (PAN) por otro del Partido Revolucionario Institucional (PRI) atrajeron la atención la semana pasada. Mientras se espera el resultado de los comicios mexicanos de Julio 1 no deben olvidarse otros acontecimientos en nuestra propia región, la cuenca del Caribe.

Se ha producido un importante cambio de guardia en la región caribeña. La victoria de Danilo Medina Sánchez en Santo Domingo incide grandemente en el ambiente  dominicano. Algunas predicciones alarmistas sobre lo que sucedería no se convirtieron en realidad y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) logró mantenerse en el poder sin incidentes comparables a los ocurridos en algunos comicios del pasado. En cualquier caso no debe ser esta una hora de recriminaciones y agravios sino de unidad, difícil de alcanzar en el país.

 No puede intentarse entender el futuro inmediato de República Dominicana sin tener en cuenta que serán muchos los cambios que pudieran producirse en nuestra región considerada como un todo. Las próximas elecciones venezolanas ocuparán los espacios informativos, como ya sucede con la enfermedad del presidente Hugo Chávez.  Un cambio de guardia en Caracas repercutiría en todo el Caribe.  Si por alguna razón Chávez no continúa en el poder su sucesor tendrá que enfrentar los  gravísimos problemas que heredará.  Reemplazar al actual gobernante será ocupar un trabajo complicado debido a la polarización y a las ramificaciones del experimento chavista en países que dependen de los envíos de petróleo a bajo costo, y a la influencia que La Habana ejerce actualmente en Venezuela.

En Puerto Rico, los esfuerzos reeleccionistas del gobernador Luis Fortuño del Partido Nuevo Progresista (el PNP anexionista), el intento de regresar al poder del Partido Popular Democrático (el PLD “estadolibrista”) y los planes para celebrar un plebiscito sobre el status del país y su relación con Estados Unidos  abrirían la puerta a decisiones que afectarían el futuro de la región.

Retomando el tema dominicano, es importante señalar que el nuevo Presidente, que tomará posesión el 16 de agosto, representa la llegada al poder de un sector del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) que intentó obtener la candidatura presidencial para Medina en las elecciones del 2008 después de haberla conseguido en el 2000, año en que fue derrotado por Hipólito Mejía del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), quien gobernó del 2000 al 2004.  Después de tres períodos de gobierno (1996-2000, 2004-2008 y 2008-2012), el Presidente Leonel Fernández, que triunfó sobre José Francisco Peña Gómez en el 1996, sobre Mejía en el 2004 y sobre Miguel Vargas Maldonado en el 2008 le brindó en el 2012 un gran apoyo a la aspiración de Medina.

Esos datos nos revelan la perseverancia de Medina, un notable político dominicano que será juramentado en pocas semanas y a quien le corresponderá no sólo reemplazar a su correligionario y líder de su partido, un estadista reconocido dentro del territorio nacional y en el ámbito continental, que ha contribuido a la modernización del país a pesar de cualquier crítica que, lógicamente, se haga a su larga gestión. El presidente Medina tendrá que enfrentar problemas que se han ido acumulando durante este período y los anteriores. La cadena causal es larga y no se detiene en una fecha en particular.

Medina nació en la región de San Juan de la Maguana en 1951 y sus primeras actividades públicas tuvieron relación con grupos de jóvenes cristianos y con el Frente Revolucionario Estudiantil Nacionalista en la Universidad de Santo Domingo. Esas primeras luchas se desarrollaron  sobre todo durante la era llamada por muchos “el gobierno de los doce años de Joaquín Balaguer” (1966-1978) en los cuales se manifestaban gran agitación estudiantil y conflictos entre sectores que oscilaban desde “la banda colorada”  de partidarios del gobierno hasta los sectores más radicales. Debe aclararse la diferencia ese difícil período y el regreso del ilustre polígrafo y estadista Balaguer al poder entre 1986 y 1996 en que prevaleció un ambiente distinto.

Inspirado por su líder político, el profesor Juan Bosch, Medina inició una carrera importante dentro del PLD. En 1986 fue elegido a la Cámara de Diputados, la cual presidió en 1994. Cuatro años atrás había sido elegido al Comité Político del PLD junto a Leonel Fernández y Juan Temístocles Montás, figuras jóvenes que estaban destinadas como Medina a ejercer influencia en los cambios que ocurrirían en el PLD después de la derrota de Bosch en 1990. Esas elecciones y las de 1994 causaron polémica ya que en 1990 se produjo casi un empate entre Joaquín Balaguer y Juan Bosch y en 1994 una situación similar entre Balaguer y Peña Gómez.  Acusaciones de fraude y negociaciones caracterizaron esos años finales de la ejecutoria de Balaguer. En 1996, con el apoyo de ese gobernante, Fernández fue elegido presidente y Medina fue uno de los estrategas y negociadores del PLD, que logró instalarse entonces  en el monumental  y esplendoroso Palacio Nacional, construido en la Era del Generalísimo Trujillo.

Con el regreso de Fernández al poder (2004), Medina ocupó por dos años la Secretaría de la Presidencia, cargo que contribuiría a prepararle para gobernar. Sus estudios de economía en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), sus actividades dentro del PLD  y los cargos ocupados son credenciales que exhiben capacidad.

También su compañera de candidatura la actual primera dama Margarita Cedeño de Fernández, la nueva vicepresidenta dominicana, es una figura con arraigo popular y con  un desempeño apreciable en asuntos políticos y sociales del país. Su candidatura demostró un interesante grado de unidad en el PLD, no siempre visible  en la historia de los partidos políticos dominicanos. A esa unidad puede atribuirse en parte el triunfo del PLD. Semanas antes de las elecciones, después de un recorrido por el Cibao con mis viejos amigos el senador  y gran intelectual José Rafael Vargas y el activo y muy eficiente cónsul en Miami Manuel Almánzar, quedé convencido, como le expresé al periodista cubano dominicano Daniel Raimundo, con quien comparto una gran admiración por el médico y político quisqueyano Luis Campillo y su digna esposa, que se había logrado cierta unidad esencial  en el PLD y sus aliados. Esa fue también la impresión que recibí de otros amigos como José Ricardo Taveras, actual director de inmigración  y reconocido parlamentario y el politólogo mocano Luis Taveras, entre otros.

El PLD fundado por Bosch ha evidenciado un sano pragmatismo al intentar moverse de la izquierda al centro. Como es evidente, sus relaciones con EE.UU., han sido favorecidas por la presencia en la cancillería del eminente estadista Carlos Morales Troncoso, antiguo vicepresidente con Balaguer, y líder del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), que representa históricamente el conservadurismo en el espectro político dominicano.

En las próximas semanas se irá conociendo la composición de la administración Medina. Nuevas figuras serán designadas para el gabinete y otras posiciones, pero seguramente serán utilizados en diversas actividades algunos de los actuales funcionarios. El país tiene ante sí los problemas con el narcotráfico y la criminalidad  que se unen a dificultades como la crisis económica y la corrupción, las cuales, como en otros países de la región, constituyen retos impresionantes. El nuevo presidente es un hombre con el prestigio y la honorabilidad de su vida pública y privada, así como los principios evangélicos que aprendió en su juventud.  Para el nuevo mandatario la obligación de realizar los cambios necesarios. Además de intentar perfeccionar la labor de su predecesor,  como ha afirmado reiteradamente, puede hacer que la República Dominicana no sea afectada desfavorablemente por los cambios que se esperan en la región caribeña. Esa patriótica tarea es mucho más importante que apasionadas discusiones entre partidos y candidatos. 

México: el cambio a las puertas

 

Por Marcos Antonio Ramos

 

MIAMI.- Casi parece increíble hablar de cambios al aproximarse el primero de Julio y la probable victoria del Partido Revolucionario Institucional (PRI), organizado en 1929 y que gobernó México por siete décadas. El 2000 marcó un cambio en la aritmética electoral con el triunfo del Partido Acción Nacional (PAN). Doce años después numerosos votantes pueden anticipar el regreso del PRI como indicación de cambios, los cuales no parecen atraer a un sector estudiantil sobre todo de la prestigiosa Universidad Iberoamericana fundada por jesuitas.

 

Un reciente titular anunciaba: “Encuesta confirma ascenso de la izquierda en México”, para después señalar que más de 14 puntos porcentuales separaban a Enrique Peña Nieto del PRI del aspirante postulado por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) Andrés Manuel López Obrador. Una encuesta de “La Reforma” había anunciado una diferencia de sólo cuatro puntos a favor de Peña Nieto.

 

Mucho puede ocurrir antes de la cita comicial. Varias encuestas indican que la candidata del PAN, fundado en 1939, Josefina Vázquez Mota, pudiera quedar en tercer lugar. A veces la votación se polariza en torno a dos candidatos y López Obrador pudiera beneficiarse como implacable opositor. No es, pues, el mejor momento para los “panistas” del presidente Felipe Calderón. Más allá de la izquierda y el centro, se trata de fuerzas opositoras que compiten por un primer lugar. El voto negativo refuerza a los partidarios del PRI y del PRD y reduce el escaso apoyo de que disfrutan todavía el gobierno y el PAN.

 

Por espacio de algunos años he estado ofreciendo mi opinión acerca de que no hay tendencias que conduzcan inexorablemente a gobiernos de derecha o de izquierda, liberales o conservadores, neoliberales o estatistas, sino simplemente coyunturas que inclinan la balanza en una u otra dirección. Esa situación es alterada en algunos casos por la manipulación electoral de algún sector impulsado temporalmente por el populismo de cuño nacionalista o indigenista o por recursos económicos, que por cierto no son necesariamente la exclusividad de la derecha, como lo demuestra el caso venezolano.

 

Las viejas tendencias políticas mexicanas representadas en el siglo XIX por liberales y conservadores, partidarios del clero y simpatizantes de la separación Iglesia/Estado, imperialistas (por apoyar el Imperio de Maximiliano y Carlota) y juaristas, fueron pronto reemplazadas por nuevas vertientes liberales y conservadoras, así como por un partido Católico Nacional y un Partido Antirreelecionista (maderistas y vasconcelistas), movimientos de poca duración que, al avanzar el siglo tuvieron, entre sus, sucesores en las urnas ya sea al Partido Nacional Revolucionario (PNR) que después se conoció como PRI, y al PAN. De los minúsculos Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM), del Partido Democrático Mexicano (PDM) y del Partido Laborista Mexicano (PLM) solo se recuerdan algunos, especialmente los viejos profesores de historia iberoamericana o mexicana como este columnista.

 

Un querido maestro mexicano de educación física de la escuela primaria donde hice mis primeras letras en Cuba lo simplificaba todo de la siguiente manera: “En México los católicos votan por el PAN, los agnósticos, los protestantes y los masones por el PRI”. En el priismo prevalecían el laicismo y una vertiente socialista, y en el PAN cabían desde católicos de misa diaria hasta simpatizantes del Eje Berlín/Roma/Tokio durante la guerra, militancias diferentes la una de la otra.

 

Todo ha cambiado hace un buen rato. Ya algunos líderes priistas asisten públicamente a la misa dominical y después del Concilio Vaticano II algunos protestantes han alcanzado cargos electivos en la columna del PAN, algo inconcebible en los años cuarenta. Los católicos fueron discriminados políticamente por el priismo, pero dos figuras fundamentales de ese partido, el poderoso político y empresario Aarón Sáenz y el después presidente Adolfo López Mateos, perdieron en alguna ocasión de ser postulados “por ser protestantes”, aunque López Mateos dejó de asistir públicamente a los oficios a partir de su juventud.

 

Pasando a otro asunto, México, después de dos sexenios del PAN, no se ha librado de la corrupción administrativa. Y tanto el narcotráfico como otras formas de criminalidad han aumentado considerablemente. La alternancia en el poder y algunas reformas pueden atribuirse a la influencia del PAN, pero no mucho más. Otro sexenio panista sería un sueño de noche de verano, independientemente de los méritos de la distinguida candidata del partido.

 

En cuanto al PRD, ese partido de izquierda no ha gobernado México a pesar de sus interesantes inicios y de su precursora, la candidatura presidencial de una coalición que apoyó a Cuauhtémoc Cárdenas en 1988, fundador del PRD el año siguiente y que compitió en 1988 con suficiente fuerza como para asustar al PRI, como lo hizo con el PAN la aspiración de López Obrador que casi lo derrotó en el 2006. Lo más probable es que don Andrés Manuel regrese al segundo lugar en el 2012. Marcelo Ebrard, actual jefe de Gobierno del Distrito Federal, pudiera ser candidato en el 2018 y llevar al PRD a Los Pinos. Ese partido, algo más moderado que al principio, se fundó con antiguos miembros de la entonces fuerte izquierda del PRI y con las patéticamente reducidas huestes del Partido Comunista Mexicano (PCM), del Partido Mexicano Socialista (PMS), del Partido Socialista Unificado (PSU) y con los escasos remanentes del Partido Popular Socialista (PPS) y los sindicatos de Vicente Lombardo Toledano.

 

Es demasiado temprano para asegurar que Peña Nieto llegue al poder. El PRI y el PAN temen a un sexenio de López Obrador (conocido como “AMLO”) y sólo se unen para atacar a ese candidato. En realidad, será sumamente difícil, aunque posible, derrotar a Peña Nieto. La maquinaria del PRI está organizada y aceitada y hay cansancio con el PAN, que ha intentado enfrentarse al terrorismo sin resultados significativos.

 

Pequeños partidos como el Verde Ecologista (PVD), el del Trabajo (PT) y el Movimiento Ciudadano (MC) apoyan al PRI o al PRD. Un partido que ha llevado candidatos en el pasado reciente es el trotskista Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Otro partido menor, Nueva Alianza, lleva su propio candidato, Gabriel Quadri, que no supera los dos puntos porcentuales. Y siempre existe la posibilidad de que la candidata del PAN logre obtener el segundo lugar. Pero el ex presidente panista Vicente Fox se ha atrevido a decir que apoyaría la administración de Peña Nieto, a quien considera ganador, en caso de producirse su victoria. Fox teme al triunfo de López Obrador, que no puede descartarse del todo.

 

México es uno de los países más católicos del mundo, aunque con fuertes minorías religiosas en constante aumento como en el resto de Iberoamérica. Curiosamente, allí nacieron antepasados anglosajones del candidato republicano Mitt Romney, un empresario, político, Obispo y misionero mormón que se convertiría en el primer presidente mexico-americano, aunque no se le identifica como tal en los medios de comunicación social porque su ambiente étnico y cultural es diferente al de miembros de esa comunidad. Pero su candidatura es otro recordatorio de los vínculos entre la patria de Washington y la de Juárez.

 

Ahora bien, si el PAN sufre una gran derrota esta pudiera repercutir en el Senado y la Cámara, convirtiendo al PRI no sólo en partido gobernante, sino haciéndolo regresar a algo parecido a su antiguo predominio casi absoluto. Es de esperarse que Peña Nieto desee mantener buenas relaciones con EE.UU., pero los problemas en la frontera y la inmigración indocumentada continuarán, suceda lo que suceda en las urnas mexicanas o norteamericanas. El insumergible PRI no fue necesariamente el mejor ejemplo de democracia y honestidad, pero al menos tiene la mayor experiencia acumulada en el gobierno y la mejor organización. La necesitará para los cambios, mayores o menores, que parecen estar a las puertas.

 

La antesala de los cambios

 

Por Marcos Antonio Ramos

 

MIAMI.- El tema del cambio no muere y resurge en las conversaciones sobre política ante la proximidad de los comicios. En noviembre se llevarán a cabo las elecciones presidenciales en EE.UU. Si resulta triunfador el candidato de la oposición habrá cambios. Si el resultado favorece al titular también se producirán algunos aunque más bien de otro tipo. El ex-gobernador Romney gobernaría en forma diferente, al menos en algunos aspectos importantes. Pero el presidente Obama, que no tendría que presentarse a la reelección en el 2016, pudiera introducir cambios en su nuevo mandato. Se enfrentaría entonces a menos limitaciones, piensan muchos de sus oponentes, preocupados por el rumbo que hasta ahora ha preferido el mandatario, aunque el mismo tendría ante sí restricciones en caso de lograr controlar el partido contrario ambas cámaras legislativas. Y nadie conoce en definitiva cuál de los partidos controlará el Congreso.

 

El período de tecnología, secularismo y globalismo en que vivimos se caracteriza, como cualquier otra era, por los continuos cambios, que son cada día más visibles. Entre otras razones, por la abundancia y rapidez de las informaciones. La llamada “primavera árabe” presenta grandes desafíos al mundo occidental. Cosa curiosa, la relativa democratización que se exhibe en algunos de esos países, como Egipto e Irak, por mencionar solamente dos casos, parece conducir a un más alto grado de predominio islámico en los mismos. En ese ambiente religioso y cultural, los gobiernos de Hosni Mubarak y Saddam Hussein eran autoritarios, pero relativamente secularistas. Nadie puede predecir con exactitud o aproximación real a donde conduciría un nuevo estilo de gobierno en el mundo árabe y musulmán, donde todavía las masacres, como las que se producen en Siria siguen siendo la orden del día.

 

Los cambios ocurridos en la América Latina en los próximos años dependen en gran manera de lo que suceda en Venezuela en los próximos meses. No se trata sólo de elecciones, sino también de la salud del presidente de ese país. Pero el resultado de las elecciones seguirá indicando aproximadamente la dirección que seguirán los diferentes países, especialmente en cuanto al rol que desempeñe el estado en la economía y el grado de autoritarismo desplegado por los gobiernos que de alguna manera se sienten atraídos por los nuevos modelos, ya sea del llamado socialismo del siglo XXI, el indigenismo o el renovado peronismo intervencionista y sus confiscaciones o nacionalizaciones de empresas extranjeras.

 

El precio que se paga en la economía por la alternancia en el poder es cada día mas evidente. Las últimas elecciones francesas pueden haber cambiado significativamente la forma de enfrentar la crisis económica en Europa. El nuevo presidente socialista francés Francois Hollande pudiera dificultar el rumbo que hasta ahora estaba marcando la canciller alemana Angela Merkel. Los cambios iban en dirección de mayor austeridad cuando se produjo el triunfo socialista en Francia. Las actuales conversaciones entre los gobernantes europeos nos dirán mucho en los próximos meses acerca de los cambios o de su ausencia. Entre las naciones afectadas por esa situación se encuentra España, en la cual el gobierno conservador del Partido Popular ha intentado realizar cambios bastante significativos en la conducción de la economía, pendiente siempre de acontecimientos como los mencionados y de la incertidumbre casi absoluta acerca del futuro de Grecia y la inestabilidad de su gobierno parlamentario.

 

Curiosamente, los acontecimientos europeos y la situación de la economía en esa y otras regiones pudiera incidir en el proceso electoral norteamericano, facilitando o demorando cambios en el sistema financiero de la primera potencia mundial aunque debe tenerse mucho cuidado con las evaluaciones. Hace algún tiempo se creía que Japón superaría la economía estadounidense, después se hablaba de China y de los emergentes “tigres” del sudeste asiático, entre otros temas. Otros indicaban hacia Europa como futuro factor dominante. Esa región nunca ha dejado de ser importante y fundamental en economía, política, cultura, etc., pero el presente no es allí demasiado halagador. Retomando las elecciones en EE.UU., si los próximos meses se caracterizan por una mayor inestabilidad en los mercados, causada en gran parte por la crisis europea, la actual administración no podría presentar al electorado ni siquiera la relativa mejora que se ha experimentado en algunos renglones en los pasados meses.

 

Dando un salto hacia otro tipo de cambios, pero cambios al fin, las noticias de los últimos días han servido para complicar aun más la difícil situación experimentada por la mayor de las Iglesias cristianas, la Católica Romana enfrentada a constantes escándalos que van desde revelaciones sobre pedofilia en numerosísimas diócesis y países hasta las últimas informaciones sobre problemas internos en el mismo Vaticano, dramatizados aun más por los medios de comunicación.

 

La decadencia del catolicismo romano y del protestantismo histórico en muchos países europeos, el aumento fenomenal del protestantismo evangélico más conservador en EE.UU., y el Tercer Mundo, las cifras en aumento del fundamentalismo, el modesto resurgimiento de la ortodoxia oriental en antiguos países comunistas y el crecimiento del radicalismo islámico, favorecido por el crecimiento de la población musulmana en países occidentales, son factores que están señalando hacia cambios dramáticos en la demografía y la sociología religiosas. A veces son positivos y en ocasiones todo lo contrario.

 

Independientemente de afinidad o de diferencias tanto con su teología como su eclesiología, la credibilidad de movimientos religiosos tan importantes y fundamentales como el catolicismo romano, sobre el cual se ha levantado en buena parte el edificio de la milenaria civilización cristiana, está en juego. Más allá de consideraciones teológicas o confesionales, nada ayuda a la causa de Occidente la proliferación de noticias desfavorables al movimiento cristiano, pero las Iglesias y sus líderes deben mostrar la mejor conducta para evitar o al menos reducir el aluvión de datos que nos va abrumando y que no siempre pueden atribuirse a la mala intención de los medios.

 

La imagen que se proyecta por la inestabilidad financiera en Europa, las diferentes interpretaciones acerca de como resolver la crisis económica en EE.UU., y la actual crisis del cristianismo histórico redunda a favor de causas radicales y del extremismo islámico. Es por ello que pueden producirse cambios más profundos que los que produce una convocatoria electoral o una reunión de los organismos internacionales que controlan, o pretenden controlar, la economía mundial.

 

Sería injusto pretender que bastaría con otra administración en Washington o con otra reunión internacional para enderezar el rumbo de la economía para que se produzcan los mejores cambios. El presidente de Estados Unidos en el próximo período tendrá ante sí una labor monumental y merecerá un mínimo de apoyo más allá de consignas partidistas. La economía mundial no se resolverá simplemente con fórmulas mágicas extraídas de escritos comunistas, socialistas, neoliberales, del partido del té o de los llamados “indignados”. La decadencia moral no se resolverá elevando a una religión sobre otra o con discursos pronunciados en la solemnidad de un ambiente litúrgico. Ahora bien, es necesario perseverar en el empeño.

 

Podemos estar en la antesala de cambios diferentes a los previstos o anticipados al terminar la Guerra Fría. La historia no ha terminado. El pluralismo, ya inevitable, y el creciente secularismo pueden ser asociados por algunos con un mayor disfrute de la libertad, pero esta no valdría la pena si se ejerce en forma irresponsable e inmoral. Los cambios pueden llegar a confundirnos y transformarnos en forma alarmante. Los que pasamos de cierta edad y nos refugiamos en la idea de que, después de todo, ya estamos en la antesala del Más Allá, podemos encontrarnos, al menos en lo que nos resta de vida, en la antesala de cambios que no siempre serán agradables.

 

EL TRIUNFO DE MEDINA: EL REFORMISMO Y MORALES TRONCOSO OFRECEN EL MARGEN DE VICTORIA

Marcos Antonio Ramos

MIAMI.- El resultado de los comicios  dominicanos no siguió la tendencia a las victorias de la oposición en buen número de países. Me atreví a anticiparlo en un artículo reciente, pero han sido muchos los sorprendidos ante la victoria del licenciado Daniel Medina por un margen de 193,153 sufragios más que el candidato opositor. El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y aliados, especialmente el Partido Reformista (PRSC), fundado por Joaquín Balaguer, alcanzaron el 51.21% de la votación, cifra superior al 46.95% que sufragó a favor del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y aliados. El PRD continúa siendo el mayor partido por sí solo (42.13%) y cuenta con lo que se denomina “voto duro”, pero la alianza del PLD y el PRSC alcanzó el 42.60%, al que se sumó la votación de pequeños aliados, sobrepasando el 51%.

Hasta se ha comentado que se trata, al menos en cierta forma, de la continuación del legado del doctor Balaguer, que en 1996 unió el reformismo balaguerista al PLD para convertir al doctor Leonel Fernández en Presidente de la República por primera vez. Pero debe reconocérsele al candidato derrotado, el agrónomo, Hipólito Mejía, el lograr  una votación muy alta. Muchos recuerdan ciertos fracasos en los difíciles años en que gobernó (2000-2004), y la derrota que sufrió en el 2004 a manos del actual gobernante, el doctor Fernández. 

Alguien que merece ser reconocido especialmente es el doctor Carlos Morales Troncoso, ilustre ex Vicepresidente de la República y  titular de la cartera de Exteriores, líder del Partido Reformista (PRSC), el cual logró que su partido, a pesar de que un sector disidente prefirió apoyar a Mejía. El reformismo obtuvo los votos para hacer la diferencia, favoreciendo así la aspiración del licenciado Medina.  La victoria del PLD se debe también a otros factores. Asuntos como el hecho de que el partido de gobierno es un movimiento político altamente organizado, con una maquinaria colosal, comparable y quizás ya superior a la del PRD. En el PLD se acatan las decisiones de su Comité Político. Cualquier diferencia interna se resuelve a tiempo. Y el llevar como candidata vicepresidencial a la Primera Dama doña Margarita Cedeño de Fernández constituyó un acierto. Los partidarios de su esposo, el ocupante del Palacio Nacional, son muchos y constantes y tuvieron un incentivo con la candidatura de la popular candidata. Muchos observadores insisten en que el agrónomo Mejía cometió varios errores de campaña. Por ejemplo, amenazas de cárcel a los oficialistas por presuntos actos de corrupción, lo cual contribuyó a unificar las diversas tendencias del PLD en apoyo de la candidatura Medina/Cedeño. También sus afirmaciones de que no pagaría deudas contraídas por el gobierno con ciertas empresas y comentarios desagradables, aunque no necesariamente mal intencionados, sobre las empleadas domésticas. Todo eso está sujeto a discusión, pero ha repercutido.

            Y ante las acusaciones de manipulación electoral y de uso excesivo de los recursos del estado a favor del oficialismo, muchos observadores tienen dudas sobre la transparencia. El PRD tuvo cierto éxito en afirmar tan insistentemente que iba a ganar las elecciones que logró restar alguna credibilidad al conteo de votos por la Junta Central Electoral, la cual ha sabido defender su actuación. José Stalin afirmó una vez que las elecciones no se ganaban con votos sino con aquellos que contaban los votos, pero una diferencia de casi 200,000 sufragios es difícil de atribuir exclusivamente a manipulación, la cual pudo haber sido mayor que en otras ocasiones, si se acepta el testimonio de la oposición, interesada lógicamente en explicar su derrota. Pero las irregularidades mencionadas no serían del todo diferentes a las de elecciones del pasado, tanto en República Dominicana como en las otras regiones del continente. En Cuba recordamos el reinado del “pucherazo” y la “boleta voladora””, así como las elecciones “De la Divina Pastora”, que allí quería decir compra de votos y distribución de “botellas” o sinecuras. En EE.UU., los partidos han acudido a metodologías  dudosas como las “contiendas” locales con las “boletas ausentes”. Los comicios estadounidenses de 1876, 1960 y el 2000 no pasaron la prueba de perfección sino todo lo contrario. Salvando distancias, pensemos en eso antes de criticar a los dominicanos.

            En Quisqueya se han celebrado elecciones competitivas desde 1962, con alguna excepción. En ese año triunfó el PRD que entonces postulaba a uno de sus fundadores, el  escritor Juan Bosch para la Presidencia. El  lema “borrón y cuenta nueva”, atribuido a nuestro fallecido amigo Ángel Miolán, gran figura del PRD, contribuyó a que los partidarios  de Rafael Trujillo, numerosos sobre todo en el interior, no temieran votar por Bosch y el PRD, adversarios de Trujillo desde su exilio en Cuba y otros lugares. Después del golpe de estado que sacó a Bosch del poder en 1963, el país pasó por un período que culminó con la guerra civil de 1965, pero que condujo a las elecciones de 1966 en que triunfó el reformismo con Joaquín Balaguer a la cabeza, derrotando a Bosch y al PRD que entonces lo apoyaba. Se produjeron irregularidades, pero Balaguer triunfó gracias a la votación en el interior, con la cual eliminó  la ventaja de Bosch y el PRD en  la capital.  Balaguer se reeligió en 1970 con una oposición dividida y en 1974 gracias al abstencionismo del PRD y otros partidos importantes.

Pero llegó el 1978 con el triunfo del PRD y de su candidato Silvestre Antonio Guzmán a pesar de que Bosch había salido del PRD y fundado el PLD, que inicialmente contó con solo 18,565 sufragios en su primera prueba comicial. La derrota de Balaguer no fue aceptada inmediatamente por un gran sector militar y el PRD tuvo que admitir se redujera el número de sus senadores y diputados electos para llegar así al Palacio Nacional. El 1982 fue año de reelección para el PRD y su candidato Salvador Jorge Blanco, pero en 1986 Balaguer regresó al poder por el voto popular. Las elecciones de 1978, 1982 y 1986 no fueron ajenas a acusaciones y disputas, como tampoco las de 1990 en las cuales Balaguer derrotó por pocos votos a Bosch y quedaron sospechas. Recuerdo mi artículo de entonces: “El Centinela del Abstencionismo”, reproducido en muchos diarios latinoamericanos. Es vieja la táctica de comprar votos y promover abstencionismo, práctica que abarca casi toda la geografía universal y no sólo la dominicana.

El PLD y aliados en el gobierno enfrentan dificultades en esta difícil hora de la economía y el empleo. Y el pueblo dominicano, que ha avanzado tanto en los últimos años, desea no solo prosperidad sino orden y tranquilidad.  Pero el PRD debe aceptar que dividido no llegará a ninguna parte solo amparado en el voto negativo. Ahora viene la lucha por el poder, no tanto dentro del Palacio Nacional como en la cúpula del  PRD. El candidato derrotado, pero que obtuvo gran votación, se ha proclamado  ya como líder de la oposición a Medina, aunque el presidente de su propio partido pudiera oponérsele, como en el proceso de selección de candidatos en el 2012.  El PLD debe trabajar armónicamente para gobernar bien. El PRD debe unirse o resignarse a ser, por mucho tiempo, un partido de oposición. El reformismo ha resurgido  parcialmente, pero dista todavía mucho de regresar al Palacio Nacional. Y a todos les corresponde recordar su compromiso con la historia y con el noble y sufrido pueblo dominicano.

 

En lo más profundo de la República Dominicana, los dominicanos salieron a votar en masa. La mayoría de ellos por el Partido Reformista Social Cristiano como un indicativo de que la política trazada por Hipólito Mejía no era la adecuada en los más adentro del territorio nacional. El Ingeniero Carlos Morales Troncoso supo dar en la diana cuando hombres como Daniel Efraín Raimundo dentro de lo profundo del campo dominicano reportaban con cuanto denuedo estaban votando los reformistas seguidores de Balaguer en esa fiesta democrática que acaba de finalizar en la tierra de los Henríquez Ureña.

Premio ‘’Herencia’’ al Dr. Humberto López Morales

 

Por Marcos Antonio Ramos

 

MIAMI, FLLORIDA.-Este lunes 21 de mayo a las 6.30 P.M., en Casa Bacardí del Instituto de Estudios Cubanos de la Universidad de Miami, 1531 Brescia Avenue, Coral Gables, la Delegación del Sur de la Florida de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE) Correspondiente de la Real Academia Española (RAE), y la editorial Aduana Vieja, presentará el primero de los “Cuadernos Nueva Cuba” del doctor Humberto López Morales, Secretario General de la Asociación de Academias de la Lengua Española con sede en la RAE en Madrid. El acto es patrocinado por el Instituto así como por Herencia Cultural Cubana, el PEN Club, la Asociación Nacional de Educadores Cubano-Americanos (NACAE), el Instituto Cultural René Ariza y la Colección Cubana de la Biblioteca de la Universidad de Miami. El acto será coordinado por el poeta Orlando Rossardi, presidente de la Delegación de la Academia, y por el también académico y escritor Joaquín Badajoz. La presentación estará a cargo del muy reconocido escritor Carlos Alberto Montaner y de este columnista, el más antiguo Miembro de Número de la Academia en esta región.

 

El autor propone sus cuadernos como borradores que sirvan de documentos de trabajo, una contribución a aquellos que se propongan y emprendan la reconstrucción del país, recomendaciones sobre lo que se podría llevar a cabo en la educación y la cultura en la Cuba del futuro. Por ese tipo de contribuciones y por una larga vida con la que ha honrado a su tierra natal a nivel internacional, Herencia Cultural Cubana entregará al doctor López Morales el PREMIO HERENCIA, presentado por su Presidente el doctor Luis Mejer Sarrá y el “Chairman” de la Junta el doctor Alberto Sánchez de Bustamante.

 

Sería imposible utilizar este artículo para mencionar todos los 54 libros escritos por don Humberto, ganador del Premio de Ensayo Isabel Polanco 2010 de la Editorial Santillana y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México, por su libro “La andadura del español por el mundo”. Conservo un muy grato recuerdo de la lectura de su obra “La Aventura del Español en América” (Madrid: Espasa, 1998). Esa “aventura” americana comienza su andadura el 12 de octubre de 1492. Atrae especialmente la atención el segundo capítulo, “Las Antillas, Antesala de América,” dedicado a aborígenes y colonizadores, a la industria azucarera y sobre todo al proceso de extinción de las lenguas indígenas, refiriéndose en detalles a la primera etapa, con la entrada de elementos léxicos de origen americano, lo cual se produce bajo los reinados de Fernando e Isabel, Carlos V y Felipe II, “’época en que la lengua general indígena de las grandes Antillas, el arahuaco, no había desaparecido aún…” El libro es un tesoro de datos históricos sobre el idioma y las influencias recibidas por éste, su gradual transformación y el contexto sociopolítico en que se desarrolló hasta nuestros días, afirmando que nuestra lengua “adquirió en el Nuevo Continente una fisonomía y personalidad propias, pero nunca dejó de ser eso: español”.

 

Ningún cubano exiliado ha recibido los reconocimientos académicos y culturales que a través del tiempo se le han hecho al doctor López Morales a nivel internacional. Sin embargo, hasta muchos compatriotas con un alto grado de ilustración desconocen la trayectoria de un compatriota cuya ejecutoria honra no solo a los cubanos sino a todos los que hablan el idioma de Cervantes. Ha llegado la hora de que el sur de la Florida se una a las universidades, academias, entidades oficiales y gobiernos que le reconocen como una de las altas figuras intelectuales del continente. No en balde las Academias lo han reelegido para su alto cargo desde 1994.

 

El Secretario de la Asociación de Academias, nacido en Cuba, es Académico de Número de la Academia Puertorriqueña Correspondiente de la Real Academia Española y de las Academias Chilena, Colombiana, Salvadoreña, Norteamericana, Paraguaya, Filipina y Dominicana; también de la Nacional de Letras del Uruguay, de la Argentina de Letras y de la Academia de Historia de esa misma república. Es Académico Honorario de la Nicaragüense, de la Guatemalteca y de la Panameña, así como Director de la Escuela de Lexicografía Hispánica de las Academias y ha sido condecorado con la Orden Heráldica de Cristóbal Colón, de la República Dominicana, la de José Cecilio del Valle, de Honduras, la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, de España, y la Gran Cruz de la Orden del Libertador José Simón Cañas, de El Salvador, entre otras. Y ha recibido la Medalla de Oro de la Universidad de Costa Rica.

 

Este incansable erudito se ha distinguido en investigaciones lexicográficas y de sociolingüística, así como en dialectología hispanoamericana. Sus libros han sido publicados sobre todo en España, pero también en Estados Unidos, México, Puerto Rico y la República Dominicana. Ha editado seis volúmenes de actas de congresos y simposio, y publicado más de 240 artículos en revistas científicas americanas y europeas, sirviendo además en el Consejo Asesor de numerosas revistas culturales de Europa y las Américas.

 

Don Humberto preside la Sociedad Lingüística del Caribe Hispánico y la Asociación de Historia de la Lengua Española, además de ocupar la Presidencia de Honor de la Asociación de Lingüística y Filología de la América Latina. Se desempeña como miembro de la Fundación “San Millán de la Cogolla”; del Consejo de la Fundación Duques de Soria y del Patronato y Administración del prestigioso Instituto Cervantes. Pertenece también a una Comisión de la Agencia EFE y ha servido como Asesor del Ministerio de Educación y Cultura de Argentina. Sus actividades no se limitan a América y Europa ya que es Investigador Asociado de la Universidad de Tokio.

 

Es Profesor Emérito de la Universidad de Puerto Rico y Honorario de la Universidad Rafael Landívar de Guatemala y de la Francisco Morazán de Honduras, ha enseñado asimismo en las universidades de New Hampshire, Texas y Rice y ha ejercido como Profesor Visitante, entre otras, de las universidades europeas de Groningen, Lovaina, Bielefeld, Totenburgo, Turku (Finlandia), Bergen (Noruega), Salamanca, Alcalá de Henares, Sevilla, Las Palmas de Gran Canaria, e Hispanoamérica como la Pontificia Madre y Maestra, Concepción, Bahía Blanca, Tucumán, Rosario, Nacional Autónoma de México, Pontificia de Chile, la Universidad de Chile y el Instituto Caro y Cuervo de Bogotá.

 

El exiliado que será honrado en la Universidad de Miami es un hombre universal, pero profundamente cubano. Herencia Cultural Cubana, al otorgarle el PREMIO HERENCIA, intenta imitar de alguna manera a las casas de estudio extranjeras que le han otorgado el grado de Doctor Honoris Causa, es decir las Universidades de Valladolid, Alicante, Alcalá, Salamanca, Las Palmas de Gran Canaria, Costa Rica, San Marcos de Lima, Universitat de Lleida, y también Sevilla, Chile, Nacional Autónoma de Nicaragua, Tucumán, Autónoma de Santo Domingo (Primada de América), la UNED de Madrid, Universidad de Panamá y mas recientemente las de Valencia y Almería. El 14 de Julio le será conferido un doctorado por la Universidad de Heidelberg en Alemania.

 

No son estas las únicas distinciones recibidas por don Humberto. Si he mencionado un buen número de ellas ha sido mas bien para contribuir a levantar el ánimo de aquellos que quizá se preguntan todavía si los cubanos e hispanoamericanos han sido reconocidos en la cultura universal en forma comparable a colegas de otras latitudes. Es cierto que estamos de luto por la muerte del gran escritor mexicano, gloria de nuestro idioma, don Carlos Fuentes. Pero ante nosotros estará la tarde del lunes el doctor Humberto López Morales, demostración viviente de que se ha logrado hacer un gran aporte. Ahora bien, es lamentable que los cubanos seamos a veces casi los últimos en reconocer a quienes lo han dado todo por darnos un prestigio universal. 

Un período sin tendencias duraderas

Por Marcos Antonio Ramos

 

Miami, Florida.- A pesar de que el partidismo prevalece en varias geografías, entre ellas la Norteamericana, aunque sobre todo en aspectos de polarización y enfrentamiento, es fácil distinguir en medio de acontecimientos recientes, la realidad de que ningún partido o tendencia, dentro de los parámetros de la democracia, encuentra fácil el camino de mantenerse mucho tiempo en el poder, lo cual en cierta forma es beneficioso, pero presenta problemas que no deben soslayarse. Más de dos períodos en el gobierno son casi imposibles de obtener en las urnas.

 

Por otro lado, triunfa la derecha en España y a los pocos meses la izquierda obtiene la victoria en Francia. Los conservadores o “tories” reemplazan a los laboristas como partido mayoritario en Gran Bretaña y en cuestión de meses los laboristas han logrado triunfar abiertamente en los comicios municipales.

 

Mientras observamos la política caribeña nos preparamos para conocer si el candidato oficialista dominicano Danilo Medina logra mantener al Partido de la Liberación Dominicana en el Palacio Nacional o si el opositor Hipólito Medina consigue repetir lo que está sucediendo en otros países, en los cuales triunfa la oposición, lo mismo si es de derecha o de izquierda. Y aunque el ungido de las urnas sea Medina, lo cual es muy posible, y triunfe así el actual partido de gobierno, se trataría únicamente de una excepción a la regla, porque no hay tendencias muy duraderas de apoyo partidista o ideológico por parte de la población en el Planeta Tierra, a no ser cuando se impone la fuerza en naciones en que existen dictaduras militares o regímenes totalitarios.

 

En Estados Unidos es posible la reelección del actual Presidente demócrata, pero no le resultará fácil el camino de derrotar a su oponente republicano. En Puerto Rico, el actual gobernador del anexionista Partido Nuevo Progresista (PNP) tendrá que trabajar muy duro para derrotar al candidato del autonomista Partido Popular Democrático (PPD). Y tanto unos como otros tendrán que luchar hasta el último otro para mantener sus cifras de congresistas y senadores.

 

El mundo ha cambiado y seguirá cambiando. La historia enseña que se trata de algo inevitable y la política no constituye la excepción. Algunos pensaban imposible la elección a la Casa Blanca de un católico en 1960 o de un afroamericano en el 2008, pero ahora hasta nos preparamos para la posible elección de un distinguido político y empresario mormón, antiguo misionero de su Iglesia, que pudiera en el futuro tener como sucesora a una dama de alguno de los partidos existentes. Hasta un hispano es mencionado entre los posibles “vicepresidenciables”. América Latina es un ejemplo de los nuevos cambios, varios protestantes han sido presidentes de países situados al sur del Río Bravo.

 

Ahora se habla mucho del voto religioso y algunos tratan no sólo de reconocerlo – lo cual es correcto – sino de exagerarlo como intento de reemplazar las lealtades partidistas con un nuevo elemento que logre victorias en las urnas. Olvidan que la asistencia a los oficios en Iglesias protestantes históricas y a misa en las católicas se ha reducido considerablemente, sin llegar Estados Unidos al extremo del católico Quebec donde se limita ahora al 6% de la población, comparable a las pobres cifras de asistencia a los oficios luteranos de la Iglesia oficial en Escandinavia, porcentajes que en otras épocas hubieran sido calificados de “estadísticamente insignificantes”.

 

También hay que tener en cuenta que no es lo mismo una elección primaria de un partido o un plebiscito en torno a un tema específico y apasionante, propicio al entusiasmo de un sector de votantes religiosos militantes que una elección general en que participen todo tipo de electores en una sociedad cada día más pluralista y sin normas morales definidas y firmes.

 

El secularismo y las nuevas formas de religiosidad van reemplazando al menos parcialmente a las creencias tradicionales, motivando a algunos a votar basados en su reacción al medio ambiente y sus firmes creencias religiosas, pero provocando una actitud claramente contraria por parte del elemento secularizante, cada día con mayor capacidad de movilización y con grandes recursos económicos. Y mientras se mantiene la lealtad a los partidos por parte de un grupo significativo, cada día más inclinado a la polarización, otro sector, cada día mayor, se inclina a la condición de “independientes” sobre todo entre la juventud. La religión tradicional se reemplaza con vagas y confusas formas de “espiritualidad” libre, fenómeno alentado parcialmente por la falta de credibilidad de algunas estructuras religiosas cuyos dirigentes han sido manchados por escándalos imperdonables o acusados de encubrimiento. Asuntos reales, pero que son generalmente desplegados y hasta exagerados por la prensa más secular.

 

Retomando aspectos políticos, en España y Francia no triunfaron realmente ni la derecha ni la izquierda sino simplemente la oposición, como sucede en otras geografías. En Grecia, los partidos de izquierda radical y extrema derecha mejoraron sorprendentemente sus niveles de votación, desconcertando a los más moderados y tradicionales que encuentran difícil el formar gobierno en un sistema parlamentario

 

Un vistazo a muchos países europeos revela como la izquierda tradicional ha sido reemplazada por ecologistas y personas con ideologías radicales adaptadas a las nuevas circunstancias, a la vez que los muy respetables partidos conservadores del pasado han sido sustituidos por muchos votantes atraídos por consignas neonazi o extremistas en medio de una avalancha de populismo irracional. Curiosamente esos partidos también atraen a individuos y grupos que hasta hace poco votaban por la izquierda radical.

 

Por complicada que sea la situación europea, la del Tercer Mundo no es diferente. En países africanos, con excepciones significativas no se respeta el veredicto de las urnas; y en el Asia, con algunos casos que merecen respeto, se toleran en países importantes a gobiernos autoritarios con tal de que ofrezcan cifras macroeconómicas impresionantes aunque la mayoría, de su población no se beneficie de una muy selectiva prosperidad. Algo parecido a los países árabes en que el petróleo es utilizado para mantener en el poder a una clase parasitaria que no comparte el gobierno con la población.

 

Si pasamos a Nuestra América, el cuadro no es del todo diferente. En Nicaragua, Venezuela y otros países los gobiernos triunfan utilizando una metodología poco democrática aunque disfrutan todavía de un apoyo sustancial sin el cual no hubieran podido manipular las votaciones. En repúblicas en que sobrevive un mínimo de respeto a la votación se repite la experiencia europea de traspaso del poder. México sería un buen ejemplo. Después de dos períodos o sexenios del Partido Acción Nacional (PAN) de tendencia conservadora, su candidata presidencial tiene casi las mismas posibilidades de ser elegida que el autor de este artículo de ser escogido como astronauta por la N.A.S.A. Recientes elecciones latinoamericanas revelan la tendencia oposicionista como en Guatemala, Chile y otras naciones. Brasil constituye una excepción significativa.

 

Por supuesto que no hay nada malo en que triunfe la oposición o se mantenga un partido en el poder, siempre que sus promesas de campaña sean reales y convincentes o su ejecutoria en el gobierno les haya ganado la anhelada reelección. Claro que las aguas tomarán su nivel, pero la actual crisis económica, que gracias a Dios no es remotamente comparable a la de los años treinta del pasado siglo, aunque no deja de presentar características alarmantes, es agravada por la indecisión de un electorado cansado de promesas incumplidas, corrupción y falta de seriedad, así como poco dispuesto a los necesarios sacrificios.

 

Quizás haya exagerado para llamar la atención al asunto, pero no deja de preocupar este período caracterizado por incertidumbre en el cual las esperanzas de los años noventa no parecen coincidir plenamente con la realidad. Se trata de un período sin demasiadas tendencias duraderas. Pero sigo confiando en los “inescrutables designios de la Providencia.”

GUARINÉ DÍAZ ANTORCHA PERENNE DE LA GRATITUD HISPÁNICA:
Los hispanos en el futuro de América

 

Por Marcos Antonio Ramos

 

MIAMI.- Los hispanos estamos constantemente en las noticias. Las campañas electorales reflejan hasta que punto los hispanoamericanos de EE.UU., y en forma especial los de la Florida y otros estados no podemos ser ignorados. Y los problemas que nos afectan, que son muchos, no podrán permanecer fuera de las principales prioridades tanto del gobierno como de la sociedad norteamericana. El Consejo Nacional Cubanoamericano se ha convertido en una de las organizaciones más importantes, en algunos aspectos específicos, de los hispanoamericanos en todo el territorio de EE.UU., entre las entidades no dedicadas a la política sino a los servicios humanos. Además, ha sido pionera en establecer vínculos con otras comunidades hispanas. Prueba de ello es la presencia en sus actividades de muchos de los presidentes nacionales de organizaciones hispanas en el país, con los cuales Guarioné Díaz ha trabajado estrechamente.

 

En medio de las graves situaciones como la crisis inmigratoria y la discusión sobre los planes para el cuidado de la salud, asuntos que afectan a todos los hispanos, debe destacarse la celebración en Miami dentro de unos días, de la Conferencia Nacional de la organización, la cual se celebra cada dos años. Cada una de las dieciséis que se han llevado a cabo en las últimas décadas ha sido una gran contribución no sólo a los cubanoamericanos sino a todos los hispanos que residimos en esta gran nación multiétnica y multicultural.

 

Guarioné Díaz, su presidente, ha sido una figura fundamental y decisiva no sólo entre los cubanoamericanos sino en muchas de las comunidades hispanas de Norteamérica. No podrá jamás escribirse algo sobre la historia de los cubanoamericanos en EE.UU., sin acudir a datos acerca de la ejecutoria de este extraordinario líder nacional con repercusiones internacionales. No sólo se trata únicamente de la fundación de CODEC, una corporación de desarrollo comunitario y de la construcción de alrededor de 2,000 viviendas para personas pobres, sino también de la creación de escuelas alternativas y una junta de asesores compuesta por representantes de las mayores corporaciones. Ha logrado participar en la formación de coaliciones de hispanos y alcanzar para estos numerosas designaciones en juntas de directores y juntas consultivas de entidades no hispanas, etc. Por ejemplo, Díaz desempeñó un papel fundamental en la rehabilitación y relocalización de aquellos recién llegados por el Mariel que debían enfrentar cargos por violación de la ley. Durante la gran crisis de los balseros en la base naval de EE.UU., en Guantánamo le correspondió a Díaz coordinar los esfuerzos para la atención y traslado de 30,000 cubanos y 15,000 haitianos. Una labor realmente titánica y sin precedentes en muchos ambientes migratorios del pasado. Este cubano que ha pertenecido y se mantiene activo en juntas del más alto nivel debe sentirse satisfecho por lo que el Consejo ha podido alcanzar a través de los años.

 

El lema central de la conferencia es “Los hispanos en el futuro de América”, es decir, en EE.UU. No se necesita estar en los medios de comunicación social o especializarse en la cultura de los hispanos o latinos del país para estar plenamente conscientes de los desafíos que enfrentamos, pero también de las oportunidades que pueden presentársenos en los próximos años. El Consejo no sólo seguirá operando escuelas “charter” y todo tipo de instituciones educativas para atender a los que pertenecen a niveles de menor ingreso, sino que continuará sus programas de entrenamiento, educación financiera, cuidado infantil y otros menesteres de esa naturaleza. También ha facilitado la entrada de hispanos en juntas administrativas y corporativas, construyendo puentes entre comunidades, coaliciones y grupos tanto de las minorías como de las mayorías étnicas del país.

 

Se acercan las elecciones de noviembre y serán los hispanos los votantes que pudieran decidir el resultado en estados tan importantes como California, New York, New Jersey, Florida, Colorado, Arizona, Nevada y otros. Los dos grandes partidos tienen ante sí un desafío monumental. Los demócratas necesitan mantener su mayoría entre los hispanos y los republicanos deben hacer todo lo posible, hasta de ser necesario inventar la cuadratura del círculo, para recibir al menos entre la tercera parte y el 40% de los votos de la población votante hispana, es decir, unos 12 millones. Para ambos partidos, la tarea no será fácil, pero para los hispanos representará el aumento de su influencia en la política, lo cual repercute en casi todas las otras actividades.

 

El Concilio Nacional Cubanoamericano fue fundado en la ciudad de Washington en 1972 para investigar y enfrentar las necesidades de los cubanoamericanos según se integraban a la sociedad americana y se convertían en participantes activos de los asuntos hispanos en EE.UU. Lo que originalmente era conocido como Consejo Nacional Cubano de Planificación y era gobernado por juntas locales en la Florida, New Jersey, Nueva York, California, Illinois y Washington fue tomando la forma actual como Consejo Nacional Cubanoamericano. Sería conveniente difundir más la literatura disponible sobre la entidad para un conocimiento más generalizado. Ya en 1973-1974 se realizaban proyectos de investigación, uno de los cuales, algún tiempo después, en 1977, se llevó a cabo en New Jersey con fondos del Departamento de Salud, Educación y Bienestar; y del Departamento de Trabajo, ambos a nivel federal, y también con los del Departamento de Servicios de la Florida (Florida Department of Human Resources Services). Y era sólo el principio, como puede comprobarse con las listas anteriores.

 

El evento tendrá lugar los días 17 y 18 de mayo en el hotel JW Marriott Marquis en el 255 Biscayne Boulevard Way en el downtown de Miami. Los temas que serán discutidos en las plenarias son las tendencias en la demografía y los patrones de consumo, alianzas estratégicas en filantropía, líderes Latinas, penetración en el mercado hispano a través de los medios, el poder del voto latino, retos a los EE.UU., en la economía global y un foro sobre la Reforma de Salud. Entre los que dirigirán esas actividades o servirán como panelistas se encuentran personalidades de la importancia y contribuciones de Roymi V. Membiela, Vicepresidenta Corporativa de “Marketing & Public Relations” de Baptist Health South Florida, Helen Aguirre Ferré, presidenta de la junta de Miami Dade College; Javier Hernández-Licht, presidente de West Kendall Baptist Hospital; César Conde, presidente de Univisión; Armando J. Olivera presidente de Florida Power and Light; el economista José Antonio Villamil. El ex presidente de Colombia Alvaro Uribe será el orador en un gran almuerzo el viernes 18 a las 12.30 p.m. También en la gala de premiación se reconocerá a conocidos líderes tales como el muy laureado educador doctor Eduardo Padrón, el famoso periodista David Lawrence, el ilustre fiscal federal Wifredo Ferrer, y la muy distinguida Mónica Lozano de La Opinión/Impremedia.

 

Aprovecho la oportunidad para informar que los interesados en participar pueden llamar al Consejo al 305 642 3484, extensión 133 o enviar un Fax al 305 642 9122.

EL CANCILLER DOMINICANO Y LA CONTINUIDAD HISTÓRICA

 

 Marcos Antonio Ramos*

MIAMI, FLORIDA.- El Ministro de Exteriores de la República Dominicana no aspira a la Presidencia en las elecciones del 2012. Pero don Carlos A. Morales Troncoso es una figura que permite recordar la continuidad histórica de su país en las últimas décadas. Es probable que sea su partido, el Reformista Social Cristiano, el que decida el resultado final de los comicios del 20 de mayo.

 Independientemente de datos como ese y en medio de las constantes referencias al proceso electoral y la diversidad de las opiniones, llegó a mis manos un libro del cual había escuchado comentarios favorables, pero que no había podido leer.

            En una ocasión mi viejo amigo el gran periodista Miguel Guerrero me pidió le enviara copias de todos los artículos que he escrito sobre temas dominicanos y me sentí obligado a decirle que ni yo mismo tenía la más mínima idea de cuántos había escrito desde mediados de la década de 1960 cuando me iniciaba como columnista. La historia dominicana ha sido una de mis especializaciones como profesor y un asunto favorito en los trabajos que he publicado, cientos de ellos sobre mi amada Quisqueya, pero cuando mi entrañable amigo Sam Verdeja me prestó el libro “De lo privado a lo público”: Testigo de Excepción” del doctor Morales Troncoso me di cuenta que se trataba de algo que merecía un tratamiento especial y  decidí escribir lo antes posible un artículo sobre el mismo, aprovechando esa providencial oportunidad para alejarme un poco de esas constantes pasiones que despierta cualquier encuentro de los antillanos con las urnas electorales y regresar a lo que es realmente permanente.

            Sería difícil encontrar a alguien con mayores credenciales para introducir al lector en la problemática dominicana contemporánea con la perspectiva del testigo presencial, específicamente de alguien que ha estado muy adentro de los acontecimientos y que ha trabajado de cerca a los personajes. La historiografía dominicana es un verdadero deleite para el estudioso, pero es imposible superar un creíble testimonio personal, como es el caso de este verdadero “testigo de excepción”.

            Este será simplemente un artículo preliminar antes de reseñar el libro en diarios impresos o digitales, lo cual me propongo hacer tan pronto termine la campaña electoral del 2012. Puedo anticipar que estas memorias del canciller Morales Troncoso permiten al lector distinguir en las descripciones y relatos del autor la realidad del desarrollo de la política y de buena parte de la empresa privada en el país, así como sus relaciones con otras tierras y personajes.

            El aporte al estudio de la continuidad histórica del país queda manifiesto al describir aspectos importantes de las diferentes administraciones sin mostrar un énfasis marcadamente partidarita o ideológico. Por ejemplo, ayuda a comprender mejor ese interesante personaje de ámbito caribeño y americano el doctor Joaquín Balaguer, un estadista que todavía está en busca de un biógrafo definitivo a pesar de tantos libros valiosos publicados acerca de su persona y ejecutoria. He estudiado a Balaguer a través del tiempo y he encontrado pistas en este libro que ayudarían a cualquier historiador a continuar esa difícil y complicada tarea de aproximarse aun más a ese gobernante y también al fenómeno de los partidos políticos dominicanos, el tema de tantos libros como los del doctor Campillo y de capítulos de los geniales Frank Moya Pons y Bernardo Vega, Franklin Franco y Hugo Tolentino en la mejor historiografía del tema político, pero que, como lo demuestra el valioso enfoque del actual canciller dominicano, se trata de una material inagotable

            Queda establecido muy temprano en la lectura que se trata de un viajero incansable, un estadista internacional que entiende esa igualmente compleja material de las relaciones entre los pueblos. En el caso del doctor Morales se va más allá de lo “interamericano”, a que estamos acostumbrados en el quehacer de nuestras cancillerías, el énfasis en la mirada hacia el norte o la nostálgica y siempre hermosa mirada a la hispanidad.

            El probable secreto de la claridad y profundidad del libro se encuentra quizás en su propio autor. Procedente de una notable familia dominicana, Morales Troncoso, después de una carrera en la vital industria azucarera, a la cual llegó después de una esmerada formación profesional en Luisiana y otros lugares, pasó del sector privado al público, con las mejores credenciales, las de aquel que no ha hecho de la política su única y exclusiva actividad pues ha enriquecido su vida con una variedad de experiencias, siempre útiles, necesarias y cada día más indispensables en el mundo de la globalización, la tecnología y el estudio de los comportamientos económicos de países cuyas decisiones afectan a los demás, como hemos visto en la actual situación económica europea.

            Vicepresidente de la República en dos ocasiones, los períodos 1986-1990 y 1990-1994, gobernante cercano a uno de los genios de la política americana como lo fue sin dudas el doctor Balaguer, el autor de este libro fue Director Ejecutivo del Consejo Estatal del Azúcar, Embajador en Washington, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores y líder principal del reformismo después de la muerte del eximio gobernante que llenó todo un período, generaciones enteras, del acontecer político dominicano y regional.

            Para aquellos que nos preocupamos en forma prioritaria por el futuro dominicano será necesario aprovechar al máximo este libro del canciller dominicano, labor que nos ocupará en próximos trabajos. (FIN)

 

____
El autor de este artículo, el historiador Marcos Antonio Ramos es un columnista de larga ejecutoria cuyos artículos se publican en varios diarios impresos y digitales, ha escrito 15 libros y entre distinciones nacionales e internacionales es Miembro de Número de la Academia Norteamericana y Correspondiente de la Española. Después de su jubilación con rango de profesor emérito, el doctor Ramos es editor general de la revista “Herencia” publicada en Miami y miembro de la Junta del sistema de hospitales Baptist Health South Florida, el mayor del estado de la Florida.

 

www.cafebambu.com

 

Cuba: El ejemplo de generaciones recientes

Por Marcos Antonio Ramos


MIAMI, FLORIDA.- Tengo el honor de referirme este domingo a dos grandes amigos que han fallecido recientemente, dos clérigos y maestros que supieron servir hasta al máximo al pueblo cubano, los doctores Joaquín Aurelio Travieso y René Castellanos. El primero murió entre nosotros en la Florida, el segundo se despidió de la vida física en su amada ciudad de Matanzas. En las semanas anteriores el tema era la visita de Benedicto XVI a Cuba y en varios artículos señalé como se había producido un cambio generacional en el Episcopado cubano. Nuevas figuras van surgiendo entre los prelados de la Iglesia tradicional. Pero no se trata únicamente de obispos que se acogen a la jubilación.

 
Si consideramos como contemporáneos nuestros a figuras cuya desaparición física ocurrió hace décadas o algunos años como el Cardenal Manuel Arteaga Betancourt y los Arzobispos Evelio Díaz y Enrique Pérez Serantes y los obispos exiliados como Eduardo Boza Masvidal y Agustín Román, es notable el cambio ocurrido en una época no demasiado lejana. Eran otros tiempos y otros hombres, pero no hace tanto tiempo los teníamos con nosotros. La Iglesia de hoy es diferente a la de ayer en aspectos fundamentales. En cuanto a los protestantes o evangélicos cubanos, no tenemos ya a personajes tan cimeros que ha sido casi imposible reemplazar en aspectos fundamentales. Alfonso Rodríguez Hidalgo, Domingo Fernández y Cecilio Arrastía son tres de esas figuras.


La situación política y religiosa de Cuba puede ilustrarse en gran manera en el caso de mi entrañable doctor Travieso. Nacido en Cruces en 1917, Aurelio Travieso cursó estudios teológicos en el Seminario Bautista de Cuba Occidental y en la Universidad de La Habana donde obtuvo un grado doctoral. En Estados Unidos recibió una Maestría en New Orleans Baptist Theological Seminary. Fue uno de los primeros líderes religiosos en salir de Cuba después de la llegada de Fidel Castro al poder.

Nunca simpatizó con la revolución, pero la vida contiene misterios inexplicables que no pueden ser subestimados en la suma de realidades que constituye la existencia terrenal. Le correspondió a Travieso ser por algún tiempo el pastor del actual Vicepresidente de Cuba y segunda figura de su gobierno el doctor José Ramón Machado Ventura, un antiguo médico de la Clínica Bautista de La Habana que luego abrazó la causa de la revolución castrista. Curiosamente, la esposa del doctor Travieso, la inolvidable Estela Pérez Guevara, era prima hermana del famoso funcionario cultural Alfredo Guevara. Como en otras iglesias católicas y protestantes de Cuba, por la última congregación a cargo de Travieso, la histórica Iglesia Bautista de Zulueta y Dragones en La Habana, habían desfilado como feligreses algunos que después se integraron a otras causas muy diferentes a la de Cristo, como los hermanos Aníbal y César Escalante, figuras cimeras del movimiento comunista. Pero por allí pasaron también miles de creyentes cristianos que bajo el pastorado de Aurelio, y con el auxilio de Estela, mantuvieron su fe en medio de las más difíciles y comprometedoras circunstancias en el largo experimento revolucionario cubano de los siglos XX y XXI.


Los que menospreciaron por cuestiones ideológicas el rol de la religión en la sociedad de la mayor de las Antillas, olvidan que hasta muchos de los líderes del actual régimen fueron formados en iglesias y en escuelas religiosas, como Fidel Castro en el afamado Colegio de Belén. Aquellos sacerdotes y religiosos católicos hicieron lo posible por encaminarlo por el sendero de la fe, como hicieron con otras figuras tantos pastores y misioneros protestantes que realizaron ese mismo tipo de labores. Algunos permanecieron en el evangelio y en la vida cristiana, otros abandonaron la religión de Cristo. Es altamente probable que católicos como José Antonio Echeverría, católico, y Frank País, bautista, permanecerían en los caminos de Dios, pero los senderos del Altísimo son misteriosos y no siempre esto sucede.

Mi amigo Aurelio trabajó intensamente en el interior y en la capital de Cuba, siempre sonriente, amante del buen humor, elocuente en el púlpito, educador consagrado, pastor hasta el último momento, aun después de muchos años de jubilación. Le tocó vivir en el exilio, como al doctor René Castellanos le correspondió, en otras circunstancias y por diversas razones, permanecer en la Cuba de hoy. En unos datos difundidos por su biógrafo el eminentísimo historiador religioso cubano Carlos R. Molina, se ofrecían detalles de la vida de aquel a quien siempre conocimos cariñosamente como “el Maestro Castellanos”.


Francisco René Castellanos Morente falleció el 21 de marzo, en la madrugada, en el Hospital Doctor Faustino Pérez Hernández de Matanzas, a los 97 años de edad, dos más que el bueno de Aurelio Travieso. Ante nosotros otro misterio de la vida. El nombre del hospital donde falleció era el de un famoso personaje cubano que había sido por mucho tiempo presbiteriano activo como lo fue siempre el doctor Castellanos. El doctor y comandante Faustino Pérez fue después de la muerte de Frank País la figura más importante en el llamado “clandestinaje” como se designaba a las actividades contra el gobierno del General Batista en los años cincuenta. Faustino fue ministro de varias carteras en el gobierno revolucionario, pero algunos me han asegurado que regresó a la fe antes de su fallecimiento, lo cual no he podido comprobar.

 
Pero “el Maestro Castellanos” no vaciló en continuar su trabajo como educador y religioso. Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de La Habana y Master en Teología por el Seminario Evangélico de Teología de Matanzas, con estudios de Psicología Aplicada a la Educación en Columbia University de Nueva York, ejerció el magisterio en el extinto Colegio Presbiteriano La Progresiva de Cárdenas, uno de los más acreditados planteles de la República de Cuba en toda su historia.

Cuando esa escuela fue “nacionalizada”, el Maestro continuó trabajando como profesor en el Seminario Teológico de Matanzas. Sus asignaturas eran muy diversas: Psicología, Griego, Hebreo, Latín, Exégesis Bíblica. Hasta era un maestro de Danzas Folklóricas. Cuando ya no era joven, ante la necesidad de clérigos en la Iglesia, Castellanos fue ordenado como ministro de la Iglesia Presbiteriana Reformada de Cuba.


Aurelio Travieso y René Castellanos, dos ministros de Dios, dos educadores, dos seres humanos excepcionales, serán muy difíciles de imitar. Eran representantes de lo mejor de una generación nacida en la segunda década de la República de Cuba en el siglo XX. Al conocer de su fallecimiento gracias a mi buen amigo el reverendo Rafael Melián, en el caso de Travieso, y del historiador Carlos Molina, en el de Castellanos, pensé de inmediato en lo arduo que será el intento de reemplazar en las filas del cristianismo cubano a estos dos gigantes de la fe. Tuve el alto privilegio de trabajar muy de cerca al reverendo Travieso, a quien consideré siempre como uno de mis mejores maestros.


Y Castellanos me honró también con su amistad. Recuerdo sus visitas a Miami cuando recorrí con él y el fraterno Vicente Echerri, gran poeta y columnista, las casas de amistades comunes. Castellanos asistió a oficios religiosos en mi propia congregación y agradecí sus comentarios sobre mi historia del Protestantismo en Cuba. Me descubro ante el ejemplo de estos ejemplos de cristianismo y de toda una generación. 

Monseñor Agustín Aleido Román.

ALEIDO EL SEMINARISTA EN MI MEMORIA

 

 “La nación cubana ha perdido a un gran patriota. El Obispo Román fue el Félix Varela de nuestro tiempo”.  Arzobispo Tomás Wenski.

                          

Marcos Antonio Ramos

            MIAMI, FLORIDA.- Hace más de medio siglo un niño de casi 10 años de edad entró por primera vez como alumno por en las aulas de una escuela católica de misioneros franco canadienses situada en las afueras de la ciudad matancera de Colón. En el amplio edificio funcionaban tres instituciones: el Colegio Padre Félix Varela para varones, el Colegio Inmaculada Concepción para muchachas y también el Seminario Diocesano San Alberto Magno para estudiantes que realizaban estudios de seminario menor, el Filosofado, y se preparaban para cursar estudios teológicos en Canadá. Hasta el curso anterior aquel niño que entonces pensaba llegar a ser simplemente un maestro de escuela o trabajar en el almacén de su padre había estudiado en una pequeña escuela de inspiración protestante en esa misma localidad, donde aprendió las primeras letras y cursó los primeros años de instrucción primaria.

Las primeras personas que conoció en ese ambiente religioso y académico, que le resultaba no sólo nuevo sino totalmente desconocido eran, además del viejo amigo de la familia Prudencio Nodarse (“Puro”), dos personas que procedían del municipio cubano de San Antonio de los Baños, el profesor Ranulfo Borges y el seminarista Agustín Aleido Román.

 Yo era aquel niño. Mis padres, que no eran personas de Iglesia, escogieron aquel magnífico plantel porque se acercaba mi futuro ingreso al riguroso bachillerato cubano, cuyas materias se estudiaban allí sin necesidad de trasladarse a otra ciudad. Borges, Román y otros maestros tomaron entonces el lugar del doctor Félix Ojeda, mi primer mentor intelectual, un maestro, abogado y predicador protestante que me había enseñado a amar los libros y a quien nunca he podido olvidar. Hay personas que no se olvidan jamás.

Siempre han estado presentes en mi recuerdo aquellos dos primeros centros de estudio y todos aquellos maestros y maestras. A veces sueño con el edificio del viejo Templo Bautista, al lado del cual nací  y cuyos jóvenes fueron mis compañeros de juego en la calle San José y la antiquísima Iglesia Católica a la que asistíamos reglamentariamente los estudiantes de mi segunda escuela. Son aquellos modestos estudios de escuela dominical bautista y de catecismo católico romano los que me llevaron a aceptar, por la gracia de Dios, la doctrina de la Santísima Trinidad, sobre la cual se levanta el grandioso edificio doctrinal de la religión cristiana.

El afecto que me unió desde el primer momento a mi maestro Ranulfo Borges y la inspiración representada por la vida ejemplar de Agustín Aleido Román permitió que me adaptara muy pronto al nuevo ambiente escolar. Logré hasta hacer una gran amistad con el maestro de Educación Física, el querido Juan Ramón, y eso a pesar de ser yo el único cubano que no sabe jugar a la pelota. De los directores de la escuela como los Reverendos Marcél Gerin (futuro Obispo en Honduras) y Conrado Coté sólo tengo buenos recuerdos, así como de los otros maestros y empleados de aquel gran plantel.

La noticia ha sido triste, el miércoles en la noche murió aquel gran hombre a quien llamábamos en la escuela, con todo el cariño del mundo “Aleido el seminarista”, compañero de estudios religiosos de Jaime Ortega Alamino, Romeo Rivas y otros que residieron como él en el seminario de Colón.  Con el tiempo tuve el privilegio de estar presente en su ordenación, primera misa y consagración como Obispo. Dando un salto de medio siglo, junto a otros clérigos, católicos y protestantes, almorzábamos al menos una vez al mes en la última década de su vida y en la conversación llovían las anécdotas y los recuerdos. Nada, absolutamente nada, deterioró las mejores y más afectuosas relaciones humanas más allá de diferencias confesionales o de otro tipo, las cuales jamás salieron a relucir en una amistad que considero prácticamente como perfecta.

Entre las mejores amistades que he disfrutado en la vida pudiera señalar muchas de las cuales aprendí. Dos de ellas se parecen en algo. Por ejemplo, al fallecido y admirado amigo el doctor Rolando Amador no le escuché jamás comentario alguno realmente desagradable sobre una persona. Lo más que podía decir Rolando sobre alguna acción humana que consideraba negativa era calificarla de “lamentable”. Tuve un testigo excepcional de esa característica de Amador, otro gran amigo el doctor Rafael Díaz Balart, compañero de tantas conversaciones y encuentros. En cuanto al Obispo que ha fallecido quiero decir que ante cualquier comentario negativo hecho por alguien acerca de la conducta inapropiada de un ser humano, clérigo, laico o incrédulo, mi viejo amigo el seminarista Aleido simplemente contribuía con lo siguiente: “Tony (mi apodo), mira, hay que orar mucho por él”. Y nada más.

En una ocasión tuve el privilegio de nominarlo para un doctorado honoris causa, que por cierto le fue concedido, pero se requería su presencia física en la graduación universitaria. El querido Padre Román, como algunos continuaron llamándole aun después de su consagración episcopal, no quiso recibirlo porque en la fecha de la graduación tenía el compromiso de confirmar a varios feligreses y ni siquiera se le ocurrió cambiar la fecha. Su compromiso con Dios, la Iglesia y los fieles primero y lo demás después. Sería imposible olvidar ese incidente.

Muchos datos sobre Monseñor Román han sido ofrecidos por los medios de comunicación, otros son conocidos ampliamente por gente que le conoció o escuchó acerca de sus labores. Bastante dolor me causa tener que escribir sobre su fallecimiento para dedicarme a repetir innecesariamente información acerca de su expulsión de Cuba por el régimen actual, su trabajo misionero en Chile, su esfuerzo por levantar el edificio de su querida ermita, su condición de mediador a favor de prisioneros cubanos después de la crisis del Mariel, su continua preocupación por Cuba y los cubanos, su condición de figura central en el mundo religioso de los exiliados.

Sólo quiero destacar las buenas relaciones que mantuvo con los que no somos católico romanos. Por ejemplo, su apoyo al Reverendo Francisco Santana en la creación de los Guías Espirituales del Exilio como una forma de contribuir a la unidad de los cubanos y evitar la repetición de múltiples problemas ocurridos en nuestro exilio. Entre sus amistades más cercanas estuvieron siempre el Reverendo Martín Añorga, ministro de la Iglesia Presbiteriana, y su esposa Iraida. Su relación con Añorga fue siempre extraordinaria. Pero también tuvo amigos muy apreciados en la comunidad protestante: el doctor Rolando Espinosa y su esposa Arminda, el Obispo episcopal Onell Soto y su esposa Nina, los reverendos Guillermo Revuelta, Lenier Gallardo, Pablo Miret, Frank Figueroa, Manuel Salabarria, Rafael García, Fermín Castañeda y una larga lista. A todos ellos recibía como grandes amigos y en igualdad de condiciones como a sus colegas, sacerdotes y religiosos católicos. No todos hacen algo así en las diferentes Iglesias y denominaciones. Las diferencias se minimizan cuando reina la amistad. El Obispo Román, así como Emilio Vallina, Luis Pérez, José Angel Crucet, Juan  Rumín, Santiago Matheu, José Luis Menéndez, Juan Luis Sánchez y otros sacerdotes cubanos tampoco han hecho distinción confesional alguna en su amistad con nosotros. El más cercano colaborador de Román, el muy querido diácono Manolo Pérez es un ejemplo de ese espíritu. La amistad ha prevalecido siempre. Mis padres me enseñaron a hacer de la amistad un culto y reconozco a quienes lo practican.

Y el respetado y admirado amigo que ha fallecido, compañero leal en el camino de la vida, en las buenas y en las malas como se dice popularmente, quedará para siempre en mi recuerdo como Aleido el seminarista a quien me presentó hace ya tantos años y décadas mi querido maestro Ranulfo Borges. Me descubro ante su sombra y venero su recuerdo, amigo del alma. 

La Gloria de Papo Exaltada
El Alcalde de Jamao, Papo en el Centro.

Una semana cargada de noticias

Por Marcos Antonio Ramos


MIAMI, CAPITAL DEL EXILIO CUBANO.- Recién llegado de la República Dominicana, la visita de Benedicto XVI a Cuba estaba en el ambiente. Los comentarios por televisión y los artículos sobre el viaje papal eran el pan nuestro de cada día en Miami. Pero la situación no se limitaba a esta ciudad pues en lugares como Moca, Jamao al Norte, Veraguas y otras poblaciones de la muy montañosa región dominicana del Cibao, donde estuve varios días, se me preguntaba acerca del acontecimiento que se produciría. 

La presencia de Benedicto XVI sirvió de aliento a los millones de cubanos que se mantienen relacionados con la Iglesia Católica en el país más secularizado de Iberoamérica. Aunque las palabras del Pontífice fueron comparables a las pronunciadas en visitas a otras regiones del mundo, su aplicación a Cuba puede ser considerada importante ya que hizo resaltar la necesidad de crear una sociedad más abierta en el país.

Y realmente el mundo se ha ido abriendo en aspectos fundamentales. Cuba no debe convertirse en una excepción permanente. Una de las noticias de la semana procedía de nuestra Madre España, en la cual el gobernante Partido Popular (PP) no obtuvo los resultados electorales deseados en algunos lugares, especialmente en la Región Autónoma de Andalucía, donde sumadas las fuerzas del PSOE (socialista) y de Izquierda Unida (comunista) superaron la votación de los conservadores. 

Todo eso a pesar de la derrota de la izquierda en las elecciones nacionales. Los comicios autonómicos constituyeron un temprano revés para el nuevo Presidente del Gobierno Mariano Rajoy, que enfrenta un difícil ambiente económico heredado de la etapa anterior a su gestión inaugurada hace sólo semanas.

Menciono lo anterior porque cuando se habla de sociedades abiertas es necesario estar preparado para lo que viene con ese tipo de entorno. Lo mismo triunfa la derecha que la izquierda y un movimiento religioso puede crecer o disminuir en influencia de acuerdo con los vaivenes del acontecer humano. Y aunque esto último se aplica a todo tipo de naciones, la situación es más visible en lugares donde existe un alto grado de libertad.

En República Dominicana, mientras trataba de informarme sobre los últimos preparativos y noticias sobre la visita papal, prevalecía el ambiente electoral. En todas las poblaciones visitadas el tema de nuestro tiempo parecía ser la competencia entre el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y el gobiernista Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y sus aliados. En pocos países es tan intenso el clima partidarista como en República Dominicana. 

En cuanto a la población se notan desde posiciones consideradas de izquierda moderada hasta la presencia de un sector más conservador. La izquierda radical no muestra mucha fuerza mientras que el sector más conservador, el del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) del fallecido Presidente Joaquín Balaguer, dista mucho de poseer la fuerza de que disponía en vida de su caudillo, pero es evidente que muchos dominicanos añoran aquellos años y veneran al líder caído.

Las preguntas sobre la visita papal se intensificaron en Moca, capital de la provincia Espaillat porque el lugar designado para mis conferencias era el Teatro Don Bosco, relacionado con el trabajo de la Orden Salesiana en esa ciudad, a escasa distancia de la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, uno de los más amplios y hermosos templos católicos del Caribe. 

Me correspondió por una parte presentar el libro “Un Alerta a la Humanidad” del autor dominicano, José Rafael Matías Comprés, cuyo prólogo escribí y también tomé parte en la presentación de algunos ensayos míos sobre Santo Domingo a cargo de mis viejos amigos el Senador José Rafael Vargas y el Cónsul en Miami Manuel Almánzar, pero entre la audiencia, mayormente católica y con sacerdotes presentes, muchos mostraron interés por el viaje de Benedicto XVI. Indudablemnte, el viaje papal puso nuevamente en las noticias internacionales el tema de Cuba y sus problemas.

En estos días se ha notado un renovado despertar del interés por Cuba, como sucedió después de la caída del socialismo real y la desaparición de la URSS. En los últimos años Cuba ha estado en las noticias con frecuencia, aunque en forma diferente a la importancia que se daba a la Isla en la década de los sesenta con la crisis de los misiles y otros acontecimientos dramáticos. Con los años se han puesto a un lado muchas preguntas que eran frecuentes en otros tiempos, pero han surgido otras. Una de las más frecuentes tiene que ver con ese resurgimiento del fenómeno religioso y la relación cada día más cercana entre el Estado y la Iglesia en territorio cubano, hasta el punto que a veces parece prevalecer en ella, al menos externamente, la cordialidad.

La visita papal y el resurgimiento religioso, que no se limita a los católicos, me hace pensar en cómo el mundo ha avanzado y cómo la religión ha logrado sobrevivir a la tecnología y el secularismo. La Iglesia Católica, en el II Concilio Vaticano y bajo la orientación de Juan XXIII, de grata memoria, aceptó el concepto de la libertad religiosa para todos, rechazado en siglos anteriores. Se abrieron entonces las puertas de la convivencia y la cooperación con los “hermanos separados” y se produjeron los pontificados de figuras cuya influencia trascendió al mundo católico y se extendió a otros sectores, como los de Juan XXIII y Juan Pablo II. 

En el siglo IV de la Era Cristiana, después de siglos de confusión doctrinal y de agudos enfrentamientos teológicos, procedentes de los mismos días del inicio del cristianismo, se logró, bajo la protección del emperador Constantino, la convocatoria al Concilio de Nicea, a partir del cual se levantó, sobre la doctrina de la Santísima Trinidad, finalmente aceptada y del Credo Niceno, aceptado por las Iglesias cristianas históricas en Oriente y Occidente, el edificio doctrinal de la religión cristiana como la conocemos hoy en sus múltiples variedades y manifestaciones.

En medio de diferencias teológicas y de interpretación que han existido siempre, los cristianos han podido probar su condición de discípulos de Jesús de Nazaret, aun antes de Nicea, cuando han mostrado respeto a la enseñanza suprema de Cristo, resumida en amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos.

Más allá de las noticias de una semana, que pudieran después desvanecerse entre tantos acontecimientos futuros, es fundamental que alguien le recuerde a la humanidad que hay una vida espiritual que para muchos es más importante que la material, una esperanza eterna por encima del acontecer diario y temporal. El futuro nadie lo conoce. Lo que sucederá en la Cuba del mañana sigue siendo una incógnita después del viaje papal. Cada día habrá una nueva noticia y cada cierto tiempo otro acontecimiento importante.

En Cuba viven entre 11 y 12 millones de cubanos. Otros millones residen en el extranjero. Cuba es un país de blancos, mulatos y negros. Dentro y fuera de ella viven, además de católicos, protestantes, personas con creencias sincréticas, agnósticos, ateos e individuos indiferentes a cualquier manifestación religiosa. Algunos de esos grupos son subestimados por algunos medios de prensa. Pero por la independencia de Cuba murieron igualmente católicos, masones, protestantes, creyentes sincréticos y personas sin religión. 

La visita de Benedicto XVI ha sido realizada en beneficio no solo de su Iglesia sino de todos los cubanos. Los criterios acerca de conductas personales de prelados, palabras y declaraciones, o lo que se anticipa en cuanto a resultados, deben expresarse con un respeto esencial y gratitud por la persona del eminente teólogo alemán que a pesar de su edad y sus limitaciones físicas ha viajado a Cuba y proclamado una posible y futura sociedad abierta utilizando un lenguaje parecido al de nuestro José Martí que anheló una Cuba: “con todos y para el bien de todos”. 

Dr. Ramos

Quisqueya y Cuba en Miami: los días de febrero

Por Marcos Antonio Ramos

MIAMI.- Va terminando el mes de febrero. Hace unos días formaron un solo pueblo cientos de dominicanos y numerosos cubanos en el sepelio de un grande de la fe y de las buenas obras. Se trataba del fallecimiento en República Dominicana de un extraordinario miembro del Instituto de La Salle, Alfredo Morales.

 

El lasallismo y las referencias a personas piadosas como el hermano Morales nos llega constantemente en conversaciones con el ingeniero Gonzalo Sánchez, recientemente mencionado en el libro Cubans: An Epic Journey sobre el cual escribimos el pasado domingo y que fue presentado el jueves en la Universidad de Miami. Otros grandes amigos nos mantenían informados sobre el trabajo del ilustre misionero, en tierra dominicana desde 1965. Nos referimos al profesor Humberto San Pedro-Soto y sobre todo a su esposa Conchita Giro, hija de Santiago de Cuba como el hermano Alfredo. Uno de nuestros afectos, Mons. Agustín A. Román, familiar de San Pedro-Soto, publicó el jueves un artículo sobre el hermano Alfredo con el título: “Viva Jesús en nuestros corazones”.

 

Muchas cosas sucedieron y siguen sucediendo en el febrero antillano. El día 27 se conmemora la proclamación de la Independencia de la República Dominicana (1844) por los miembros de la Sociedad Trinitaria fundada por el glorioso Padre de la Patria Juan Pablo Duarte y otros próceres de la dominicanidad. El 24 de febrero se celebra entre los cubanos el Grito de Baire con el cual se inició en 1895 la Guerra de Independencia predicada por José Martí y dirigida por Máximo Gómez y Antonio Maceo, entre otros patriotas insignes.

 

La comunidad dominicana de Miami celebró esta Semana de la Independencia Dominicana con varios actos culturales. La Dra. Amada Vargas, de Latinos Unidos, fue en gran parte el alma de todo este acontecer patriótico. Esta eminente profesional, gran activista comunitaria y patriota dominicana que representa tanto para los hispanoamericanos del sur de la Florida, contó con el apoyo de numerosos compatriotas suyos como el valiosísimo empresario Enrique Sarubbi, presidente de Casa Cultural Dominico-Americana y el Lcdo. José Alejandro Aybar, el insigne presidente de UNICARIBE.

 

No faltó la colaboración del distinguido Cónsul General Manuel Almánzar Castillo y su equipo. En realidad no disponemos de espacio para mencionar a tantos colaboradores y amigos de esa causa. Nos correspondió hablar en la apertura de los actos el pasado domingo y pronunciar el lunes una breve conferencia: “Hacia la Poesía Dominicana del Siglo XXI” en la cada día más popular “CubaOcho” de Roberto Ramos y familia.

 

La declamadora y actriz Santa Morell , nos inspiró con una presentación escénica insuperable de poemas de Pedro Mir, Poeta Nacional Dominicano, y Franklin Mieses Burgos, el gran animador de la Poesía Sorprendida y amigo del siempre recordado escritor chileno Alberto Baeza Flores. Era indescriptible la emoción en la concurrencia en las ocasiones en que Santa Morell declamó el poema de Mir: “Hay un País en el Mundo”, provocando aplausos y lágrimas entre nosotros.

 

No debe pasar este febrero del 2012 sin mencionar el concierto en First Presbyterian Church de Brickell. La notabilísima violinista dominicana de fama americana y europea, Aisha Syed, deleitó a una multitud que acudió al histórico templo. El Cónsul Almánzar, viejo amigo de inolvidables días en Moca, nos expresó que no encontraba palabras con las cuales expresar su orgullo como dominicano, mientras Aybar y Sarubbi, así como mi amigo desde Puerto Plata, Fátimo García, gran colaborador del Padre José Luis Menéndez en su parroquia, manifestaban su entusiasmo, compartido casi hasta el infinito por los mencionados amigos santiaguero-bayameses: Conchita Giró, crítica de arte y el profesor San Pedro-Soto, primo de Mons. Román.

 

Febrero es para cubanos y dominicanos un mes de encendidos discursos y desfiles ante los monumentos de Duarte, Martí, Gómez. El 24 de febrero de 1895 un héroe dominicano y de América, Máximo Gómez, se unía al Apóstol Martí en la dirección de la última guerra libertadora del continente. En 1868 los hermanos Marcano y Modesto Díaz, también dominicanos, se unían a Carlos Manuel de Céspedes en la Toma de Bayamo. En Miami, Enrique Ros y en la capital dominicana, Ciudad Primada de América, Carlos Esteban Deive, han escrito este año sobre esa hermosa unidad antillana en pos de la libertad de Cuba.

 

El 27 de febrero de 1844, un patriota dominicano nacido en Baracoa, Cuba, Manuel Jiménez González (segundo Presidente de la República Dominicana y padre de otro Presidente), estaba entre los trinitarios y sus aliados que llevaron a cabo la hazaña de la Puerta del Conde. El padre de la historiografía dominicana José Gabriel García lo expresa de esta manera: “Conquistado por Manuel Jiménez, el teniente Martín Girón jefe de la guardia de la Puerta del Conde, se eligió el histórico baluarte para dar el grito sacrosanto de Separación, Dios, Patria y Libertad, y desplegar a los cuatro vientos la bandera de la cruz, de modo que, citados para encontrarse reunidos allí a las diez de la noche, acudieron sin vacilaciones ni temores, Francisco del Rosario Sánchez, Ramón Mella, Manuel Jiménez, Vicente Celestino Duarte, Tomas Bobadilla y José Joaquín Puello, a la cabeza de grupos parciales…” (Compendio de Historia de Santo Domingo, Tomo II, páginas 218-219).

 

En esta VI Semana Cultural de la Herencia Dominico Americana se entregaron Premios a la Excelencia a cuatro dominicanos y a un cubano. La violinista Aisha Syed y la poetisa Glenda Galán, así como una prominente joven nacida en Moca, un cubano especialista en estudios dominicanos y un gran educador del condado Broward fueron reconocidos. También se pusieron en circulación libros muy valiosos, entre ellos uno de Glenda Galán.

 

Ganadora de un Premy Emmy y primera finalista en el concurso “Promesas de la Poesía Hispanoamericana”, en Glenda Galán tenemos a una periodista de primera fila, narradora y poetisa que nos ofrece en Guayabas y Fresas, lo que bien puede calificarse de “…un manual para reír, para llorar o aventurarse a ir más allá de la pulpa o la cubierta. No hay vuelta de hoja, se vive o se lee a toda piel…” Los hispanos van dejando su huella en las letras de EE.UU.

 

De especial significación para los dominicanos de la región ha sido la publicación este año de libros sobre Santo Domingo escritos por cubanos, sobre todo “Los Dominicanos en la Independencia de Cuba” en el cual Enrique Ros desempeñó un papel fundamental y el último número de la revista Herencia, de Herencia Cultural Cubana, dedicada a Máximo Gómez y en reconocimiento al hermano pueblo dominicano.

 

La primera actividad de esta Semana se inició precisamente con la presentación de la revista y el libro. El joven economista Jonathan D’Oleo Puig, nos introdujo. Jonathan es un orador de altos vuelos, tanto en inglés como en español. Estuvimos a su lado en el 2012 al participar de una actividad del condado Miami Dade en exaltación de la comunidad afroamericana. D’Oleo Puig nos representó con un discurso monumental en inglés.

 

Exaltamos, pues, la memoria del hermano Morales y los vínculos entre los pueblos del 24 y el 27 de febrero, con un dato que no debe pasar inadvertido. El Poeta Nacional dominicano Pedro Mir, autor de “Hay un País en el Mundo” era hijo de un cubano guantanamero. El Poeta Nacional histórico de Cuba José María Heredia era, como Mariana Grajales y tantos otros cubanos insignes del siglo XIX, hija de dominicanos.

 

El hermano Alfredo murió en Santo Domingo representando a los misioneros cubanos como tantos dominicanos fallecieron en Cuba encarnados como parte integral y fundamental del pueblo cubano. Ha sido un febrero de hermandad antillana al cual han contribuido la VI Semana de la Herencia Cultural Dominico Americana y Casa Cultural Dominico Americana.