Dr. Roberto Guzmán

MEANDROS DEL LENGUAJE

Dr. Roberto E. Guzmán

FEMINICIDIO

“Los FEMINICIDIOS (neologismo del inglés femicide) son crímenes más comunes de lo que se piensa.”

Este tipo de homicidio perpetrado contra una mujer no es nada nuevo; la que es nueva es la denominación. Aunque sea más bien un asunto concerniente a las ciencias sociales, puede aventurarse que el otorgarle un nombre nuevo al viejo crimen obedece a destacarlo mejor para condenarlo con mayor vehemencia.

En inglés usan dos voces diferentes: femicide y feminicide. Los dos términos tienen relación con el mismo tipo de crimen. Es causarle la muerte a una mujer. Tanto en lengua española como en la inglesa, el acento de colocar sobre el hecho de que el homicidio lo perpetra un hombre contra una mujer.

Otro rasgo que se retiene con frecuencia en este caso de crímenes es que ocurren en el seno de una relación amorosa. En muchos casos son crímenes incitados por los celos, son homicidios pasionales. En otros casos la víctima cae como consecuencia de los deseos de control del hombre sobre la mujer. El crimen en muchos casos es producto de los deseos que tiene el hombre de controlar los sentimientos, conducta y emociones de la mujer.

De manera casi consuetudinaria esta clase de crímenes los cometen los esposos, exesposos, maridos y exmaridos, amantes y examantes sobre las personas que mantienen o mantenían relaciones amorosas con ellos y que por una razón u otra entran en conflicto con su pareja del sexo masculino.

Como se ha comprobado, esta suerte de crímenes va en aumento en las sociedades modernas, en lugar de ir disminuyendo con el progreso de las dichas sociedades. Es la culminación de la violencia de sexo del hombre contra la mujer.

Los motivos que se encuentran detrás de reconocerle un nombre propio a este tipo de crímenes son varios. Entre otros puede mencionarse que de esa manera se conocen mejor sus características porque tienen denominación propia. Se hace más fácil combatirlos mediante educación apropiada dirigida a ambos sexos.

Después de esta introducción más larga de lo deseada no queda más recurso que dedicar el esfuerzo al estudio del término en español.

Los diccionarios todavía no recogen las voces femicidio y feminicidio. Esto no le quita valor a los neologismos. No sería muy aventurado explicar que la voz o las voces del español para llamar al fenómeno estudiado en esta sección es una adaptación de otras del español corriente. Entre ellas puede destacarse filicidio que es la muerte dada por un padre o una madre a su propio hijo.

La FUNDEU, Fundación del Español Urgente, entiende que debe usarse feminicidio para el “asesinato de mujeres por el hecho de serlo, como una forma extrema de violencia machista”. El término se emplea en los medios de comunicación actuales. Es una palabra formada de acuerdo con  los usos de la lengua corriente.

La FUNDEU recomienda que no se escriba el vocablo entre comillas ni en cursivas porque responde a una necesidad y porque sus genes españoles son legítimos. La última recomendación que expresa la fundación mentada es que se evite el calco femicidio porque reproduce casi exactamente la voz del inglés femicide que no tiene en sí los elementos esenciales que se les presupone a una palabra en lengua española.

 

TRATANTE

“Nuestro presidente es un TRATANTE quien se encuentra ausente de robustez y debemos continuar elevando nuestras oraciones por su pronta recuperación”.

A veces se expresan deseos de tener una lámpara que pueda despejar dudas, de modo que cuando se encuentra una redacción de este género, el lector pudiese preguntarle a la lámpara para que esta adivinara acerca de qué trata de comunicar el escribiente.

Luego de la introducción del párrafo anterior hay que entrar en materia exponiendo el plan que se seguirá en esta sección para despejar el significado (si es discernible) del vocablo destacado en la cita que figura en cabeza de esta sección.

Del modo acostumbrado se revisarán los significados avalados por el uso y registrados en los diccionarios acreditados. Una vez terminada esa tarea se procederá a detallar lo que este “tratante” puede significar en otras circunstancias, sobre todo en las americanas.

 Un tratante en la lengua tradicional es la persona que compra géneros para revenderlos. No hay sorpresa en esto, compra mercancía que luego revenderá a un precio más elevado, inmediatamente después de comprarla, o, después de invertir tiempo o dinero en esta.

En esta definición hay que retener la palabra género como sinónima de mercancía. Esta aclaración se hace en beneficio de los lectores más jóvenes que no están acostumbrados a este tipo de vocabulario.

Ahora bien, una vez aclarado el asunto concerniente al término del título, hay que centrar de nuevo el interés en lo que se refiere a la pertinencia del uso en un contexto como el citado.

Aquí “no hay tratante que valga”. Esta es la frase que se usa en lenguaje popular para descartar el uso de algo. Esto equivale a decir que no hay espacio para esta voz en el texto copiado.

Tratante en el español cotidiano es lo que ya se detalló. No obstante eso, vale que se señalen aquí las acepciones que corresponden al español de América, que dicho sea de paso, es el más rico.

En Ecuador y Chile, tratante es el médico que se especializa en tratar determinados pacientes o enfermedades. En otros países de América, cinco de ellos, el “tratante de blancas” es la persona que obtiene beneficios de la prostitución de mujeres.

En el caso del texto citado lo que quiso comunicar el escribiente es que la persona a quien aludía con el vocablo “tratante” es una que está recibiendo tratamiento. El problema en este caso, como en muchos otros casos que se tratan aquí, es que el término empleado no sirve para el propósito que se intuye.

 

REFUTA

“A las REFUTAS de la colectividad sobre la pertinencia del lugar donde el barinés se fue a tratar el mal, las exigencias de la Iglesia Católica en torno a la conveniencia de ser evaluado. . .”

No hay lugar a duda; estas refutas del título resultan de difícil digestión. No es fácil desentrañar el sentido de lo que esta voz (desconocida) significa en el español de todos los días.

No es fácil desentrañar el sentido de lo que el articulista trata de expresar con este “refuta” que no es de conocimiento general. Hay que reconocer que por el tipo de construcción que emplea el redactor esta voz “refuta” desempeña funciones de sustantivo.

La única explicación plausible para encontrar sentido a la voz refuta es pensar que tiene relación con el verbo refutar y que forma parte de esa larga serie de sustantivos formados en español de modo irregular para denominar la acción del verbo o, su resultado.

Inmediatamente después de la aseveración anterior puede ofrecerse como explicación para “refuta”, que este es un sustantivo que corresponde al verbo “refutar” que no goza de reconocimiento general en el español general. ¿ Reviste este ¿sustantivo? las características de los de su tipo? La pregunta es pertinente.

El sustantivo aceptado en todo el ámbito del español reconocido para que se sepa que algo se rebate con argumentos o razones se hace utilizando la palabra refutación. La refutación destruye mediante argumentos o pruebas las razones del contrario.

Quizá eso es lo que deseó poner en su artículo el columnista. Es una lástima que ocurran en el español escrito deslices de esta suerte porque la riqueza del español enseña que los recursos para expresarse son muchos y muy variados.

 

EDAD MEDIA        

. . .los viejos soldados de la Brigada 2506, las ahora personas de EDAD MEDIA que fueron los niños de Pedro Pan, los presos políticos exiliados, los históricos”.

Hay que hacer la salvedad desde el principio que no se trata de la Edad Media, sino de un período de la vida humana que ahora se empeñan en llamar edad media.

Esta denominación es filtrada desde el campo de los anglosajones hacia el terreno de la lengua española. No hay tradición en la lengua española que ampare este uso en la lengua corriente. Esto es una copia del inglés que no tiene asidero en la tradición del habla española.

Eso de “edad media” es un concepto que en inglés es reconocido. Se sitúa esta edad más allá de la temprana edad adulta, pero antes de la vieja edad. En inglés es una edad indefinida con propiedad.

Este período de la vida de una persona se sitúa entre los 40 y 60 años de edad. Las edades límites para la definición de esta edad varían de acuerdo con quienes la definen, fluctúan según el diccionario que trate de situarla.

La variación es de diferencia tal que el Departamento del Censo de los Estados Unidos coloca en la edad media a las personas entre las edades de 35 a 44 y de 45 a 54.

En algunas disciplinas del conocimiento tratan de colocar la edad media en un período de la vida en que se destacan algunos signos, tales como la disminución de la fertilidad en la mujer, la acumulación de grasa en el cuerpo de los humanos, así como reducción de la elasticidad y la capacidad para los esfuerzos.

En resumen. Esta “edad media” no es un período en la vida de las personas que esté bien definido o aceptado en el campo científico. Hasta años recientes no se hablaba de esto para denominar una franja de edad en español. Es un concepto traído del inglés. Aún en esa lengua no se acepta sin reparos.

Si en español se utilizan las palabras “edad media” con esto se sugiere que el humano se encuentra en el período de vida que corresponde a la mitad de la totalidad de la vida humana. Este concepto es muy relativo porque varía de acuerdo con los países y hasta con los sexos.

 

 

CAMERAL  

 

“La interrogante es si B. aplicará la mayoría republicana para llevar un proyecto al pleno CAMERAL.”

 

Hace cierto tiempo ya que se está usando este vocablo del título. El uso no le otorga legitimidad a la palabra. Hay que determinar si el uso es necesario y si se compadece con lo que las reglas aceptadas o no de la lengua establecen para este tipo de voces.

 

Sin vacilar puede asegurarse que este “cameral” tiene relación con las cámaras del poder legislativo, es decir, los cuerpos colegisladores en los gobiernos legislativos.

 

La lengua española conoce muchas otras cámaras que adquirieron su carta de ciudadanía en el seno de la lengua desde hace largo tiempo y, ello con mérito ganado. Entre otras pueden mencionarse las cámaras de comercio, las agrícolas y, otras juntas de personas.

 

Con la referencia que se cita a continuación se entenderá que este cameral es un uso del español americano. El DAA registra esta voz en funciones adjetivas en República Dominicana, Puerto Rico y Ecuador.

 

De Acuerdo con las informaciones que se ofrecieron más arriba esta voz “cameral” indica lo que es “relativo a la Cámara de Representantes del poder legislativo”. Quienes usen este vocablo deben estar conscientes de que es un término que permanece en la periferia del idioma. Al final la perseverancia del uso tendrá la última palabra.

 

 

 

SENADO – CLAUSTRO

 

“El frustrado SENADO de la Facultad, que normalmente aprueba los nuevos programas para la obtención de títulos académicos, aprobó una resolución. . .

 

El tiempo transcurre y las imprecisiones continúan. Los lectores acuciosos continúan con la sed de encontrar satisfacción con los términos apropiados en su lectura diaria de periódicos.

 

Los redactores desavisados meten cualquier palabra para salir del paso sin parar mientes en el daño que infligen en la masa de lectores de menor grado de educación. Esta oración recién escrita hay que interpretarla como una crítica directa a quienes se conforman con menos de lo que es exacto cuando se trata de expresarse con exactitud.

 

Lo menos que puede expresarse es inconformidad con esta manera de redactar que se da por satisfecha con vocablos que muchas veces son ambiguos.

 

Entre las dos palabras del título hay una diferencia. Una es más precisa que la otra. La voz senado tiene una historia larga. Desde los tiempos de Roma, donde era una asamblea de patricios que formaba el consejo supremo.

 

En la actualidad y desde hace largo tiempo también forma parte del poder legislativo bicameral junto con la cámara baja. Se reconoce con el nombre de senado el sitio donde celebra sus reuniones esta asamblea. En su sentido amplio es la reunión de personas respetables o entendidas que se reúnen para tratar algún asunto.

 

Hasta este punto llegan las acepciones sancionadas por el uso culto y las academias que se ocupan de la rectitud del idioma español. Más abajo se traerá lo que es pertinente a claustro.

 

El claustro es la junta que se ocupa del gobierno de un centro de enseñanza. Es la junta formada por el rector, consiliarios, doctores y maestros graduados en las universidades.

 

Para llegar más al centro del asunto tratado en esta sección. Como se trata de una facultad y no de la universidad en su totalidad. En algunos casos a estas reuniones se les llama Asamblea de Facultad. El DRAE asienta que el claustro puede ser además el conjunto de profesores de un centro docente. El Diccionario del español usual de México consigna que claustro es el “conjunto de los profesores de un centro docente; particularmente de una facultad universitaria”.

 

Con esta definición mexicana al alcance de la mano no hace falta de más argumento para derrotar el empleo del vocablo senado que hace el redactor en su frase que consta al principio de esta sección.

 

 

 

ENTACONADA

 

“Me encantan los zapatos y estar ENTACONADA todo el día; además me interesa estar al tanto de las tendencias de la moda para darle ideas a mi esposo”.

 

Hay palabras y, palabras. Esto es, algunas palabras no adquieren validez porque no son de uso. Otras a pesar del uso no logran su entrada en el sanctasanctórum de las academias. En el caso de la palabra del título todo parece indicar que merece la sanción aprobatoria de la Academia.

 

Casi puede el autor de estas observaciones acerca de la lengua común asegurar que ha oído este adjetivo desde que tiene uso de razón.

 

Se especifica, aunque parezca innecesario, que este vocablo es utilizado casi siempre por las mujeres. Se asevera que los hombres no tienen inclinación a emplear este adjetivo. Siempre habrá excepciones que hay que respetar.

 

Este adjetivo corresponde a un verbo en su participio pasado que debe corresponder a un verbo que no consta en los diccionarios académicos: “entaconar”. Es probable que la ausencia del adjetivo se deba a la inexistencia del verbo.

 

Hay que descomponer el sugerido verbo en sus elementos para que se entienda lo que significa, para beneficio de aquellos que no lo saben aun. Hay que entender que en el verbo “entaconar” intervienen varios elementos compositivos.

 

La primera parte es la preposición “en” que entra como elemento compositivo y por lo tanto se funde con lo demás. En este caso sirve para expresar que la persona de quien se habla lleva cierta indumentaria. Luego sigue la palabra “tacón” que es la parte de altura variable unida al exterior de la suela del calzado por la parte correspondiente al talón. Al final, a manera de terminación figura “ar” que denota el verbo de primer grupo en las conjugaciones regulares del idioma español.

 

Del último verbo mencionado, taconar”, tampoco se encuentra rastro alguno en la lengua actual. Este hecho unido a los anteriores hace más difícil que pueda llevarse una causa exitosa a favor de la aceptación del verbo “entaconar”. La existencia del verbo no admite discusiones. Lo que se puede discutir es acerca de la legitimidad académica del verbo, pues la oportunidad de este no admite discusión.

 

La significación del verbo sin padrino es “llevar o vestir (con) tacones”. No es otra cosa más que tener una  indumentaria tocada con zapatos de tacones. Así de sencillo. Si se le concediera la pluma (o el teclado) a una mujer ella escribiría que para ir “bien vestida” la mujer debe ir “entaconada”.

 

 

 

NUTRIDO

 

“. . .a quien le fue denegada (sic) el permiso de salida al extranjero por años y quien inició en Brasil una NUTRIDA gira internacional por. . .”

 

Una vez más se encuentra el lector ante un desafuero cometido contra los principios semánticos de la lengua común. El vocablo que figura en mayúsculas en el texto reproducido no se encuentra empleado de acuerdo con las reglas no escritas de la lengua cotidiana.

 

Más abajo se demostrará que la introducción de esa palabra en esta situación no se compadece con los usos aceptados en el habla culta. Se repasarán los significados del verbo nutrir y eso ayudará a entender lo que en realidad significa el verbo. Una vez despejado lo relativo al infinitivo del verbo, se caerá por su propio peso el valor del adjetivo en la oración de la cita.

 

Nutrido es que tiene abundancia de una cosa. Hasta que se leyó la frase sacada del texto nunca antes se había oído o leído que un viaje fuera abundante. La RAE entiende que nutrido también vale para “lleno”. Trate cualquier lector de conferirle sentido a eso de que una gira  es “llena”.

 

Es oportuno que se recuerde que en tiempos idos ya se elogiaba la belleza de los niños cuando aparentaban que estaban bien nutridos, cuando la belleza se medía por el volumen de sus cuerpos.

 

Un vez alcanzado este punto hay que abocarse a hacer un ejercicio que se erige en principio: trátese de poner el “colmado, llenado o, abundante” con una gira internacional. La desazón que trae este desaguisado a las entrañas de la lengua es mortificante.

 

Para que se comprenda mejor el reparo que se hace a la composición del texto, una gira es un viaje por distintos lugares, con regreso al punto de partida. En español sin necesidad de adornos podía decirse que es una larga gira para denotar con ello que conllevaba muchos lugares en su recorrido. Esto es, una gira extensa. No cabe aquí que se añada más.

 

 

 

CALIFICAR

 

“Para CALIFICAR los residentes deben haber vivido por 25 años en la misma casa. . .”

 

En su libro Anglicismos hispánicos, D. Emilio Lorenzo  asegura haber “advertido en la Florida algún uso de calificar, que es calco del inglés to qualify” para pretender expresar “reunir las condiciones exigidas”.

 

Hace largo tiempo ya que produce escozor en la epidermis española de los lectores de la Florida el uso que se hace del verbo español “calificar” cuando este no se ajusta al significado del verbo en la lengua de todos los días.

 

El tratadista citado demuestra en la sección que le dedica al verbo calcado que la utilización no se limita solo a los residentes del estado citado. Hay escribientes celebrados en la lengua corriente que han incurrido en el desliz de colocar este verbo del título en sitios inconvenientes.

 

El verbo que ocurre en inglés es el mentado más arriba que hay que aceptar con el valor pasivo de “estar calificado”; es decir, titulado, capaz; competente, con los diplomas de lugar.

 

En realidad, cuando en inglés emplean to qualify, en español hay que pensar en “capacitar, habilitar, reunir las condiciones necesarias, tener derecho alguien”. En otras circunstancias equivale a “quedar clasificado, clasificarse”.

 

Calificar es atribuir a una persona o cosa cierta cualidad. Es apreciar, catalogar, declarar, enjuiciar, evaluar. Estos valores hay que tenerlos muy claros y ciertos en las dos lenguas para que no propicien confusión unos y otros al expresarse en ambas lenguas.

Batea antigua.

CONVENCIDO DE

 

“Estos educadores se han dado a la valiosa tarea de enseñar, ayudar y apoyar a los jóvenes en nuestra sociedad a alcanzar sus más altas metas. Están CONVENCIDOS QUE impartir una buena educación proporcionará a sus estudiantes las destrezas y el conocimiento. . .”

 

Ha de notarse desde el principio la diferencia que hay entre el título de esta sección y la forma en que la señora que escribió el artículo introdujo el complemento después del verbo convencer.

 

El Diccionario panhispánico de dudas de la Asociación de Academias de la Lengua Española recuerda con claridad que el verbo convencer es un verbo de influencia y en consecuencia lleva un complemento directo de persona y un complemento con DE o, si es una oración, también con PARA. En ese diccionario se lee: “es incorrecto omitir la preposición”.

 

Por la explicación expuesta antes es por lo que en el título se colocó “convencido DE”. En la oración que la señora escribió debió escribir: “convencidos DE que”.

 

Cuando el verbo significa “llegar a aceptar o creer algo, tras haber reflexionado acerca de ello”, el verbo es intransitivo pronominal y lleva un complemento introducido por DE. En ese caso no debe suprimirse la preposición.

 

 

 

CERTIFICAR LA FRONTERA

 

“. . .la del Senado propone darles la residencia a los indocumentados solo después de que se haya reforzado y CERTIFICADO LA FRONTERA.”

 

En buen español “certificar” la frontera es quizá delimitarla. Hacer cierto que los linderos corresponden con lo trazado o vertido en los documentos que establecen los límites de eso que se llama frontera, que en este caso es la que separa México de Estados Unidos.

 

En esta redacción el columnista no se encamina a definir esta frontera, sino que en su lugar desea dar a entender “asegurar” esa frontera.

 

Hay un frágil punto de contacto entre asegurar y certificar. Cuando se asegura mediante documento que algo es cierto y verdadero, que eso es verdad, “se asegura” lo que el certificado, documento, lleva escrito. Está certificado porque reviste algunas formas preestablecidas que hacen auténtico el documento, que le otorgan la credencial de fiable.

 

Este traspié en la redacción no debió ocurrir. Ni en inglés ni en español hay indicio alguno que sirva para apoyar una caída de este tipo. Cuando en español se dice o escribe que se asegura algo, es que se afirma, que se da por cierto.

 

En materia jurídica certificar es hacer constar por escrito una realidad de hecho por quien tenga fe pública o quien tenga atribución para ello. Es hacer una cosa cierta por medio de un instrumento público. Como se enunció antes, es fijar, señalar con certeza.

 

En realidad de lo que se trata es de hacer más segura la frontera, menos vulnerable. Más incómoda, más difícil, de modo que los migrantes no puedan salvar ese obstáculo. Eso no es en manera alguna “certificar” la frontera, ni en inglés, ni en español. Decir o escribir usando este verbo o el sustantivo correspondiente es un disparate.

 

 

 

HABLAR PAJA

 

“. . .tratar temas serios que no interesan mucho o HABLAR PAJA para hacerte cómplice de la turbamulta.”

 

Esta expresión casi no necesita explicación porque la palabra “paja” en sí misma soporta la ligereza o liviandad a que se refiere la conversación a que alude este verbo.

 

Paja para los fines de esta locución es cosa ligera, de poca consistencia o entidad; parte inútil de una cosa tras escoger lo útil. La paja se relaciona con lo inútil o desechado. La paja aquí -en esta locución- es una cosa insignificante, sin importancia o tontería.

 

Como tantas otras expresiones de la lengua española esta tiene sus asientos en el estrato popular de los hablantes del español. Quienes tenían (o tienen) acceso a la paja son las personas menos favorecidas por las riquezas materiales. Ellos con mucha probabilidad son quienes han creado esta y otras locuciones apegadas a lo material como lo es la paja.

 

“Hablar paja” es decir cosas triviales, hablar de asuntos intrascendentes. Lo que otros hablantes califican de hablar vacuencias. En República Dominicana, sin rodeos, llaman eso “hablar disparates o, caballá”.

 

En República Dominicana utilizan la “paja de coco” para componer dos expresiones relacionadas entre sí. Una es “no ser paja de coco” para destacar que algo es importante, difícil. La otra es “ser paja de coco” que como es de esperarse es ser fácil de lograr, conseguir o alcanzar. El razonamiento que se encuentra detrás de estas dos locuciones es fácil de discernir. Lo que no es tan fácil es saber porqué se elige el “coco” para estas expresiones.

 

Se espera no defraudar a los lectores si se dejan fuera de esta sección otros significados de la palabra “paja” en América.

 

 

 

BATEA         

 

“El oficio de periodista es sumamente ingrato, sobre todo si eres el director o COMPONES LA BATEA de escoger la primera página de una publicación que crea opinión pública. . .”

 

Al traer ante los lectores esta sección acerca de la batea eso se hace porque este objeto, la batea,  tuvo su lugar importante en las casas de familia de tiempos pasados y, con la complicidad del tiempo ha pasado a ser un objeto casi desconocido; por lo menos, de las generaciones más recientes. Es probable que las personas de menos de 60 años no hayan visto antes una batea. Aquí no la verán, sin embargo, podrán leer acerca de ella.

 

Hace cerca de 70 años cuando una pareja iba a contraer nupcias uno de los primeros objetos que se mencionaba en el ajuar de la casa era la batea. La importancia de esta le venía porque era el recipiente que permitía que las mujeres -los hombres no lavaban- lavaran las ropas de la familia. En algunas ocasiones hasta servían para remojar y fregar los enseres de la cocina.

 

Otro motivo por el cual se dedica esta sección a la olvidada batea es que para muchos dominicanos es una voz originaria de los taínos. La decepción es grande cuando se descubre que desciende del árabe hispano y no de una de las lenguas de la América precolombina.

 

Sin ánimo de polemizar no puede dejar de mencionarse que en el Breve diccionario etimológico de la lengua castellana de J. Corominas, se consigna que la voz es de origen incierto y la primera mención documentada del vocablo corresponde al año 1521, es decir, posterior a la llegada de los españolas a América. No puede soslayarse que este etimólogo asienta que quizá es una voz que se desgaja del árabe.

 

En la obra Indigenismos de Emilio Tejera, este incluye la palabra del título en ese inventario. La definición que ofrece se compadece con lo que para un dominicano es una batea: “artesa cavada en una sola pieza de madera”. Ese investigador sostiene que es voz taína. No deja de mencionar que hay quienes sostienen que es una voz que sale del árabe. Cita a Las Casas quien dice que “en lengua general de la Española decían batea por dornajo”.

 

E. Tejera dedica un largo párrafo a refutar la teoría de que el vocablo tenga su origen en el árabe. Trae Tejera en su auxilio a Cuervo en sus Apuntaciones. Hasta 1914 el DRAE asentaba la voz como descendiente del latín patella. Oviedo y Herrera utilizaron la palabra en sus crónicas y escritos.

 

Aparte de la acepción que a se aludió antes, en español la batea es también una bandeja de madera usada para servir alimentos. Las narraciones editadas acerca de las Antillas de los siglos XV y XVI recogen la noticia de que estas bateas se usaban para lavar oro en las corrientes de agua.

 

La batea se conoce en todo el continente americano. Como es una pieza común a todos, ha generado algunas expresiones como la del título. Después de investigar, solo se ha podido dar con una explicación plausible para el “componer la batea”. J. Sánchez-Boudy en su Diccionario mayor de cubanismos, 1999, asienta que “componedor de batea” es el amigable componedor del derecho civil; es la persona que media para arreglar asuntos. “Dar batea” es lavar la ropa. El término batea tiene otros significados que se prefiere dejar fuera de este recuento.

 

Hay otra locución verbal que se recuerda utilizada en República Dominicana “ni lavar ni prestar la batea”. Se consigna en al DAA que es de uso en Venezuela. Equivale a expresar “no utilizar algo ni permitir que otro lo haga”.

 

Hasta aquí lo que se deseaba rescatar acerca de la “sufrida” batea. Hay que agradecer al periodista que introduce estas locuciones en sus artículos; según parece lo hace con la intención de que no caigan en el olvido.

 

 

 

PRESIDENCIAL – PRESIDENCIABLE

 

“¡Qué PRESIDENCIAL se vio ella y qué pequeños sus inquisidores!

 

(Estas palabras se refieren a cómo apareció Hillary Clinton en su despedida del Departamento de Estado.)

 

Es más que válido que se observe este “presidencial” utilizado en una situación como la del texto reproducido. No puede olvidarse que “presidencial” indica o quiere decir y dice “de la presidencia”. Así se dice y escribe que es un “decreto presidencial”. Con ello se denota que emana de la presidencia.

 

Profundizando un poco más en el sentido de lo que presidencial expresa, no hay que ir muy lejos para constatar que es “perteneciente o relativo a la presidencia o al presidente”. El ejemplo que ilustra el uso en el DRAE no deja lugar a duda: “silla presidencial”.

 

Llegados a este punto es donde hay que hacerse la pregunta acerca de si el articulista deseaba comunicar que Hillary pertenece a la presidencia -aun sea en sentido figurado- o si por el contrario trataba de dar a entender que ella reviste características que la hacen elegible para ocupar la presidencia.

 

Si su intención es la última, elegible -como se presume- porque lo contrario no reviste sentido, entonces el articulista erró el tiro. Debió escribir “presidenciable” para que se entendiera,  como rezará el DRAE en su edición 23ª. ,“que tiene posibilidades de ser presidente o candidato a presidente”.

 

Este tipo de terminación ABLE para indicar que alguien tiene posibilidades de alcanzar una posición cualquiera ha ganado terreno últimamente. Otro ejemplo de este uso puede localizarse entre los cardenales que son “papables”, para señalar que pueden ser elegidos o tienen posibilidades de terminar como Papa.

 

Se les niega la absolución a los periodistas que no se mantengan al tanto de los cambios y no se actualicen con respecto de los usos de la lengua común.

 

BANDADA

“Los turistas que viajan allí en BANDADAS de EEUU, Europa y otros lugares están entre los clientes más buscados y generosos.”

En muchas ocasiones se exagera el campo de acción de un término en el uso del idioma. Esto a veces se hace con consciencia de que se aumenta la dimensión o la apreciación de lo que se  expresa. Ese ánimo de hiperbolizar lleva a veces a emplear sin el debido cuidado algunos de los signos del repertorio de la lengua.

 En esta sección se revisará el modo en que el redactor escribió el pasaje que se reprodujo más arriba y, se destacará la probable inadvertencia que puede detectarse en la redacción con respecto de los rasgos de la definición del término del título.

La primera idea que surge cuando se oye la palabra “bandada” es que se refiere a un grupo numeroso de aves. Eso que el DRAE llama “número crecido de aves que vuelan juntas”. Este vocablo sometido a estudio también puede usarse para los peces, sin necesidad de agregar que “nadan juntos”.

La voz bandada puede con toda propiedad aplicarse al tropel o grupo de personas. Hay que tener en cuenta que estas personas reunidas en grupo tienen que revestir la característica de “bulliciosas”. Eso significa que causan ruido, que es un grupo alborotador.

De nuevo, no se niega la posibilidad de que la tipificación de bandada aplicada al grupo de turistas sea justa, mas quizá no es exacta en toda su extensión. Esto así porque puede ser un grupo numeroso y al mismo tiempo no ser ruidoso.

Se piensa que estas puntualizaciones con respecto al sustantivo del título son adecuadas porque a veces se peca de descuidado y se nomina con ella un grupo cualquiera de personas, sin tener en cuenta el rasgo de ruidoso que ya se mencionó.

 

SELECCIÓN

“En los manglares se pueden ver distintas especies de peces, cangrejos y una gran SELECCIÓN de aves como pájaros carpinteros y garzas.”

Uno u otro día puede ocurrir que cualquier hispanohablante escriba de la misma manera en que habla. Es decir, con menor cuidado de lo debido, por aquello de que el habla es menos cuidada que la expresión escrita. Es posible que ese fenómeno sea lo que aconteció en el caso de la cita.

Más abajo se analizará el significado de “selección” para demostrar que ese no debió ser el término escogido en este contexto.

Selección es escoger, separando de entre las demás las o los que se prefieren. Es una acción voluntaria que lleva en sí un acto voluntario de separar lo que se favorece, por cualquier razón o motivo, de un conjunto o grupo. Con frecuencia la selección se opera para escoger lo mejor o lo más pertinente para el fin que se persigue.

La selección implica demostrar preferencia que se hace dentro de un grupo respecto a una cosa o persona para un fin determinado. Naturalmente, la persona que se aventura en un manglar no escoge lo que desea ver, sino que avista lo que se presenta ante sus ojos, observa lo que la naturaleza le depara.

Si en lugar de eso el viajero asiste a una exposición de arte, es probable que contemple obras escogidas por su carácter representativo de la tendencia que se desea hacer sobresalir con la muestra de arte a la asiste.

Al escribir hay que hacer abandono de la espontaneidad de la expresión oral para dar paso al cuidado que impone la permanencia de lo escrito.

 

EMPRENDEDOR

“. . .oficinas gratuitas y visas de trabajo a los EMPRENDEDORES extranjeros con buenos proyectos, especialmente en la alta tecnología.”

En los últimos tiempos se ha observado una tendencia en el español escrito a utilizar el sustantivo emprendedor cuando en su lugar pudo usarse otro que se aviene mejor al contexto.

El emprendedor o, la persona emprendedora, es la que es resuelta, que no es temerosa. Demuestra esa persona que tiene iniciativa y no se amedrenta ante las dificultades. La persona a quien se le reconoce el carácter de emprendedor cuenta con suficiente arrestos como para lanzarse a acciones dificultosas o azarosas.

Si se relee la oración copiada después de la introducción que se ha hecho para el término emprendedor, la persona que eso hace llegará a la conclusión que esa no es la mejor palabra para definir o denominar al inversionista, ahora llamado inversor. Eso que en otros momentos se llama empresario.

El viaje de este vocablo no ha terminado y todavía los hablantes le están añadiendo características al vocablo. En la edición vigésima tercera del DRAE la redacción vendrá con algunos cambios. El emprendedor es el “que emprende con resolución acciones o empresas innovadoras”. Aun cuando deja abierta la puerta para que puedan pasar acciones de cualquier tipo, destaca -esa redacción actualizada- al final, los dos términos que aparecen en negrilla.

No está de más que se recuerde antes de concluir lo que es un empresario. El último es el propietario o directivo de una industria, negocio o empresa. Es el patrono que emplea a otros. Con lo que acaba de presentarse se espera haber establecido la diferencia entre el empresario y el emprendedor.

Una vez claras las dos nociones, lo que propone el analista de acontecimientos internacionales -en su artículo- es que se otorguen visas de trabajo a las personas de nacionalidades extranjeras que deseen arriesgar capitales en empresas innovadoras. Si esa era su intención, entonces la terminología que utilizó fue la más adecuada, si no, erró en la transmisión de su mensaje.

 

CARTOGRAFÍA

“. . .es una completa CARTOGRAFÍA sobre la historia de la fotografía en España en los últimos 60 años, donde intervienen obras representativas de tres generaciones de artistas. . .”

Algunos escritores se adelanten a los acontecimientos. Pueden en mejores términos ser considerados como precursores de movimientos que aun aguardan en el futuro de la lengua.

Estos escritores arriesgados comienzan a llevar de un plano a otro, algunas palabras del idioma cotidiano. Estos escritores se sitúan a la cabeza de los cambios del idioma común.

El camino que emprenden con su conducta muchas veces es riesgoso porque puede abortar en medio del camino y no alcanzar el fin apetecido. Esto no puede permanecer sin que se aclare. Esto suele ocurrir, como se ha estudiado en muchas ocasiones anteriores, en los casos en que las palabras tienen tendencia a migrar de su estrecho entorno a esferas más dilatadas.

Con respecto a cartografía: este es un vocablo con límites muy bien definidos, se reduce a mapas geográficos, cómo trazarlos y la ciencia que estudia estos mapas.

El salto de mapas a fotografías es muy aventurado. No hay relación posible que pueda establecerse entre mapas y fotos que permita que pueda usarse la palabra cartografía para aplicársela a una exhibición de fotografías.

La utilización del término que hace la persona que redacta las reseñas acerca de arte es muy aventurada. Puede asegurarse que en vida de ella no verá consagrado en la lengua  general y acogido en los diccionarios este salto acrobático semántico.

 

DIAPASÓN

“. . .permite una apreciación de conjunto, cuya calidez personal brinda un DIAPASÓN multiforme que se aventura por series inéditas.”

Ya se ha escrito antes acerca de este fenómeno; algunas personas que escriben acerca de arte tienen tendencia a expresarse en términos obscuros, con combinaciones de palabras que ocultan el sentido. Algunas personas que leen estas reseñas piensan que quienes así escriben no desean que los lectores los entiendan.

En el mejor de los casos puede pensarse que quienes escriben movidos por el deleite que les proporciona la contemplación de las obras que comentan, en ese momento la emoción que los embarga es tan grande que les suprime la posibilidad de expresarse de manera coherente.

Este diapasón colocado en medio de estas expresiones deja en el aire al mejor de los entendedores. En el desarrollo de esta sección se analizará lo que diapasón significa y se evaluará la posibilidad de emplearlo en medio de esta palabrería.

Después de utilizar palabras severas para calificar lo que ha hecho el redactor, hay lugar a que se suavice el tono y se haga constar que en la lengua moderna el diapasón, junto con su percepción va en camino de liberalizarse.

Tradicionalmente el diapasón tenía relación solo con el tono, más alto o más bajo. Hace largo tiempo que se hace constar que comprende cinco tonos, tres mayores y dos menores, y dos semitonos menores. Es una serie de notas que comprenden la extensión total de una voz o de un instrumento.

Con esta interpretación amplia el dispositivo para regular voces e instrumentos deja de ser una regla y se convierte en “una serie”, y así será como ha de entenderse en la cita. Con el inconveniente de que se hace repetitivo. “…Una serie multiforme que se aventura por series…”

La interpretación más benigna del mensaje es pensar que es un mensaje melódico para algo que ha de comprenderse relacionado con gráficos, trazados y, representación visual. Lo que hace el comentarista, sin embargo,  no se encuentra fuera de los usos arriesgados y precursores.

 

 

TRABAJADORES SOCIALES

“Por varios días, afirma W. TRABAJADORES SOCIALES y administradores del hogar han estado ocupados con la agencia de salud para ofrecer opciones a los padres o tutores de los niños que han estado viviendo allí.”

En los Estados Unidos de América del Norte esta es una designación, la del título, muy bien conocida. Esta es  una combinación de palabras de uso común con un significado particular.

En otros países con mayor raigambre española se conocen otras palabras para designar al profesional que ayuda, allana o previene dificultades de orden social o personal en casos particulares, o de grupos, por medio de consejo, gestiones, informes, ayuda financiera, sanitaria, moral, sicológica,  etc.

En el país antes mencionado los trabajadores sociales intervienen para mejorar la calidad de vida de personas, grupos o comunidades. Estos profesionales realizan esta labor mediante investigaciones, contactos con organizaciones sociales para ayudar a los afectados a enfrentar las disparidades sociales y económicas.

Con esta labor estos profesionales ayudan a los que se encuentran menos privilegiados económicamente, personas que son víctimas de desajustes sociales. Una parte importante de su labor se realiza mediante evaluaciones, sicoterapias, servicios médicos y de educación.

En algunos países se conocen estos profesionales con el nombre de “consejeros sociales”.

Dr. Roberto Guzmán

Meandros del Lenguaje

www.cafebambu.com

 

Dr. Roberto Guzmán

SERVICIO CIVIL

 

“Con respecto al examen escrito de SERVICIO CIVIL para todos los candidatos a un empleo en la ciudad. . .”

 

Según parece en el tiempo presente estamos condenados a andar detrás de las infracciones cometidas contra la integridad del idioma español por incursiones que provienen  de la mala digestión de elementos del inglés. Como ya se sabe el español durante un tiempo ya superado anduvo deshaciendo entuertos provenientes del francés.

 

Esto del “servicio civil” es una construcción que proviene del inglés. En inglés eso de civil Service tiene dos vertientes. Una de ellas es en la cual los individuos son empleados basándose en el mérito profesional que se evalúa mediante exámenes por competencia; la otra es la que se refiere al cuerpo de empleados en cualquier rama del gobierno, excepto la militar.

 

Ese sector de empleados es el que se conoce en español como “empleados públicos”, o empleados del gobierno o de una de sus dependencias. Es un tipo de empleos que de una manera u otra dependen del gobierno y sus instituciones ¿autónomas?

 

La denominación que se observa en la cita no se corresponde con lo que se estila en español. En dependencia del país, se dirá que el empleado es “del tren gubernamental, gubernativo, de la administración pública, del gobierno”, o de cualquier forma que se le ocurra a quien escribe de acuerdo con lo que se acostumbra en su dialecto del español.

 

 

 

RIEGO – *REGUÍO

 

El vocablo riego es bien conocido en el español general. Este término forma parte del vocabulario de todos los países para definir la acción y el efecto de regar. Es además el agua disponible para regar. Como es fácil de imaginar hay muchos tipos de riegos que funcionan en la vida moderna.

 

En el título de esta sección aparece también una voz que no es conocida por la generalidad de los hablantes de español. Esa voz es *reguío que se usa en la República Dominicana.

 

Más que nada esa voz recién mencionada pertenece al ámbito rural. Son los habitantes de las áreas rurales quienes utilizan esta voz para referirse a lo que riego significa.

 

Vale la pena que se aclare que esa voz, *reguío, se emplea exclusivamente para la irrigación que se hace mediante el sistema de canales. Por lo menos, ese es el tipo de riego en que con mayor frecuencia se usa la voz del español dominicano para referirse al riego de terrenos agrícolas rurales.

 

 

 

IDEÓLOGO(A)

 

El origen de esta versión de la Carta Magna dominicana surge, según su IDEÓLOGA, de la “inquietud que tenía la población infantil por saber cuáles eran sus prerrogativas. . .”

 

En esta redacción se detecta una exageración. Esta consiste en reconocerle el título de ideóloga a una persona que ha adaptado una constitución para el lector infantil.

 

Ideólogo es algo mucho más serio que lo considerado por la redactora. Ideólogo no es solo la persona que tiene ideas aunque las lleve a ejecución y logre destacarse por ello.

 

En puridad del español, ideólogo es la persona que organiza y elabora una doctrina, especialmente si esta es política o religiosa. La otra acepción que se reconoce para el ideólogo es la que corresponde a la persona que se entrega a las ideas abstractas y se desentiende de la realidad.

 

Como puede constatarse por medio de lo escrito con respecto de las acepciones del vocablo del título, el empleo que se hizo de este en el texto reproducido peca de inexactitud. No hay nada en el seno de la lengua española que venga en auxilio de este uso. No debe seguirse este ejemplo de redacción.

 

 

 

*TAN ES ASÍ QUE

 

“. . .el joven senador ha surgido como uno de los líderes del Partido Republicano, TAN ES ASÍ QUE la semana pasada la revista Time plasmó su foto en la portada. . .”

 

Tan es así “es un empleo abusivo de la apócope”, asegura el maestro Manuel Seco en su Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española. El adverbio tanto puede apocoparse cuando lo que le sigue es un adjetivo o un adverbio, o un sintagma en función adjetiva o adverbial.

 

Lo normal sería escribir “tanto es así” o “tan así es”. Este adverbio, tanto,  tampoco se apocopa cuando lleva delante el indefinido UN. Sin embargo sí se apocopa cuando se coloca delante de “mayor, menor, más” seguidos de un sustantivo.

 

Lo normal en la lengua es decir y escribir “tanto es así que” pues la apócope no puede ponerse delante de un verbo (*tan es así que).  El Diccionario panhispánico de dudas considera que es obligatoria la apócope cuando “tanto” va seguido inmediatamente del adverbio así.

 

Para refrescar la memoria vale que se recuerde que un apócope es la supresión de algún sonido al fin de un vocablo. En el caso de tanto, se suprime la sílaba final y el sonido correspondiente.

 

 

 

PETRINO

 

“. . .he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio PETRINO.”

 

No se infringe ninguna orden moral si se publica que esta es la traducción que se ofreció con relación a la renuncia del Papa a su pontificado.

 

Este “petrino” es un vocablo introducido aquí que no tiene carta de naturaleza en el idioma español. No cabe aquí eso de que si el lector llena los espacios o lagunas puede suplir la explicación para este petrino.

 

En la religión católica se ha insistido durante largo tiempo que Petrus era el apoyo (piedra) sobre la cual se edificaría la religión o iglesia que el Cristo dejaba para sus seguidores. Esto tiene más de un significado si se piensa que en el evangelio de los apóstoles se afirma que no se edificaba sobre arena, sino sobre piedra para que perdurara. Los tratadistas no religiosos consignan que Petrus es un nombre de varón.

 

Vale que se señale que en épocas pasadas el vocablo “piedra” servía, a manera de metáfora, para destacar la dureza en las cosas. Eso se compadece con lo que se ha escrito antes con respecto de Pedro y la dureza del sitio sobre el cual se erige la iglesia. Del mismo modo metafórico “piedra” se utiliza para lo que sirve de base o fundamento a un sistema o doctrina, ya sea esta política, religiosa o de otra índole.

 

Del mismo modo anterior esta piedra es todo aquello que es origen y principio de donde emana otra cosa y, le sirve como base y  fundamento. De esta metáfora es de donde sale que echar o poner la primera piedra sea dar principio a alguna dependencia o cosa.

 

La etimología de la palabra procede del griego pétra: del latín petra; en francés Pierre; en provenzal petra, peira, peya; en catalán y portugués pedra; en italiano pietra. La raíz de esta serie es el sánscrito pattas, roca. En su sentido etimológico significaba extensión, de acuerdo con el radical sánscrito.

 

Después de todos estos párrafos vale que uno se pregunte de dónde sale el “petrino” de la cita. Puede aventurarse una explicación. Es un derivado de la “piedra” con una terminación latina o italiana.

 

En buen español la terminación INO- INA se encuentra en adjetivos y nombres. En tanto que sufijo adjetival denota el origen de la palabra. En este caso descendiente o sucesor de Pedro. Del mismo modo que otras terminaciones puede desempeñar funciones para adjetivos y nombre. Aquí va un ejemplo digno de retener: “El andino sirve el café argentino a la neoyorquina”. En este caso los tres –INO tienen relación con las personas que son originarias de esa región, país o ciudad.

 

En español existen muchos otros ejemplos de palabras con esta terminación, aquí se relacionan algunas: azulino, caballino, cedrino, dañino, repentino, septembrino. Enseguida se nota que puede colocarse sobre más vocablos que a primera vista parece.

 

Para terminar. Si bien es cierto que los diccionarios no retienen la voz del título no es menos cierto que hay suficientes precedentes en la historia de la lengua como para ser tolerantes y dejar pasar el “petrino” del título con una de las acepciones sugeridas. Aquí hay que dar gracias a la lengua pues esta tiene suficientes recursos para admitir que a veces los escribientes le aflojen las riendas a la imaginación e introduzcan voces menos ortodoxas aunque entendibles.

 

 

 

TAPA

 

“. . .que acaba de aparecer en la TAPAS de la revista Time titulada ´El salvador republicano´, perdió una excelente oportunidad de establecerse como un. . .”

 

No es la primera vez y probablemente no será la última en que se leerá el vocablo tapa usado del modo en que aparece en la cita. Es más, es tan común que se haga de esta manera que ya eso no produce incomodidad.

 

Muy a pesar de lo escrito antes, es bueno analizar el asunto con relación a este término en un contexto como el de la revista. Vale la pena que se estudie el alcance del vocablo para saber si el uso que de este se hace en el texto citado no excede los límites de su significado.

 

El vocablo del título tiene significaciones variadas en la vida moderna. De unas acepciones estrechas ha pasado con el tiempo a ensanchar su campo de acción. No obstante lo que se acaba de aseverar en la oración anterior, no se piensa que el uso que se hace de la palabra tapa sea todo lo apegado que debe ser con respecto del buen uso del español.

 

Lo que recién se anunció en el párrafo anterior se desarrollará en el cuerpo de esta sección. Primero se verá el campo de significados cubierto por el término del título para en segundo lugar revisar la oportunidad o no del empleo que de él se hace en la cita.

 

La Academia por excelencia ha sido desde hace largo tiempo muy generosa con la palabra tapa. Lo que ha hecho en las últimas ediciones de su diccionario es que ha reducido los detalles de las acepciones.

 

El vocablo mantiene significados en áreas tales como cocina, artes gráficas, zoología, indumentaria y moda. Todo esto sin pormenorizar que en diferentes países puede designar desde “lo máximo”, pasar por “tasajo o cecina”, denotar una palabrota hasta llegar a mentar el trasero.

 

Para entrar en el centro del asunto hay que volver a lo que significa en artes gráficas: es la cubierta de un libro. Una tapa es entonces cada una de de las dos cubiertas de un libro encuadernado.

 

Con todo el propósito en mente se ha relevado el vocablo libro en la definición de lo que constituye una tapa. La acepción que registran los diccionarios, aun los modernos, no escriben después de la acepción: etcétera. Con esta ausencia indicada se coarta la libertad que tendrían los escribientes para llevar la palabra tapa a otros materiales impresos.

Dr. Roberto Guzmán

EXTERNALIZACIÓN

 

“En el último año, S. destituyó al secretario de penitenciarías que dio inicio al proyecto, y dos sindicatos presentaron una demanda para impedir la EXTERNALIZACIÓN.”

 

No hay que ser persona de muchas luces para dar con una parte de lo que trata de comunicar el redactor de la oración que se copió. Se trata de algo que tiene que ver con “externo”. Ahora bien, externo es el alumno que solo permanece en la escuela durante las horas de clases.

 

En otro  orden de ideas, externo es lo que está o se manifiesta en el exterior. Este externo debe interpretarse como algo que es, o está opuesto a lo interno.

 

Como en la cita no aparece exactamente “externo” como primer elemento compositivo del invento, sino “externa”, hay que presumir que se refiere al femenino de lo anterior con lo que se pretende formar un sustantivo, por cierto largo, que es un estilo favorecido por las personas leídas de usar palabras.

 

Si estos sindicatos se oponen a la “externalización”, se oponen a todo lo que se refiere a lo interno, a todo lo que no es o sea interno. Con la idea que se expone acerca de lo que se percibe por *externalización se forma un concepto lato de lo impreciso que es el neologismo que ha tratado de introducir el redactor.

 

Lo más simpático del asunto es que una voz parecida en inglés, por ejemplo, tampoco se encuentra. Se buscó en el diccionario en inglés porque se pensó que se trataba de una traducción de una reseña escrita en inglés.

 

De la forma en que se acostumbra a hacer en estos escritos, se tratará de proveer un vocablo aceptado por todos en el español corriente que reemplace la voz del título.

 

Según parece se trata de la contratación de empresas privadas para desempeñar labores que generalmente realizan empleados de instituciones públicas. Es una manera de buscar fuera del sector público quien haga labores que usualmente realizan empleados públicos.

 

Encontrar una sola palabra que logre expresar todo el contenido del concepto no es un trabajo fácil de hacer. De alguna forma es encargar o contratar empresas fuera de la administración pública para el desempeño de labores que tradicionalmente pertenecen a empleados públicos.

 

Ninguna solución es corta. “Contratación externa de labores públicas” es una que encierra los rasgos que se entiende que son esenciales a lo que se trata de decir. Otros dirían “privatización de servicios públicos”.

 

 

 

EN CALIDAD DE

 

“Está hace más de un año EN CALIDAD DE desaparecida.”

 

Aquí hay que hilar fino porque esta “calidad” puede prestarse a equívocos. Esta locución se la ha leído en muchas ocasiones pero en circunstancias diferentes.

 

Se hace necesario aquí examinar lo que “calidad” significa para luego volverse a la locución y tomarla como una sola pieza. Calidad es la propiedad o conjunto de propiedades inherentes a algo que permiten juzgar su valor. Es lo que con otra palabra se menciona como el carácter.

 

La calidad y el carácter coinciden en que se pueden tomar como el conjunto de cualidades propias de una cosa, de una persona. Es además, la condición dada a alguien o algo por la dignidad que sustenta o la función que desempeña.

 

“En calidad de” se acostumbra a sustituir con un solo vocablo del español: como. Pero tomado en función de la representación o cargo que se expresa, no para algo como lo descrito en la cita.

 

El fenómeno que se comprueba en el español se produce también en lengua francesa en la que la qualité es además de todo lo que se escribió en español, un atributo, una capacidad, aptitud, mérito, valor, virtud. En esa lengua se conoce la locución en (sa) qualité de para señalar que una persona actúa en sus funciones oficiales, “en tanto que”, en el desempeño del cargo con que ha sido investido.

 

En la frase que se reprodujo al principio de esta sección esta locución prepositiva no es la mejor selección. No se hace el intento de convertir a todos los lectores al criterio de quien estos comentarios escribe. Si algunos de los lectores piensan que es posible utilizar la locución del título de la manera en que lo hizo la columnista, no hay mal en ello: es asunto más bien de opinión.

 

 

 

TAL ES ASÍ

 

“TAL ES ASÍ QUE las huestes rojas incentivan visitar sus poblaciones turísticas con bailes, conciertos y atracciones ocurrentes al ritmo del guaguancó dignas del. . .”

 

En los asuntos de la lengua las “rarezas” que más llaman la atención no son solo aquellas en las que uno no cae, sino las que de una forma u otra no son frecuentes en el dialecto de la comunidad propia. Esto viene al caso para justificar el porqué este uso atrajo la atención del ojo del español usual.

 

Tal parece que en algunos países se utiliza con mayor frecuencia la construcción de carácter ponderativo “tal es así que”; de modo “tal” que no constituye ni siquiera una infracción menor al espíritu de la lengua.

 

A pesar de lo que se escribió en la frase anterior a esta, todavía no es este tipo de construcción uno que logre una sanción favorable en todo el ámbito del español.

 

El maestro Manuel Seco se despacha escuetamente en su Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española en el apartado que reserva para “tal es así”, al señalar que se utiliza  “por tanto es así”.

 

El Diccionario panhispánico de dudas con respecto a esta construcción no deja pasar la oportunidad para puntualizar que en este caso se emplea indebidamente el adverbio tal, en lugar del adverbio tanto. El adverbio tal equivale a “así, de esta manera”. “Tanto”, a su vez, es equivalente de “de tal modo, en tal grado”.

 

En la redacción del articulista lo que debió aparecer es “tanto es así” y no lo que escribió. En la lengua española –y en todas las lenguas- existen pequeñas construcciones que deben ser respetadas. Ellas cuentan con el aval del tiempo. Estas  obedecen a un uso inveterado que les ha reconocido el valor de correctas. Las que se emplean en lugar de ellas se consideran fuera de lugar y, en consecuencia, hay que evitarlas.

 

 

 

WEB

 

“Precisamente porque apreciamos lo que dicen nuestros lectores, estamos inaugurando este lunes un nuevo sistema de comentarios en el WEBSITE diseñado para facilitar la participación de los lectores en nuestras informaciones.”

 

Quizá es el resultado de un exceso de celo por la lengua española, pero este empleo de los verbos produce escozor en una piel sensible a los desafueros contra la lengua común. Piénsese que “estamos inaugurando este lunes” va dirigido a una acción que tendrá efecto en el futuro.

 

Es cierto que el español ha tenido que someterse a los dolores del tiempo presente con el valor de futuro cuando en realidad lo que se expresa de modo ostensible en la redacción es una acción venidera.

 

Lo que se comprueba en la redacción copiada es que “estamos inaugurando” es un calco del inglés. En buen español la acción que se transmite por medio de estos verbos se corresponde con algo que se está haciendo en el tiempo presente, en ese momento mismo, no en el futuro. Luego de esta digresión se impone que se vuelva al sujeto principal de esta sección.

 

Website es una voz que entró en la lengua española de manos del inglés. Web, así sola también logró su acomodo en el seno del español. Lo que ha sucedido con las dos voces antes mencionadas del inglés es algo muy común en todas las lenguas.

 

No todas las lenguas caminan parejo en el avance concerniente al progreso científico y a la tecnología. Como consecuencia de eso, las lenguas que inventan, crean e innovan, designan en su propia lengua lo que consiguen. De allí es de donde procede que a veces las demás lenguas -las que no originan las invenciones- acepten las designaciones en lenguas extranjeras. La voz del título es un ejemplo de lo que se acaba de describir.

 

Algunas personas hablantes de español han decidido designar con el nombre de “red” a la famosa red universal de comunicación. El o la Internet es conocido(a) internacionalmente en el espacio español. Por un prurito “más que español” algunas personas han elegido escribir “sitio web” para lo del website.

 

Para website algunas personas han propuesto “sitio en la (el) Internet”. Otras personas con mejor sentido que las anteriores propugnan por llamarlo “portal en la internet”. Esta denominación tiene sentido si se piensa que el pórtico es la primera pieza de la casa, por donde se pasa o entra a las demás; es el lugar donde se encuentra la puerta principal.

 

El diccionario de la RAE para el vocablo pórtico, en informática, recoge: “Espacio de una red informática que ofrece, de forma sencilla e integrada, acceso a recursos y servicios.” Téngase en cuenta que esa acepción es un avance sobre la edición vigésima tercera. Aquí hay que retener la palabra “recurso” como un medio de cualquier clase para conseguir lo que se pretende. Es el modo de acceso para un propósito o fin determinado.

 

La última verdad, o la verdad última es que los hispanohablantes que utilizan la red de servicios informáticos no tienen dificultad para saber lo que es la web, pues esta voz tiene un contenido internacional tan fuerte que su pertenencia al inglés no es obstáculo para que se la entienda.

 

Para concluir, la Web o la World Wide Web, así en mayúsculas, es la parte de la Internet diseñada para permitir la navegación fácil de la conexión de redes a través de usos gráficos de enlaces interfaz e hipertexto entre diferentes direcciones.

 

 

 

BICHE

 

“La alegría del Caribe, me dijo un vendedor de mangos BICHES llamados “súper mangos”, que los vende en una carreta decorada de amarillo y verde limón. . .”

 

Este biche es colombiano y se dice especialmente del fruto que no ha logrado su plenitud o culminación. Ese adjetivo, tal y como la Academia (especialmente) deja abierta la posibilidad, se aplica también de manera metafórica a una persona para destacar que no ha logrado la madurez en su comportamiento. Ese movimiento de los significados es típico de las lenguas: una palabra pasa del sentido físico, real, perceptible por medio de los sentidos, a uno abstracto.

 

En ese mismo tipo de movimiento en el seno de la lengua, la palabra del título pasa a significar de modo metafórico persona “pálida a causa de una enfermedad”. 

 

En ambos casos se aprecia la metáfora que consiste, en la primera, en la falta de madurez de su conducta; y, en la segunda, en la falta del color que caracteriza la salud. De ejemplos como estos se encuentra llena la lengua y es algo que de paso le imprime colorido al habla.

DAR LUZ - DAR A LUZ

 

”. . .los acuerdos políticos posteriores a la Segunda Guerra Mundial fueron los que DIERON LUZ al estado de bienestar a los servicios de salud pública.”

 

En incontables ocasiones los incautos caen víctimas de deslices de este género. El analista de acontecimientos internacionales incurre en un error y los lectores que sienten respeto por el analista guardan en su memoria el error y luego lo reproducen de modo involuntario.

 

De la manera descrita antes es como se reproducen generalmente las pifias en el seno de la lengua. Precisamente por la importancia que tiene el lenguaje escrito es que en estas reflexiones solo se retienen vocablos que aparecen en la prensa escrita.

 

Lo que refleja el escrito reproducido al principio de esta sección es una indelicadeza del escritor respecto de sus lectores. En el desarrollo de esta sección se detallará el asunto para dejar en claro lo concerniente al título.

 

De la forma en que lo anuncia el título lo que se espera que se desarrolle aquí es la diferencia entre las dos expresiones del título. Una de ellas con la preposición entre las dos palabras y la otra sin esa transición.

 

Dar luz no es una combinación que se utiliza con frecuencia en la lengua corriente. No obstante eso no puede alegarse que no exista. De alguna manera “dar luz” podría aceptarse con el significado de “alumbrar”, proyectar luz sobre algo. . Podría muy bien ser también “arrojar luz”.

 

“Dar a la luz” es difundir una noticia o publicar un libro. Para lo del libro vale también que se diga o escriba “sacar a la luz”.

 

Tal y como se anunció al comienzo de esta sección se pasa de inmediato a examinar la expresión “dar a luz”. Esta corresponde a “parir la mujer”. Es alumbrar, referido a la acción fisiológica de dar la mujer nacimiento al hijo.

 

A la “luz” de estas explicaciones hay que leer el trozo de escritura que se copió al principio de esta sección. Si es “dieron luz” hay que tomarlo como que hicieron de conocimiento público lo concerniente al estado de bienestar.

 

Si por el contrario quiso escribir “dar a luz” entonces hay que interpretarlo como que los acuerdos posteriores a esa guerra dieron nacimiento al estado de bienestar, a los servicios de salud pública.

 

Una vez estudiado el asunto de la forma en que se ha hecho aquí se pone de manifiesto que una simple preposición puede dar pié a diferentes interpretaciones en la lengua cotidiana.

 

 

 

HIGENODIETÉTICA

 

“Tomar al menos dos litros de agua al día es una medida de HIGENODIETÉTICA muy buena en esta estación, evitar el sol en la horas de mayor calor. . .”

 

Quien escribió esta oración es un médico con sólidos cocimientos de español. Lo que se escribe a continuación no es una crítica acerca de la palabra creada, sino un comentario acerca de esta invención lingüística.

 

Muchos hispanohablantes han olvidado que el vocablo higiene tiene que ver con la parte de la medicina que estudia la conservación y mejora de la salud. Esto se hace mediante la prevención de las enfermedades, buscando un funcionamiento normal del organismo al tiempo que armoniza su relación con el medio.

 

En la voz creada por el galeno se presume que trató de usar higieno- como elemento compositivo para combinarlo con dietética. Se hace obligatorio en esta sección examinar las dos partes para determinar que tan bien parado saldrá el doctor en medicina.

 

La primera dificultad que encuentra la legitimación o aceptación del invento del título es que no aparece voz alguna que comience con el elemento compositivo que se mencionó más arriba como aparentemente usado al principio de la voz del título.

 

En el tercer párrafo de esta exposición se escribió “higieno” porque se presume que eso es lo que el médico trató de escribir para dar a entender que se trataba o trata de algo relacionado con la higiene tomada de acuerdo con la acepción que se reprodujo.

 

Esta es la oportunidad de revisar los genes de la palabra higiene. Asclepio, en latín Aesculapius, era el dios griego de la medicina y tuvo dos hijas además de dos hijos varones. Una era Panacea, la diosa de la curación y la otra Higía, la diosa de la salud. La última era la que suministraba el entorno adecuado para promover el desarrollo y la habilidad para alejar las enfermedades. Esa diferencia en cuanto a la orientación fue la que determinó la competencia entre las dos hermanas.

 

En la vida moderna hay varios tipos de higiene que se conocen. Existe la higiene industrial, la mental, la sexual y, por último la social. La enumeración anterior no es limitativa.

 

Al utilizar la redacción que se ha adoptado en los párrafos anteriores lo que se ha tratado de comunicar es que pudo haber salido mejor parado el galeno si hubiese escrito higienodietética o higieno-dietética. O, “una medida de higiene dietética”, lo que se reduce a meter una preposición que en español resuelve muchos embrollos.

 

Aun mejor que todo lo anterior hubiese sido plasmar la idea en dos términos o bien elegir otro vocablo que pudiese expresar sin duda la noción a que se refiere en su escrito.

 

 

 

DESDIBUJAMIENTO

 

“La tendencia más grande es que hay un DESDIBUJAMIENTO de las líneas.”

 

No hay duda alguna: el verbo desdibujar existe en el español reconocido por todos. Tiene su muy bien ganado lugar en los diccionarios. La idea que transmite el verbo antes mentado es hacer confusa o borrosa una cosa o el contorno de una imagen. Todos estamos contestes en cuanto a esto. 

 

Una vez que se deja bien sentado y mejor parado el asunto del verbo hay que lanzarse a encontrar lo concerniente a las imágenes básicas en el sustantivo del título. En el origen de la voz del título hay que admitir que se encuentra la voz “dibujamiento”.

 

Tan pronto como se comienza a buscar esa voz recién mencionada en el español de todos, se encuentra quien procede a la búsqueda con que no hay rastro acerca de esa voz. De esta aseveración que se ha hecho antes de esta oración hay que concluir que eso hace más difícil que los diccionarios hagan espacio a ese invento.

 

El sustantivo que corresponde a dibujar es dibujo. Si fuese *dibujamiento se hallaría formado sobre la acción continuada del verbo. En la lengua no ha sucedido de ese modo.

 

El verbo desdibujar se forma con la ayuda del prefijo DES- y el verbo dibujar para hacer entender que alguna cosa pierde la claridad y precisión en sus perfiles o contornos. Este verbo puede aplicarse tanto a las cosas reales como a las que son fruto del pensamiento.

 

La voz desdibujo tampoco es de uso a menos que no sea como una inflexión del verbo desdibujar utilizado en el presente del indicativo en la primera persona del singular. No se acoge este verbo con las funciones de sustantivo.

 

La ausencia en el español de todos los días de una palabra que comunique la idea de la voz del título permite que haya hablantes que ante la necesidad de dar a entender la noción que encierra una voz de este tipo se aventuren a crearla.

 

 

 

ORILLAR

 

“Quizá el arribo constante de nuevos residentes de otros países ORILLÓ  al semanario de la isla

 

. . . a publicar en su edición de la semana pasada una recomendación. . .”

 

Llama la atención el modo en que se emplea el verbo orillar en esta oración. Eso es así porque no se compadece con los usos generales de la lengua. Naturalmente al escribir “usos generales” de la lengua vale que uno se interrogue acerca de lo que eso significa.

 

Uso general puede ser el que se estila en un momento de la lengua. También puede significar el que se acostumbra en un conglomerado de hablantes. Para ser más veraces, debería corresponder a estas dos nociones.

 

En esta sección primero se desentrañará el significado que soporta el verbo en una oración como la transcrita. Una vez hecho eso se procederá a mencionar el país que ha impulsado esta acepción junto con el reconocimiento que se hace de esa acepción.

 

El verbo del título en sus acepciones normales anticipa que algo se concluye, arregla, ordena, se desenreda, sobre todo cuando se refiere a un asunto. En Argentina expresa que algo o alguien se acerca, se aproxima. En Cuba sirve para indicar que se evita una dificultad, se elude. En el habla coloquial de ese país sirve para decir que una embarcación o persona bordea la costa. En México, de acuerdo con el DRAE, es acosar o acorralar.

 

En la lengua corriente existen otras acepciones que guardan relación con las telas y los paños, así como a la acción intransitiva de arrimarse o llegarse a las orillas.

 

Para entender la versión del verbo en la oración copiada hay que echar mano del DAA obra en la que para Nicaragua y México se consigna que es “obligar a algo”. Entendida a la luz de esta acepción puede aprehenderse mejor el sentido del verbo en esta frase. Para ilustrar con mayor claridad el alcance del verbo se reproducirán más abajo las acepciones del Diccionario del español usual en México.

 

Orillar en ese país es: “Llevar a alguien a una situación extrema o conducirlo a que actúe de determinada manera, generalmente presionándolo o negándole la posibilidad de hacer otra cosa”.

 

De esta acepción hay que retener el verbo presionar para que se haga clara la versión de la cita.

 

De la “lectura mexicana” que se hace sobre el texto se percibe con claridad lo que trató de pasar al entendimiento el redactor de la reseña. No hay lugar a queja con respecto a este tipo de redacción si se entiende que los mexicanos aportan una gran parte de los hispanohablantes de América. Además, han contribuido con honor a la riqueza de la lengua española.

 

 

Dr. Roberto Guzmán

MAYA –MALLA

“Este consiste en la aplicación de láser a nivel de la MAYA trabecular del ojo, en su parte anterior, para destruirla y permitir la salida del líquido intraocular. . .”

Desde que el lector avezado posa sus ojos sobre la oración transcrita algo le llama la atención. Se trata aquí de la palabra resaltada en el texto copiado: maya. Se la reputa de fuera de lugar. No tiene cabida en este tipo de redacción.

Por fortuna maya es lo que define el diccionario de las autoridades como lo concerniente al individuo de cualquiera de las tribus indias que hoy habitan al sur de México, Yucatán y en Guatemala y otras regiones adyacentes. En otras funciones adjetivales sirve para referirse a lo pertinente a estas tribus. Se llama maya también a la familia de lenguas habladas por estos individuos.

Una vez terminado el ejercicio anterior vale que el lector se pregunte: ¿Qué diablos busca esta maya en el ojo? Si se la encuentra en un lugar como el señalado antes es como consecuencia de la ignorancia de la redactora que no logra descifrar la ortografía de la palabra homófona en español.

Al pasar a esta parte de la exposición, que sigue, se hará necesario definir lo que es“trabecular” voz que no aparece “ni en los centros espiritistas” de la lengua española.

Como sucede tantas veces en los diccionarios algunos de ellos se conforman con consignar que trabecular es relativo o concerniente a trabécula o que las concierne. Quienquiera que trate de investigar lo que esto significa se encontrará frente a un espacio vacío.

Las trabes son estructuras de sostén o fijación. De alguna forma puede explicarse que son como vigas o formaciones filamentosas, ya sean estas flexibles o rígidas que sirven para sostener tejido conectivo, sobre todo para ejercer estas funciones entre la cápsula fibrosa y la substancia del órgano.

Ahora, de vuelta a la “maya”. No debió nunca aparecer la palabra “maya”aquí, sino malla. Con este vocablo debió sugerirse que se trataba de un tejido semejante al de la malla de la red. No tenía, ni tiene nada que ver con los mayas que se describieron más arriba.

Con una redacción de este tipo si es que no hay ignorancia por parte de la redactora, por lo menos puede calificarse de falta de información o carencia de cultura.

REDIRECCIONAR

“. . .podrían y deberían ser utilizadas como gérmenes para REDIRECCIONAR el objetivo de la reconstrucción de Managua. . .”

Este tipo de construcción o rediseño de verbo no tiene asidero. En la lengua hispana no hay un verbo direccionar que se utilice de modo regular, de donde resulta poco aceptable que se emplee el verbo del título, que en un caso como el de la cita, habría que aceptarlo como corregir la dirección del objetivo.

Como se comprueba por la dirección en que se ha utilizado en este párrafo el prefijo RE- se toma en el sentido de cambiar, modificar o reorientar la dirección de algo. En este caso el prefijo RE- es un afijo que se añade a la palabra por delante.

En la realidad de los hechos de la lengua, el prefijo RE- expresa repetición, rellenar, recalentar. Puede significar además retroceso o vuelta hacia atrás. Se conoce también porque puede señalar la inversión del significado del verbo primitivo. Puede ser un intensificador de la acción, así como denotar reunión o concentración y, en frases exclamativas hasta resaltar una ponderación.

Como ya se destacó antes, el problema en cuanto a la formación del verbo redireccionar no se reduce solo a la pobre selección del prefijo, sino que no existe en español decente verbo alguno que sea direccionar.

Vale la pena que se haga constar que en el habla cotidiana existe un prefijo de uso hiperbólico que refuerza el sentido del primitivo al que se antepone. Así dicen re-guapo, re-lindo. El valor de este RE- equivale a “muy”.

Quien eligió expresarse del modo que se copió a manera de ejemplo del uso erró por partida doble.

CORTOPLACISTA

“. . .ausencia de visión de largo plazo reemplazada por el predominio de intereses individuales, comerciales, CORTOPLACISTAS y partidistas.”

Con la compañía con que se presenta la voz inventada por el articulista puede deducirse el sentido de lo que desea comunicar con la creación.

En español hay palabras legítimas reconocidas desde hace largo tiempo que llevan la palabra corto como un elemento compositivo, entre ellas pueden mencionarse cortocircuito y cortometraje. El asunto es que tanto circuito como metraje son sustantivos masculinos.

La segunda parte del engendro es “placista” que “no tiene vida” por sí misma. Como se observó antes hay que presumir que tiene relación con plazo porque viene en compañía de “visión de largo plazo”.

No debe olvidarse que una de las maravillas del español es que cuando se encontraba en su período de gestación, al dejar de lado algunas nociones del latín introdujo la preposición con funciones que le permitieron llenar el cometido de lo que quedó atrás.

Lo que deseaba dar a entender el redactor se hace en español regular de un modo muy certero y conocido por todos: “de corto plazo”. Precisamente de individuos como el autor de esta frase es de quienes hay que cuidarse porque introducen voces sin tradición en sus escritos y sientan un mal precedente que las personas menos avezadas pueden imitar.

IMPERIOSIDAD

“. . .aumento de la frecuencia miccional, goteo al acabar la micción, incontinencia urinaria al no poder controlar el deseo miccional (IMPERIOSIDAD) o aparición de complicaciones.”

La palabra miccional que aparece en la cita de esta sección fue introducida en el DRAE en la edición vigésima segunda, 2001. Antes de esa fecha ese adjetivo no había encontrado un lugar en el lexicón de la culta casa de Madrid.

No obstante lo que ya se ha escrito en el párrafo anterioridad el verdadero propósito de esta sección es adentrarse en el estudio de la palabra del título: imperiosidad. Esta voz no se ha colado aun en los repertorios de vocablos de uso de la lengua española.

A pesar de lo enunciado en la última oración en el último párrafo anterior a este hay que hacer un alto para escribir algunas consideraciones con respecto de ese invento.

La lengua común reconoce algunos términos que tienen cierta relación con la voz del título. Entre estos, vale que se cite: imperio, imperioso, imperativo. La palabra imperio ha evolucionado en su acepción y percepción a través de décadas. Un imperio es una organización política. En la conceptualización moderna del régimen es un Estado o país que tiene una influencia decisiva sobre otros debido a su importancia económica, militar o cultural.

En otro orden de ideas, el adjetivo imperioso, para los fines de esta sección, representa lo que es urgente e ineludible, algo que es necesario. Algo que se impone, que obliga. Hasta este nivel de los asuntos todo anda bien. Lo que no ha logrado localizarse en los diccionarios de la lengua común es la voz“imperiosidad”.

Puede aventurarse una teoría con respecto de la voz del título: imperiosidad. Por sus genes parece que se pretende construir un sustantivo de la familia de las palabras ya mencionadas. Es probable que la idea que el señor que escribió en el periódico tenía era la de mencionar con un nombre lo que tiene relación o reviste las características de lo imperioso, con los caracteres que se mencionaron más arriba para este.

La idea no es mala en sí. El problema reside en que hasta ahora nadie ha logrado imponer el vocablo del título. Quizá porque no tenía esa persona suficiente jerarquía y estatura en el seno de la lengua española. O, porque no se ha utilizado de modo continuado. Existe la posibilidad de que sea empleado esta“imperiosidad” en algunos casos en México.

Sería interesante indagar acerca de la necesidad de la voz creada, así como sobre la frecuencia con que se la usa en el español corriente.

ATRAVESADO

“Esta maravillosa lista que se supone que ayude a S. a eliminar a ATRAVESADOS liberales proviene de una base federal de datos de inmigración. . .”

Ha resultado imposible desenredar la madeja con relación al adjetivo del título en una situación como la que se encuentra en el texto de la cita. Más abajo se examinarán las nociones acerca de atravesado/a correspondientes al conocimiento general y las que son de reconocimiento más reducido.

Atravesado vale generalmente para expresar que algo está cruzado, lo que sirve para comunicar que está en medio. A veces se utiliza el adjetivo con la intención de dar a entender que la persona a quien se aplica tiene malas intenciones y es propenso a sentir animadversión, que es de mal carácter.

Las tres acepciones recién mentadas se añaden a las harto conocidas aplicadas a las personas que no miran derecho; a los animales cruzados o mestizos; así como a las personas mulatas o mestizas.

En República Dominicana se llama atravesada a la persona que es de trato difícil, que resulta extenuante convencer o que se convence con dificultad. No es un término lisonjero cuando se otorga a una persona. Aunque no debe considerarse como un insulto en sí, el vocablo no acaba por asimilarse como un incentivo para entablar relaciones con la persona que recibe este título poco envidiado.

Lo que hace el hablante dominicano al atribuirle el adjetivo a una persona es que eleva el grado de mal carácter o dificultad de trato que el español general reconoce para el adjetivo.

RETENER

 

“. . .los funcionarios públicos tienen el derecho de RETENER un abogado de defensa con fondos públicos cuando son demandados por las acciones tomadas en su capacidad (sic) oficial.”

 

No hace falta que se especifique que en esta sección se examinará el empleo del verbo “retener” en una oración como la copiada. Se demostrará que no se compadece con el uso general del español y que el abuso se debe a la influencia del inglés.

 

Las acepciones del verbo retener en español están muy bien asentadas; cimentadas por el tiempo transcurrido y por el uso constante. No obstante la aseveración recién enunciada se repasarán las principales acepciones para no dejar espacio a la duda.

 

Retener es guardar una cosa para sí. Es mantener una cosa en la memoria. Es impedir que una persona se vaya de un lugar. Es descontar una cantidad de un pago o cobro. Es dejar de pagar el salario a una persona para solventar deudas. Es imponer prisión preventiva. Es contener un sentimiento, deseo o pasión. Es seguir teniendo el empleo anterior cuando se pasa a otro. Esas son las principales acepciones del verbo.

 

Después de leer la lista de las acepciones resulta decepcionante tratar de entender el mensaje de la oración copiada al principio de esta sección. Se hace ininteligible el mensaje aunque se trate de entender a la luz de lo relacionado.

 

Todo el problema es el resultado de un cortocircuito entre el verbo español retener y el inglés to retain. No se discute que los dos verbos coinciden en sus significaciones en algunas situaciones; sin embargo, en una de ellas difiere.

 

En materia jurídica cuando una persona en angloamericano dice que él  retains un abogado, al llevarlo al espol del habla mayoritaria eso es: “contratar un abogado para un asunto determinado”. Puede contratarse al abogado también para un conjunto de asuntos. De allí sale que en inglés exista el retainer que es el acto mediante el cual un cliente contrata los servicios de un abogado.

 

Si en lugar del retener se coloca en la oración el verbo contratar, entonces cobra sentido el mensaje que no trascendió por el error semántico en que incurrió el redactor o el traductor.

 

 

 

OPERATIVO

 

“Para S., era la solución perfecta. Conseguir OPERATIVOS rusos para comprar los misiles antiaéreos de manos de los terroristas. . .”

 

Puede parecer obscuro el uso que se hace en la cita del vocablo operativo, pero no es tan raro como parece pues este no es el primer encuentro que se tiene con el vocablo. Ya en otras oportunidades se ha leído el término utilizado con la misma intención con la que se le hace aquí.

 

Vale la pena despejar las dudas al respecto de este adjetivo que en la oración transcrita aparece empleado con funciones de sustantivo.

 

Operativo es que obra y hace su efecto. Además significa que tiene la propiedad de operar. Se dice de alguien que está preparado o listo para entrar en acción. No hay que dejarse confundir por las apariencias. El uso de este operativo en el texto no consigue colarse por entre las acepciones conocidas.

 

En realidad lo que sucedió en este caso como en muchos otros es que se tomó la palabra parecida del inglés operative y se la españolizó poniéndole una letra O al final en lugar de la E del inglés.

 

Un operative en inglés es un agente secreto o un detective privado. En otras circunstancias esa voz del inglés puede corresponder a “artesano, mecánico”; la última palabra del español tomada en tanto que conductor de un tren, por ejemplo.

 

 

 

ENCONTRONAZO

 

“. . .no sabía que la consultora política ayudaría a poner su campaña en el punto de mira del FBI o que ella había tenido ENCONTRONAZOS anteriores con la ley. . .”

 

Este encontronazo de la cita se ha oído muchas veces de boca de hispanoamericanos de países diferentes. El encontronazo de América no cabe en la definición que ofrecen los lexicones españoles.

 

Es una pena que tampoco se encuentre esta voz en el DAA que fue elaborado con todo el cuidado de una joya fina de lexicografía.

 

El  encontronazo de los diccionarios es una pálida representación de lo que significa para algunos hispanoamericanos. Encontronazo o encontrón es un encuentro sorprendente o inesperado con personas o cosas. Algún diccionario que mantiene el oído atento al uso añade a lo usual que es una riña o enfrentamiento.

 

El encontronazo que se desea destacar aquí no es inesperado por necesidad. Lo que sí es esencial a la noción es lo desagradable del momento en que se produce la situación a que se alude con el término del título. Con esa palabra se refiere quien la utiliza a lo molesto que es el encuentro, el rasgo incómodo que marca lo ingrato de su carácter.

 

En República Dominicana se ha oído usar otro vocablo para referirse a estos encuentros engorrosos que a veces depara la vida, se llaman “tropezones”, por aquello de haber cometido alguna acción reñida con las buenas maneras.

 

 

 

CONFRONTACIONAL

 

“Que nadie se sorprenda si el tono del discurso presidencial es ahora mucho más CONFRONTACIONAL que el que utilizó en su primer período.”

 

Algunas voces ajenas al español cobran vigencia mediante el uso continuo que de ellas hacen algunos hablantes. Peor aun, estos términos extraños a la lengua española encuentran espacio en las publicaciones periódicas. Como consecuencia de lo último reciben el espaldarazo de la lengua escrita que le otorga indirectamente una sanción favorable. Precisamente por lo expuesto en la última oración es que se levanta la voz para criticar, o más bien evaluar, el uso de “confrontacional” en la lengua española.

 

Ya antes de ha tratado este asunto acerca de este uso persistente. En esta oportunidad se hará de una manera más acorde con la sociolingüística para beneficio de los lectores.

 

En el español de la Academia no aparece registrada la palabra confrontacional, así como tampoco se asienta la voz confrontativo.

 

Si ninguna de las dos palabras anteriores consta en los diccionarios de la lengua española es posible que ello se deba a una débil presión de los hablantes así como de los escribientes.

 

En español además del verbo confrontar y su familiar confrontarse, y el sustantivo confrontación, el hablante, y a mejor título el escribiente, entienden que la lengua está en necesidad de una adjetivo que indique la situación o características de algo que reviste las características de lo que se entiende que reúne las condiciones para ser adjetivo calificativo de confrontación.

 

Cuando el hispanohablante más culto que ignorante no encuentra satisfacción en el seno de su lengua en una sola palabra para expresar algo que quiere comunicar, en el registro culto, lo que hace es que recurre a lo que subyace en su memoria. Generalmente en este estrato de la sociedad estas personas tienen acceso a lecturas en otras lenguas.

 

Este segmento de la población de castellanohablantes son quienes cargan con la responsabilidad de introducir en el español escrito las voces que no han logrado aun la carta de legitimación que las autoridades otorgan a las palabras que el uso ha impuesto.

 

En el caso de la voz “confrontacional” todo parece indicar que se está en presencia de un fenómeno como el que se acaba de describir. Una insatisfacción de los “hispano escribientes” con respecto de los recursos tradicionales de la lengua común. Como consecuencia de lo ya descrito, estos profesionales de la pluma (y el teclado) recurren al inglés que es la lengua de mayor prestigio en la actualidad. Allí encuentran la voz confrontational que les parece adecuada para desempeñar en español las funciones que esta tiene en inglés.

 

De modo desapasionado hay que admitir que quizá un día no muy lejano, cuestión de años, se incorpore este “confrontacional” a la lengua, con todos sus méritos reconocidos. Mientras lo que se acepta como una eventualidad no suceda, lo más sano es que los hablantes, así como los escribientes de español se mantengan alejados de este “confrontacional” hasta tanto este logre su reconocimiento oficial.

 

 

 

CUATRIMOTO

 

“Las cuestiones más destacada incluyeron al departamento de policía, puesto en entredicho por un agente que condujo en estado de ebriedad una CATRIMOTO por la playa el fin de semana…”

 

En muchas ocasiones los traductores tratan de ser creativos e inventan voces en español que no tienen precedentes. Esta voz “cuatrimotor” tiene pocas menciones fuera de conversaciones informales en las que los hablantes ¿hispanos? intentan transmitir un mensaje inmediato acerca de algo que se verá más adelante y que en la conversación es identificable por la inmediatez.

 

No hay que dudar de que la creatividad de los traductores corresponda a una realidad. Lo de auto tiene una relación inmediata con cuatro, como lo indica su nombre; y motor tiene que ver con una aventura acerca de lo que debe o puede indicar su nombre en otra lengua.

 

En el español de antes se hablaba de automotores de dos ejes. Se entendía por ello que los dos ejes podía ser de tracción, de donde las cuatro ruedas o como se las llame propulsaban al unísono el vehículo.

 

Mucho se ha perdido de estos conceptos y en su lugar el énfasis escritural se coloca sobre las llantas o ruedas que ejercen tracción. De allí es de donde sale ahora el asunto de los cuatrimotores.

 

Con toda propiedad, si es una “cuatrimoto”, eso que de ese modo se denomina debe tener cuatro motores, como lo indica el compuesto cuatri-moto. En la realidad de los hechos no es así. Todo corresponde a una traducción defectuosa de un concepto moderno.

 

Lo que es nuevo es el nombre, pero en realidad el sistema de tracción es viejo es el de doble eje de tracción. Tanto el eje trasero como el delantero ejercen tracción combinada para vencer obstáculos. 

 

En esta ocasión como en muchas anteriores de lo que se trata no es de hacer gala de gran imaginación sino de recordar a tiempo los conocimientos adquiridos con anterioridad. Antes se llamaban vehículos “de doble eje” porque se sobreentendía por eje que los dos eran de tracción.

 

En el caso de la famosa “cuatrimoto” corresponde  en realidad a un vehículo deportivo todoterreno para conducirlo en terrenos accidentados.

 

Como casi siempre se hace en estos comentarios se termina esta sección con una oración dirigida a los manes de la lengua para que iluminen a los traductores o adaptadores de palabras a la lengua española para que los iluminen en la dura tarea de traducir conceptos nuevos.

FORRO

 

“Muy cierto, pero los cuentos de camino a mi edad me los paso por los FORROS. . .”

 

Son muchos los forros que se conocen en la lengua española. No hay que dudar, el forro al que se refiere el folclórico comentarista de acontecimientos políticos es uno muy particular. Este forro de la cita no tiene nada que ver con los revestimientos de tela. Tampoco es en realidad una cubierta.

 

Pasarse una cosa por el forro constituye un todo. Es una expresión que ha ganado su puesto en el lexicón mayor de la lengua española por lo pintoresca y descriptiva que es.

 

No ha de olvidarse que los libros se resguardan con una cubierta para protegerlos pero esta tampoco tiene relación con el forro del texto comentado. En muchos países de la América mestiza la palabra forro ha ganado otras significaciones muy alejadas de su primera acepción.

 

En nuestra América un forro puede ser, sin agotar todas las acepciones, una novia o amiga, una mujer de nalgas grandes, un preservativo, el prepucio, una trampa, una mentira y otras más.

 

Una vez alcanzado este punto se debe regresar al meollo del asunto de esta sección. El forro al que se refiere el escritor es el de la entrepiernas del hombre.

 

Ante el empuje de la expresión completa a los académicos de la lengua no les quedó más salida que registrar la expresión en su totalidad aunque la tildan de locución verbal vulgar: “pasarse algo por el forro de los cojones”. La expresión vale para dar a entender que no se hace caso de lo que se dice o no se le da importancia.

 

 

 

ESTALAJE

 

“Iba distraído observando el variopinto ESTALAJE de los turistas que me rodeaban. . .”

 

Ocurre con algunas personas que escriben en los periódicos que a veces tienen un ánimo festivo e introducen en sus artículos algunas voces que son propias de su léxico nacional. En otras oportunidades lo hacen para reafirmar su acendrado sentido patriótico.

 

El término de esta sección no es de gran circulación fuera del país de su origen. Esto queda corroborado si se compulsan las obras al respecto del habla americana.

 

En los diccionarios de lengua española general consta el vocablo estalaje como sinónimo de estancia. Es casa o lugar en que se hace mansión o parada, en el sentido de permanencia en un lugar. Sirve también para designar el ajuar o mobiliario de una casa. Es una palabra de escasa utilización en el español moderno.

 

De acuerdo con el Diccionario del español de Cuba de Haensch y Werner, 2000, la voz etalaje pertenece al registro coloquial y se refiere al “aspecto sucio o desaliñado de una persona”.

 

Es tan cubana la palabra que en el Diccionario de americanismos, DAA, publicado por la Asociación de Academias de la Lengua Española en el año 2010 consta como vocablo propio de Cuba y como nombre masculino representa el “aspecto desmejorado de una persona”. No figura ningún otro país en que se use esta voz.

 

Este término no ha salido de las fronteras de Cuba, al contrario de muchas otras voces cubanas que sí han trascendido a muchos otros países de América e incluso han penetrado en el español de España.

 

 

 

NAVIDAD – NAVIDADES

 

“En NAVIDADES celebramos el nacimiento de Jesús en Belén, y de la luz en nosotros.”

 

La palabra Navidad es una abreviación de natividad. Este vocablo proviene del latín  nativitas que era nacimiento. Este tipo de abreviación por supresión de letras en medio de una palabra es lo que se conoce con el nombre de síncopa. Este es un fenómeno frecuente en la evolución de las lenguas.

 

Al definir las palabras sincopadas D. Fernando Lázaro Carreter prefiere consignar que es por desaparición de un sonido o un grupo de sonidos en el interior de la palabra.

 

La fiesta de Navidad, así en singular, es la que se celebra el 25 de diciembre con motivo del nacimiento de Jesucristo.

 

Cuando se escribe en plural, Navidades, se refiere al conjunto de días comprendidos entre el 25 de diciembre, pasando por el día de Año Nuevo hasta el de Reyes. Las navidades comprenden  las festividades de fin de un año y el comienzo de otro.

 

 

 

QUIMBUMBIA

 

“Ya advirtió que no cederá un milímetro de territorio nacional para que la guerrilla juegue a la QUIMBUMBIA mientras se fortalece.”

 

En oportunidades anteriores se ha respetado el derecho que tiene cada escritor a introducir de vez en cuando una que otra voz tomada del español de su país. No cabe duda de que todo tiene su límite. Con el caso de la cita parece que se ha llegado el límite de la tolerancia con respecto de este tipo de práctica.

 

Esta “quimbumbia” no aparece ni en el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias de la lengua española. Hay que recordar que esa obra recién mencionada es la mejor y más completa recopilación de material de esta suerte. Tampoco se encuentra la voz en el Diccionario del español de Cuba que se cita aquí con frecuencia.

 

Hubo necesidad de recurrir al Diccionario mayor de cubanismos de José Sánchez-Boudy para encontrar alguna mención acerca del juego de la quimbumbia. Este recopilador asegura que puede llamarse quimbumba también al juego. Darío Espina Pérez en su obra Diccionario de cubanismos escribe que este es un juego de muchacho. Por suerte él trae sinónimos españoles: villalda  o billarda.

 

Cuando se averigua acerca de la palabra billarda en el DRAE, este diccionario menciona que es de origen francés billard y remite a indagar al vocablo billalda. A su vez el último término envía a saciar la curiosidad a la palabra “tala”.

 

Tala, finalmente, es un juego de muchachos, que consiste en dar con un palo en otro pequeño y puntiagudo por ambos extremos colocado en el suelo; el golpe lo hace saltar, y en el aire se le da otro golpe que lo despide a mayor distancia. Se llama tala al palo pequeño que se emplea en este juego.

 

Como puede comprobarse mediante la lectura de esta sección a veces resulta cuesta arriba encontrar el significado de algunas palabras vernáculas de poca circulación de un dialecto.

 

 

 

PEINAR

 

. . .donde el supervisor de elecciones está PEINANDO una lista de cerca de 2,000 nombres y poniéndose en contacto con ellos.”

 

Hasta hace algún tiempo el verbo peinar era un verbo “tranquilo” que se refería solamente al cabello. Además tenía que ver con el pelo o lana de algunos animales que se desenredaban o limpiaban. En las rocas y montañas era y es todavía cortar y quitar piedras. Así como tocar o rozar una cosa.

 

En fecha relativamente reciente se le añadió el significado que tiene que ver con el grupo de personas que rastrean minuciosamente un territorio en busca de alguien o de algo. Esta acepción pasó a ocupar el cuarto lugar en el DRAE.

 

En la oración citada el verbo peinar está utilizado con gran libertad porque se refiere a una lista, no a un territorio. No hay otra acepción que no sea la del rastreo que pueda estar en la base de esta extensión del significado.

 

Ahora bien, no hace falta que se llegue a estos extremos en el uso de la lengua puesto que en el seno del idioma español hay muchas palabras de buena solera que podrían desempeñar este papel cabalmente.

 

Si por pura casualidad el lector se pregunta: ¿De dónde sale este error? Hay que responde que una vez más se trae de la lengua angloamericana. El artículo del cual se extractó la oración es una traducción.

 

En lengua inglesa to comb, además de lo sabido que coincide con el español peinar, significa “buscar o examinar sistemáticamente”. Solo queda por añadir que el error es una obra más de un traductor haragán. Por no tomarse el tiempo de averiguar si el verbo peinar cabía que se le usase en este caso malogró el mensaje de todo el párrafo.

 

Se proponen aquí algunos verbos que puede sustituir al dichoso peinar. Inspeccionar, observar, estudiar, fiscalizar, verificar; y las expresiones: pasar revista y pasar por tamiz. Pudieron muy bien usarse los verbos siguientes: indagar, pesquisar, investigar, escudriñar, registrar. Se ha escrito antes: los pobres son algunos hispanohablantes, no la lengua.

 

Se aprovecha esta ocasión para reiterar que la traducción mecánica necesita todavía de la revisión de un cerebro humano que elimine este tipo de mecanicismo. No basta con la mención anterior, hace falta que se diga que el cerebro humano que realiza la tarea de revisión debe contar con un criterio educado.

 

 

 

CAPACIDAD

 

“. . . los funcionarios públicos tienen el derecho de retener un abogado de defensa con fondos públicos cuando son demandados por las acciones tomadas en su CAPACIDAD legal.”

 

Quizá con anterioridad a esta vez se trató el asunto de confundir la capacity del inglés con la capacidad del español. Las dos nociones encerradas en las voces de ambas lenguas no significan lo mismo. Más abajo se examinarán las dos nociones, la del español y la del inglés. Una vez hecho eso quedará claro que las dos voces en las dos lenguas no siempre son sinónimas y, en consecuencia, no puede traducirse capacity por capacidad.

 

La capacidad es el espacio disponible para contener; es la extensión disponible en un sitio cerrado; es la aptitud jurídica; además es la capacidad máxima de información en un computador. La acepción que se ha dejado para último: la preparación adecuada para desempeñar un oficio o hacer una cosa.

 

Hay que destacar de inmediato que la aptitud jurídica no guarda relación con la capacidad legal a que se refiere el texto copiado al principio de esta sección.

 

El capacity que encontró el traductor o, que escribió el redactor en este caso, debió ser “la investidura o el carácter con que efectúan un acto los funcionarios públicos”  del texto. De este modo se distingue el acto personal, del acto que produce el sujeto en el desempeño de sus funciones.

 

En la hipótesis contemplada en la cita el vocablo correcto era y es “calidad”, es decir, la condición en que actuaba. Vale lo mismo que decir con el carácter, cargo o función que se especifica aquí: la de funcionario público, pues actuaba en el ejercicio de sus obligaciones.

 

Ya antes se escribió que las traducciones mecánicas no pueden superar a las que puede hacer la inteligencia humana. Si alguna vez se acepta o se adopta el método mecánico para una traducción, alguien con criterio tiene que realizar una revisión del resultado. Este criterio es el juicio o discernimiento para que prevalezca el buen sentido y refleje lo traducido la idea por medio de los términos adecuados.

Dr. Roberto E. Guzmán

 SIN TECHO

“La presidenta Dilma Roussef celebró la Navidad con recolectores de basura y habitantes SIN TECHO.”

En muchos países de Hispanoamérica durante largos años ya han utilizado esta locución adjetiva del título para referirse a las personas que carecen de vivienda y, generalmente de cualquier medio de vida.

Otros escritores, sobre todo en periódicos han adoptado el participio adjetivo “desamparado” que a pesar de lo mucho que se ha usado no cuenta con la anuencia de la RAE. La definición que retiene ese colegio de la lengua para desamparado/a es escueta: “separado o dislocado”. Se refiere a lugares apartados y sin habitantes.

El uso ha establecido que desamparado/a corresponde a falto de amparo, de protección. En el caso en que se aplica a una persona designa a aquella que no está protegida contra las inclemencias del clima: lluvia, frío, viento. Que no tiene medio para subsistir.

La locución del título ya ocupará su lugar en el DRAE en la edición vigésima tercera. También se le reconoce el valor de locución sustantiva cuando se antepone el artículo determinativo “los sin techo”.

Del hecho de que la RAE sanciona la locución adjetiva del título puede suceder que empiecen muchos a utilizarla con más favor. Esto puede a su vez dar motivo a que el participio adjetivo “desamparado/a” caiga en desuso para los fines antes estudiados.

 

PRECINTO

“. . .no abrió más sitios de votación anticipada y decidió no establecer nuevos límites entre los PRECINTOS este año como estaba previsto. . .”

El vocablo precinto tiene sus límites muy bien establecidos. No es la primera vez que se encuentra este término utilizado del modo en que se hace en la cita. Aquí hay una exageración en el empleo porque se toma algo que se encuentra precintado en un sitio para denominar el sitio completo.

Un precinto es un sello, atadura o banda que mantiene cerrada una cosa; puede consistir en una ligadura o señal cerrada, con el fin de que solo se abra por la persona a quien corresponde legalmente.

En el texto citado a la palabra precinto se le imprime un valor que no le corresponde: No es el local en el que entran los votantes para ejercer su derecho al voto. Entre precinto y el local mentado no existe una relación directa que permita permutar una por otra y transmitir la idea.

Durante muchos años a las cajas selladas para depositar los votos en República Dominicana se les ha denominado urnas, pues sirven para depositar los votos en las votaciones secretas. Luego de efectuado el voto solo las personas designadas por las autoridades tienen la facultad de abrir la caja para proceder a hacer la cuenta.

 

CABILDOS

“Con su obstinada oposición al control de armas, sus aportes monetarios a CABILDOS que intimidan a políticos, sus adquisiciones delirantes de armas. . .”

Se hace constar muy expresamente que la frase se copió exactamente como se encontró escrita en el periódico. No se le cambió ni una palabra. Hay que admitir que el término del título en esta oración llamó la atención; precisamente por eso se la tomó para escribir esta sección y examinar el significado de cabildo en el español corriente.

El cabildo es la junta y la sala donde se celebra la reunión de este. Es el ayuntamiento, la corporación municipal. En el ámbito religioso es el conjunto de los eclesiásticos que tienen cargos en una catedral; es el capítulo o junta de algunas órdenes religiosas. Los demás significados se sitúan alrededor de los mencionados.

Si se lee de nuevo la oración copiada se notará enseguida que se ha confundido el oficio de una persona con otra institución que es diferente a su tipo de trabajo.

Quienes intimidan a los políticos no son los cabildos sino los cabilderos. Y estas personas son las encargadas de hacer una labor que se conoce por el nombre de cabildeo. Cabildear a su vez es gestionar con actividad y maña para ganar voluntades de un cuerpo colegiado o corporación.

Diría el conocedor de la materia que en esta clase de diligencias hay más mañas que otra cosa. Las gestiones quien las hace las lleva a cabo por encargo de un grupo de intereses particulares. En español sale el nombre del gestor de la palabra del título, así como el trabajo que desempeña. Estos personajes diligentes en realidad lo que hacen es que presionan los poderes públicos colegiados para extraer de ellos resoluciones que favorezcan los intereses que ellos representan.

Por muy angloamericana que sea la noción del cabildeo no cabe duda de que en los países subdesarrollados de Hispanoamérica la actividad ha cobrado gran auge. Muchas veces los cabilderos constituyen un poder oculto pero eficaz.

Por último, no hay que confundir la institución del cabildo, sus sesiones y la sala de reuniones, con la faena a que se dedican las personas que se sirven de influencias de todo tipo para conseguir decisiones que favorezcan los intereses que les pagan a los últimos.

 

LUCHÓN, NA

“Nunca comprenderán que, independientemente de su música, ella se dio a conocer por ser una mujer muy LUCHONA, que nunca se dejó. . .”

Un individuo es luchador cuando es tenaz en el esfuerzo para sacar adelante su propósito. Es la persona que lucha para lograr lo que se propone.

En la frase que se reproduce al principio de esta sección la voz que se encuentra es “luchona” que es conocida en México. Como es de suponer no es lo mismo luchona que luchadora. Se reserva el último de los dos vocablos para la mujer que se dedica profesionalmente a algún tipo de lucha deportiva.

La luchona entonces no es la mujer que es una profesional de la lucha sino la que es emprendedora, industriosa, que trabaja con ardor.

Cada país cuenta con una gran cantidad de voces que son propias de su dialecto que muchas veces les dan colorido a las conversaciones y que bien administradas en el español escrito pueden sazonar muy bien una lectura amena.

No se piensa que esta voz “luchona” sea una que cueste mucho trabajo para entender. La raíz de esta es “lucha” que es un sustantivo moneda corriente en el español general, que hay que aceptar en este caso como esfuerzo que se hace para vencer obstáculos hasta alcanzar un objetivo.

En otros países utilizan la palabra “luchadora” sin parar mientes en que la persona no pelea contra otras, sino contra circunstancias. La mujer a la que se tilda de luchadora en esos otros países tiende a ser mejor que las demás, es una cualidad. No hace falta que haya combate, contienda, disputa para que se adjudique el calificativo a una mujer denodada en su afán por lograr su meta. Más bien hay emulación y esfuerzo por superar los inconvenientes.

Vale aquí que se acepte la voz “luchona” porque no denota lo mismo que la luchadora del diccionario del español común. Por su terminación con el sufijo -ona es un aumentativo femenino.

Este calificativo del título es una palabra motivada porque puede explicarla el hablante común del español mexicano. Este hablante no precisa de conocimientos especiales acerca de la estructura semántica y semántico-gramatical para entender el significado y explicarlo.

El hablante puede formarse una imagen clara de lo que representa la voz del título. Es un término evocador que remite al oyente o lector a formarse una idea clara de lo que se comunica.

 

BATUTA

“Los llamados encarcelamientos de baja intensidad, que pueden durar horas o varios días, han sido la BATUTA de la más reciente estrategia de la Seguridad del Estado cubano para. . .”

No puede comulgarse con esta batuta del texto porque produciría indigestión léxica. Esto equivale a decir que el vocablo está mal empleado en la cita. Más abajo se revisará lo que la batuta significa hasta en sus sentidos figurados para demostrar la mala elección que el periodista hizo en esta construcción.

La batuta es el instrumento que sirve al director de una orquesta para marcar el compás y dirigir a los músicos. La locución verbal “llevar la batuta” sirve para transmitir el mensaje que quien tiene la batuta es quien dirige, determina lo que se ha de hacer o la conducta que se ha de seguir. En estas significaciones mencionadas aquí el instrumento confiere la noción a quien lo lleva. El objeto inanimado pasa a denominar un concepto abstracto, el poder, la autoridad.

En República Dominicana la batuta es la representación de la autoridad, mando o jefatura. De allí deriva el verbo “batutear” /batutiar/ que es mandar, ejercer la autoridad. Hay un nombre relacionado directamente con lo anterior y es “batutazo” que es una orden o mandato severos, un acto ejemplar de autoridad. Un tratadista dominicano entiende que el “batutazo” es una acción de fuerza o un acto violento de fuerza.

Los dominicanos conocen una expresión que se aplica a las personas: “ser batuta y constitución”. Con esta se hace hincapié en que la persona hace la regla y se encarga de ejercerla. Tiene en sí el poder de decisión y la aplicación de la sanción correspondiente.

Este es el momento en que debe tratarse de congeniarse la batuta delineada en los párrafos anteriores y la redacción del periodista en su reseña.

Quizá quiso el redactor escribir pauta en tanto que esta significa norma, modelo patrón. Si se escribe de nuevo la oración y se cambia la batuta por una de las palabras sugeridas se notará enseguida que cobra sentido.

 

ARCHIVAR – ENGAVETAR

“. . .Nicaragua no debe ser una excusa para ARCHIVAR el asunto hasta mejores tiempos políticos.”

Más que tratar el significado y la oportunidad de la utilización del verbo archivar en este caso, el propósito de esta sección es otro. Se revisará más abajo el verbo “engavetar” en una acepción dominicana que tiene algún parecido con el verbo archivar en su acepción corriente.

El verbo archivar tiene dos sentidos generales. El primero es guardar papeles o documentos en un archivo. El segundo es “dejar de ocuparse de un asunto por considerarlo terminado o solucionado”.

Cuando en el primer párrafo de esta sección se escribió que entre los dos verbos del título existía alguna relación es porque en ambos casos se guardan papeles o documentos para dejar de ocuparse del asunto.

Se hace obligatoria una explicación pertinente antes de continuar con el asunto principal de esta sección. En España llaman de “cajón” lo que en muchos países de Hispanoamérica se conoce por “gaveta”.

Una vez hecha la aclaración recién explicada, se hace necesario insistir en que a pesar de que los dominicanos conocen muy bien el verbo archivar y los archivos, archiveros y otros muebles que sirven para el propósito del verbo, cuando se refieren a “engavetar” un asunto lo hacen para significar que es para dejar de ocuparse de este, para abandonarlo y no porque se haya terminado o solucionado. Muy al contrario, cuando se ejecuta esta acción es para “echarlo al saco del olvido”, para distraerlo de la atención de los demás, en definitiva, para esconderlo.

En muchas ocasiones quien así actúa –del modo dominicano- lo hace movido por intereses particulares; para corresponder con intereses creados; porque ha sido pagado para esconder el expediente u otro motivo desleal para con sus funciones oficiales.

La última frase se redactó de este modo para que se entienda que este “engavetar” lo ejecuta generalmente un funcionario o empleado público en contravención de sus obligaciones.

En Cuba, El Salvador y Venezuela, de acuerdo con la RAE, el verbo engavetar corresponde a “detener o paralizar un asunto o un documento voluntariamente”. Como se comprueba la significación es parecida a la dominicana; sin embargo, no es sinónima porque no se toma en consideración la condición de funcionario o empleado público del actor.

El DAA reconoce el verbo engavetar en su sentido general de “guardar algo en una gaveta”. En su tercera entrada para ese verbo este diccionario consigna que en República Dominicana es “archivar un documento, un informe o una disposición legal”.

Hay que destacar que en las definiciones del verbo que se copiaron de las fuentes citadas no se destaca el hecho de la condición de funcionario o empleado público de quien lleva a cabo la acción de “engavetar” que para el autor de esta reflexiones acerca de la lengua es parte esencial.

 

POSPONER

“Pero esa estrategia tiene dos graves problemas: uno, no habría acabado con la guerrilla y, dos, POSPONDRÍA el conflicto y la violencia por varios años más.”

El autor de estas apostillas sobre el lenguaje español escrito se pregunta si los analistas de acontecimientos internacionales leen sus trabajos antes de darlo a la publicidad o si en realidad se trata de ignorancia.

El meollo del asunto consiste en el significado del verbo posponer, que por primera vez en la vida se halla utilizado del modo en que lo emplea el “analista” reconocido internacionalmente, cuyo nombre se oculta porque lo que se persigue por medio de estos comentarios no es avergonzar personas sino proveer informaciones útiles para el buen uso del idioma español.

En el cuerpo de este apartado se examinará el significado del verbo del título, para una vez terminado eso proceder a proponer otros verbos u otras soluciones a la redacción defectuosa.

El verbo posponer es colocar una persona o una cosa, después otra. Consiste en dejar una cosa para hacerla más tarde. Por último es apreciar una cosa o persona más que a otra, lo que es lo mismo que dar inferior lugar en el juicio o en la estimación a esa cosa o persona.

Tan pronto como se leen los significados del verbo de acuerdo con la aceptación general prevaleciente en el lenguaje común se hace perentorio desestimarlo en esta oración.

Para edificar la opinión de los lectores. El asunto que trató el analista en el que incluyó esta oración es el de la violencia en Colombia con respecto de las conversaciones para lograr la paz en ese país. Ni con las conversaciones ni sin ellas se pospone el conflicto y la violencia; al contrario, lo que se hace es que se prolonga. Este prolongar tiene dos sinónimos acertados en este contexto: alargar, extender.

Para que el concepto del verbo posponer quede bien claro se impone que se citen algunos de sus equivalentes: diferir, aplazar, postergar.

Después del ejercicio del examen hecho en esta sección vale la pena que cualquier copropietario de la lengua española se pregunte si el error se debe a descuido o ignorancia, a las dos cosas a la vez.

 

ATORAR(SE)

“Mientras el mundo avanza conectando nuevos mercados y tecnologías, los colombianos siguen ATORADOS con una vieja guerra de medio siglo.”

Deben darse demostraciones de una elasticidad sin límites, o bien, ceder con respecto de ciertos principios acerca del léxico de la lengua española para poder aceptar el verbo del título en una oración como la transcrita.

El verbo atorar se refiere tanto a personas como a cosas. Con respecto de cosas es cuando una impide el paso por un conducto. Cuando se refiere a una persona entonces tiene relación con el momento en que una cosa queda detenida en la garganta de esa persona. La última acepción corresponde a atragantarse. Una persona puede atascarse en una conversación cuando se turba o corta durante esta. En México usan el verbo atorarse cuando un mecanismo deja de funcionar.

No se le puede negar a cada persona la libertad que tiene de elegir su propio estilo de expresarse. Tampoco puede olvidarse que hay reglas no escritas que norman la manera de comunicar el pensamiento para con ellas conseguir mejores resultados.

En la oración de la cita este “atorados” excede los límites de la tolerancia. Si se lo acepta como un modo figurado de emplear el verbo con el valor de “enfrascados” valdría para consentir en una creación que no cuenta con el aval del uso o de las Academias.

Aquí se sostiene que atorar/se es un verbo más fuerte que atascar/se. Vale esto para expresar que la acción o el resultado de ella es más determinante en atorarse/se que en atascar/se.

Atascar es poner obstáculos o quedarse detenido por algún obstáculo. Consiste en poner impedimentos para la realización de una cosa. Atorar es impedir.

Después de los argumentos esgrimidos en esta sección es de prudentes tomar la oración como un todo para convenir en que si no hay en ella un error, se encuentra allí por lo menos una exageración del alcance del verbo que no se compadece con el uso y las buenas costumbres de la lengua.

 

ACTUALMENTE

“. . .como una entidad con más millones de dólares en efectivo de los que ACTUALMENTE tenía, de acuerdo con la acusación.”

Es una pena que en el periódico del cual se extraen las citas para estos comentarios no se especifique si son trabajos redactados directamente en español o si por el contario se trata de traducciones. Los nombres de los autores no pueden tomarse como una fuente fiable para definir la lengua nativa del redactor. En el caso que se examina se presume que es una traducción.

Este “actualmente” no se refiere al momento presente en que se asevera que  tenía los millones de dólares que alegaba que poseía en la cuenta.

Existe una tendencia actual a conferirle al adjetivo actual una significación que todavía no ha logrado arraigo en la lengua tradicional. Lo más sano es mantenerse en los límites de los usos de la lengua culta.

La palabra actual del inglés se traduce al español con los vocablos siguientes: “real, verdadero, exacto, efectivo, mismo, de hecho”. A su vez el español “actualmente” pasa al inglés de esta manera: presently, now, nowadays. De allí se desprende que actually signifique en español “en realidad, realmente, de hecho, en efecto, en realidad, verdaderamente”. En algunos casos específicos es de mejor gusto traducir al español con otros giros y locuciones, pero no hay necesidad de adentrarse en esos detalles.

Rara vez las voces actual y actually del inglés se llevan al español por actual o actualmente. Si se desea hacer la prueba colóquense las traducciones sugeridas en lugar del “actualmente” del texto y resultará obvio que tiene sentido la oración.

La RAE reconoce tres significados para el adjetivo actual: el tiempo en que se está: presente. Perteneciente o relativo al tiempo actual, presente. La tercera acepción es propia de la Geología y corresponde al período geológico más reciente. El último actual puede desempeñar funciones de sustantivo.

 

OPERADOR

“Para sus críticos M. es un hábil OPERADOR político, un excelente agitador y un patán. . .”

El término operador en español tiene muchas significaciones diferentes. El más conocido operador es el médico cirujano. Son operadores los técnicos en cinematografía y en televisión y, hasta la persona que proyecta la película. La persona que opera en los mercados financieros también es un operador. Las que establecen las comunicaciones telefónicas cuando estas no son automáticas también son operadoras. También es un operador la persona encargada de un sistema informático. Hay un operador turístico que contrata servicios de hoteles, agencias, etc.

En inglés el verbo operar tiene un campo de acción con otras características. Por ejemplo to operate es: gobernar, explotar, manejar, mantener en servicio, funcionar y dirigir. Ha de destacarse de inmediato que entre el operador del español y el del inglés hay diferencias sustanciales.

La lengua española ha introducido en su haber  para el verbo operar los significados de negociar, especular. Estas dos significaciones permiten que se denomine operador al que trabaja en los mercados financieros.

En los casos en que en español se admiten los verbos conducir o manejar van dirigidos a acciones como las del maquinista, el piloto, el mecánico, el encargado del manejo de una máquina.

En español el verbo que se encuentra en el origen del operador además de significar los actos curativos del cirujano, es obrar, trabajar, en el sentido de menesteres u ocupaciones. Es maniobrar con el fin de llevar a cabo acciones con ayuda de aparatos.

Una de las formas de salvar el escollo de la malograda redacción en la cita es cambiar el vocablo operador por “organizador”, por ejemplo.

Según parece en el texto reproducido al principio de esta sección se está en presencia de una interferencia del inglés en la redacción en español. Ese es un tropezón que se produce con relativa frecuencia en los casos de personas que leen varias lenguas con regularidad.

 

Dr. Roberto Guzmán

ENTRAMADO

“. . .es una suerte de tótem compuesto a base de neones y fibra tejida que genera un interesante ENTRAMADO de luces y color.”

Como puede adivinarse mediante la lectura de la cita, el centro de la atención en esta sección se dirige hacia el vocablo entramado que acompañado de las palabras que lo rodean resulta utilizado de modo extraño. La sensación de incomodidad que produce se analizará más abajo y se destacará lo inadecuado de este uso.

Un entramado es un armazón de madera empleado en la construcción de paredes o suelo. Además de eso es un conjunto de ideas, opiniones que se entrecruzan en un texto. A lo anterior la Academia de la Lengua de Madrid añade que es un conjunto de láminas de metal o tiras de material flexible que se cruzan entre sí.

Una vez se han leído las definiciones acerca de la palabra del epígrafe, hay que convenir en que en ninguna de las acepciones figura el término etcétera. De ahí hay que colegir que durante generaciones el contenido del concepto es que solo se refiere a lo enumerado más arriba.

La idea de vaciar en letras de molde eso de “entramado de luces y colores” constituye una aventura en materia de composición que más que a ignorancia obedece al propósito de impresionar a lectores desprevenidos. O quizá a ambas cosas.

No puede tomarse el entramado como un entrecruzamiento cualquiera, así como tampoco para un conjunto de cualquier tipo de cosas. Con el tipo de interpretación a que se entrega el escritor, el resultado no puede ser alentador. Lo más sano es dejar el entramado en la esfera de acción a que pertenece.

 

BOLETERO

. . .retiró la semana pasada una demanda que buscaba eliminar los votos de ausentes, al decir que estaban adulterados por los BOLETEROS, uno de los cuales se vio visitando la oficina de. . .”

En algunos momentos de la vida las circunstancias generan innovaciones hasta en el lenguaje. Este boletero del título es un reflejo de ese fenómeno que se ha esbozado aquí.

La voz boletero/a es una creación que surgió para llenar un vacío. En realidad no se creó la voz, sino el sentido que se le confirió a esta. En el sentido corriente en América el boletero es quien vende boletas, eso aparte de la acepción argentina, país donde se llama así al mentiroso.

En el texto el boletero es la persona que recoge los votos de ausentes, vale decir, de las personas que ejercen el derecho al voto sin presentarse en un colegio electoral. Estos ciudadanos son una suerte de votantes por correo. El boletero interviene para facilitar (¿?) el voto.

El nombre proviene de llamarle boleta a la papeleta de voto, al voto que se marca para depositarlo en la urna o, en su defecto, enviarlo por correo. El término es de acción restringida en cuanto a su alcance porque solo tiene vigencia en los distritos o colegios electorales donde puede ejercerse el voto del modo señalado.

 

CUADRO

“Son seis aviones nuevos AN-158 que van a cumplir el CUADRO de ruta nacional y también internacional porque prevemos abrirnos hacia. . .”

Este cuadro no parece que tenga todos sus lados de las mismas medidas. Está cojo. Hay una parte de este cuadro que “no cuadra”. La gran mayoría de los hablantes sabe qué cosa es esa llamada cuadro. Aunque no sepan definirla en palabras pueden muy bien señalarla (detectarla) en los hechos.

La persona que habló para este periodista probablemente sabe qué cosa es esa de un cuadro, pero no sabe como caracterizarlo. Peor aun, no sabe cuando usar el cuadro.

La palabra cuadro tiene muchas acepciones en el español actual, mas ninguna puede retenerse para dar sentido a este adefesio del “cuadro de ruta”. Quien sin duda perdió la ruta en este caso fue el hablante.

Los cuadros que enumeran los diccionarios, entre ellos el académico, son muchos; no obstante eso, el cuadro de la cita no encuentra asidero que le provea sentido a lo expresado.

Se ha dudado acerca de vaciar aquí todos los cuadros comúnmente conocidos por lo extenso del asunto, pero vale más aceptar la palabra del autor de esos comentarios que leer la larga lista de combinaciones que se forma con la ayuda del vocablo cuadro.

Como un ejemplo de cuadro en tanto que parte de una combinación con sentido propio se citarán aquí algunas de las expresiones: cuadro clínico, cuadro sinóptico, cuadro de mandos, cuadro de comedias y un largo etcétera que no hace falta citar en detalle.

El concepto “cuadro” no admite que se le emplee con el valor sinonímico de lista. No ha podido determinarse con certeza de dónde procede este cuadro metido en esta oración. Quizá con esa idea fue que lo utilizó el declarante, para significar lista. Lo que sí puede hacerse es utilizarlo en lugar de esquema, sinopsis, marco.

 

SALDO

“El ministro de defensa de Colombia C. J. P. dijo que Rojas había sido llevado a un hospital, pero que murió como SALDO de sus heridas.”

Este saldo del texto copiado más arriba no ha logrado localizarse en los diccionarios del español corriente. Ni siquiera ha sido posible encontrarlo en el DAA que es una obra reciente y muy abarcadora. No queda más remedio que colocarla junto con las demás palabras que se estudian mediante estas secciones por considerarlas un uso inconsiderado en el español común.

El saldo es el pago o finiquito de una            deuda u obligación. Es la cantidad negativa o positiva que resulta de una cuenta. Es el resultado final, favorable o desfavorable, de un asunto que se da por terminado. En materia de comercio es la venta de mercancías a bajo precio; así como el resto de mercancías que el fabricante o comerciante vende a bajos precios para venderlas pronto.

En sentido figurado -así consta en el diccionario de la Moliner-  es “el resultado final a favor o en contra de algo o alguien después de considerar, comparar o compensar diversas cosas en pro y en contra”.

No cabe duda de que en el ejemplo reproducido más arriba el vocablo saldo se ha tomado como sinónimo o equivalente de “resultado de, resulta de, consecuencia de”. Algunos de estos hubiesen llenado cabalmente la función. El “resulta de” se usa en Puerto Rico, pero es de uso más frecuente en los medios rurales.

Se escribe aquí para imprimirle mayor énfasis al asunto: No es de buen gusto en español usar este nombre derivado en español del verbo saldar con la intención de expresar algo derecho en español en una hipótesis para significar que algo es consecuencia o resultado de lo que se menciona antes de eso.

 

RECICLAR

“Ahora está tratando de RECICLARSE como un político hispano con alcance nacional que puede ayudar a. . .”

Este verbo de relativa introducción en el español se trae a esta sección porque vale la pena analizar su alcance. No solo el analista de esa columna que empleó el verbo del modo destacado en la cita  está equivocado, sino que con mayor frecuencia están equivocados los hablantes que se sirven del verbo con largueza.

Entre las personas que en lenguaje hablado incurren en el error de llevar el verbo del título más allá de su alcance reconocido puede contarse al autor de estas reflexiones acerca del idioma. Una vez terminado con el acto de contrición producto de la confesión del pecado, puede pasarse al estudio del asunto.

El estirón que el autor de estos comentarios ha dado al verbo del título fue aceptado en el DRAE en la tercera acepción de este modo: “Dar una nueva formación a profesionales o técnicos para que actúen en otra especialidad”. Aquí reciclar/se vale para expresar que una persona se adapta para el desempeño de nuevas funciones o se pone al día en cuanto a conocimientos para otra actividad.

 

PIRUETA VERBAL (¿?)

R. hizo una serie de PIRUETAS VERBALES para evitar criticar el probable candidato presidencial de su partido.”

En esta sección el interés se centra sobre el asunto de saber si hay alguna pirueta que necesite que se le añada el vocablo verbal para que se entienda el mensaje que el escritor desea llevar al ánimo del lector.

Como es ya una costumbre en estos comentarios acerca de la lengua se procederá a examinar lo que el vocablo pirueta significa para determinar si se hace necesario modificarlo o completarlo con un modificador del género que constituye el vocablo  “verbal”.

De por sí, el vocablo pirueta significa “acción o palabras con que se remedia una situación complicada o se salva una dificultad”. Tan pronto se lee esa definición se cae en la conclusión de que después de la palabra pirueta no hace falta colocar verbal para dar a entender que se trata de algo que tiende a explicar o remediar la posición difícil en que se colocó quien dice las palabras que obligaron a esa persona a servirse de la pirueta.

Lo que empuja a la persona que se sirve de la pirueta es el afán de quedar bien, de explicar con expresiones verbales o deshacer el error en que cayó y por ende volver a quedar bien o en buena situación. Es quizá un afán de quedar bien o satisfacer a la vez dos posiciones o ideas contrapuestas.

La primera reacción del hispanohablante cuando escucha el término pirueta es pensar que se contrae a una cabriola, voltereta o salto acrobático de una persona, sin acreditar la expresión verbal a este respecto.

 

IRRENTABLE

“. . .y que puedan superar la IRRENTABILIDAD que las ha caracterizado desde su creación.” “Esas falsas cooperativas se mantendrán ineficientes e IRRENTABLES en un gran porcentaje.”

El rentable que se encuentra en el centro del título no tiene nada que ver con los alquileres. Es el verdadero y real rentable. El que produce renta o ganancias.

Todo está en orden en cuanto que rentabilidad significa lo que se ha caracterizado más arriba. Lo que se presenta legítimo también es que se le coloque un prefijo para producir un antónimo.

Se hace necesario aclarar que la manera de formar este antónimo de rentabilidad, que es la capacidad de rentar o producir beneficios, es decir, la calidad de rentable, se hace conforme con el modo en que se elaboran los negativos de palabras que comienzan con la letra R (ere).

Si se procura encontrar en los diccionarios las dos palabras relevadas en la cita tropieza el curioso con que esas palabras no han logrado entrar en estos.

Quizá todo el asunto se contrae a conceder un plazo prudente en materia de idioma para que la voz creada se incorpore al habla y se la reconozca como buena y válida. Hay que mantener la tolerancia para no caer en posiciones extremistas que no conducen a algo bueno.

Dr. Roberto Guzmán

XQUISITO – EXQUISITAMENTE

“Al ser exentos de los requerimientos académicos y laborales, la ciudad promueve la enseñanza que recibirán en dichos cargos que, además, son EXQUISITAMENTE remunerados.”

El primer movimiento mental que le ocurre a un lector común es pensar que las remuneraciones de que se trata en la cita tienen buen sabor, que no se conforman con ser jugosas, cuantiosas. Más abajo se examinará el porqué se pensó que tenía algo que ver con gusto y sabor la primera idea acerca de “exquisitamente”. Una vez terminada esa labor se pasará a despejar el error y proponer mejores selecciones.

El diccionario de las Academias para el vocablo exquisito en su primera y única acepción trae lo que se copia: “De singular y extraordinaria calidad, primor o gusto en su especie”. No huelga que se mencione que es un adjetivo.

Inmediatamente se lee la acepción copiada se nota que las dos primeras cualificaciones se refieren a la calidad, primor o gusto. No es posible separar las palabras “singular y extraordinaria”, de calidad, primor o gusto”. Si el redactor de esta entrada en el diccionario hubiese entendido que debía considerarse exquisito todo lo que es singular o extraordinario no hubiera añadido nada más.

Los criterios que se expusieron en los párrafos anteriores pertenecen a la interpretación estricta de la redacción que consta en el DRAE. Más abajo se pasa a considerar el movimiento que se produce en el habla con respecto del término exquisito.

En el Gran diccionario de la lengua española de Larousse quizá se abre una posibilidad para que se acepte el modo en que se emplea el adverbio exquisitamente en la cita que figura al principio de esta sección.

Ese último diccionario asienta como primera acepción “que es singular y extraordinario” y a manera de ilustración del uso trae un ejemplo acerca del color, que puede relacionarse con el “gusto” de la redacción del DRAE. La segunda acepción es “de gran finura y delicadeza”. La tercera se aplica al sabor, comida y bebida por ser estas agradables.

Una vez leído lo que consta en el Larousse todavía no hay lugar a que se considere como bueno y válido el empleo que se hizo en el texto copiado a modo de ejemplo y que sirve para criticar la utilización de exquisitamente.

En uno de los párrafos anteriores se ligó la palabra “extraordinaria” de la redacción de la acepción a las que le siguen porque extraordinario en sí mismo, como lo indica la forma de su composición, es lo que se sale de lo ordinario o normal o que es muy grande.

Tal y como se anunció al principio, se pasa a proponer uno o más vocablos que pudieron desempeñar con certeza lo que deseó expresar el redactor. Una opción es “exorbitante” que significa que excede mucho de lo considerado normal, justo o razonable. Hay que señalar que para incluir exorbitante habría que hacer unos cambios en la composición del mensaje. Colocar “excesivamente” hubiese resuelto el asunto sin lugar a duda.

Antes de cerrar esta sección como una curiosidad se sugiere a los lectores que revisen las acepciones del inglés para exquisite pues eso les traerá sorpresas. En esa lengua la voz es más rica en acepciones que en español. Otra curiosidad es que en portugués brasileño esquisito corresponde a lo que es raro, fuera de lo común, extraño, extravagante y en lenguaje familiar: “feo, de mal aspecto”.

De modo parecido al portugués, la lengua francesa posee algunas particularidades para este término en estudio que es digno de mención. Exquis/se es extraordinario, refinado, raro. Con este raro coincidió con el portugués. En algunas instancias puede la voz del  francés tomarse por el español “precioso, juicioso, excelente, perfecto”. En cuanto a las personas pueden ser admirables, dignas de nota, delicadas.

Aunque este vocablo podría llevarse más lejos, para los fines de esta sección resulta suficiente con lo que se ha escrito.

 

ESQUEMA  

“Les dice a los jefes guerrilleros que los políticos no cuentan con ESQUEMAS fuertes de seguridad y que prácticamente quedan solos y vulnerables.”

A pesar de que este vocablo cuenta con acepciones muy bien definidas a través de la historia de la lengua, no es ello óbice para que se lo haya escuchado utilizado de modo semejante al que se inserta en la cita.

De manera usual se comenzará por revisar las acepciones tradicionales de la palabra para luego tratar de dar con el significado con que se utiliza en el texto citado.

Normalmente se acepta que un esquema es una representación gráfica o simbólica de algo. También se entiende que es un resumen de algo en el que se destacan sus caracteres más significativos. Por último es el o los conceptos e ideas que condicionan el comportamiento de una persona.

Existe una idea más moderna acerca de lo que significa la voz examinada y es un programa sin detalle de los temas de una conferencia, congreso o reunión. No puede levantarse la voz muy alta con respecto de este empleo porque con mucha frecuencia se ha oído que se hace despliegue de un “dispositivo” de seguridad.

Para el dispositivo de seguridad alrededor de una persona o un grupo de personas hay que tener en cuenta que un dispositivo es un aparato, máquina o mecanismo y que la RAE ahora entiende que es una “organización para acometer una acción”. En el caso de la seguridad personal de un funcionario es más bien una organización para repeler una acción agresiva contra ese funcionario.

Es probable que en el caso del “dispositivo” se trate más bien de una disposición de elementos de seguridad -personal y equipo- con el propósito de evitar no solo agresiones físicas sino también momentos engorrosos. Esa disposición es una organización ordenada y conveniente de personal y equipo de seguridad para proteger al funcionario en cuestión.

En el contexto de la cita no queda más remedio que tomar este esquema más que como la serie de las operaciones necesarias con la intención de proveer seguridad a los políticos.

No queda por añadir más a esta sección que no sea reiterar que este uso existe en el habla del español actual con significados parecidos a los mencionados ya aquí. Según parece no hay movimiento alguno en la dirección a consagrar el uso en los diccionarios actuales. Habrá que esperar largo tiempo hasta que este uso vicioso desaparezca o bien hasta que se consagre la utilización si esta persiste de manos juiciosas y reconocidas.

 

PICOP

“La firma alemana incursiona en el segmento de las PICOPS.”

La manera en como un hispanohablante de América va a entender la voz resaltada en la oración reproducida más arriba va a depender en mucho de su capacidad de leer basándose en sonidos representados y de su poder de asociación. Las dos enunciaciones se van a desarrollar más abajo.

En algunos países de la América hispana hubo una época en que se supo con toda certeza qué cosa era un picó en tanto que aparato que servía para reproducir sonidos tomados por una aguja especial de un disco de acetato, es eso que luego se llamó de tocadiscos.

No hay lugar a dudas, la lengua progresa, y, para bien o mal acepta y descarta voces. Este movimiento no es sincrónico en todos los países, de donde que se produzca un desfase en cuento a la aceptación y celeridad con que se integren las voces al español activo.

Utilizada en un contexto de apoyo, la voz del título es más fácil de entender que aislada. En los países de América Central y México, a los hispanohablantes de esos países les resulta más fácil determinar qué cosa es ese picop que los demás países no reconocen.

La representación gráfica de la pronunciación de la voz extranjera al español corresponde a picop que aunque no marca la vocal del mayor esfuerzo, la mayoría de los castellanohablantes no vacilarán en colocarla en la última sílaba. Lo que entorpece la representación de la tilde en lengua española es la extraña terminación española en P.

La razón por la cual se trajo a colación más arriba el fonógrafo es porque ese picó revistió muchas de las características -sino mejores- de su homónimo inglés. En la versión más moderna del picó de música el aparato agarraba los discos y reproducía los sonidos.

Después de repasar lo que consta más arriba ha de reproducirse lo que el DRAE escribe para picop: “vehículo de transporte más pequeño que un camión, con la parte de atrás descubierta”.

Este vehículo se corresponde ni más ni menos que con la camioneta de algunos países americanos que el recién mencionado diccionario se complace en definir como un “vehículo automotor menor que el camión y que sirve para transporte de toda clase de mercancías”.

Después de examinado todo lo anterior hay algunas interrogantes que permanecen suspendidas en el aire. ¿De dónde sale que llamen con el nombre de picop el automotor?

Esa es la representación en español del nombre inglés pickup.

Una vez pasado por el tamiz anterior, se hace pertinente escrutar la formación del término “camioneta” para despejar sus genes y permanecer conforme con el español general.

Tal y como lo señala el DRAE, el vocablo camioneta deriva de camión. La terminación   –eta actúa como un diminutivo de la misma forma que existe en otras palabras del español. Este diminutivo es uno más entre otros que existen en español. A este femenino (porque es una terminación femenina) corresponde el masculino –ete.

La historia del picó dominicano no termina ahí pues en muchas ocasiones lo representaron con una terminación en T, picot. No hace falta que se insista en eso pero el disco de acetato es un aparato del recuerdo. Quizá por lo expresado en la oración que precede inmediatamente a esta es que el DAA asevera que es una voz que es obsoleta.

 

Dr. Roberto Guzman

*BIRMANÉS – BIRMANO

“. . .los checos deberían prestar sus voces a los pedidos de ayuda de BIRMANESES, tibetanos, coreanos del norte, chinos y cubanos.”

Es un hecho de los tiempos presentes que muchos países han cambiado de nombre. En algunos casos esos cambios obedecieron al acceso a la independencia del territorio. Los nombres adoptados tienen relación con las denominaciones de origen de las islas, zonas, territorios o naciones.

Como resultado de lo mencionado en el párrafo anterior, los periodistas y agencias de noticias tienen que someterse a una actualización casi constante para no quedarse a la zaga. En muchos de los casos unos y otros, periodistas y agencias de noticias, recurren a la denominación en inglés para de allí derivar una en español. En otras ocasiones españolizan un nombre directamente de la lengua del país.

El gentilicio equivocado del título se lo aplica el analista de noticias internacionales a los oriundos de un país conocido con el nombre de Birmania. De esas dos palabras del título de esta sección la primera es desconocida de la RAE, con lo cual se expresa que no es reconocida por el español culto.

En lugar de la primera voz el título lo que se reconoce para el natural de Birmania es “birmano, birmanos”. La Academia de la Lengua de Madrid entiende que birmano es el “natural de Birmania”. No contenta con eso, la RAE añade más abajo que en funciones de adjetivo, birmano/na es perteneciente o relativo a este país de Asia, hoy Myanmar.

El Diccionario panhispánico de dudas recomienda que se continúe con el nombre de Birmania al lado del que es hoy oficial Myanmar. El gentilicio reconocido es birmano que deriva de la denominación tradicional del país y designa la etnia principal de ese país, así como su lengua.

Errores de este tipo se evitan si la persona que escribe se mantiene al día en sus lecturas y tiene a mano las obras de consulta para despejar las dudas. Ya no hace falta una rica biblioteca porque la Internet permite las consultas gratis y con facilidad.

 

DARSE CUENTA DE QUE

“. . .y bajo amenaza se vieron obligados a darles una gran cantidad de dinero a cambio de su propia vida, lo que les hizo DARSE CUENTA QUE en Venezuela. . .”

No es la primera vez ni será la última en que uno tiene que ocuparse de asuntos de preposiciones. Como en tantas otras ocasiones hay que señalar lo que es aceptado o correcto en la lengua.

Estas preposiciones antes de conjunciones o pronombres relativos no son asuntos que obedecen a una regla que pueda explicarse sin excepciones.

La mayor sanción con respecto a este punto la establece el uso que en el nivel culto ha impuesto que entre cuenta quefigure DE. Como en esta locución verbal hay muchas otras en español que piden –a gritos- que le coloquen la preposición para expresar mejor la idea.

El DPD escribe muy claro que esta locución va siempre seguida de un complemento precedido de la preposición DE. En funciones pronominales -como en la cita- significa advertirlo o percatarse de ello.

El DPD prescribe que: “Debe evitarse en el habla esmerada, la supresión de la preposición DE cuando el complemento es una oración subordinada introducida por la conjunción QUE”.

 

AJEDREZADO/A

“La pequeña mujer, vistiendo una camisa AJEDREZADA y pantalones oscuros, con el pelo peinado hacia atrás en una cola de caballo. . .”

En general cuando se encuentra en la lengua española un adjetivo del género del título este deriva de un infinitivo. En esos casos se llama este adjetivo verbal porque no ha perdido su naturaleza verbal.

El adjetivo funciona generalmente como complemento nominal adjunto, de allí que se le considere un término secundario. A veces se trata de un participio pasado del verbo en situación que desempeña funciones de adjetivo. La gramática tradicional considera el adjetivo como una palabra que se añade al sustantivo para expresar una cualidad de este o para determinarlo. De allí

que existan los adjetivos calificativos y los determinativos.

Una vez terminado con esta introducción acerca de este tipo de adjetivo puede procederse al meollo del asunto de esta sección. Lo central aquí es determinar dónde está el verbo que dio lugar a este adjetivo con características de participio pasado o activo.

La definición para ajedrezado es que presenta cuadros de dos colores dispuestos como las casillas de un tablero de ajedrez. En arquitectura tiene otro significado parecido. De nuevo vale que uno se pregunte por el infinitivo del verbo cuyo participio se utiliza aquí con funciones de adjetivo.

La búsqueda por el infinitivo terminó infructuosa. No se encuentra ese verbo en los diccionarios. No obstante todo lo anterior, el ajedrez es una realidad. Los cuadros dispuestos a semejanza del tablero de este juego son reales también. Lo que no existe es la acción y efecto de disponer los cuadros imitando el tablero de ajedrez. Quizá no haya necesidad de contar con un verbo por la exigüidad de la acción en el uso que se mencionó. Aun así llama la atención la ausencia del infinitivo.

 

SENSIBLE

“El puesto de C. era uno de los más SENSIBLES y de mayor confianza en el cuadro administrativo y de contenido de. . .”

Leída esta frase de acuerdo con lo que la lengua española entiende por la palabra destacada viene a significar que el puesto era conocido por los sentidos; que se sentía física y moralmente; que era perceptible, manifiesto, patente al entendimiento.

Cuando la palabra se aplica a una persona expresa que ella se emociona con facilidad, vale decir que  es emotiva, impresionable. Las cosas son sensibles cuando son exactas, capaces de registrar variaciones mínimas. Hay que detenerse aquí.

Lo que se enumeró antes son algunos de los significados del vocablo “sensible” en la lengua común. Esto se hace para demostrar que ese no es el término que debió incluir el periodista. Más abajo se ofrecerán las palabras convenientes para imprimirle sentido a la oración.

En el caso de la cita el vocablo que debió colocar la persona que redactó es “delicado”, un puesto delicado, un puesto de absoluta confianza, o simplemente de confianza. En algunas hipótesis se salva la redacción si se escribe que el puesto es “de importancia”, de considerable importancia o sencillamente: importante.

Aquí un puesto delicado hay que tomarlo por uno en que hay que actuar con cuidado, con tacto porque es complejo.

Como se comprueba con la lectura de lo expuesto más arriba es mucha la distancia que separa lo extractado del periódico y la realidad de lo que deseaba comunicar quien escribió.

 

CARIDAD

“. . .una investigación en marcha en el uso cuestionable del dinero de una CARIDAD relacionada con la policía y el arresto en septiembre de un policía. . .”

El habla deforma en muchas ocasiones los significados esenciales de algunos términos; los ensancha, los aplica en situaciones que no constaban en su sentido primero. Al hacer esto en la mayoría de los casos lo que hace el habla es que alimenta el lenguaje escrito pues le mete nuevos matices a algunas palabras.

Al vocablo caridad en el pasaje copiado se le ha dado un estirón como resultado de un parecido superficial con un uso que proviene de una lengua extraña al español. Más abajo se entrará en detalle con respecto a lo enunciado aquí.

En el diccionario de vocablos seleccionados de la lengua común, es decir los que son usados y reconocidos por los hablantes cultos, la palabra del título recibe unas acepciones que tienen larga data en el seno de la lengua.

En ese diccionario conocido como DRAE las primeras acepciones son las que corresponden a los conceptos religiosos. Luego viene la noción de limosna que se da o auxilio que se presta a los necesitados. Después de lo anterior sigue el concepto abstracto de la actitud solidaria con el sufrimiento ajeno. Las otras acepciones no vale la pena mencionarlas porque no tienen relevancia para los fines de esta evaluación.

En su cualidad gramatical la caridad es un sustantivo femenino que encierra lo que se enunció más arriba en el párrafo inmediatamente anterior a este. Por lo tanto, cuando se habla o escribe acerca de la caridad se menciona una de las nociones enumeradas allí.

Cuando las autoridades del resguardo de la lengua desean referirse a la obra que se hace en bien del prójimo la llama de “obra de caridad”, esto es, una obra de benevolencia hacia el prójimo. Ahora bien, hay que detenerse sobre el hecho de que en español la forma de expresarse acerca de la organización encargada de dispensar los donativos o las acciones con que se ayudan a los desvalidos recibe el nombre de “obra de caridad”, no se la llama caridad sin más.

Llegado a este punto hay que delatar al culpable del error. En lengua anglosajona una fundación creada para promover el bien público o una institución instaurada para promover la ayuda a los necesitados se llama charity o charities, sin otra voz que trace pista acerca del concepto. Esto así porque el uso así lo ha determinado.

En la cita de esta sección lo propio del español era que se escribiera que “del dinero de una obra de caridad o de unaorganización o institución de beneficencia”.

CoolTREPAR

“El índice de desempleo TREPÓ entonces al 20 por ciento, similar a los niveles vistos durante la Gran Depresión de los años 30.”

A veces se peca por ser muy exagerado. En las obras narrativas, las llamadas de ficción, es posible y hasta aplaudido que el escritor exagere algunos rasgos hasta lo inverosímil. En la literatura existen muchos ejemplos de este estilo.

Vale la introducción del párrafo anterior para situar al lector con respecto de la cita en la cual se observa el verbo “trepar” aplicado al índice de desempleo. Es oportuno que se revisen los genes de este verbo para saber si es tolerable que se coloque en este lugar.

Escrito de modo incoloro trepar es subir a un lugar alto utilizando las extremidades. Como lo pinta la Academia es: “valiéndose y ayudándose de los pies y las manos”. En el registro coloquial es elevarse en la escala social ambiciosamente y sin escrúpulos. Se aplica el verbo a las plantas que crecen y suben agarrándose de un árbol o de cualquier soporte.

El primer sentido del verbo fue el de la acción humana o de los animales que subían con la ayuda de las manos y los pies como se leyó antes. Solo se aplicó a seres animados. El sentido intuitivo enseña que la acción en el hombre no implica facilidad en el logro de la empresa.

Este trepar tiene rasgos que pueden comprarse con el “gabear” de los dominicanos, verbo el último que el DAA define: “trepar, encaramarse alguien. Gabear puede ser verbo pronominal, pero en todos los casos permanece como verbo intransitivo del mismo modo que lo hace el verbo trepar.

Los jóvenes dominicanos, y los que una vez fueron jóvenes, saben que trepar y gabear son los verbos que se aplican para subir a un árbol y marotear las frutas, sobre todo si es en patio ajeno.

Con respecto del verbo trepar(se) el DAA recoge que en el registro popular, en Honduras y Nicaragua en funciones intransitivas se utiliza para “aumentar el precio de un producto”.

Como puede comprobarse mediante la lectura de los párrafos anteriores, el verbo trepar ha avanzado con la lengua en sentido figurado para las personas en el registro culto, y, para las cosas en el habla popular.

La opinión personal de quien produce estos comentarios es que la acción del verbo solo tiene vocación para que la ejerza una persona, un animal o una planta y que llevarla a cosas inmateriales es llevarla demasiado lejos.

 

InnocentARROGAR – ABROGAR

“No he faltado a una votación desde que la Constitución me ABROGÓ tal privilegio y conste que, como todos, he tenido mis dudas, pero al final, pienso que el silencio y la indiferencia. . .”

Muy interesante era el artículo de la muy conocida personalidad que lo firma. El uso impropio del verbo en este contexto empaña la lectura. Quizá fue el corrector automático que le jugó una mala pasada como ocurre en la vida moderna. En tiempos que han pasado al olvido ya esas culpas se las cargaban a la cuenta de los copistas.

Como de despejar las dudas con respecto a los dos verbos del título se trata, se examinarán los dos exponiendo los significados de estos y destacando las diferencias para despejar de una vez por siempre las zonas nebulosas.

Abrogar es abolir, derogar y es un verbo de uso en materia jurídica para hacer entender que algo cesa de estar en vigor. Es un verbo que se conjuga de manera regular. En un sentido más lato es invalidar una disposición que estaba en vigor.

El verbo arrogar a su vez es atribuir, adjudicar. Es de uso más frecuente en funciones pronominales y debe tomársele por apropiarse indebidamente o exageradamente de cosas inmateriales, como derechos, facultades, honores y poderes. Este acto de apropiación se hace sin más razón que la voluntad propia.

La diferencia entre uno y otro verbo es mucha. Abrogar es dejar algo sin fuerza. Arrogarse a su vez es tomar por fuerza. La confusión entre los dos verbos es muy vieja y existe en español desde antes de que inventaran los correctores automáticos de las computadoras.

 

KissARIQUE

“Siempre pensé, con el típico pesimismo de quien lleva medio siglo padeciendo los ARIQUES castristas, que con un oficialismo controlando a Juana, la madre de. . .”

Por un prurito quizá científico (¡!) el autor de estas reflexiones acerca de la lengua española en uso trata de ocultar algunas partes de los pasajes que cita. En este caso fue inevitable para que pudiese entenderse, si es que se entiende la cita.

En la lengua común dirían que este arique “no está fácil”. Aún para los entendidos en lengua, versión cubana, el significado de esta intromisión no es fácil de descifrar. Como ha de entenderse, hasta la paciencia tiene límites.

Algo que los redactores de columnas deben siempre tener en cuenta es que no todos los lectores de sus columnas comulgan con sus ideas o que no son capaces de entender el español que utilizan para expresarse. Este es un juicio imparcial, hecho solo guiado por la lengua.

Cabe que la mayoría de los lectores se pregunte, junto con el redactor de estos comentarios, qué cosa es eso de “arique”. Para encontrar una respuesta aceptable tiene uno que echar mano de los diccionarios de cubanismos, o en su defecto del DAA.

Como se notará, no hay coincidencia total entre los diferentes diccionarios consultados para este asunto. Existen pequeñas diferencias entre las nociones que pueden resultar capitales en materia de comunicación.

La primera acepción que registra el DAA para arique es “tira estrecha que se saca de la yagua y que se emplea, por ej., para atar paquetes”. En plural, da a entender ese diccionario, sirve para expresar que la persona se comporta con timidez e inhibición. El Diccionario mayor de cubanismos de José Sánchez-Boudy difiere de lo anterior al expresar que al aplicárselo a persona equivale a decir o escribir que es “persona rústica”. Esa es una noción que expresada en lengua común dominicana sería algo así como: “no da para más”. “No salir del arique” para el último autor citado es “no estar muy civilizado”.

El origen del vocablo procede de la industria del tabaco en la que el arique es la tira de yagua que se utiliza para amarrar los matules de tabaco. El matul es un atado de 420 hojas, cuando se trata de capas; y de unas tres libras de peso, si se trata de tripas. En el primer caso está formado por hojas solamente; en el segundo contiene, además de las hojas, los palos que se han cortado con estas. La última  información se tomó de la obra Léxico tabacalero cubano de José E. Perdomo, 1998.

Una vez llegado a este punto cabe que tanto el lector como el redactor de estos apuntes se pregunten cómo debe interpretarse el cubanismo en este contexto.

Es posible que trate de entregar el columnista la idea de que lleva medio siglo padeciendo de timidez o inhibición. No resulta fácil acomodar la redacción –orden de las palabras- con las significaciones de las mismas: ¿Padeciendo medio siglo de inhibiciones? Quizá eso es lo que propuso el articulista.

No hay lugar a dudas de que si alguna vez este columnista se propone que lo entiendan todos los lectores orientaría la elección de sus términos hacia un español más conocido, más universal de modo que su mensaje trascendiese a un “universo” de lectores más amplio.

 

SurprisedPOTO

“. . .en unas elecciones donde (sic) el dato a analizar es un chavismo más duro que POTO de muñeca con un por ciento de aprobación inalterable. . .”

La palabra resaltada en la cita no es de fácil entendimiento en el español corriente. Por eso se la incluye en estas apostillas al español escrito en la actualidad. Como en muchas ocasiones anteriores el examen de la significación del término comentado trae consigo lecciones que no deben desdeñarse.

Con frecuencia ocurre que a las palabras que no han encontrado el camino abierto hacia los diccionarios del español usual se les cierran las puertas porque  no tienen bien asentadas las significaciones.

Parece que esto acontece en el caso de la voz del título. Esta aseveración se aclarará con la lectura del desarrollo de esta sección.

Los significados de la voz son muy variados. Van desde el ano, de la alusión a las nalgas y a la parte inferior o posterior de un objeto. En Perú y Ecuador el poto tiene relación con la calabaza, ya sea el fruto, la planta o el recipiente confeccionado con el fruto de la planta. En el suroeste de los Estados Unidos se acepta el vocablo por equivalente de hombre homosexual. Estas significaciones se extrajeron del DAA.

Si estos valores para la palabra estudiada aparecen en el DAA es porque esa obra es el resultado de una labor ingente de investigación y recopilación.

No hace falta que se haga, pero se hace, se recomienda a los columnistas que eviten el empleo de voces que no son del conocimiento general de los lectores porque entorpecen la claridad del discurso.

 

YellANTIVUELCO

“El auto cuenta con dos barras ANTIVUELCO montadas detrás de los asientos para proteger al conductor y a su acompañante.”

El prefijo anti- expresa oposición o contrariedad. En el caso de la oración transcrita al principio de esta sección no debe entenderse al pie de la letra la palabra compuesta.

En realidad lo que hacen las barras no es evitar los vuelcos, eso que los dominicanos también conocen con el nombre de “volcadura”, sino que como muy bien lo expresa el redactor, protegen al conductor y al pasajero de las consecuencias de un inevitable vuelco.

Se trata de unas barras muy fuertes de metal que evitan que el techo del vehículo se deteriore a tal punto que produzca lesiones mayores a los pasajeros. Evitan que el espacio entre el techo aplastado y el piso del vehículo sea exiguo en grado extremo.

Son barras protectoras colocadas generalmente detrás de los espaldares de los asientos delanteros con el fin que ya se enunció. En cuanto al nombre de estas barras hay que convenir en que ese es el nombre que le han puesto.

No constituye una rareza que la denominación no se corresponda con la función real y última de las barras. Estos nombres obedecen a una parte de las funciones, pues son para protección en casos de vuelcos.

Dr. Roberto Guzmán

KissANGLICANIZAR

“Los creadores del mapa entendieron que era la traducción del latín del Dios Júpiter y ellos ANGLICANIZARON el nombre de Jove a Júpiter. . .”

Hay errores en los que se incurre, inducidos quienes así actúan, por palabras semejantes que tienen carta de ciudadanía en la lengua corriente.

Se está en presencia de un verbo que ha formado el redactor para significar que algo se hace para volverlo inglés, tornarlo inglés, convertirlo en inglés.

Las palabras semejantes que se mencionaron más arriba son: anglicado/a, anglicano/a. Aparte de estos términos, aunque no muy lejos, está anglicismo. Este tipo de falla que se detecta en la cita es la que se denomina desliz, que no es otra cosa que una equivocación involuntaria debida a la falta de reflexión o descuido de quien redacta.

El verbo anglicanizar no lo reconoce el DRAE. No obstante, esa corporación  recoge en su seno las palabras anglicanizado/a que en sus funciones de adjetivo significa influido por las costumbres, ideas, etc., de los ingleses o por su lengua.

Con respecto a la palabra anglicano es, “que profesa el anglicanismo” o que es perteneciente o relativo a este. La última acepción para este vocablo es sencillamente: “inglés”.

Las lenguas están siempre en un manso movimiento constante que las rejuvenece, que las adapta a los avances de las ciencias y al progreso humano. No hay poder que pueda detener este avance de las lenguas. Esta evolución de la lengua viva es una característica intrínseca a su condición de facilitadora de la comunicación humana.

Lo que se lee en el pasaje reproducido es un fruto de ese progreso, de esa evolución antes mencionada. Se trata de un verbo formado para llenar el vacío que se pretende que existe en la lengua con respecto a este concepto.

Ya hay algunos diccionarios que aceptan el verbo como de uso en la lengua española. Entre ellos se puede citar el Gran diccionario de la lengua española de Larousse que asienta el verbo del título con el valor de: “extender, adoptar el carácter, las costumbres y la cultura inglesas en un lugar”.

El inconveniente se ve de inmediato porque la redacción del verbo se ciñe a “en un lugar”. Ese lugar debe entenderse como denominador de una sociedad, de un pueblo o país. Esa redacción le cierra las puertas al uso que hace el redactor en su pasaje. Eso a menos que no se aplique aquí al verbo creado, el primer verbo de la redacción del diccionario: “extender”. Verbo este que significa y se ha definido en muchas otras ocasiones en estos comentarios como “estirón”, por lo abusivo del ensanchamiento.  

 

*IDENTITARIO

“. . .se convierte en el último un refugio IDENTITARIO donde el individuo atesora su pasado, y aquilata su futuro.”

Esta es una vez más un ejemplo extraído de una crónica acerca de obras de arte. De la misma forma en que ha acontecido en ocasiones anteriores, se encuentra uno con voces que no son tan castizas como el resto de la redacción.

El fenómeno que se observa aquí es el producto, quizá, del ímpetu poético que se desencadena con la redacción hecha bajo la influencia del disfrute de la obra pictórica o escultórica. Es probable que haya que culpar la estrechez del español que no permite -sin sanción- que se incurra en estos excesos. Claro, la sanción es solo moral.

El término del título es uno más fruto de la inventiva de esta clase de persona que no puede acomodarse a los límites que le fija la decencia de la lengua practicada por los demás y aceptada por la mayoría. A veces este tipo de audacia semántica “prende” en el vocabulario general y llega a ocupar un sitio, por lo menos, en diccionarios de uso.

La voz del título no se encuentra en ninguno de los diccionarios conocidos. La búsqueda terminó  en frustración.

 

CINTILLO

“De nuevo la noticia del aumento del valor de las propiedades inmobiliarias aparece en los CINTILLOS  de la prensa nacional.”

No hay lugar a sorpresas de que en unos comentarios de la naturaleza de estos se haga espacio para tratar una palabra tan manoseada como cintillo. Casi todos los lectores se preguntarán qué importancia o qué nueva cosa puede traer un vocablo tan conocido. Más abajo se despejarán las incógnitas.

El cintillo conocido en los diccionarios es el adorno en forma de cinta estrecha que se ciñe a los sombreros. Es además una sortija con piedras preciosas. En Cuba es una diadema. En un diccionario abierto a incluir vocablos de uso en el español hablado consignan que es también un “collar pequeño”.

Ahora bien, cabe la pregunta: ¿Dónde está el cintillo de la cita? No debe descartarse la veracidad de la existencia y de su vigencia solo porque no aparece en el DRAE.

La respuesta acertada la suministra el DAA que en la última de las acepciones para cintillo afirma que en Honduras cintillo es: “Anuncio o noticia breve que se pone en la parte inferior de una hoja de periódico o de la pantalla de televisión sin interrumpir las imágenes”.

Esta definición aunque bastante detallada deja espacio para que se añada que en los periódicos digitales también se incluyen estos cintillos que a veces mueven el texto hacia la izquierda para llamar la atención y para que el lector lea lo que así se anuncia.

No cabe que se censure al columnista que utilizó la voz cintillo porque en el habla se la conoce desde hace varias décadas, por no escribir muchas, y es de uso corriente. No se piensa que sea este un vocablo que solo se estila en la jerga periodística.

 

DENTRO – EN

“. . .busca educar al público acerca del valor de una prensa libre DENTRO de una sociedad libre y relatar las historias de los eventos más importantes del mundo.”

En otras ocasiones se ha dedicado tiempo al estudio del abuso que se hace en el español escrito de la palabra “dentro”; sobre todo en los casos en que es más sencillo y más apropiado colocar en ese lugar “en”.

Con todo el riesgo que eso implica aquí se calificaría ese desliz como una “ultracorrección” que no es más que un ánimo exagerado de ser correcto; y este es un fenómeno que se produce cuando una palabra correcta se sustituye por una menos correcta.

Algunos escritores habituales de la prensa escrita demuestran una preferencia muy marcada por los vocablos que son más largos que los comunes. Quizá haya que tener este elemento en consideración al evaluar el porqué del desliz.

Para destacar el asunto vale la pena que se examine lo que se entiende por “dentro”. Es “en el interior, en la parte interna; en un grupo, en una serie”. “Dentro de” equivale a “en el interior de”. Hágase el ejercicio que se ha propuesto en algunas ocasiones anteriores para llevar al extremo el asunto. Pregúntese si un hablante o algún escribiente nativo del español dice o escribe “en el interior, en la parte interna, o en el interior de” en un ejemplo como el de la cita.

No hay que ir hasta el extremo de ser más papista que el Papa y evitar la sencilla “en” que deriva del latín in que significaba en o dentro de. En este caso del pasaje con el “en” que se omitió se indicaría el lugar en que sucedía la acción; el medio o ambiente donde se desarrollaba la acción.

Con estas reflexiones basta para dejar en claro la poca simpatía que se profesa por el uso criticado.

 

APELAR

“También indicó que los traficantes APELAN a métodos cada vez más creativos para transportar las ganancias desde EEUU ahora que hay más control de las transferencias bancarias. . .”

Aquí cabe que se grite la frase: ¡Sálvese quien pueda! Traer aquí esta frase es pertinente si quien escribe estos comentarios confiesa que ha incurrido en el error de utilizar el verbo en cuestión, apelar, del modo en que se critica en esta sección.

El verbo apelar es de uso muy corriente en el lenguaje jurídico. En ese contexto tiene un valor muy bien definido por los significados de que disfruta en el ámbito jurídico. En ese campo manifiesta el verbo que se recurre a un tribunal superior para que revise una resolución de otro tribunal que le es inferior. Es una forma de escalar un peldaño en el escalafón judicial para que se estudie de nuevo una decisión que no favorece en la medida de sus deseos a la parte recurrente.

En funciones intransitivas el verbo del título trae consigo la idea de que se recurre a alguien o algo en cuya autoridad, criterio o predisposición se confía para dirimir, resolver o favorecer una cuestión.

Si se detiene por un instante el curso de los términos para conceder tiempo a que se reflexione sobre lo anterior y se compare con el uso del texto, se estará en situación para no aceptar el uso que se hace del verbo en el pasaje reproducido.

Si se piensa desde el principio, hay que convenir en que el verbo en español deriva del latín appellare que equivalía a “llamar”. De este modo cuando se recurre a una instancia superior en los tribunales lo que se hace es que “se toca la puerta” de ese tribunal para que conozcan de un caso ya fallado con anterioridad.

En otras palabras, es un llamado que se hace en busca de justicia cuando se pretende que no se ha favorecido a la parte recurrente con una resolución que interpreta la ley conforme a sus intereses y, que por tanto, se vulneran sus derechos.

Si se leen con detenimiento suficiente las acepciones que se han mencionado más arriba para el verbo apelar, ha de notarse de inmediato que las dos principales tienen relación con el lenguaje jurídico, ya sea de modo directo en una, ya sea de manera indirecta en la otra.  

Si se regresa por un momento a la primera frase de esta sección, el “pecador” que escribe estas reflexiones está en medida de explicar en cuáles casos utilizó el verbo hace más de 30 años, para expresar qué cosa.

El caso del texto en cabeza de esta sección parece expresar que “. . .los traficantes llegan al extremo de. . .” Para dejar claro que no vacilan en llegar a utilizar métodos innovadores. Que echan mano de cualquier medio para salirse con la suya. Que recurren a métodos creativos. 

Dr. Roberto Guzmán

EN ADICIÓN

“EN ADICIÓN, el cáncer del pulmón tiene una tasa de supervivencia de cinco años de menos del 16 por ciento, menor que el cáncer como (sic) seno, colon y próstata.”

La voz latina sicsirve para señalar que así consta en el original. Aquí se coloca la voz latina para destacar el evidente error fruto de una distracción del traductor. No es producto de la ignorancia, sino de una falta de cuidado. Este tipo de error es muy común entre profesionales. No es tan grave como el que se deriva de la falta de conocimiento.

El académico dominicano de la lengua D. Fabio J. Guzmán había advertido que últimamente se había desatado una nueva epidemia en la lengua española. Destacaba ese académico que con cada vez mayor frecuencia se “topaba” con escritos en español en los cuales se utilizaba esta combinación infortunada.

En el español inveterado no ha habido espacio para esta locución. Este desafuero contra la lengua española es un calco de una locución que sí existe a justo título en una lengua extranjera. Se trata del inglés in addition.

En buen español lo que corresponde que se escriba es “además (de)”. Muchas otras locuciones pueden llenar el mismo cometido siempre y cuando se modifique la redacción de la oración. En el ejemplo sería “además”. Otras opciones pueden ser, “asimismo, al mismo tiempo, amén de que, también”.

Ya en otras ocasiones se ha advertido contra las malas costumbres que se cuelan en el español culto como consecuencia de traducciones defectuosas.

PLACA DE PECHO

“. . .comparada con la opción previa de PLACAS DE PECHO, reduce un 20 por ciento las muertes por cáncer del pulmón entre fumadores empedernidos de mayor edad.”

Hace años ya que se abogó por este medio para que se incluyera en el diccionario oficial la acepción“placa” para las radiografías. Este gesto se hizo por la gran frecuencia de uso entre los hablantes que son los verdaderos dueños de la lengua. Con pena hay que admitir que no se ha conseguido nada con esa postura. Ni siquiera el DAA consigna una inclusión de esta noción.

En realidad, en esta sección se centran los esfuerzos intelectuales para mencionar el“pecho” que acompaña a la placa. Casi siempre la placa se toma estando el consultante de frente a la máquina que hace la radiografía. De allí es de donde “sale” que la llamen “placa de pecho”.

La radiografía que así se hace no solo muestra las partes del pecho, sino que muchas veces tiene más interés en mostrar órganos o partes que están en la espalda del sujeto.

En términos más apropiados la radiografía que se practica se llama “del tórax” que es la cavidad del pecho. La importancia proviene no se limita a la superficie de lo que puede tocarse, sino que permite ver lo que se aloja en esa cavidad, ya sea esto normal o anormal. Claro, esto es en la generalidad de los casos.

Una de las lecciones que hay que tener pendiente al traducir o al escribir es que el léxico debe amoldarse al tema. Si se trata de un asunto de una traducción de un artículo médico, aunque sea para divulgación, hay que elegir los mejores términos para que no haya lugar a equívocos. Tienen que marchar parejos los vocablos con las descripciones de las pruebas. Hay que tener pendiente siempre que al final quien escribe o traduce termina por desempeñar una labor educativa.

DERROCHAR

“. . .a modo de una gruesa fibra que transforma desperdicios y objetos DERROCHADOS en un arte surgido del reciclaje.”

No es un descubrimiento afirmar que hay cosas que de lejos parece que son iguales pero que examinadas de cerca muestran su diferencia. Esto que se esbozó antes se manifiesta en el examen de la palabra realzada en la cita -derrochar- y la otra que se estudia: desperdicio (o basura).

Los dos vocablos no son sinónimos; tampoco puede usarse el verbo derrochar para significar que se echa a la basura algo. Los límites respectivos serán estudiados en esta sección para demostrar las diferencias que existen entre ellos y que quede en evidencia el mal uso que se hace del verbo derrochar en este pasaje.

Algunas inclusiones que mantiene el diccionario de la RAE pueden mover a equívocos. En el verbo desperdiciar, al señalar el origen coloca las raíces latinas del verbo que significaba “consumir, derrochar”. En funciones transitivas ese verbo significa malbaratar, gastar o emplear mal algo, es gastar una cosa inadecuadamente. En otra acepción es no sacar provecho de una cosa.

El verbo derrochar por su parte es gastar sin medida el dinero o patrimonio. Por extensión ha llegado a significar: emplear excesivamente una persona cosas que posee. Vale también para significar emplear con intensidad -una persona- sus cualidades intrínsecas.

En cuanto al desperdicio por sí mismo, es el residuo de lo que no es posible o que no es fácil aprovechar o que se deja de utilizar por descuido. Es además, el gasto innecesario, una suerte de despilfarro.

Llegado a este punto tiene uno que hacerse la pregunta para encontrar de qué modo puede lograrse que con estas significaciones sea compatible lo del objeto derrochado. Lo que se constata aquí es un estirón al concepto del verbo derrochar, al confundirlo con otros. En algunos casos de este tipo de arte al que se refiere la cronista de arte se llama de “objetos encontrados”, que se presume que es la traducción del francés objets trouvés.

MEDIANO

“El precio MEDIANO de una casa unifamiliar en. . .”

Leer con atención lo que publican los periódicos proporciona sorpresas. Unas veces son gratas y en otras son desagradables. En la mayoría de los casos el recurso a los textos dirimentes es un ejercicio que trae consigo satisfacciones y lecciones positivas.

Como ha de entenderse, encontrar este “mediano” en esta compañía indujo a inquirir acerca de la propiedad del uso. Una vez examinadas las fuentes se ha reforzado el criterio de que no tiene asidero el modo en que se emplea ese término en la oración copiada.

La real y digna corporación de la lengua, de acuerdo con la nueva redacción que avanza para la edición vigésima tercera del lexicón mayor, refuerza el criterio que ya tenía con respecto de la voz tratada aquí.

Esa respetada corporación expresa que es mediano lo que es “de calidad intermedia”; lo que es moderado en tamaño. Con esa redacción que se acaba de resumir no hay lugar a que se interprete el concepto de modo avieso.

En buen español mediano equivale a “mediocre, regular, vulgar, limitado, pasable, trivial, razonable, intermedio, moderado, módico”. Cada una de las palabras presentadas como equivalentes del término del título encontrará su lugar adecuado cuando se amolda a la redacción de lo que se trata.

Muchas de las fallas que se señalan en estos comentarios proceden de traducciones realizadas por personas sin el debido adiestramiento y formación profesional. Son traductores improvisados porque creen ellos mismos y quienes los contratan, que el considerar a una persona bilingüe le confiere el título de traductor o intérprete.

No hay que ir más lejos para dejar bien establecido el error en que incurrió quien escribió la frase transcrita más arriba.

AGRESIVAMENTE

“. . .es otra razón de porqué el régimen ha buscado AGRESIVAMENTE estrechas relaciones con déspotas anti/norteamericanos. . .”

Este agresivamente que se destaca en la cita es pariente del otro (agresivo) que se ha tratado en otras ocasiones por medio de estos comentarios.

Leído en español derecho lo que debe entenderse con la lectura de la frase copiada es que se ha buscado estrechas relaciones con déspotas agrediéndolos física o verbalmente. Es decir, que se hace con actitud o palabra que implica provocación o agresión.

Por desventura no es esto lo que la señora que redactó el artículo quiso expresar. Al contrario, quiso dar a entender que esa búsqueda se hace con audacia y dinamismo.

El vocablo agresivo y este adverbio agresivamente se mal entienden en español como resultado de la influencia del inglés. El asunto ha llegado a tal punto que ya algunos diccionarios que tienen el oído puesto en el uso han comenzado a aceptar en el español esta nueva tendencia de lo que encierran el adjetivo y en consecuencia, el adverbio.

El diccionario de la Asociación de Academias de la Lengua no le hace espacio a agresivo para que en español se le comprenda con el valor de “audaz, dinámico, emprendedor”. Aun en la enmienda que aparece para la edición vigésima tercera de ese lexicón las avenidas que se abren son para el tratamiento y el producto que causan lesiones o perjuicios; y, para algo que rompe con el orden establecido y resulta llamativo.

Los profesionales de la palabra escrita tienen que mantenerse al tanto de estos cambios y no ir más lejos de lo legítimo y tolerado. No hay que desentonar del español corriente de registro culto introduciendo anglicismos que no hacen falta. Esto que se expresa ya se ha escrito y repetido más de una vez. Ojalá este tipo de consejo cale en el ánimo de los orientadores de opinión que a la vez sirven de modelo de redacción para muchos lectores.

COMO – DE

“A pesar de su condición COMO persona buscada por la justicia, el régimen. . .”

Parece mentira, pero es verdad. Parece increíble pero es real. Todavía hay personas que confunden las preposiciones en el español.

Si este tipo de error resulta frecuente en lengua española, hay que hacerse una idea de lo que ocurre en lengua angloamericana en la que las significaciones de muchos verbos y locuciones cambian de significación con el simple cambio de la preposición o adverbio que acompaña al verbo o la expresión. Las consecuencias de esta suerte de errores en inglés se pagan en dinero.

En la frase transcrita al principio de esta sección aparece “como” para enlazar la palabra condición con el complemento. Esta selección no es acertada porque lo establecido en la lengua es que sea la preposición DE la que haga el enlace.

Por lo general las preposiciones son invariables y sirven como nexo entre un elemento sintáctico cualquiera y su complemento. En ocasiones pueden transformar un sustantivo en atributo o complemento de otro elemento de la misma proposición. De la manera en que se expresó antes, aquí la preposición establece la relación que existe entre la frase nominativa y el resto de la oración.

No se puede cerrar esta sección sin antes advertir que las preposiciones a veces son la piedra de tropiezo en las lenguas sobre todo para los extranjeros que las aprenden a distancia. Solo la buena lectura puede pavimentar el camino hacia el dominio de estas dichosas partículas. 

Dr. Roberto Guzmán

ODDFELLOW - *ORFELO

En esta sección se van a tratar dos voces que despiertan curiosidad en el público. Una de ellas -la primera en el título- procede del inglés. La segunda es una deformación dominicana de la primera. Lo que se acaba de esbozar en pocas palabras se va a explicar en detalle más abajo.

La voz del inglés constituye una rareza porque si se la analiza se encuentra en su interior que está formada por dos términos de esa lengua: odd y fellow. La rareza se trae a colación porque la primera de estas dos voces, odd significa en sí mismo sobrante, de más; suelto, sin pareja, desparejado; impar. Es también: raro, extraño, singular; misterioso; estrambótico. Con la enumeración anterior no se agota todo el caudal pues combinado el término odd con otras voces del inglés forma expresiones y locuciones que evocan otras significaciones.

El vocablo fellow es compañero, prójimo; pareja. Socio, miembro. Además es: tipo, sujeto; eso que en España llaman “tío”. La rareza que se mencionó antes cobra mayor fuerza cuando se entera el lector que no lo sabía de que la oración: He is an odd fellow se traduce al español de la manera siguiente: Él es un tipo raro.

Tomado como un todo la voz del título oddfellow es el socio o miembro de una sociedad de beneficencia, ayuda mutua o hermandad. De acuerdo con lo que consigna el Oxford English Dictionary esta denominación surgió en el siglo XVIII para nombrar a los miembros de sociedades inglesas que tenían propósitos sociales que incluían ritos de iniciación y que se reconocían por contraseñas, ceremonias secretas y estrecharse las manos de un modo particular. Las reuniones se celebraban en locales llamadas logias. Esto es un extracto de lo que consigna el mentado diccionario.

En ninguna de las obras acerca del español dominicano se ha encontrado estudiado la voz “orfelo” que es de uso en el registro coloquial. Es probable que sean muy pocos, solo los iniciados, los que saben que la voz del dominicano guarda relación con la voz del inglés analizada más arriba.

Lo más interesante con relación a todo lo anterior es desentrañar la formación en dominicano para la denominación del inglés. Los “dominicanohablantes” saben muy bien que en español no hay una sola palabra que comience por odf- ; por lo tanto no pueden aceptar llamar de ese modo a un miembro o socio de una confraternidad.

Lo que sí saben los dominicanos es que en español común existen muchas palabras que empiezan por orf-, tales como: orfanato, orfanatorio, orfandad, orfanidad, orfebre, orfebrería, orfelinato, orfeón y otras más.

Ahora bien, lo que hizo el hablante del dialecto dominicano del español es que moldeó un vocablo español a su manera (la española) para un concepto traído del extranjero y que en la mayoría de los casos esas afiliaciones eran celosamente guardadas.

No hay que sentir vergüenza alguna al reconocer que la voz “orfelo” pertenece al dialecto dominicano porque cuando se investiga su origen obedece a una reacción lógica de un hablante del español corriente.

 

LLAMAR LA ATENCIÓN (DE – A – POR)

El se ha quejado a los departamentos de construcción y zonificación. El LLAMÓ LA ATENCIÓN AL inspector general, el procurador general y el gobernador.”

No se va a prestar atención a la ausencia de las tildes sobre las vocales del pronombre personal de tercera persona del singular él, que aunque esté en mayúscula debe llevarla porque las computadoras están programadas para permitirlo. Quizá es más que un asunto de estilo que otra cosa.

El objeto de esta sección es centrar la atención sobre las preposiciones que acompañan a la frase “llamar la atención”. Se trata de hilar muy fino en esta sección. Además, no se espera conseguir un consenso sobre lo que se va a exponer aquí.

En general “llamar la atención” es hacer que una persona atienda o se fije en una cosa o asunto, ya sea llamándola o por medio de una expresión verbal o gesto que sea adecuado para estos fines. Esto cuando la persona que lama la atención es otra que la que ejerce la acción.

Cuando la persona que llama la atención es la que actúa de modo que logre que los demás se fijen en ella por algo estimable o censurable, lo que hace es que se distingue de los demás o sobresale con su conducta o acción. Llama la atención alguna cosa cuando atrae a las personas.

Llamar la atención “por” es reprender a alguien por una falta que se presume que ha cometido el objeto de la reprensión. Se llama la atención por algo que la persona reprendida ha hecho o ha dejado de hacer, una falta por acción u omisión.

Llamar la atención “de” es hacer que la persona a quien se dirige el gesto o las palabras centre su interés en lo que el sujeto actuante quiere. El algunos casos llamar la atención “a” es también regañar, reconvenir, increpar, censurar, enrostrar, escarmentar. En muchos de los casos en los que se llama la atención “a” no hace falta complemento alguno con respecto a la acción reprobada; solo se menciona la persona que se ha reconvenido.

Tal y como se enunció al principio de esta sección, no se espera que todos los lectores concuerden con quien escribe estos comentarios acerca de la lengua. Sobre todo en la época actual en que los preceptos van cediendo terreno ante lo acostumbrado. Entiéndase bien que no hay censura en la última frase que precede a esta, pues se es muy consciente de que la lengua es una realidad viviente que está en constante devenir. Se hace constar que los términos han sido  escogidos de propósito.

 

IMPONER

“Los sobre de Primer Día con ambas estampillas eran llevados a los correos donde les IMPONÍAN un matasellos confeccionado para la ocasión.”          

La abuela decía: “tanto le arregló el ojo al hijo hasta que se lo saltó”. La moraleja de la frase de la abuela viene al caso porque en la frase de la abuela ella se refería a alguien que deseaba tanto embellecer el ojo de la persona hasta que le hizo perder la vista de este. De paso ha de notarse que el uso del verbo saltarse en la frase transcrita era propio de la época.

Si se trajo a colación la frase es porque se piensa que en la colocación del verbo imponer en la oración también obedece a un deseo de embellecer o engalanar la redacción. Al utilizar el verbo el periodista erró. Esta aseveración se sustentará en el cuerpo de esta sección.

El verbo imponer es poner una carga, una obligación u otra cosa. Téngase en cuenta que este “otra cosa” debe ser del mismo género que lo que consta antes en la redacción, “carga, obligación”.

Ese verbo imponer es instruir, enterar o enseñar algo a alguien. Es infundir respeto, miedo o asombro. Es poner dinero a rédito o en depósito. Además es “poner nombre”. En algunas ceremonias es colocar, poner encima algo a alguien. Se destacó con las negrillas el vocablo alguien para señalar que se trata de persona; de allí que los ejemplos que provee el DRAE para ilustrar el uso sean muy claros a este respecto. Los demás usos del verbo son en funciones de verbo pronominal y por eso se dejan fuera de esta enumeración.

En la oración copiada al principio de esta sección lo que procedía que se colocase era un pedestre verbo “poner” que en la frase correspondería a causar lo significado por el nombre que sigue que aquí es “un matasellos”.

Por suerte el redactor no introdujo en su oración un verbo que se ha escuchado en las conversaciones de manera ocasional, “matasellar”, para la acción a que se refiere él aquí. Se espera que la lectura de una lindeza de este tipo no le “salte el ojo” al lector.

 

GRADUARSE

“. . .SE GRADUÓ COMO ingeniero en la Universidad de Carabobo, Venezuela, en 1973, y se fue a Estados Unidos poco después para realizar un doctorado. . .”

Hace tiempo largo ya que se oye por todas partes este “como” colocado después del verbo graduarse para introducir el complemento. No es un asunto para rasgarse las vestiduras; no obstante lo anterior, en manos profesionales el verbo debiera usarse con toda propiedad. Lo que se perdona en las conversaciones entre legos no se permite o tolera que brote de las meninges de un experto analista de noticias internacionales.

El Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española de D. Manuel Seco quien es miembro de la Real Academia de la Lengua Española desde 1980, sostiene que el verbo graduarse se construye con las preposiciones siguientes, con DE para el título y con EN para la materia.

El Diccionario panhispánico de dudas de la Real Academia Española y de la Asociación de  Academias de la Lengua Española, el DPD, pauta del mismo modo. El complemento es introducido por EN cuando se refiere a la disciplina estudiada o por DE si se menciona la profesión para la que faculta el título obtenido. No se piensa que haya necesidad de poner ejemplos en estos casos porque el punto es obvio.

 

PUÑALADA TRAPERA    

“En política, y no estamos hablando de religión sino de política, las PUÑALADAS TRAPERAS por la espalda deben recibirse con urbanidad y elegancia.”

El autor de estas reflexiones acerca de la lengua siempre pensó que las “puñaladas traperas” implicaban que se inferían  por la espalda de la víctima. Es decir, que no hacía falta añadir que era por la espalda que se apuñalaba a la persona si la acción de apuñalar se tildaba de trapera.

Con la intención de aprender a la vez que con el interés de divulgar información, este curioso de la lengua común se puso a investigar a este respecto para poder sustentar una tesis válida en lo concerniente a este punto. Léase a seguidas el fruto de la búsqueda.

La puñalada trapera es la herida, lesión o desgarrón, hechos con un puñal, con cuchillo, o algo semejante. Es una traición, jugarreta, mala pasada. Sin que haya que decirlo o escribirlo la última acepción es de tipo abstracto y no material.

De la lectura de lo anterior se desprende que no hay mención a la espalda aunque sí a la traición y este concepto es claro al definir que es una falta cometida quebrantando la fidelidad o lealtad que se debe tener o guardar.

Siempre se aprende si se está en buena disposición para hacerlo. Lo que se hizo en este caso es lo adecuado. Ir a las fuentes de la lengua para verificar los conceptos y dejar las nociones bien claras.

Dr. Roberto Guzmán

MARIQUITA - *MARIQUITO

“Con otras nomenclaturas lingüísticas, nombres de igual intención

Hasta que se leyó lo copiado más arriba nunca antes se había oído el uso de la palabra “mariquito”. Se recuerda con todo detalle que hace más de 50 años se usaba con mucha frecuencia la palabra mariquita para nombrar con ella al afeminado.

La voz no es exclusiva de los dominicanos; muchos otros países de la América mestiza la utilizan con la misma significación que los dominicanos. El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española reconoce que es un nombre masculino que se utiliza en el registro coloquial y que corresponde a hombre afeminado.

Hay algunas puntuaciones que hay que hacer antes de abandonar el tema. En la República Dominicana casi siempre se la usó para aplicársela a los jóvenes que demostraban ademanes afeminados, sobre todo los que preferían juegos que eran más bien considerados de hembras. Se usaba para nombrar a los muchachos jóvenes más bien que a los hombres adultos.

Vale la pena que se retenga ese matiz porque para los adultos existían y existen vocablos más crudos, más indelicados. Con estas líneas se ha pretendido aportar algo con relación a una particularidad del uso dominicano para el término estudiado.

 

GENTE

“Somos GENTE, y la GENTE debe actuar con buena voluntad.”

Esta es una palabra muy interesante porque tiene una historia larga y diversa. A través del tiempo ha pasado por etapas diferentes. En un principio no era un término favorecido para lisonjas, mas luego pasó a adoptar mejores matices. En algunas ocasiones se ha hecho acompañar el vocablo estudiado de otras voces que especifican o detallan el tipo de gente a que se refiere.

Como consecuencia del amplio campo semántico de la palabra, no se pretenderá en esta sección agotar todo ese caudal, sino solamente tocar algunas de las significaciones más americanas y sobre todo aquellas que se prestan a expresiones o locuciones.

En la frase de la cita cuando el articulista utiliza el vocablo “gente” lo hace con el sentido americano de “persona decente”, como echa de verse no hubo necesidad de agregarle nada al término para que reflejara la intención del redactor.

En la América hispanohablante ya en el año 1998 el maestro Manuel Seco aseguraba que gente se empleaba para denotar a “persona”. Antes de eso el DRAE de 1992 asentaba que “en algunos países de América” significaba “persona, individuo”. En esa edición del mentado diccionario la Academia se explayó en toda la clase de gente. Ya en la edición de 2001 redujo el tamaño de la entrada en el diccionario eliminando muchos de los “tipos de gente”. Es probable que al actuar de esa forma la Academia lo hiciera siguiendo la frecuencia del uso.

Todavía en el Diccionario de uso del español, de María Moliner de 1997 al referirse a gente se podía leer que “es una designación que no expresa especial consideración hacia los designados”. Naturalmente esto hay que interpretarlo así para el español peninsular. Ese diccionario no deja de reconocer que “con un adjetivo u otra determinación se emplea como atributo equivaliendo a personas”.

El Diccionario panhispánico de dudas asienta que es un sustantivo femenino que se emplea como nombre colectivo no contable y significa “personas”. Reconoce ese diccionario que en ciertas zonas de América se emplea el término como sustantivo contable y no colectivo. No es ocioso recordar que sustantivo colectivo es el que en singular denota un número indeterminado de personas u objetos. Naturalmente con ese sentido acepta plural cuando se desea aludir a más de una persona o individuo.

Una vez alcanzado este punto del desarrollo puede derivarse el asunto hacia algunos de las combinaciones y acepciones propias de América. En República Dominicana y muchos otros países americanos gente es “persona decente y de buen comportamiento” tal y como lo escribe el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias (DAA). 

En República Dominicana y Cuba “gente de orilla” es “gente pobre y humilde”. La locución “como la gente” en República Dominicana y otros países americanos cuando se refiere a persona vale para expresar “que se comporta del modo debido, como corresponde, correctamente”. En los países mencionados y en muchos otros más “muy gente” referido a persona significa que es “educada y honesta”.

El autor de estas reflexiones acerca del idioma sostiene que en República Dominicana se usa decir “de gente”, referido a cosas, para dar a entender que eso a lo que el hablante se refiere es “de buena calidad, excelente, especial en su género”. Este autor, de modo festivo, en sus conversaciones acostumbra a usar esta combinación para expresar satisfacción ante algo.

En el mismo país recién mencionado se emplea “parecer gente” de modo jocoso para reconocer que alguien está ataviado o se presenta de una manera que denota elegancia. Esta es otra frase que favorece el autor de estos comentarios.

Con estas ponderaciones acerca del vocablo del título se espera dejar concluido lo concerniente a esta palabra. Ya antes se había criticado por este medio la mala práctica de algunos traductores del inglés al español que siempre utilizan “gente” para trasladar al español la voz people.

 

DE PAQUETE

“Es indignante, afirmó Martínez. Estos vehículos nuevos DE PAQUETE los compraron sin control y fueron estacionados  en. . .”

La palabra paquete ha ido criando prole en el idioma español, especialmente en el hablado en América. El vocablo ha servido para componer varias expresiones que dan colorido a las conversaciones diarias. No todas las locuciones adjetivas, como la del título aparecen reconocidas en el léxico oficial de la lengua. Sin embargo, no pierden vitalidad por la falta de reconocimiento oficial.

Se hará propicia la ocasión en esta sección no solamente para observar la locución del título sino también para comentar otras formadas con la ayuda de “paquete” y, sobre todo, destacar los usos americanos del término paquete con sus significados particulares. 

No se va a recalar en los significados asentados en el DRAE para el vocablo paquete porque ya en ocasiones anteriores se ha ocupado el tiempo en algunas de ellas. Aquí se va derecho a “de paquete” en el diccionario de la RAE.

A la locución adjetiva la Academia le reconoce o asigna un registro coloquial. Escribe la digna junta de Madrid que en Argentina, Cuba y Uruguay equivale a “acicalado”. No está de más recordar que acicalado es extremadamente pulcro.

Hay varios de los paquetes americanos que se ganaron su inclusión en el lexicón general de la lengua común. Entre otros está el bulto de los órganos genitales masculinos que se nota por encima de una ropa muy ceñida. Junto con este va la persona torpe y aburrida; a eso hay que añadir la “mentira” que representa el término.

En República Dominicana se conoce la palabra “paquete” para “cantidad grande de cosas”. La locución adverbial “de a paquete” en ese país corresponde a “en gran cantidad”. No debe olvidarse que la voz francesapaquet y el haitiano pakèt tienen un significado semejante al dominicano, para significar: mucho, gran cantidad de. Sería interesante poder seguirles la pista para saber si hay relación entre estos significados.

Al final, el “de paquete” americano es el que referido a un automóvil dice que es nuevo, nunca usado, que no se ha estrenado. La alusión que se hace con la expresión es que el vehículo a que se refiere es salido de la envoltura del paquete; que no ha sido mancillado por el uso.

 

MUSCULOSO

“El Volkswagen CC se ve más elegante y al mismo tiempo luce más MUSCULOSO, con nuevas llantas de aleación de aluminio de colores y otras. . .”

Hay escritos que hay que leerlos con la imaginación calibrada en su mayor potencia. El poder de la imaginación es algo muy sorprendente por la capacidad generativa de creación que desencadena. Si quien escribe despliega imaginación para redactar, es posible que el lector para poder asimilar lo que lee tenga que encender a su vez el motor correspondiente en su cerebro.

Al normal de los cristianos le cuesta un gran esfuerzo poder entender qué busca este adjetivo que se ha destacado en la cita copiada en esta sección. Puede transigirse y aceptar que un vehículo es musculoso cuando cuenta con gran fuerza o caballaje en su motor. Ahora bien, de ahí a aceptar que aparenta eso es larga la distancia.

Como no puede señalarse solo la exageración, hay que tratar de dar con el origen del mal. Se hará una excursión a la lengua inglesa para encontrar una explicación satisfactoria a esta antipática composición. 

En los Estados Unidos fabrican unos automóviles deportivos de dos puertas con poderosos motores diseñados para altas características de funcionamiento por su potencia, a esas máquinas se las conoce en anglosajón con el nombre de muscle car.

Se ha observado últimamente que algunos hispanohablantes utilizan el vocablo músculo con la intención de llevar a quien escucha la idea de algún tipo de “fuerza”. De esta suerte se ha oído a algunas personas calificar a algunos políticos diciendo que tienen músculo para denotar con ello que tienen poder de convocatoria, poder de atracción, que atraen seguidores, que tienen ángel o que son carismáticos. En el país antes mencionado (EE.UU.) sí usan esta combinación political muscle para referirse a lo que acaba de exponerse.

De nuevo hay que ser muy audaz para aplicar el adjetivo musculoso a una cosa, en este caso a un vehículo automotor. La audacia llega hasta el punto de escribir que el auto “luce musculoso” que es un paso más hacia el abismo.

Hubiese sido de mejor gusto español haber escrito que el carro se veía fuerte, de líneas que reflejaban fortaleza o cualquier otra solución que sugiriera una imaginación bien cultivada en los linderos del español auténtico.

Dr. Roberto Guzmán

ENERVAR

“Son individuos que actúan irresponsable, arbitraria y descortésmente. Con sus modales y acciones contribuyen al caos, que ENERVA a los que intentamos ser respetuosos y vivir en armonía con los demás.”

El verbo enervar tiene una larga historia en el español. Ha pasado por variadas acepciones. En esta sección se tratará de trazar la historia del verbo para entender su recorrido a través del español y su valor actual.

Este verbo no siempre ha tenido el mismo significado en español aun cuando en otras lenguas ha sido más coherente en sus significados.

En el Diccionario de la Lengua Española de la RAE de 1970, el verbo del título solo aparecía con dos acepciones. La primera era la de debilitar, quitar las fuerzas; y la segunda con el contenido de debilitar la fuerza de las razones o argumentos. En ambos casos era posible usar el verbo en funciones pronominales.

Las vicisitudes del verbo provinieron al principio del campo del francés. Ya en 1915 D. Atalo Castañs publicó un libro con el título Galicismos, barbarismos, hispanismos. En esa obra consideraba que enervar era un galicismo que debía traducirse por: “quemar los tendones; debilitar; excitar, dar grima, impacientar, etc.” Por la fecha de impresión del libro puede deducirse que la intromisión del verbo en español es de larga data.

En la edición vigésima primera del DRAE, 1992, en la tercera y nueva acepción aparece: “poner nervioso”. La RAE se toma la molestia de añadir que utilizado como verbo pronominal es un galicismo frecuente. Ya en la edición siguiente no aparece ese comentario.

En francés el verbo ha ido evolucionando también. Desde el año 1897 es “excitar, poner nervioso”. En sus funciones pronominales es “tornarse más nervioso, agitado”. En esa lengua se lo usa a la par que excitar, perder la sangre fría, estar ansioso.

En inglés el verbo ha quedado rezagado a su sencillez original. Significa reducir el vigor mental o moral; disminuir la vitalidad o fortaleza.

En la actualidad en inglés el verbo en cuestión se admite con el valor de “irritar, molestar” eso constituye una falsa amistad entre los dos verbos en ambas lenguas, francés-inglés. En buen angloamericano deberían usarse to upset, to irritate, para que el mensaje fuese fiel a la lengua de Shakespeare.

Si se relee el pasaje reproducido al principio de esta sección se notará que el columnista coloca el verbo en español con un significado que no posee en esa lengua porque a lo que se refiere es a que “irrita o molesta” a los que intentamos ser respetuosos y vivir en armonía.

Vaya usted a saber cómo llegó este galicismo a conocimiento del periodista. En realidad la forma en cómo llegó no es lo importante sino enmendar la pifia y encaminar los esfuerzos a fin de que no se haga frecuente este disparate desorientador.

 

LEVANTAR

“. . .en algunos casos de alta población latina, durante varios días para LEVANTAR infracciones de tráfico y de otro tipo y arrestar a los infractores.”

En un caso como el que presenta este verbo en este lugar se le hace la tarea difícil al estudioso del lenguaje porque a todas luces el verbo se presenta fuera de su contexto. No hay explicación válida que haga posible explicar el origen de la “metida de pata”.

El verbo levantar consta de 34 acepciones en el diccionario oficial de la RAE. Como el verbo es tan prolífico se hace muy engorroso tratar de reducir o reproducir los significados del verbo en una sección como esta que por vocación debe ser corta.

La única hipótesis plausible es pensar que el verbo levantar en esta redacción se lo toma con el sentido de “recabar datos acerca de un hecho o de una situación” que es una de las acepciones que asienta el DAA y la reconoce de uso en México, Nicaragua, Ecuador y Paraguay. Ha de tenerse en cuenta que ese mismo diccionario coloca en el registro popular esta utilización del verbo.

La única explicación posible para que este verbo se haya inmiscuido en el español de algunos países con este significado es que haya llegado allí por influencia del francés. Esta se reconoce como una explicación aventurada pero se propone a falta de una mejor.

En francés el verbo dresser es levantar, alzar, erguir. También es redactar un acta, una lista, un contrato. De allí puede que salga redactar (levantar) una constatación de una infracción que luego sirve como prueba para que el infractor se presente ante el tribunal o, en su defecto haga el pago correspondiente sin negar los hechos.

Algún diccionario español-francés-español ofrece como traducción de dresser del francés este “levantar” del español para los casos que se mencionaron más arriba.

 

CIVILIZATORIO

“Yo creo que uno de los grandes avances CIVILIZATORIOS de la humanidad será cuando logremos que los negocios privados dedicados a la comunicación sean la excepción y no la regla.”

Son muchas las voces que se emplean en el diario acontecer que no pertenecen al español general. Esta manera de actuar y sobre todo de hablar es un producto de la interacción entre hablantes de un dialecto.

La comunicación entre los hablantes permanece perfecta aunque otros hablantes del español no logren comprender latotalidad del mensaje transmitido mediante este español. No puede criticarse este modo de comunicación establecido en una comunidad de hispanohablantes. 

Se llega a este modo de comunicación a través del uso constante, del reconocimiento que los hablantes hacen de las palabras y expresiones. El tiempo y el uso son los que en realidad otorgan la carta de naturaleza a esas voces que transitan en un territorio delimitado.

Con respecto al vocablo que figura a manera de título en esta sección, uno no sabe si es una manera aceptada de expresarse o es la creación de un individuo que trata de generar una palabra nueva porque no encuentra satisfacción en el español general para la idea            que tiene del asunto y desea expresar eso por escrito.

 

EQUIPAJE

“R., el titular, también tiene su EQUIPAJE. Es objeto de una investigación estatal y federal en relación con un pago secreto de. . .”

La primera vez que se encontró el término del título empleado de esa manera no se pudo escribir la sección porque no pudo darse con una buena explicación acerca de este uso. Esta es la segunda vez que se posan los ojos sobre la misma palabra y en esta ocasión se emprendió una búsqueda más exhaustiva. La explicación acerca del uso viene más abajo.

Aunque parezca ocioso hacerlo se repasarán las acepciones para el vocablo equipaje en español. No hay secreto en las acepciones. El equipaje es el conjunto de cosas que se llevan en un viaje. Es el conjunto de ropas y cosas de uso particular de una persona. Por último es la tripulación de una embarcación o aparato de locomoción aérea que se ocupan de su maniobra y servicio.

Después de vaciar estos significados cabe que uno se haga la pregunta sobre cómo es que encaja el equipaje una vez definido con la oración que se copió más arriba. Para entender el enredo habrá que recurrir una vez más al diccionario de la lengua inglesa.

Además de las nociones compartidas con el español la palabra baggage del inglés trae una muy interesante que proyecta luz sobre el asunto tratado en esta sección. Ese baggage son “las cosas, como objetos, circunstancias o creencias que se interponen en el camino” y luego el diccionario de lengua inglesa coloca una palabra del latín después de la definición: impedimenta. Hay que entender el concepto del inglés como las “cosas intangibles” tales como los sentimientos, de allí que en inglés se hable del emotional baggage.

La palabra del latín es conocida en el español académico. En esa condición consta en el DRAE definida como el bagaje que suele llevar la tropa, e impide la celeridad de las marchas y operaciones. Se subra esta parte porque allí reposa la clave para entender el asunto. No ha de olvidarse que esta impedimenta no forma parte de la definición del español.

Ya se encontró la piedra sobre la cual tropezó el periodista cuando escribió en español su artículo e incluyó esta perla. Hay que reconocer que no fue de fácil solución el acertijo que desencadenó el encuentro con el vocablo del título.

 

AFRONTAR – CONFRONTAR

“. . .no ofrecer conferencias de prensa sino información a través de actos públicos, CONFRONTAR cada crítica o demandar judicialmente contra ellas. . .”

Parece que no es ocioso ocuparse de los dos verbos del título porque no siempre pueden sustituirse uno por otro, es decir, usar uno u otro como si fuesen sinónimos. Se enumerarán las similitudes y se subrayarán las diferencias.

Afrontar es poner cara a cara; hacer frente al enemigo; hacer cara a un peligro, problema o situación comprometida. Confrontar a su vez es carear una persona con otra; cotejar una cosa con otra, especialmente escritos; en el caso de una persona o cosa es estar o ponerse frente a otra. En ambos casos se dejaron fuera las significaciones caídas en desuso o antiguas.

Después de leer las acepciones que corresponden a los dos verbos se hace necesario volver a leer la cita que se transcribió para determinar si el uso es justo y adecuando. Hay que recordar que en el mejor de los casos la persona que “confronta” la crítica lo que hace es que la coteja con otros escritos o con otras críticas.

Parece más acertado en el caso de la oración citada utilizar el verbo “afrontar” porque sirve para hacer cara a un problema o situación comprometidos. Es darle la cara a la crítica, no rehuirla. Leído con la mejor voluntad posible el pasaje transcrito vale para expresar que la persona se pone frente a la crítica. Naturalmente eso no es lo que deseó dar a entender el redactor.

Aquí erró el redactor. Debió usar afrontar o enfrentar que es plantarle cara a la situación difícil. Habrá que rogarle a algún santo específico para que ilumine estos redactores y les guíe los dedos y el cerebro para que no confundan los vocablos con tanta frecuencia.

Antes de cerrar esta sección resulta saludable recordar que enfrentar es sinónimo de afrontar en los casos de poner frente a frente; hacer frente al enemigo; hacer cara a un peligro.

REORDENACIÓN

“Para él es muy importante la REORDENACIÓN del territorio porque puede ayudar a disminuir los efectos de la catástrofe, que consideró “un mal” que afecta al país.”

 No causa sorpresa el hecho de que no se encuentre el vocablo reordenación en la lista oficial de palabras reconocidas de la lengua. No obstante otros diccionarios como el CLAVE reconocen el término con el significado: “Nueva ordenación de algo, especialmente si se hace de modo diferente a como estuvo antes”. Es decir, que corresponde a la acción de ordenar, de poner orden, de mandar lo que ha de hacerse.

En realidad el meollo del asunto no está en la palabra del título  sino en el complemento que la acompaña, es decir “del territorio”. El territorio en esta cita vale por la porción de la superficie terrestre perteneciente a una nación.

Existe una sospecha muy bien fundada de que lo que el señor dijo es otra cosa porque lo expresó en francés y utilizó estas palabras de esa lengua: aménagement du territoire.

Este concepto del francés se lleva al español de mejor manera si se escribe o dice que es importante para él “el fomento de los recursos del país”. Esto lleva consigo la idea de construir y reparar edificios entre otras obras.

Con esta noción francesa de reorganización se busca satisfacer las necesidades de la población al llevar los equipos necesarios a las zonas destinadas para la mejor explotación de los recursos naturales. Es una acción encaminada a adaptar los recursos para hacerlos más adecuados a las necesidades de los habitantes.

Esta suerte de pequeños matices introducidos en la redacción de noticias hace que lo vertido en letras de molde sea mejor asimilado por los lectores. Estos matices no es algo que debe desdeñarse, sino al contrario, estimularse.

 

REIVINDICAR

“La red social Facebook, que REIVINDICA unos 850 millones de miembros en el mundo. . .”

Se ha oído y hasta se ha leído en otras ocasiones un uso similar al de la cita con relación al verbo reivindicar. Se hace propicia la ocasión para aclarar algunos aspectos de este verbo de forma que queden los lectores conformes en lo relativo al alcance del verbo evaluado.

No se considera justo ni apegado a su valor semántico que el verbo reivindicar sirva para hacer comprender que algo o alguien tienen, llevan o poseen algo a justo título; o en su defecto, que pretendan que eso que se alega sea cierto.

De modo sucinto, reivindicar es reclamar, exigir o recuperar algo que corresponde por derecho a quien así actúa, o por lo menos eso piensa quien de ese modo se comporta. Si se trata de una acción es reclamar para sí su autoría.

Tan pronto como se introduce el verbo reclamar en la definición de lo que es reivindicar, eso obliga a que se revise la significación de este verbo. Reclamar es manifestar una queja por algo que se considera injusto o insatisfactorio. Es además, pedir o exigir por derecho. Si lo reclamado es una persona es llamarla para que vaya o pedir su presencia.

Después de terminar con las revisiones anteriores, no parece que sea justo que se emplee el verbo reivindicar para dar a entender que  alguien pretende que tiene o posee algo o una cantidad de esa cosa que se menciona.

En este contexto el verbo pretender equivale a afirmar algo de cuya realidad se duda.  O algo sobre lo cual es poco probable que se crea; justamente por lo exagerado de la cantidad o por lo difícil que es lograr o conseguir eso que se afirma.

En muchas ocasiones anteriores se ha hecho y se hace aquí también, se ofrece una redacción opcional para enmendar lo escrito en la cita que ha facilitado esta crítica. Hubiese sido mejor haber escrito, por ejemplo: “. . . que pretende tener 850 millones. . .” Otra redacción posible es: “…que dice contar con unos 850 millones. . .” Como echa de verse son muchas las posibilidades que se abren cuando se usa la imaginación en el marco del genio del español actual.

 

RASTRERO

“Yo estuve monitoreándolo hasta que llegó al octavo grado”, dijo J. H., un RASTRERO.”

Son muy pocos los países en los cuales se puede llamar a una persona “rastrero” sin ocasionarle ofensa. Por muy tolerado que sea se piensa que es mejor que sean los propios sujetos que se identifiquen como rastreros y no que se les tilde de tales.

Es probable que en la mayoría de países de habla hispana el vocablo rastrero todavía constituya un insulto que una vez escuchado llame por una respuesta en palabras o acciones mayores.

En el español general el adjetivo rastrero aplicado a una persona califica a ese ser humano de “vil, bajo y despreciable”. No puede negarse que posee otras acepciones que son menos injuriosas, tales como “que va arrastrando”; dicho de una cosa “que va por el aire pero caso tocando el suelo”. Tiene además dos otras acepciones que se relacionan con el matadero.

El único rastrero que no provoca discusión o pleito es el hondureño y el cubano; esto así porque en esos países con esa palabra se refieren a una profesión que la tiene la persona que conduce una rastra o camión.

Hay que ser precisos. Es rastrero el conductor de un “cabezote” o cabezal que tira de un remolque de carga que generalmente es de gran capacidad. El cabezal es la parte que comprende la cabina y el motor de gran cilindrada que “arrastra” lo que se engarza o se engancha de la cabina de mandos.

Los cubanos y el DAA entienden que el rastrero es quien conduce un camión de gran tonelaje sin necesidad de que esté caracterizado por la independencia del propulsor y el acarreado; es decir, de la cabina con el motor autopropulsor y las cargas sobre plataformas que son haladas.

 

NANO

“Indicó que actualmente una de las pistolas más solicitadas por las mujeres es la Beretta NANO, que suele ser un poco más grande que un celular.”

La lengua no escapa a las veleidades de las preferencias de los hablantes. De una forma u otra obedece a los vaivenes de los gustos de los hispanohablantes.

En tiempos no muy lejanos se comprobó una ola de uso desmesurado de la voz mega que es un elemento compositivo en el español tradicional. Muchas cosas, artículos, actividades y otras cosas pasaron  a ser mencionadas con el elemento compositivo antes mentado colocado ante ellas.

Según parece ahora le toca el turno a otro elemento compositivo menos conocido o a otra palabra casi desconocida que es la que engalana el título de esta sección.

En el diccionario de las autoridades nano es una milmillonésima parte. Se aplica a unidades de medida para designar el submúltiplo correspondiente.

Como sucede con todas estos vocablos que lanza la moda al escenario del habla, el uso no se caracteriza por un apego a su identidad semántica. En la mayoría de los casos, como con todos los asuntos que están de moda o son moda, se exagera su uso y se abusa de él.

No puede tomarse al pié de la letra el texto de la cita acerca del tamaño de la pistola semiautomática Beretta. Hay que aceptarlo como un diminutivo o como una señal de lo que la voz significa en sí. En el caso de la pistola se trata de un arma de fuego de tamaño más pequeño que las demás de su especie.

No hay que sorprenderse si se descubre que la voz estudiada en esta sección procede de la voz griega nanos que significa enano. Se hace necesario tolerar el exceso de uso de la voz del título sin hacer espacio para el enojo porque como acontece con las modas se verá pronto pasar su apogeo.

 

PATOLOGÍA

“Pero el embarazo no es una enfermedad, ni la fertilidad es una PATOLOGÍA.”

En estos comentarios muy a menudo se hace alusión a la evolución de la lengua, a su progreso, sus cambios y asimilaciones que forman parte de la vida del idioma.

Con respecto al término del título vale la pena que se destaque el desarrollo que ha experimentado el vocablo a través del tiempo. Todavía en la edición vigésima primera del DRAE (1992) la acepción para patología era solo “parte de la medicina que estudia las enfermedades”.

Ya en la edición del 2001 empujados por el uso y sobre todo por la influencia del inglés, los redactores del diccionario oficial de la lengua no tuvieron más remedio que incorporar otra acepción que reconoce lo que impusieron las dos fuerzas antes mentadas.

La segunda acepción incorporada enuncia que patología es también el conjunto de síntomas de una enfermedad. Reconoció además que existe lo que se conoce como patología social.

En los Estados Unidos los anglohablantes usan la voz pathology para referirse al dictamen patológico, es decir, al informe que rinde el patólogo acerca de algún espécimen que se le ha sometido para su estudio. Este ensanchamiento no tiene asidero en lengua española. Ni siquiera con las aperturas iniciadas en el 2001.

Se recomienda evitar el uso de “patología” en español como sinónimo de enfermedad, dolencia o afección, uso que sí se comprueba en el inglés con la voz de esa lengua escrita más arriba. En esta sección se establece una diferencia entre el “conjunto de síntomas de una enfermedad” y la enfermedad misma. Aquí se reconoce una enfermedad como una alteración de la salud sin tomar en consideración su grado.

En el inglés angloamericano el apartado del diccionario para patología es más ancho. Por él entran nociones que no encuentran cabida en la lengua común del hispanohablante. Por ejemplo, en inglés es patología, pathology, hasta “alguna cosa anormal”.

Hay que tratar de preservar lo mejor posible la coherencia del idioma español. No hay necesidad de conceder entrada a todas las “patologías” del habla aunque estas procedan de la mayor potencia en avances científicos.

Dr. Roberto Guzman

GESTORÍA – GESTIÓN

“Estas compañías de GESTORÍA sólo pueden presentar algunos de los servicios que estaban disponibles en el consulado. . .”

Para divertirse un poco se desviará la atención principal de esta sección y se proyectará la atención sobre el verbo “presentar” que aparece en negrilla en el texto. Lo que debió escribir o permitir publicar la periodista fue “prestar”, para que fuera “. . .solo pueden prestar algunos de los servicios. . .”

Se critica aquí la colocación del vocablo gestoría en este espacio porque es un uso impropio. La compañía no puede ser de gestoría como pretende la periodista. Gestoría es un nombre femenino que significa “oficina del gestor”. Es imposible conforme con el genio de la lengua española que se diga o escriba que una “compañía es de oficina de gestor”.

Los hablantes comunes de la lengua corriente saben que cuando se habla de la compañía se recurre a gestión para dar a entender que se trata de una empresa que se dedica a gestiones o a gestionar, es decir, a hacer diligencias encaminadas al logro de un negocio o de un deseo cualquiera.

Los dominicanos no tienen inconvenientes para comprender lo que significa la gestión o las diligencias que hace una persona ante las autoridades gubernamentales. Los encargados de estas diligencias son quienes se encargan de vencer (o engrasar) los engranajes de la burocracia. Quien contrata este tipo de servicios se evita tener que agotar jornadas desagradables en las “oficinas públicas” para conseguir documentos u obtener certificados.

En el lenguaje dominicano cuando la persona que se dedica a este tipo de servicio es de menor categoría lo califican de “buscón” que puede ser un individuo sin establecimiento reconocido pero con nexos dentro de esa oficina en particular. Su misión principal es la de obtener copias, certificaciones, licencias y documentos que son en realidad un derecho de los solicitantes.

Un periodista debe tender a encontrar y utilizar el término exacto que refleje el pensamiento que expresa o trata de expresar. Ese por lo menos es el ideal que debe primar en la redacción. Para que el estilo sea bueno no se necesita que sea bello; basta con que sea natural y que sea adecuado a lo que se reconoce como legítimo en el nivel culto.

 

DISEÑAR – DISEÑO

“Oscar Lewis, un famoso antropólogo norteamericano, DISEÑÓ ese concepto.”

Cuando se trata de escribir, nadie escapa al impulso de introducir nuevas descripciones de viejos modelos. Esto viene a cuenta si se reflexiona sobre la introducción (¿intromisión?) del verbo diseñar en la oración reproducida más arriba.

En muchas ocasiones los redactores, articulistas, reseñadores, analistas y columnistas ceden a la tentación de tratar de decir o escribir las cosas de una manera diferente para salir del camino trillado que no atrae a los lectores.

Según parece eso es lo que ha acontecido en la frase copiada. Eso de diseñar un concepto es una audacia que vale la pena que se revise. Se examinará lo que significa el verbo diseñar para dejar los conceptos bien claros. Inmediatamente después se verán las acepciones que hay para el vocablo diseño.

La conceptualización del verbo diseñar es típica: es hacer un diseño. El diseño en sí es una delineación de un edificio o de una figura. Es un proyecto, plan. Como muy bien lo asienta el diccionario oficial de la autoridad de la lengua es concepción original de un objeto u obra destinados a la producción en serie. El diseño es la forma de cada uno de estos objetos. Es la descripción o bosquejo verbal de algo.

Después de leer lo que se acepta como tipificación del concepto que corresponde a diseño hay que convenir en que el empleo que se hace de este en la frase es impropio.

Forma parte de la manera en que se procede en estas apostillas que después de poner en evidencia el error, desliz o descuido, se pasa a proponer un término que desempeñe con holgura las funciones que no pudo el vocablo criticado. Para dar satisfacción a ese uso se preconiza utilizar el verbo acuñar.

El verbo acuñar es su tercera acepción es: “Dar forma a expresiones o conceptos, especialmente cuando logran difusión o permanencia”.

 

PALETA

“. . .que se ofrecen, como estándar, PALETAS de cambios de velocidad en el volante que funcionan unidas al sistema. . .”

Hay que vivir para poder ser testigo de algunas cosas. Esta paleta en este sitio y con esta compañía es algo que llama poderosamente la atención. No puede pasar inadvertida una hazaña como esa sin que se cuestione su oportunidad.

El plan a seguir será evaluar la propiedad del uso mediante el estudio de lo que las autoridades entienden por paleta y revisar algunos de los usos americanos para la paleta de la que se abusa en este caso.

Las autoridades españolas de la lengua todavía no centran su esfuerzo de modo suficiente como para reconocer la paleta de los americanos de habla hispana.

Las paletas del DRAE comienzan con la del pintor, pasa por la cocina, se calienta en la lumbre, pasa por las manos del albañil, llega a la espalda y a la boca del humano. Ya casi al final de las acepciones ofrece un sinónimo para paleta con una marca registrada que resulta ser un “tipo de helado que se come cogiéndolo de un palillo hincado en su base”. Esta definición se localiza en la entrada del vocablo “polo” que se ofrece como sinónimo de paleta.

Durante largos años en República Dominicana se conocía con el nombre paleta a secas la que tenía un palillo para asirla pero en uno de sus extremos lo que se encontraba era un tipo de caramelo que de preferencia se chupaba.

Más adelante en este país mencionado apareció el helado en paleta que vino en diferentes sabores y colores que hasta podía adquirirse en las calles porque unos vendedores ambulantes los pregonaban.

Hubo que esperar hasta la publicación del Diccionario de americanismos (DAA) de la Asociación de Academias de la Lengua Española para que todo el mundo se enterara de que en catorce países de la América Hispana una paleta es “helado con forma similar a una paleta, sostenido por un palillo plano de madera o de plástico”.

La paleta del caramelo también la reconoce el diccionario antes mentado: “Golosina consistente en un caramelo sólido circular sostenido por un palito”. Por lo menos ocho países reivindican este uso.

En tres países americanos por metonimia se llama paleta al palito plano y alargado que está insertado en el helado para poder sujetarlo.

Cabe que uno se pregunte, una vez se han repasado las significaciones anteriores, unas provenientes del repertorio oficial de la lengua y otras del español particular de los hispanohablantes, ¿donde se sitúa la paleta del texto? Hay que reconocer que no se la encuentra por ninguna parte. Además las paletas que se aceptan difieren en mucho de la que se critica aquí.

En el texto citado cabe que se emplee la palabra palanca para que los lectores reconozcan el mando para el accionamiento manual de una máquina. Se trata de la barra de metal que permite al conductor de un vehículo automotor accionar la caja de cambio de velocidades. Es la palanca de marchas, como dirían otros.

Al final, no vale la pena que uno se enoje con un encuentro de esta naturaleza porque esto le permite al lector curioso lanzarse a una búsqueda que reporta beneficios, tal y como puede constatarse mediante la lectura de esta sección.

 

*ADAPTIVO

“El auto cuenta con una suspensión de amortiguación ADAPTIVA que utiliza una amplia gama de variables en la carretera. . .”

Es sorprendente que haya medios de comunicación que le cedan espacios para que escriban a personas tan descuidadas como las que pueden colocar un mamotreto como el del título. Este tipo de error sobrepasa el límite de la tolerancia y desborda la paciencia del lector.

La inteligencia humana es tan extraordinaria que logra superar los disparates y desentrañar el sentido de barrabasadas como esta, de este tipo de travesura que provoca un perjuicio a la lengua común.

Este desaguisado deriva del verbo adaptar/se que vale por acomodar/se, que sirve para denotar que algo se amolda a las circunstancias de la carretera, como en este caso.

El verbo adaptar tiene una prole que no es deleznable pues guarda relación con adaptabilidad, adaptable, adaptación, adaptado/a y adaptador. Los significados de los vocablos de la familia se deducen del significado del verbo.

Lo que no se encontró fue el dichoso *adaptivo del texto transcrito. Pudo escribir el desaprensivo que “de amortiguación adaptable” en el sentido de que se acomoda a las variables de la carretera. Lo que se destaca es que la amortiguación se ajusta a las variables.

 

*AUTOMOVILIDAD

“. . .se refirió a la revolución de la AUTOMOVILIDAD debido a nuevas tecnologías, en particular aquellas asociadas con la conectividad. . .”

De la presencia del asterisco colocado delante de la voz del título se deduce que no es un término castizo o conocido por la generalidad de los hispanohablantes. No consta en ninguno (negación enfática) de los diccionarios que se compulsaron.

Es una lástima que alguien tenga que agarrar un engendro de esta clase para tratar de comunicar una idea que pudo hacerse de mejor y más claro modo empleando vocablos reconocidos por todos, o por la mayoría de los castellanohablantes.

Cabía en la cita que se pusiese “automovilismo” para recalcar que la revolución de que se trata tenía que ver con el conjunto de conocimientos teóricos y prácticos que en el caso específico se refería a la construcción y funcionamiento de los vehículos automóviles.

No hay que romperse la cabeza para dar con la palabra propia para expresar la idea. Basta y sobra con repasar en la memoria los diferentes términos de la familia de automóvil.

 

CONSISTENCIA

“Sin duda alguna la CONSISTENCIA es el aspecto más importante para el éxito deportivo y mejoramiento personal.”

A fuerza de examinar las redacciones de terceros termina el lector acucioso con escasez en la manera en cómo va a introducir o presentar el entuerto. No hay que darle muchas vueltas al asunto para encontrar la cojera del texto.

En buen español la consistencia es la estabilidad, solidez o fundamento de algo. Al leer esta breve definición de la consistencia se fortalece la opinión de que en el texto se ha hecho una utilización impropia del término.

La prueba de que el vocablo es incompatible con su entorno sale a la luz tan pronto se procede a sustituir la palabra consistencia por una de las que aparecen en la breve definición que se escribió más arriba.

De nuevo se está en presencia de una intromisión de una voz del inglés en una redacción en lengua española. En inglés la voz consistency se traduce al español por regularidad, uniformidad. Quizás el articulista quiso escribir “constancia” y lo traicionaron los dedos sobre el teclado. La constancia que se acaba de mencionar es la firmeza y perseverancia del ánimo en las resoluciones y en los propósitos.

Ya que se escribe acerca de constancia, hay que tener muy en cuenta que entre el español y el portugués hay una constancia que no se escribe igual en las dos lenguas. Cuando en español se escribe constancia para referirse a la prueba, al documento que atesta acerca de algo, en portugués hay que lograr la equivalencia escribiendo prova, como evidência de um fato. Prueba de un hecho.

Es de prudentes concluir aquí la sección para no enredar el asunto.

 

AGENTE

“Al darle la quimioterapia equivocada el tumor muta. Se hace resistente a la quimioterapia, lo que obliga a pasar a AGENTES DE SEGUNDA LÍNEA, que son muchos. . .”

De la lectura del pasaje se desprende que este “agente de segunda línea” no pertenece a ningún cuerpo represivo o de investigaciones, sino que es otra cosa. Lo que es en realidad se revelará en el desarrollo de esta sección.

Aquí de nuevo se está en presencia de un uso vicioso que denota un abandono de las buenas costumbres de la lengua española. Este uso es una traducción directa del inglés.

En lengua inglesa emplean la voz agent para referirse a lo que en español se conoce como medicamento, medicina, fármaco. Si se admitiese que puede usarse el término agente en español para este propósito la palabra se estaría saliendo del campo de acción que le es propio.

En muchos casos no hace ni siquiera falta utilizar el vocablo medicamento porque hay otros términos de la lengua que traducen a plenitud lo que expresan en inglés. Se citarán algunos ejemplos para ilustrar el asunto.

En lugar de repetir cada vez “medicamento” o uno de sus equivalentes en las traducciones médicas y en las conversaciones entre profesionales basta con mencionar por su acción a lo que en inglés llaman de agent o drug. De esta manera se dirá que lo que se administra al paciente es un antisídico, antirretrovírico; un ansiolítico, un antiespasmódico sin necesidad de anteponerles las palabras que corresponden para que se sepa que son medicamentos porque eso es obvio.

No siempre corresponde en español utilizar medicamento, medicina o fármaco porque en algunos casos lo indicado es la utilización de otra palabra como en el ejemplo del contrast agent, que en español es “medio de contraste”.

 

EQUIPAMIENTO – EQUIPO

“. . .en Medley, donde aprovechará su EQUIPAMIENTO digital para producir programas de entretenimiento y espacios periodísticos de opinión y debate.”

El objetivo en esta sección es pasar revisión a las dos palabras del título. Constatar la preeminencia de la primera de las dos palabras en los tiempos modernos; para terminar con un examen acerca de las diferencias o la oportunidad de utilizar uno u otro de los dos vocablos en ciertos casos.

Para darse una idea del desarrollo del término equipamiento se hace necesario mencionar que en el DRAE de 1970 no figuraba todavía. Cuando el redactor de estos comentarios acerca de la lengua era más joven consideraba que el equipamiento que aparecía en algunas redacciones guardaba relación con la voz équipment del francés.

No obstante lo apuntado en la primera parte del párrafo inmediatamente anterior a este, el Diccionario general etimológico de la lengua española de Roque Barcia ya en el año 1881 reconocía la existencia de “equipamento” con el significado de “acto y efecto de equipar” y para el apresto de un buque para la navegación. Ese etimólogo y diccionarista reconocía la deuda del español con el francés.

El DRAE del 1992 asienta el vocablo “equipamiento” además de la acción y efecto de equipar como el conjunto de todos los servicios necesarios en industrias, urbanizaciones, ejércitos, etc. Todavía la edición del 2001 del DRAE mantiene la misma redacción.

Es de lamentar que haya que hacerlo pero se impone un repaso al concepto de la voz del inglés parecida a la del español: equipment. En esa lengua mantiene acepciones que caen en el campo de “equipo” del español así como de “equipamiento”.

La voz del inglés engloba los medios materiales que necesita una persona para desarrollar una actividad determinada; así como los que se precisan para dotar una cosa de buen funcionamiento. Reconoce esa lengua que la voz inglesa recién mencionada es de alguna forma equivalente de aparato.

Como consecuencia de esta última equivalencia es que durante mucho tiempo en español se recurrió a aparato en lugar de equipamiento. Todavía no hace mucho tiempo se decía y escribía aparatos eléctricos y de música antes de que se comenzara a utilizar lo de equipo y ahora sistema.

El vocablo equipo en la actualidad aparece reservado de alguna forma al grupo de personas para investigación o servicio, así como para deportes. Es el conjunto de ropas y otras cosas para uso particular de una persona. En informática es el conjunto de aparatos constituido por una computadora y sus periféricos.

Donde el asunto se complica es cuando las autoridades encargadas de velar por la unidad de la lengua ofrecen la acepción “colección de utensilios, instrumentos y aparatos especiales para un fin determinado”, para equipo.

Si se toman en consideración todos los datos aportados hasta aquí hay que entender que el equipo es de menor envergadura que el equipamiento. Esto se deduce de la lectura de las dos definiciones en lo concerniente a sus redacciones.

En años recientes se ha observado el acorralamiento del término equipo ante el asalto y embestida de equipamiento. Se piensa muy sinceramente que ese movimiento obedece a la influencia del inglés. No debe perderse de vista que al traducir hay que elegir el vocablo adecuado para evitar enojos.

Para que sirva de sorpresa se introduce aquí el concepto “material” que asienta la RAE: “conjunto de máquinas, herramientas u objetos de cualquier clase, necesario para el desempeño de un servicio o de una profesión”. De aquí que pueda usarse esta palabra en lugar de la semejante a la del inglés en algunas traducciones.

No hay que olvidar que otros términos propios del español pueden muy bien desempeñar las funciones requeridas en los casos específicos en que son más convenientes; piénsese en: maquinaria, instrumental, instrumentos, máquinas, herramientas.

La selección anterior procede si uno se detiene a considerar que en inglés equipment además del conjunto de elementos se aplica también a cada uno de los elementos que integran el conjunto.

Hace ya largo tiempo que se pregona que hay que sacudirse de la influencia de la lengua inglesa. No hay que limitarse a permanecer en la periferia de la lengua extranjera; se impone una vuelta a las fuentes primeras de la lengua española. Si se desea triunfar en esta tarea lo apropiado es leer los buenos escritores y consultar el o los diccionarios con recurso también a los diccionarios de sinónimos y antónimos.

 

CRUCERO

“. . .limpiaparabrisas intermitentes de velocidad variable, CONTROL DE CRUCERO, inmovilizador del motor, consola central en un área de. . .”

No hay que aclarar que la frase copiada más arriba corresponde a una descripción interior de las innovaciones que trae un automóvil. Muchas de los aditamentos que se mencionan aquí salen de una traducción del inglés. No hay reparo mayor hasta que se llega a lo del control de crucero.

En la combinación “control de crucero” la palabra control obviamente está empleada en su significado de regulador. Para las personas que conocen un poquito de esto eso quiere decir que hay un mecanismo que permite mantener una velocidad elegida y que ese regulador o control hace ese trabajo en la velocidad elegida.

Con lo que no se está de acuerdo es con la selección de crucero en este caso. Ya en una sección anterior se trabajó sobre este vocablo pero en otras circunstancias. No se repetirá aquí lo que se expuso antes.

El crucero puede ser la intersección; la cruza de piedra; un espacio en una iglesia; el encargado de llevar la cruz en procesiones y funciones sagradas; el sacristán que lleva la cruz en procesiones y entierros; Es el viaje de recreo en barco con distintas escalas. Además de las anteriores tiene acepciones en marinería, carpintería, geología e impresión.

Una vez que se ha revisado lo anterior con respecto a las acepciones de crucero vale la pena que uno se pregunte dónde cabe el crucero español en la frase que consta debajo del título. Es obvio que el redactor copió o tradujo una palabra del inglés sin antes procesarla, es decir, analizarla.

En inglés se conoce el cruise control para mentar lo que el redactor traduce por lo destacado en la oración. En esa lengua cruise como verbo tiene el significado en automovilismo de viajar a una velocidad que es posible mantener por una distancia larga.

El mecanismo objeto de esta sección es electrónico y en un automóvil permite mantener una velocidad constante sin mayores cambios o riesgos. Claro, este dispositivo se usa mayormente en los viajes largos por autopistas en las cuales no hay obstáculos mayores ni sorpresas desagradables.

Se desea evitar las repeticiones pero no puede soslayarse el repetir que algunas personas que tienen acceso a escribir en los periódicos necesitan lecciones de civilidad idiomática. Quien escribe lo hace para transmitir un mensaje en términos exactos, precisos, mediante la palabra apropiada. Todo esto debe hacerse en un estilo claro, armonioso, justo y, si hace falta, vigoroso.

Dr. Roberto Guzmán.

 

ESTÉREO

“Esta semana los principales candidatos republicanos nos ofrecieron la tradicional cantaleta bélica EN ESTÉREO.”

Como era de esperar la voz estéreo se integró al español en una fecha que en una lengua puede considerarse reciente. Los sonidos con la característica de ser estéreos son una invención que solo data de algunos decenios y fue introducido en los sonidos comerciales hace poco más de 50 años.

El vocablo estéreo en sí mismo es una forma corta de estereofónico que tiene relación con un sonido que es registrado simultáneamente desde dos o más puntos convenientemente distanciados para que, al reproducirlo, dé una sensación de relieve espacial.

En República Dominicana, México, Nicaragua y Estados Unidos se menciona con esa voz, estéreo, el sistema portátil de reproducción de sonido, para el automóvil.

En el título lo que consta es la expresión “en estéreo” que sirve el propósito de aludir a algún mensaje que se oye desde varias fuentes o direcciones. Se recuerda que cuando la palabra se puso de moda con la incorporación de esos sonidos en los elepés, se la usó para otros fines, es decir, durante un tiempo se abusó de su especificidad y se la aplicó a otras actividades, no solo a los sonidos.

No puede criticarse la utilización que hace la columnista de la expresión porque transmite el mensaje; además trae recuerdos de otros tiempos. Ya no es novedad el sonido estéreo y se escucha la música en estéreo con toda naturalidad.

 

*COMICIOS ELECTORALES

“Durante los COMICIOS ELECTORALES de noviembre en Hialeah, los dirigentes de la. . .”

Esta es una vieja historia ya contada pero a veces hay quien no la conoce y merece que se la repita para que se despejen las dudas.

La palabra comicios debe escribirse siempre en plural. Si trata de encontrarla en singular quien así actúa perderá el tiempo. Esa parte está bien asentada en el recuerdo de la persona que escribió la reseña de la cual se extrajo la frase copiada.

No puede pasarse por alto aclarar lo que los comicios son. Son exactamente elecciones para designar cargos políticos. Como la palabra llega al español de las costumbres que tenían los romanos, las autoridades de la lengua ilustran a los lectores con respecto al origen y asientan que se llamaban así a las juntas que tenían los romanos para tratar de los negocios públicos, y, por extensión, otras reuniones.

Electoral es un adjetivo que menciona lo que es pertinente a la cualidad de elector. De modo más amplio es perteneciente o relativo a electores o elecciones. La elección a su vez es la designación que regularmente se hace por votos, para algún cargo, comisión, etc.

Ya en este punto el asunto se impone que se haga la reflexión acerca de si no hay en el uso de “comicios electorales” un pleonasmo, es decir una repetición inútil. Se sostiene aquí que con solo escribir comicios bastaba para dar a entender que se trataba de elegir para cargos políticos. El vocablo electoral sobra, está de más.

Algunos diccionarios mantienen la definición de comicios de la manera tradicional que era “elecciones o actos electorales”. De ese modo lo hace el Diccionario Clave que se consulta a través de la Internet.

Las redacciones que tenían antes las dos palabras y sobre todo la palabra comicios llevó a algunos tratadistas del lenguaje a pensar que el evitar el uso de estos dos vocablos uno junto al otro era solamente un asunto de estilo, aunque admitían que la Academia misma se encargaba de privilegiar el punto de vista expuesto aquí en cuanto a que ese empleo es pleonástico; entre esos expertos del lenguaje se puede contar el bien recordado lexicólogo dominicano don Max Uribe.

 

RONDA

“El hermano mayor de P., J., sirvió en el ejército de Estados Unidos durante dos años y completó una RONDA en Afganistán.”

Esta ronda no está tan clara como la reclaman las técnicas de redacción. Puede parecer ocioso pero hasta de estas minucias hay que ocuparse. Si se dejan pasar cosas menudas las grandes se cuelan solas.

Esta ronda en esta compañía y con las características que se presentan en este pasaje puede prestarse a interpretaciones muy diversas. Cuando se trata de redactar para un amplio público hay que tener en cuenta sobre todo la claridad. 

Las rondas que los entusiastas de la lengua recomiendan respetar no se compadecen con la que se presenta en el texto recién copiado. Su pobre oportunidad se demostrará más abajo en el desarrollo de esta sección.

La ronda más conocida es la que da vueltas alrededor de algo. En muchos casos es también la que indica que alguien anda alrededor de otra persona o la sigue continuamente para conseguir algo de la última persona. En algunos casos como el del sueño, es amagar o empezar a sentir algo como sucede con las enfermedades.

En el diccionario mayor de la lengua hay cinco acepciones que utilizan el concepto de la noche para definir la ronda que ocupa esta sección. Bien sea para galantear, para pasear las noches,  para impedir desórdenes o para montear de noche. En el campo militar es visitar los diferentes puestos militares para cerciorarse de que el servicio se desempeña con la debida puntualidad.

Una vez leído lo anterior hay que preguntarse si esto es lo que cabe aquí, si la palabra “ronda” es la conviene para agotar un período de servicio en un teatro de guerra como Afganistán.

En estos casos en realidad de lo que se trata es de un servicio que presta un individuo o una unidad en una labor específica –aquí de combate- en un sitio por un determinado período de tiempo.

 

EN FUNCIÓN DE

L., de 66 años, fue internado EN FUNCIÓN DE haber presentado fiebre baja, señala. . .”

La lectura de la locución preposicional en un lugar como este causa sorpresa porque no le agrega sentido a la frase. El lector se queda buscando la razón por la cual el redactor introdujo esta combinación en este sitio.

En el español de todos los tiempos lo que la locución del título significa es “dependiendo de, de acuerdo con”. Si en la frase transcrita se sustituye la locución mencionada por lo que se acaba de copiar como equivalente se nota “a leguas” que deja la frase sin modo de entenderla.

A un asunto de esta naturaleza no hay mucho que agregarle. Es un hecho que el significado está establecido en el uso y que la forma en que se utilizó no tiene cabida.

 

CUERDA

“. . .donde lo que había era una CUERDA de malandros [delincuentes], a quienes se les daba la buena noticia de que ellos iban a contar con su propio médico. . .”

La cuerda que aparece en este texto no es de conocimiento general en la lengua española. La suerte que tienen los hispanohablantes en la actualidad es que existe el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española.

Al compulsar el recién mencionado diccionario puede el curioso enterarse de que en Venezuela utilizan la palabra cuerda para “conjunto de personas, de animales, de cosas”. Con ayuda de esta acepción consigue comprenderse el mensaje.

Los dominicanos conocen otra cuerda diferente que asociada con algunos verbos forma expresiones de mucho uso y tradición en el habla dominicana.

Una de esas expresiones es “dar cuerda” que es de amplio uso en los medios estudiantiles. Esta equivale a “molestar reiteradamente con burlas o chanzas”. Se recuerda que la misma expresión tiene otro valor que no recoge el DAA para la República Dominicana y que sí menciona para Cuba: “incitar a alguien a que haga algo”. Además ese diccionario asienta que esa expresión es de uso en Chile.

La otra expresión con “cuerda” que es muy bien conocida en República Dominicana es “coger cuerda” y que tiene el sentido de enojarse o dejarse provocar con palabras o acciones.

 

RACIONAL

“. . .admite que el programa existe, hasta ahora se ha rehusado a clarificar el RACIONAL legal en el que se sustenta.”

El vocablo racional se encuentra utilizado como sustantivo en la frase copiada más arriba. Hay dos racionales sustantivos. El primero es el ornamento sagrado que llevaba en el pecho el sumo sacerdote de la ley antigua. El segundo es el contador mayor de la casa real de Aragón.

Las otras cuatro acepciones que existen en el diccionario mayor de la lengua para racional tienen funciones adjetivales.  Hay que entrar en materia para dar con la raíz del error y saber de dónde sacó este columnista ese racional que colocó en su columna.

La experiencia enseña que cada vez que algún analista de noticias se sale del terreno común de la lengua lo hace porque recibe influencia desde otras lenguas. En el caso presente la incursión procede de la lengua anglosajona.

La lengua inglesa cuenta con la voz rationale que es un sustantivo que muy bien definido  corresponde a “la explicación que controla principios de opinión, creencia, práctica o fenómenos”. Es una razón subyacente, es la base sobre la que algo está establecido o apoyado.

El señor que redactó la frase criticada habría salido con mejores calificaciones si hubiese permanecido en el campo de la lengua española. Más abajo se enumerarán algunas de las soluciones que resultan pertinentes en este caso.

En la caracterización que se hizo de la voz inglesa se empleó la palabra “base” que pudo usar el columnista en lugar de lo que introdujo allí. Van algunos vocablos más: fundamento, apoyo, soporte, raíz, principio, sostén. Como puede fácilmente comprenderse esta lista no es exhaustiva.

Se cree oportuno antes de cerrar esta sección pensar en la riqueza de la lengua española. No hay razón alguna para que algunos escribientes hagan excursiones a lenguas extranjeras para importar voces mal procesadas que oscurecen la comprensión del mensaje que tratan de transmitir. 

*MINIMAL

“. . .y realiza diagramas MINIMALES abstrayendo líneas, formas, que sirven como patrón para las pinturas.”

La idea es buena y la intención es aun mejor pero con eso no basta para que todos los vocablos pertenezcan al español legítimo, el hablado y leído por todos. El “minimal” del título no reúne las condiciones para que se le admita en el seno del español.

Como puede colegirse de la lectura de la frase transcrita, esta pertenece a una  crónica de arte que echa mano de los recursos a su alcance para atraer la atención del lector con las nociones que se detectan en la producción artística comentada.

En español se conoce un término parecido a la voz inventada del título y es “mínimo” que sirve para mentar algo tan pequeño en su especie que no hay otro menor ni igual. Es el límite inferior, o extremo a que puede reducirse algo.

En el caso en estudio lo que sucedió es que la redactora se distrajo mientras redactaba y pasó algunos términos del inglés a la versión española de su reseña. El minimal del inglés corresponde con el mínimo del español en tanto que adjetivo. En lengua inglesa cuando se escribe esta voz con mayúscula es porque se refiere o tiene relación con el arte minimalista o minimalismo.

El minimalismo es la corriente artística que utiliza elementos mínimos y básicos, como colores puros, formas geométricas simples, tejidos naturales, lenguaje sencillo, etc. De acuerdo con este modo de pensar, el minimalista es lo perteneciente o relativo al minimalismo, es decir, que sigue las tendencias del minimalismo.

Por medio de lo acontecido en la frase del ejemplo de esta sección los lectores podrán darse cuenta de lo que sucede a una persona que se distrae cuando redacta. La redacción es una actividad que debe hacerse con todos los sentidos enfocados en ella.

 

LOCACIÓN  

“Tras obtener una tarjeta de H., cuya solicitud se hace por internet, los clientes podrán buscar un auto en cualquiera de estas LOCACIONES.”

Aquí se  comprueba una vez más la veracidad de que hay cosas que aparentan estar emparentas y no lo están. Son palabras que se parecen entre dos o más idiomas diferentes y sin embargo están muy lejos de representar lo mismo. El ejemplo de locación, palabra del título, es uno más que se suma a la larga lista de vocablos que se prestan a malas interpretaciones o peores traducciones.

Cuando se compulsa el diccionario de las Academias, para consultar lo que significa ese término del título se encuentra el curioso con que lo que le ofrecen es otra voz del español para explicar la que le provoca la búsqueda. Ese es un modo criticable de suministrar acepciones y definiciones en diccionarios de este calibre.

La locación es el contrato de arrendamiento o el precio por el que se arrienda. Este contrato es el que cede por un precio estipulado el goce o aprovechamiento temporal de cosas, obras o servicios.

En toda verdad, en español la locación es en derecho civil, un contrato consensual mediante el cual dos partes se obligan recíprocamente; una a ceder el uso o goce de una cosa, o a ejecutar una obra o prestar un servicio; a su vez la otra se compromete a pagar un precio por el uso, obra o servicio.

Una vez se hace del conocimiento lo que significa la locación del español cabe que uno se pregunte qué diantre busca la locación en el sitio que ocupa en el texto. Como se enunció antes esta locación aquí aparece por obra y gracia de un mal entendido.

La location del inglés no tiene nada que ver con los locales del español. La del inglés es el lugar del rodaje, los exteriores de una película. En la cita no hay película mencionada. Es también el sitio ocupado o disponible para ser ocupado que reviste ciertas características que lo distinguen para cierto propósito.

En el mejor de los casos en el texto transcrito lo que cabía es que se escribiera “locales”, en el sentido de sucursales, entendida esta palabra en el sentido de establecimientos, como equivalente de sitios donde habitualmente se ejerce una actividad comercial.  

Vaya cada quien a tratar de dilucidar el asunto a su manera para dar con el origen del equívoco en un contexto como el de la cita. Se aceptan todas las hipótesis como buenas y válidas porque no existe excusa para errar en caso como el presente. Interprétese esta última frase sin que entre en conflicto con lo enunciado al principio de esta sección.

 

 

OPERACIÓN ELECTIVA

“B. dijo que la historia clínica de R. muestra que la pacienta expresó preocupación por su responsabilidad financiera, a sabiendas de que sería una OPERACIÓN ELECTIVA y no tenía seguro…”

Vale que se aclare que en el texto del cual se extrajo este pasaje los dos vocablos del título aparecían en letras cursivas. La razón para imprimir de ese modo este tipo de cirugía no es algo que salta a la vista, no es obvio. Se pueden avanzar algunas explicaciones a este respecto.

Una de ellas es que quien redactó reconoció su falta de conocimientos para traducir al español de manera satisfactoria lo que oyó en inglés elective surgery. Otra explicación es que sabía que estaba procediendo a una traducción “palabra por palabra” sin que eso significase algo inteligible en español y por esa razón recurrió a las cursivas.

De acuerdo con Fernando A. Navarro, en su Diccionario crítico de dudas inglés-español de medicina, 2006, el adjetivo inglés elective “en la mayor parte de los casos no significa electivo”. En el caso de las cirugías deben traducirse por “programadas”. Esto así por oposición a las que deben practicarse con carácter urgente. Aquí como en todos los casos se elige o se opta por la operación porque se la escoge, se prefiere ese tratamiento por encima de otro cualquiera.

La historia del elective del inglés para las operaciones no termina ahí porque también se utiliza en el caso opuesto a espontáneo y, en español se dice y escribe que es “provocado”. El caso por antonomasia es el del aborto que puede ser provocado o espontáneo. No sobra que se mencione que algunas personas echan mano de la expresión “interrupción voluntaria del embarazo” que no es otra cosa que un eufemismo para aludir al aborto provocado y al hacerlo de esta manera siguen la pauta del inglés.

Al terminar esta sección se reproduce la traducción que favorece el autor antes mentado para la elective surgery, “intervención quirúrgica programada” para que a los lectores no les falte ni un pelo del animal. Para la emergency surgery el investigador mencionado ofrece: “intervención quirúrgica urgente, intervención quirúrgica de urgencia”.

 

INTENCIÓN – INTENSIÓN

“Según encuestas recientes, López cuenta con una INTENSIÓN de voto en el *órden (sic) del 16 por ciento y Capriles de 40 por ciento.”

Salta a la vista que la redacción de este trozo de información escrita deja mucho que desear. La persona que lo hizo le colocó una tilde sobre la O de orden. A  este tipo de falta es a lo que el autor de estas reflexiones acerca del idioma español llama un “error de primaria” porque recuerda de manera vívida que fue durante las enseñanzas de la escuela primaria cuando le enseñaron que no es posible hacerlo porque solo tiene dos sílabas y termina en N (ene).

Antes de llegar a la enseñanza intermedia (media) ya enseñaban que el plural de orden, órdenes es el que sí lleva la tilde. Que este caso se repite con espécimen, que hace especímenes, en el cual la sílaba tónica cambia y carácter que hace caracteres por la misma razón anterior. Esas fueron lecciones bien aprendidas que jamás se han olvidado.

Ya se puede entrar en materia con respecto de los dos términos del epígrafe: intención, intensión. Las dos palabras en el español de América se pronuncian del mismo modo. Esto es el resultado del famoso seseo que nos distingue de algunas regiones de la península.

El seseo, aunque explica el desliz no justifica la ignorancia. Todo adulto hablante de español tiene que saber cómo se escribe cada una de las palabras del título y su correspondiente significado. No hay lugar a que se coloque una en lugar de la otra. Solo una letra diferencia las dos voces en su escritura pero una gran distancia media entre las dos significaciones.

Intención es determinación de la voluntad en orden a un fin. Además es el propósito o pensamiento de hacer algo. Intensión es intensidad, de allí que sea el grado de fuerza con que se manifiesta un agente natural, una magnitud física, una cualidad, una expresión, etc. En otro orden de ideas es la vehemencia de los afectos del ánimo, el apasionamiento o profundidad con que se manifiesta el estado anímico.

Hay errores que se perdonan. Este no se incluye en la lista de los que se olvidan o se toleran. No hay lugar a que se deje pasar un bulto de este tamaño. Quien yerra de esta manera merece la censura de los lectores.

 

REFERENCIA

“. . .fue ingresado en diferentes ocasiones en el citado hospital, UN CENTRO DE REFERENCIA en tratamientos contra el cáncer. . .”

Este término ha evolucionado con la lengua. Esto así, como sucede con casi todos los vocablos de una lengua. Al escribir que ha evolucionado lo que se destaca es que ha adquirido más relevancia, ha ampliado su ámbito semántico. El modo en que se usa la palabra del título es una muestra más del ensanchamiento de su cobertura. En esta sección se examinarán las acepciones tradicionales y el desarrollo histórico de estas.

En el DRAE de 1970 para la palabra referencia solo se reconocían cuatro acepciones. La narración; la semejanza o relación de una cosa con otra; la indicación en un escrito acerca de otro o del mismo a que se remite el lector, y, el informe acerca de la probidad etc. de una persona que hace otra para consumo de un tercero. Todavía en la edición de 1992 del DRAE se mantenían esas acepciones con muy ligeros pulimientos en la redacción.

La edición vigésima segunda del DRAE acogió como primera acepción la relativa a la acción o efecto de referirse, en el sentido de aludir. Como cuarta acepción introdujo una muy clara “base o apoyo de comparación”. La octava y última acepción fue otro reconocimiento al uso, “combinación de signos que identifican un objeto”. Con esta iba la alusión a las referencias que usan las bibliotecas en los catálogos, que luego la misma palabra pasó a identificar los productos comerciales para diferenciarlos de otros similares después de colocarlos en el grupo.

En la cita el empleo que se hace del nombre es para identificar una comparación; o mejor aun como un modelo en su género. En casos parecidos al del texto copiado utilizan el vocablo “referente” que las autoridades de la lengua definen como “término modélico de referencia”.

Las personas que escriben en medios de comunicación no consiguen a menudo aquilatar las reacciones o el interés que despierta lo que se expone mediante columnas publicadas. Este pensamiento se hace de conocimiento público porque al autor de estas apostillas acerca del uso de la lengua escrita le parece sumamente interesante la evolución de la palabra del título y desea que los lectores disfruten de esa progresión. 

Dr. Roberto Guzmán

BRASERO –BRACERO

 

“. . .puso en la mesa postres, una sección con pequeños BRACEROS para asar marsmallows (sic) y colocarlos dentro de galletas. . .”

 

El amigo chusco diría que quien a esta altura no sabe cuál es la diferencia entre el brasero y el bracero es porque está más perdido que el hijo de Lindbergh.

 

El brasero es el que desciende o deriva de brasa. Es un recipiente en el cual se echan o se hacen brasas para calentarse. Puede usarse para calentar personas en tiempo o lugares fríos, y, hasta para cocinar o calentar alimentos. En la edición 23ª.del DRAE el colegio madrileño de la lengua ha incorporado el brasero eléctrico. En Argentina y México este brasero es un hogar o fogón portátil destinado a cocinar.

 

Al actualizar el español de los americanos el DAA ha agregado cinco países más a los dos que el DRAE trae en su nómina. Incluye ese diccionario a Colombia, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Paraguay.

 

En cuanto al bracero en el diccionario oficial de la lengua española reconocida aparecerá la acepción con modificaciones pertinentes. Ya no será en la vigésima tercera edición el jornalero que emigra temporalmente a otro país para convertirse en el jornalero no cualificado que trabaja en el campo. Será solamente el jornalero no cualificado que trabaja en el campo.

 

Con la lectura de los párrafos anteriores se nota la gran diferencia que existe entre las dos voces del español. Todo el lío se le forma a la redactora por el famoso seseo de los americanos que no distinguimos entre algunas consonantes. Eso no es un secreto, se pronuncian de la misma manera la C, la S, y la Z en la América mulata. Esta acción consiste en pronunciar como S  la Z o la C ante E o I.

 

No se dejará pasar la oportunidad sin antes puntualizar que no debe echarse toda la culpa sobre el seseo de los americanos, sino que una buena cuota hay que atribuírselas olvido de nociones elementales del léxico común, esto tiene algo de eso que en lenguaje culto se llama “ignorancia supina”.

 

 

 

DISPERSAR– DISIPAR

 

“. . .que destruiría los cuadernos de votación 48 horas después de celebrarse los comicios para DISPERSAR los temores asociados con salir a votar en estas primarias.”

 

Aquí de nuevo se ha producido un error al utilizar una palabra por otra. En este caso como en tantos otros que se han tratado por medio de estos comentarios la confusión se origina en la mala asimilación de dos términos del español. Estas son pifias que dan risa pero producen ganas de llorar. Disfrute el oxímoron quien pueda.

 

Como se acostumbra a hacer en estos análisis se procederá primero a examinar los significados de la palabra dispersar para luego hacer lo mismo con el vocablo disipar. Con esto se expondrá la mala selección de término que hizo quien redactó la reseña.

 

El verbo dispersar cuenta con cuatro acepciones incluidas en el DRAE. La primera asienta que es equivalente de separar y diseminar lo que antes estaba reunido. La segunda es más interesante todavía: es dividir el esfuerzo, la atención o la actividad de modo desordenado en múltiples direcciones. Las dos restantes acepciones pertenecen al ámbito militar: romper, desbaratar al enemigo provocando la huida en desorden. La última es desplegar en orden abierto de guerrilla una fuerza.

 

Si se observa bien el asunto hay un denominador común en todas estas acepciones; separar, diseminar, dividir, desbaratar, desplegar. Es lo contrario -de alguna manera-de juntar, reunir.

 

Disipar también tiene cuatro significados de los cuales solo se mencionarán las características sobresalientes para el asunto que se trata en esta sección. En primer lugar es desvanecer, evaporarse, resolverse, quedar en nada. Desvanecer a su vez es deshacer, anular, quitar de la mente una idea. Resolver es deshacer, destruir.

 

De lo que se trataba en la oración transcrita de acuerdo con el sentido de esta no era de diseminar el temor sino de desvanecerlo, deshacerlo, destruirlo. Para entender el origen de este tipo de impropiedad en el uso de algunos vocablos solo puede hacerse recurriendo a la explicación que ya antes se ha ofrecido en otras ocasiones anteriores. Se cae en estos errores porque no se conocen bien las voces que se emplean en la redacción.

 

En algunos casos esto ocurre porque el redactor/a trata de embellecer tanto su estilo con la introducción de palabras mal entendidas que al final lo malogra todo y cambia la idea de lo que quiso expresar.

 

 

 

GIRAR

 

“. . .y ordena al ministro de la Defensa, H. R. S., GIRAR las instrucciones pertinentes a los fines de garantizar la custodia del material. . .”

 

No es la primera vez que se lee el verbo del título utilizado del modo en que aparece en la cita. Se había escuchado muchas veces en las conversaciones un empleo semejante al de la cita para este verbo. Como los recuerdos acerca de este verbo llegan hasta hace muchos años se puede asegurar que no es algo nuevo.

 

Como sucede casi siempre en casos similares al del texto copiado, se llega al error por medio de una mala interpretación de una de las acepciones aceptadas en la lengua corriente. Esta aserción se estudiará más abajo en el desarrollo del tema después de que se haya terminado con los conceptos generales de las significaciones generales.

 

La primera noción para el verbo girar es mover algo alrededor de un punto o eje. La segunda es enviar dinero por giro postal, telegráfico, etc. En derecho es expedir libranzas, letras de cambio u órdenes de pago. Las acepciones anteriores son en tanto que verbo transitivo.

 

En funciones intransitivas el verbo es dar vuelta una cosa alrededor de un eje o punto. Referido a conversación, negocio o algo similar es desarrollarse en torno a un tema dado. Ya alejándose de los conceptos anteriores es desviarse o cambiar con respecto a la dirección original. Por último en materia comercial es hacer las operaciones mercantiles de una empresa.

 

Después de llegar a este punto, vale que uno se haga la pregunta de cómo llegó el uso a trasladar el verbo hasta el extremo de que se le use con impunidad para propósitos como el de la cita.

 

La teoría que sesos tiene es que se hizo una interpretación libérrima del etc. de la segunda acepción. No corresponde que se utilice el verbo de esta manera porque ese etcétera se aplica solo a los modos de enviar el dinero, no a lo que se puede enviar.

 

Lo precedente-explicado en la última oración del párrafo anterior a este- sirve de apoyo para que algunos hispanohablantes entiendan que se pueden enviar cualquier tipo de asuntos. Ha de retenerse que en la acepción aceptada en derecho se refiere también a valores y, solo a eso; por lo tanto  no puede olvidarse que no hay etcétera alguno en la redacción.

 

En lugar de devanarse las meninges con un verbo rebuscado era más llano escribir “dar, enviar, impartir, comunicar” las instrucciones. Más sencillo y más coherente.

 

 

 

INTRAMONTANO

 

“. ..evocan la forma de un chorizo al referirse a su ciudad, cuyo eje Norte-Sur, se reduce a las estrechas y enclaustradas márgenes del Valle INTRAMONTANO.”

 

Desde la primera oración de esta exposición se desea hacer constar dos asuntos. El primero es que la palabra del título no cuenta con el reconocimiento de las autoridades de la lengua. La segunda es que esa voz cuenta con la simpatía de quien estas apostillas escribe. En el cuerpo de esta sección se expondrán los orígenes de la simpatía.

 

Si se examinan los genes del vocablo intramontano se percata el curioso con que está formado de manera acorde con los cánones de la lengua. “Intr-” es una forma tomada del latín del prefijo “inter” de esa lengua. “Intra” es una preposición del latín derivada indirectamente de “ínter” que por sí significa “dentro” y que puede emplearse como prefijo.

 

La segunda parte del término en el epígrafe, montano, se acepta para designar lo que es “de monte” o “del monte”. Ya llegado a esta parte se puede traer en auxilio otras palabras que están de alguna manera emparentadas con la voz del título.

 

El hablante de español en el uso y los estudiosos reconocen la palabra “tramontano/a” cuya redacción aparecerá modificada en la edición23ª. del DRAE; será así: “Que, respecto de alguna parte, está del otro lado de los montes”.

 

Aun cuando no haga falta escribirlo de manera directa, se recuerda que el “intramontano” del pasaje citado vale para expresar que eso que se menciona está colocado o se encuentra entre montañas.

 

No se trata aquí de alentar a los redactores a que se den a la tarea de crear cada vez nuevas palabras; no obstante, de vez en cuando una voz bien compuesta y colocada hábilmente en un párrafo puede darle un sabor particular a la lectura. Sobre todo si no se abusa de esto y si el contexto se presta para ello.

 

 

 

*DISTRACTOR

 

“Después, vaciar las imágenes de elementos DISTRACTORES -la gente-, las obras de arte- y realiza diagramas. . .”

 

Como de seguro podrán imaginar los lectores mediante la frase reproducida más arriba, el texto del cual se extraen los vocablos, pertenece a una reseña de arte pictórico. Ya se ha expresado que estas personas son, en opinión del redactor de estas reflexiones, quienes muestran mayor inconformidad con la vastedad del idioma español. La explicación que se ofrece es que ellos/as son quienes demuestran la mayor creatividad semántica. Con esa tendencia demuestran que el léxico español no les satisface.

 

Como el término distractor no aparece inventariado en ninguno de los diccionarios de uso del español, hay que llegar a la conclusión de que es una creación de la crítica de arte. No le queda al lector acucioso más remedio que suplir la falta de exactitud con una buena dosis de imaginación.

 

Se hace necesario pensar que lo que trató de expresar la redactora -y no expresó- era vaciar las imágenes de elementos que distraen. Por infortunio no se cuenta en español con un vocablo que llene el cometido.

 

Como se hace en español en muchas otras circunstancias, puede aquí en este ejemplo recurrirse a una preposición bien colocada o a otro elemento de la lengua para agenciarse una combinación que comunique cabalmente la intención del redactor. Ya antes se propuso “que distraen”.

 

En el caso del verbo distraer el prefijo –dis introduce la idea de separación. Piénsese por un momento que el verbo del español deriva del latín distrahere. El significado de este es apartar la atención de alguien de una cosa, pensamiento, preocupación, etc., haciendo que se fije en otro asunto. Ha de tenerse en cuenta que en otros casos el prefijo antes mencionado transforma la idea de la palabra a la cual se une en lo opuesto de lo que significaba la original. 

Dr. Roberto Guzmán

FORMATO

 

Otros documentos señalan que el piloto obtiene otros $20 millones al año bajo el FORMATO de viáticos y financiamiento para una fundación que gerencia.”

 

Este “formato” en esta compañía llama la atención. El uso tenía a los hablantes de español con la costumbre de delimitar muy bien el ámbito de alcance del vocablo del título.

 

Ese uso del español fue ensanchando poco a poco el campo de acción de formato hasta introducir nuevas significaciones para el término. Ese movimiento no es algo extraordinario porque lo experimentan todas las lenguas y forma parte de la evolución constante a que está sometida la evolución de la lengua viva.

 

El primer formato fue el de los impresos, casi solo como parte de la jerga de impresión. Luego vino el viaje a las fotografías para el tamaño, cuadro, etc. Más adelante se incorporó la presentación de las publicaciones periódicas con un salto a los programas de radio y televisión.

 

Con los adelantos de la informática no se pudo contener el progreso y el formato pasó a denominar la estructura de un disco dividido en campos y pistas según un determinado sistema operativo, lo que permite almacenar en él información.

 

Lo que con toda certeza no ha sucedido todavía es que el formato haya llegado a alcanzar un significado que permita que se integre sin dificultad en un pasaje como el copiado inmediatamente debajo del título a modo de ilustración del empleo.

 

El diccionario Clave que se mantiene muy abierto a los adelantos del uso no incluye acepción alguna que derrame luz sobre el empleo de la cita. Lo que sí llama la atención es la redacción de sus acepciones que parecen actualizadas con respecto de la informática.

 

Ese diccionario consolida en una sola acepción las de impresión y la de la fotografía, algo que parece acertado. Para la informática simplifica la acepción de la RAE y añade otra que reza así: “disposición que se asigna a los datos para su almacenamiento, visualización o impresión”.

 

Lo que induce algunos escritores a deslizar el vocablo formato a ocupar posiciones en el mundo de los significados que no le corresponden es su similitud con la palabra forma. Apoyándose en ese parecido le atribuyen a formato acepciones que pertenecen a forma. Es muy probable que eso haya sucedido en el caso sometido a estudio en esta sección.

 

Además de lo ya mencionado, en América, más específicamente en México, Colombia y Perú formato es en lenguaje administrativo un “impreso con espacios en blanco”. Este dato se extrajo del DAA de la Asociación de Academias.

 

 

 

DAR OREJA

 

“Aquí les DOY algunas OREJITAS para que realmente, esta experiencia sea una saludable.”

 

El sentido de la locución se comprende sin dificultad. Las orejas en el español coloquial han dado pie a muchas y variadas locuciones que son muy útiles para darle matices más atractivos a la expresión. Muchas de estas locuciones pertenecen al nivel del habla y solo se las lleva al español escrito cuando se desea tipificar a algún hablante.

 

El verbo dar por sí mismo participa en un gran número de locuciones en el español de todos los días. En el español americano es uno de los verbos que participa con mayor frecuencia en las expresiones, locuciones, aforismos y refranes.

 

Este “dar oreja” aquí corresponde al verbo dominicano “orejear” que es “transmitir a alguien una información no difundida y de interés”. Esa es la acepción que registra el DAA y que se aviene muy bien con el sentido del verbo en la práctica diaria.

 

El conocimiento directo del español dominicano le permite al redactor de estas reflexiones asegurar que si es cierto que el verbo orejear en funciones transitivas es “mirar las partes íntimas del cuerpo de una mujer con disimulo, sin que ella se dé cuenta”, no es menos cierto también que entre estudiantes a la mujer que por descuido, distracción o malicia muestra partes íntima de su cuerpo al referirse a la mujer dicen: “está dando oreja”.

 

De lo que reescribe más arriba se deduce que la mujer es la que “da oreja”, cosa muy distante de la oreja que da quien comparte alguna información con alguien. En el español dominicano la persona aficionada a mirar las partes íntimas del cuerpo de una mujer con disimulo es un “orejero”. El “orejeado” es la persona que ha recibido la información.

 

De lo que se ha tratado en esta sección se puede deducir que a veces hay que tener cuidado con las locuciones que se utilizan en las conversaciones para no incurrir en ofensas entre personas hablantes de español de diferentes países.

 

 

 

INFRINGIR– INFLIGIR

 

“Paró en seco dos proyectos de ley sobre protección de la propiedad intelectual que se discuten en el Congreso de EE UU que de ser sancionados, INFRINGIRÍAN graves daños al clima. . .”

 

Los dos verbos del título se confunden con facilidad. La acción no la hacen ellos sino los hablantes y hasta los escribientes. En el caso de esta oración el error no es producto de la ignorancia sino del descuido.

 

Hay que abonar algo más en beneficio del analista de noticias con cuyo nombre se publicó esta oración. Muchas personas eligen tener en sus computadoras un corrector automático que cuando el usuario está tecleando y escribe mal una palabra, de modo automático el corrector reemplaza lo errado por una palabra que pertenece al español. Es posible que esto haya ocurrido en este caso.

 

De todas maneras, en esta sección se tratará de definir bien el campo semántico de cada uno de estos dos vocablos del título para que no haya lugar a equívocos enojosos.

 

Infringir es quebrantar leyes, órdenes, preceptos, lo prohibido, etc. Este etcétera llega hasta alcanzar lo establecido, es decir, no cumplir con lo dispuesto, desobedecer o incumplir los usos y costumbres reconocidos y sancionados. Incluso puede usarse el verbo para incumplir con la palabra dada o una promesa hecha.

 

Infligir a su vez es imponer, aplicar o causar un castigo o una pena. Castigos o penalidades que pueden ser físicos o morales. Se utiliza también el verbo para pesadumbre, derrota, descalabro, agravio, ofensa. Puede infligirse dolor, herida, lesión, perjuicio, padecimiento, daño, destrozo, destrucción. Esta lista no pretenderse limitativa.

 

En gran medida el verbo infligir puede reemplazarse por los verbos siguientes: aplicar, causar y otros más que son fáciles de suplir en los casos específicos.

 

Para evitar confundir estos dos verbos lo más recomendable es pensar antes de escribirlos y revisarlo escrito una vez terminado para detectar si el corrector automático de su computador no le ha jugado una mala pasada.

 

 

 

PILA –PONERSE LAS PILAS

 

Afortunadamente, algunos países latinoamericanos se están PONIENDO LAS PILAS.”

 

Hubo un tiempo en que a las baterías (acumuladores de energía) no se les podía llamar pilas sin que se recibiese objeción. Por fortuna el uso impuso la pila y en la actualidad es más usada esta que la batería aquella. La batería se ha especializado para los acumuladores de mayor tamaño.

 

A tal punto es lo de la especialización fuerte que a la Academia de Madrid no le quedó más remedio que reconocerla: “Dispositivo generalmente pequeño, en el que la energía química se transforma en eléctrica”.

 

Después de terminar con las pilas puede centrarse el asunto en lo concerniente a la locución del título, “ponerse las pilas”, que se ha escuchado en muchas conversaciones. Hasta la ocasión en que se la localizó en este artículo solo se la había oído esta locución en conversaciones más bien informales.

 

Cuando se encuentra una locución de este tipo lo que trae a la mente de un lector acucioso es que el léxico de quien de esta manera escribe es exiguo o falto de mejores opciones. Aquí en medio de un análisis de noticia de carácter internacional recurrir a una locución de este tipo no es del mejor gusto. Como diría un amigo “eso está fuera de lugar” en este sitio.

 

Como se trata de “pilas” vale la pena examinar otras pilas dominicanas en esta sección. Una pila que aparece en el DAA es la que pertenece a la locución adverbial “por pilas” para significar “en gran cantidad”.

 

Hay otra pila más interesante ahora y que se cree que es de uso más frecuente. Se trata de “pila” para mentar el “excremento”; esto en el registro informal. El asunto interesante no es solo que se usa en el registro informal sino que se la puede mencionar delante de oídos púdicos. Ningún dominicano se ofende si oye que tildan a otro de Pila. Más interesante aún es que casi siempre se hace acompañar a esta pila de un tono enfático: “Buena pila”. En ese caso no se refiere a la calidad de la pila sino a la cantidad de esta.

 

No puede posponerse el colofón de la sección con una vuelta a la pila del analista de noticias internacionales. Pudo el señor escribir: “…se están dinamizando”, “…se están energizando” o cualquiera otra solución afortunada con el auxilio de un verbo: “…están haciéndose más emprendedores, diligentes”, o lo que se le ocurra.

 

 

 

BURÓ

 

“Por otra parte el personal de mando se ha reducido en 30 por ciento y el número de BURÓS ha bajado de 43 a 25 mediante la combinación de unidades.”

 

Este buró hace tiempo que anda metido en la lengua española. Poco a poco buró ha ido ampliando su campo de acción en el seno del español. Al principio era solo un tipo de escritorio muy bien definido y detallado en los diccionarios.

 

Más tarde se propugnó para que lo admitieran en tanto que órgano colegiado de dirección en algunas organizaciones políticas. Los redactores del DRAE para referirse a este buró lo hacen mediante una alusión a las organizaciones políticas comunistas.

 

El buró más reciente que hizo su entrada en el diccionario de las autoridades fue el mexicano que denomina la mesa de noche, que es el mueble con gaveta y puerta que se coloca junto a la cama  para los servicios necesarios.

 

En el pasaje reproducido al principio de esta sección no se trata de órganos colegiados sino de oficinas del tipo que puede hasta llamarse por sus tamaños “departamentos”. El DPD sostiene que este buró lo usan también para denominar lo que en propiedad se llama agencia de noticias. Este diccionario con toda justeza califica la voz estudiada de galicismo. 

Dr. Roberto Guzmán

CERRAR FLANCOS           

 

“Peses a sus diferentes posturas los cinco candidatos han prometido CERRAR FLANCOS entorno al ganador en los comicios del domingo. . .”

 

Con muy poca frecuencia se encuentra el lector con un manejo equivocado de la lengua como el que aparece en  el pasaje copiado debajo del título.

 

Esta expresión que se resaltó en el texto no tiene historia; eso para significar que no se la conoce en el español reconocido, en el usual o aceptado. Lo que descalifica la expresión no es el verbo cerrar, sino lo del flanco.

 

Primero se estudiará lo que flanco es para desvirtuar la posibilidad de usar esa palabra aquí y más adelante se propondrá la expresión que tiene tradición en el español corriente.

 

Un flanco es una de las dos partes de un cuerpo considerado de frente. En los buques es el lado o costado. Es también la zona inmediata a un lado de una fuerza militar.

 

Como se comprueba con la lectura de las características de los flancos, en el contexto de la cita no le imprime sentido la inclusión del vocablo flanco a esta.

 

Como si lo antes exhibido no bastara se enumerarán enseguida los sinónimos mejor conocidos de flanco: costado y lado. A esto se puede agregar “ala” cuando hace las mismas funciones que el lado y el costado.

 

Lo que trató de escribir -y no escribió- el redactor fue “cerrar filas” que es una expresión muy conocida y vieja en lengua española. Además de usar el nombre fila con el verbo cerrar a veces se reemplaza este con el verbo estrechar.

 

En sentido figurado cerrar las filas es “estrechar la unión entre sí los que forman una comunidad, por ejemplo frente a un peligro”. Esa definición se sacó del Diccionario de uso del español de Ma. Moliner. Con esta argumentación se da por terminado este asunto porque es tan obvio que no admite discusión alguna.

 

 

 

*INDISCONTINUO

 

“En el mundo contemporáneo, nadie ha encarnado mejor ese pacto social que la mujer menuda y afable que acaba de cumplir 60 años de servicio INDISCONTINUO a la estabilidad de su país.”

 

En el seno del esperpento que inventó el columnista hay una palabra del español que es harto conocida: continuo. Con ese adjetivo se refiere el hablante a que lo modificado dura, obra, se hace o se extiende sin interrupción. Que lo mencionado es constante y perseverante en alguna acción.

 

Como consecuencia de los significados que tiene el adjetivo mentado en el párrafo que precede a este, existe otro vocablo que se utiliza para negar lo que “continuo” expresa: discontinuo. Como era de esperarse este trae a la mente la idea de interrumpido, intermitente o no continuo. Lo que sucedió con este término es que a la acción positiva le antepusieron el prefijo disque sirve para negar el sentido de la parte que sigue.

 

Llegado a este punto del desarrollo del asunto se hace preciso volver la mirada y la atención hacia la voz del título. Cuando el elemento compositivo in- funciona como prefijo casi siempre trae consigo la noción de negación o sentido contrario del elemento principal del vocablo así compuesto. Ha de tenerse presente que cada vez que aparece in- en un término delante de otro elemento no necesariamente hace funciones de prefijo; puede muy bien formar parte de ese vocablo.

 

Si a la luz delo expuesto en los párrafos anteriores se analiza el pasaje se percata el lector con facilidad de que hay un sinsentido: dos prefijos que niegan la acción. En algunas circunstancias este tipo de presentación produce un efecto de anulación mutua. En este caso lo que acontece es que produce tristeza porque es un invento innecesario.

 

Para llegar a comunicar la idea que pretendió traspasar el columnista bastaba con que se escribiera “ininterrumpido”. Esto así porque cuando se definió lo que discontinuo da a entender se utilizó el equivalente interrumpido. El último adjetivo vale para “continuado sin interrupción”.

 

Uno no acaba de comprender como es que algunas personas inteligentes, cultas y bien leídas se enredan al redactar. El español posee enormes recursos semánticos que colman con creces las necesidades de la comunicación a todos los niveles. No hay que lanzarse a inventar voces para transmitir el mensaje. Basta con emplear con inteligencia lo ya conocido.

 

Más aún si se va a crear algún término hay que tener en cuenta hacerlo conforme con las normas de la lengua. Esto debe hacerse de acuerdo con lo que estipula el genio del español general sin entrar en conflicto con el espíritu de la lengua española.

 

 

 

METÁSTASIS

 

“. ..quería alertar a la comunidad de Luisiana  sobre las desastrosas consecuencias que ha tenido la medida antiinmigrante en el estado hermano del sur y para quenada parecido haga MATÁSTASIS en su área.”

 

Aquí se centra el estudio en una utilización de palabras que refleja de modo fiel la evolución de la lengua española. Dado que el título de la sección es metástasis, hay que pasar primero por una revisión del concepto del cáncer hasta llegar a la metástasis en sí.

 

La primera acepción registrada para el vocablo cáncer es lo que concierne al signo zodiacal. Luego viene la conceptuación de la enfermedad en términos más bien científicos. Una vez terminadas esas tipificaciones se pasa a dar paso a lo quela generalidad de las personas entienden por el cáncer que es el tumor maligno.

 

La cuarta acepción acerca del cáncer es la que interesa en este análisis. Es una acepción más reciente que incluye los aspectos sociales de algo que se propaga de manera anormal e incontrolada; es a proliferación en el seno de un grupo social de situaciones o hechos destructivos.

 

En principio en este caso es una enfermedad social, que afecta al grupo social en el que prolifera sin control para la cual no se conoce una cura efectiva y satisfactoria que no requiera demora y riesgos.

 

Llegado a este punto si se regresa a la metástasis del título en el contexto en que está, puede aceptarse sin cortapisas que se emplee porque su valor es la propagación de un foco canceroso en un órgano diferente de aquel en que se originó. La metástasis es el resultado de la propagación.

 

En el caso específico del texto se trata de que las consecuencias pasen de un estado a otro o de un segmento social a otro; se propagan sin que el fin sea previsto.

 

 

 

MOSAICO

 

“. . .los estudiantes caminan con cuidado por los pasillos evitando un verdadero MOSAICO de goteras.”

 

Se debe confesar que no se entiende lo que pretende expresar el redactor con este mosaico en este sitio. Conforme con lo aprendido durante años de esfuerzo no hay nada que haga entrar en razón este mosaico aquí.

 

Las autoridades de la lengua no reconocen ninguna (doble negación dominicana) definición que abra la posibilidad para que pueda inmiscuirse este vocablo aquí. La intención no es solo eso -hay que confesarlo- más que nada (¡!) es escribir un poco acerca de unos mosaicos dominicanos ya asentados en diccionarios académicos y otros que hace falta comentar.

 

El mosaico académico es la obra realizada con elementos tomados de diversos sitios. Es una composición alcanzada mediante la integración de diferentes elementos. Muchas veces esta pieza una vez realizada es una obra de arte.

 

Los académicos llegan a nombrar algunos componentes que se integran para formar el mosaico: chapa de madera de colores naturales, de madera teñida, concha, nácar y otras materias. No cabe duda de que es una mezcla de diversa procedencia.

 

Los dominicanos han logrado asentar un mosaico en el DAA en el que consta que es una combinación de diversos fragmentos de canciones o piezas musicales que forman un todo. Esta acepción los dominicanos la comparten con los costarricenses y puertorriqueños.

 

No obstante lo anterior, hay más. Entre los pliegues del recuerdo de la infancia reposa un mosaico que servía de piso en República dominicana. Se llamaba mosaico a una pieza uniforme en tamaño y color que se colocaba en el piso de las viviendas.

 

Ha de desatacarse que esos mosaicos coloreados se hacían en fábricas para que resultaran iguales. Con las dos oraciones anteriores lo que se ha tratado de destacar es que no había en estos mosaicos la intención de hacerlos diferentes en apariencia o tamaño.

 

Según parece ese mosaico murió para que aparecieran los terrazos, mármoles, pisos de granito y otros tipos de pisos que han reemplazado a algo que ya no llena las expectativas de los constructores, diseñadores y propietarios de viviendas modernas.

 

Ojalá algún día reivindique al olvidado mosaico de piso que soportó tanto castigo en el pasado y que embelleció tantas viviendas y edificios.

 

 

 

HISTORIA CLÍNICA

 

“B. dijo que la HISTORIA CLÍNICA de R. muestra que la paciente expresó preocupación por su responsabilidad financiera, a sabiendas de que sería una operación electiva y no tenía seguro…”

 

En esta sección se centrará la atención en la combinación destacada en el título, historia clínica, porque es de utilización común en el español de los Estados Unidos. En el cuerpo de esta sección se estudiará esa combinación para determinar cuán adecuada es en el contexto en que se la usa.

 

No hace falta exprimir las meninges para saber que en los Estados Unidos esta “historia clínica” es una descendiente servil de su correspondiente angloamericana medical history.

 

Por desidia muchos traductores caen en la trampa de traducir el objeto de esta sección por una combinación “palabra por palabra” con la inversión de los elementos. En el mejor de los casos hay quienes recurren a “historia clínica” y así entran en el grupo de los cuidadosos aunque se le cierren las puertas al verdadero español.

 

Esa cosa del inglés que se mentó más arriba corresponde en español a la “hoja clínica” del paciente; es en otros casos eso que se conoce como el expediente del paciente. Hasta ahora lo que más se asemeja a la idea del inglés es lo que se denomina “historial clínico” del paciente.

 

Se propone lo de historial clínico porque eso conlleva la idea de una reseña circunstanciada de los antecedentes del paciente. Es el relato de la observación directa del paciente y de sus tratamientos. 

 

Ha de mencionarse aquí que algunos tratadistas sobre este asunto y otros relacionados favorecen llamar esto de “antecedentes médicos o antecedentes personales patológicos”. No hace falta que se añada aquí que la segunda opción pertenece más bien a la literatura que al uso.

 

Si se compara el concepto de historia con el de historial se comprobará que el primero es más general que el último. El primero corresponde mejor a un conjunto de sucesos políticos, sociales, económicos, culturales, etc.; mientras que el segundo es más individual como se comprende de lo que ya se escribió más arriba.

 

Dr. Roberto Guzmán

SINDICALIZAR       

 

“Elcontrato estipula que los empleados SINDICALIZADOS contribuyan un 3 por cientode su sueldo al plan de pensiones. . .”

 

El verbosindicalizar es una moneda común en el español de la actualidad. Hace muchotiempo que se utiliza a diario en los países hispanoamericanos.  No causasorpresa encontrarlo en la prensa escrita.

 

De lo que setrata aquí, en realidad, es de saber si su formación es acertada y si respetalos cánones de la lengua y si hace falta que se lo use porque llena un vacío enla lengua. 

 

Lo que trata deexpresar este verbo y que se lo reconoce el uso es que significa afiliar aalguien a un sindicato. Esto es lo que consigna el DAA para el verbo deltítulo. Sorprende que el único país que reivindica  ese verbo sea Honduras deacuerdo con lo que el mencionado diccionario escribe.

 

La tristerealidad es que el autor de estas reflexiones acerca de la lengua no ha podidoavalar con referencias de otros estudiosos de la lengua su opinión de que elverbo es harto conocido en el español americano.

 

La formación delverbo se ha hecho sobre el adjetivo como se detalla más abajo. La terminaciónque se le ha añadido es una que tienen muchos verbos en español, sobre todo losque se han formado por imitación de verbos franceses, es la terminación -izar.

 

En francéstienen el verbo syndicaliser que está documentado en esa lengua desde elaño 1926. En esa lengua el verbo deriva de syndical que es el adjetivopara lo relativo al sindicato. Ese adjetivo también existe en español pero así:sindical y es lo perteneciente o relativo al sindicato.

 

Es probable queel verbo sindicalizar no prospere porque en español existe el verbo sindicarque es ligar varias personas de una misma profesión, o de intereses comunes,para formar un sindicato. Como curiosidad acerca de este verbo se puedeadvertir que en la edición vigésima tercera del DRAE no significará más“acusar” y que las redacciones de las acepciones todas van a tenernuevas definiciones. La esencia no cambia, pero la  forma de presentarlas sí.Se puede destacar aquí que este verbo ha sufrido muchos cambios en suredacción, casi cada vez que se hace una nueva edición del DRAE.

 

Para cerrar estasección se puede argüir que la conveniencia de aceptar el verbo sindicalizarradica en que el verbo sindicar tiene otras acepciones. Con esto se haría unaespecialización de los dos verbos separándolos, o admitiendo uno más.

 

 

 

POR LA BORDA -*A LA BORDA           

 

“Nopodemos echar A LA BORDA fondos de los contribuyentes y simultáneamente poneren riesgo la vida de los más vulnerables.”

 

Este es un errorde una persona que no tiene conocimiento alguno de la marinería. Casi se puedeasegurar que este periodista desconoce las partes de un barco. Además de lo yaescrito el error que se destaca en el texto es infantil. Eso así porque lafórmula que se oye y se repite es “echar, (tirar, lanzar, arrojar) POR laborda.

 

La borda es elcanto superior del costado de una embarcación. La expresión del título seutiliza para comunicar desprenderse de algo o alguien, voluntariamente oinvoluntariamente. A la definición anterior, la Academia de Madrid le agregauna característica que merece que se destaque: deshacerse inconsideradamente.

 

Este rasgo quedestaca la Academia va en abono del buen uso o de la pretensión de buen uso delperiodista de la locución verbal, pues esa es la idea que él trata de dar aentender en su escrito. Donde el periodista malogró el asunto fue en laselección de la preposición.

 

La locuciónpuede contener otras características como son la brusquedad de la acción a laque se añade, la falta de reflexión o consideración de su valor o importancia.

 

La locuciónestudiada en sentido figurado puede usarse para hacer comprender que se pierdealgo por culpa propia. Ejemplo: “Con mi conducta desordenada he echadopor la borda mi fortuna personal”.

 

 

 

ASPERSOR –PICHUETE

 

Desde la primeraoración hay que dejar claro que la intención que se persigue en esta sección esdivulgar la voz “pichuete” que es poco conocida en las urbesdominicanas a pesar de que se la ha oído en los predios rurales.

 

Un aspersor esun mecanismo destinado a esparcir o dispersar un líquido a presión, como elagua para el riego o los herbicidas químicos. Por los elementos que componen laacepción se entiende enseguida que se usa mayormente ese mecanismo en losjardines o en el campo.

 

En las ciudadespodría decirse que en los edificios puede haber aspersores cuyo destino seaaccionarse automáticamente o a voluntad del hombre para regar agua en elinterior de estas edificaciones y de ese modo combatir los incendios.

 

El pichuetedominicano puede ser el mecanismo de una bomba de riego (reguío, dicen en elcampo) accionada por un motor o mediante electricidad. También es el mecanismode una bomba manual utilizada para fumigar las siembras.

 

Hay que precisarque en realidad se usa la voz pichuete para designar la punta o extremo delmecanismo por donde el agua sale a presión. Por extensión se emplea el términodominicano para aplicárselo al pene por la función que este desempeña alorinar.

 

Hay que celebrarque los habitantes de las zonas rurales puedan también dispersar su creatividadal enriquecer el vocabulario común.

 

 

 

TABAQUERO– TABACALERO

 

“En Miamise perpetúa lo que comenzara en Ibor City, la ciudad de los TABAQUEROS en elsiglo XIX: el florecimiento de la variada comunidad latina en laFlorida.”

 

El propósitoprincipal no es examinar la propiedad del uso del término en la cita, sinodejar bien establecida la diferencia entre los dos vocablos del título.

 

Tabaquero esperteneciente o relativo al tabaco en sus funciones de adjetivo. Tabacalero enesas funciones es perteneciente o relativo al cultivo, fabricación o venta deltabaco.

 

Cuando las dospalabras se refieren a una persona hay otra diferencia. El tabaquero es elobrero que tuerce el tabaco. Es la persona que lo vende o comercia con él. Eltabacalero es la persona que cultiva el tabaco.

 

En RepúblicaDominicana puede observarse que se le da preferencia a la voz tabacalero/a paratodos los aspectos del tabaco. Quizá esta selección fue introducida por loshablantes cultos que prefieren los vocablos más largos.

 

Se hacenecesario aclarar que este torcer usado aquí equivale a elaborar el cigarropuro, envolviendo la tripa en la capa. La tripa es el relleno del cigarro,tabaco o puro. La capa es la hoja tersa de tabaco que es la envoltura superiordel cigarro puro.

 

En RepúblicaDominicana la tabaquería es la fábrica donde se elaboran tabacos. Esa acepciónla comparte con México, Cuba y Puerto Rico. Los dominicanos tienen unaexpresión: “el tabaco es fuerte pero hay que fumárselo”. Con eso serefiere quien habla a una situación o circunstancia difícil de soportar osortear pero en la que no hay salida sino soportarla.

Dr. Roberto Guzmán.-

BIJIRITA

“. . .pasa a vuelo de águila por la política nacional norteamericana, y a vuelo de BIJIRITA alimentada con poco alpiste por la local.”

Cada vez que un lector tropieza con una voz como la del título le entra deseo de echar a andar las voces propias de su español nacional sin importarle si los demás van a comprender lo que se expresa.

Después de encontrar en el DAA lo que es la bijirita al autor de estos comentarios le entran deseos de rememorar una avecilla dominicana llamada maroíta que estuvo fuera de los diccionarios hasta la publicación del DAA. Este pajarito dominicano trae recuerdos de la niñez. Para la avecilla dominicana el DAA propone un nombre sinónimo: bobito. La información es que mide unos 15 cm de longitud. La Sra. Dodd en su libro Endangered & endemic birds of the Dominican Republic (1992) para maroíta recoge la traducción al inglés: flycatcher.

Hay que dejar de lado los recuerdos y regresar al meollo de esta sección acerca de la voz del título. Lo que desencadenó el recuerdo del ave dominicana es que la bijirita es, entre otras cosas, un ave. En Puerto Rico es un ave cantora de hasta 12 cm de longitud.

En Cuba es un tipo de cometa (chichigua) de menor tamaño formado por un papel sin armazón. De acuerdo con la descripción es posible que esta cometa sea la que se conoce en República Dominicana con el nombre de “capuchino”.

Cuando se le aplica el nombre bijirita a una persona es un individuo delgado y de baja estatura. Es además el cubano hijo de padre español. En Cuba también es un ave pequeña que aparece en los meses de invierno.

Una vez que se termina el recorrido por las acepciones de la voz del español americano puede uno caer en cuenta del significado real que se le atribuye a esta en el texto.

Una vez más hay que recordar a estos columnistas que sus escritos no son solo para consumo de los nacionales de su país. Con el avance de los medios de comunicación actuales son muchas las fronteras que se trascienden.

 

ENGATILLAR(SE)

“Pero hubo una tercera, para mí la más imprescindible de todas, que se me quedó ENGATILLADA y que públicamente le hago hoy. . .”

Para poder descifrar lo que el columnista expresa con esta palabra en este sitio hay que entender primero el sentido concreto del verbo engatillar en la lengua común. Una vez hecho eso se hace necesario reconocerle un sentido abstracto o figurado.

En los diccionarios comunes engatillar es en funciones de verbo pronominal con respecto de una escopeta o de otra arma de fuego que le falló el mecanismo de disparar.

Como en la oración que se copió no se trataba de disparar o de usar arma de fuego, debe el lector suplir con sus conocimientos previos y deducir que es un modo pintoresco de dar a entender que una pregunta no se formuló.

No hay que hacer reparos a esta suerte de escribir. Es uno de los recursos más utilizados en las lenguas modernas. Es más, mientras más se adentra en la lengua una persona, más fenómenos de este tipo encuentra. Muchos de ellos pasan inadvertidos en la actualidad porque son moneda corriente en el habla y la escritura.

Aquí se pasó del sentido recto al figurado. Podría escribirse que en esta oración hay rasgos de metáfora. Literalmente lo que falló no fue el mecanismo de disparar, sino que por alguna razón desconocida (olvido, falta de espacio) el sujeto no pudo plantear la pregunta que más deseaba.

 

RESTAURANTERO

Los hoteleros, RESTAURANTEROS y comerciantes acapulqueños están muy enojados porque el gobierno del presidente. . .”

El propósito de esta sección es compartir sorpresa con los lectores. Más abajo se expondrá el motivo de la sorpresa para saber si los lectores también demuestran asombro en lo que se encontró cuando se encaminaron las diligencias para encontrar información acerca de la palabra del título.

Cuando se investiga en el diccionario de las autoridades de la lengua y se consulta con respecto a restaurantero se llega a un sitio en el cual se le dice al lector que es palabra de dos géneros y que en México es persona que dirige o tiene un restaurante.

La sorpresa surge cuando se compulsa sobre la palabra restaurador que es la de remisión. Al llegar a restaurador se encuentra el curioso con que después de las acepciones acerca de las restauraciones de arte viene la persona que tiene o dirige un restaurante.

En México, país que se menciona en el DRAE hay por lo menos más de cien millones de habitantes. Esa cantidad es más del doble de los hispanohablantes de España. Hay que acreditar esa gran masa de hablantes y demostrar mayor respeto por ellos. Lo del restaurador para restaurantes es materia que pertenece a la historia.

Son muchas las palabras que los mexicanos han aportado al español común. Una más que se reconozca no le va a cambiar la fisonomía a la lengua corriente. No hay lugar a que se mencione lo del restaurador en el sitio del restaurantero. Para la persona que esté en busca de restaurador con ese valor que llegue a esa acepción por medio de ese vocablo.

Si a la gran cantidad de hablantes de español mexicano se añaden los de los demás países de América que también emplean ese adjetivo o nombre para las personas que regentean, administran o son propietarios de restaurantes, las demás palabras que poseen el mismo significado quedan muy atrás en el uso y estimación del universo hispanohablante.

 

COITO

“Así sobrevive el italiano Silvio Berlusconi, pese a sus filmadas orgías con menores, o resistió Bill Clinton, argumentando que el COITO oral con Mónica Lewinsky no era sexo.”

No cabe duda de que a veces las personas que publican artículos en los periódicos incurren en errores infantiles. El vocablo destacado en el pasaje es una prueba al canto de lo mencionado en la primera oración.

Por donde quiera que se aproxime el curioso al asunto de lo que es el coito lo que va a encontrar es una cosa muy diferente a lo que señala el columnista en su oración. Se revisará más abajo el concepto del vocablo del título.

La Academia de Madrid para coito con todo pudor coloca una definición insípida: cópula sexual. Esto obliga a perseguir el significado de copular que es unirse o juntarse sexualmente.

El Diccionario Moliner para cópula es más directo y completo. Asienta que es la unión del macho y la hembra de los animales superiores para la fecundación.  En los tiempos modernos es de dominio general que la única forma de fecundar es a través de los órganos sexuales.

No son pocas las palabras que dejaron ya de ser tabú. Lo que hizo Clinton con la Lewinsky tiene otro nombre que algunos llaman ahora de sexo oral. Este oral no tiene nada que ver con la lectura ni ruido articulado de voces, sino con la boca.

El inglés le ha metido varias expresiones al español con respecto de esta actividad; de ahí que en la actualidad muchos hablen de “hacer el sexo”. Las partes pudendas y los actos sexuales son los sujetos que más excitan  la imaginación popular, de ahí que en el nivel coloquial se les denomine con muchas y variadas palabras.

 

MEMBRECÍA - *MEMBRESÍA

“El grupo activista No Casinos, cuya MEMBRESÍA incluye a pesos pesados tales como. . .”

Esta palabra tiene un sabor propio. Esa frase que antecede tiene su razón de ser. Se explica: el autor de estos comentarios hace unos años cayó en el error. Más grave todavía, lo hizo cuando estaba redactando un documento que iba a ser distribuido al público. Esa es la manera más denigrante de aprender. Errores como ese no se olvidan. En mi redacción escribí “membresía” que es el peor de los dos.

El DRAE trae el vocablo membresía como nombre femenino que se utiliza en seis países americanos para referirse a la “condición de miembro de una entidad”. En cinco países el mismo vocablo tiene el valor de “conjunto de miembros”.

Si al consultar las palabras del título se busca la que lleva la C (ce), esa ni aparece en el diccionario de la RAE. Si se lleva la consulta al DPD, y se escribe membresía, lo que hace aparece es una remisión a consultar membrecía.

La razón la ofrece el DPD atribuyéndosela al seseo americano. La grafía correcta -afirma ese diccionario- es con la ce (C) porque el sufijo para formar este tipo de derivados es -cía, de allí que se escriba abogacía, clerecía y otros. No conforme con esa explicación para despejar la duda con mayor precisión ese diccionario escribe:”la terminación -sía es propia de los sustantivos derivados de nombres o adjetivos que terminan en -s: burguesía (de burgués), feligresía (de feligrés).”

Esta voz es de alguna manera influenciada por el inglés, por la voz membership, que en esa lengua corresponde exactamente a lo que la RAE reconoce que significa en los países americanos.

Como se comprende de la confesión del primer párrafo no es posible vacunarse contra todos los errores. Se cumple el dicho aquel de que “al mejor escribano se le va un borrón”. 

Dr. Roberto Guzmán

BOQUERA – BOKYE– BOKE

 

Algunos de los lectores puede que conozcan lo que significa la voz boquera que figura en el título de esta sección. Es poco probable que sepan esos lectores lo que significan las otras dos voces que constan también en este título. Se abundará en estos asuntos en el cuerpo de esta sección.

 

La palabra boquera del repertorio oficial de la lengua española remite a otro vocablo para explicar la acepción que interesa a esta parte del estudio. Envía a la palabra bocera que es la excoriación en las comisuras de los labios.

 

Es la bocera que interesa aquí lo que se mencionó antes a lo que añade la Academia “. . .y les impide abrir la boca con facilidad”. La excoriación a la que se refiere el DRAE es a la que resulta cuando hay desgaste o se arranca el cutis o el epitelio lo que ocasiona que la carne quede al descubierto. Este epitelio es el tejido que reviste la superficie de la mucosa bucal.

 

Las voces segunda y tercera en el título pertenecen al criollo haitiano. La segunda es bòkyey la tercera boke. Con ellas se refieren los haitianos al fenómeno que los dominicanos conocen muy bien como boquera que en lenguaje corriente son rajaduras o úlceras en las comisuras de los labios.

 

La razón principal para traer las dos voces del haitiano es porque se piensa que ellas descienden del español dominicano. Las voces del francés y del haitiano que sirven para mencionar los labios y la boca difieren mucho de la emisión fonética de las dos voces del título que pertenecen al haitiano. Se asegura que el parecido fonético entre la palabra del español dominicano y las del haitiano para designar el mismo tipo de dolencia puede retenerse para afirmar que las dos del haitiano salieron del dialecto dominicano.

 

 

 

DESARROLLO

 

“No hay grandes hoteles ni DESARROLLOS turísticos.”

 

Aunque a simple vista parezca obvio lo que el “desarrollo turístico” empleado aquí significa si uno se detiene a analizarlo no resulta derecho sin accidentes.

 

El verbo desarrollar que es el que se encuentra en el seno del desarrollo da a entender que algo acrecienta, se incrementa. En los casos en que el verbo se aplica a comunidades humanas se acepta por crecer económicamente, progresar. En materia económica el desarrollo es la evolución progresiva de una economía hacia mejores niveles de vida.

 

Este “desarrollo turístico” que se encuentra en esta frase parece relacionarse con algo que se conoció en el español dominicano como “polo turístico” para referirse así a una zona oficialmente delimitada cuyo desarrollo se trata de lograr mediante diversas medidas de favor a los hoteles que en ellas se establezcan.

 

La conveniencia que hay en utilizar la solución dominicana es que el DRAE conoce el polo industrial que es uno parecido al que se definió antes pero orientado a atraer inversiones industriales a una zona determinada.

 

El término desarrollo en esta combinación no satisface totalmente el cometido por la vaguedad de este con relación al turismo como se demostró más arriba. En el caso de la solución dominicana existe la ventaja de que polo se retiene como sitio de convergencia en el cual se concentran los incentivos.

 

 

 

FARMACÉUTICA

 

“Las FARMACÉUTICAS están desarrollando una versión más pura y potente del segundo medicamento del que más se abusa en el país. . .”

 

Las farmacéuticas son las mujeres que obtuvieron un diploma que las acredita para ejercer la farmacia. Los farmacéuticos son los hombres que han conseguido lo mismo.

 

Si se lee a derechas el texto copiado inmediatamente debajo del título esto quiere decir que esas mujeres que ejercen el oficio de la farmacia están desarrollando une versión más pura. . . etcétera.

 

Naturalmente ningún cristiano piensa que este avance en las investigaciones acerca de medicamentos lo están logrando las mujeres sin ayuda de los hombres. El propósito de la reseña periodística era otro muy diferente al que se ha destacado aquí.

 

Todo el lío y el error en la redacción proviene de una mala digestión de vocablos parecidos entre dos lenguas que como casi siempre ocurre en estos casos sucede entre el español y el inglés.

 

El término farmacéutico es ante todo un adjetivo que como todos lo de su clase denomina las cosas que son relativas o pertenecientes a la farmacia. En sus funciones de nombre puede ser masculino o femenino y designa a la persona -como se escribió antes- que provista de un título académico ejerce o profesa la farmacia.

 

En el texto de la cita se nota enseguida que se utiliza la palabra farmacéutica en tanto que nombre y para designar a las empresas que se dedican a la fabricación de medicamentos.

 

En inglés se denomina pharmaceutical con funciones de adjetivo a las cosas que tienen relación con farmacia o con la manufactura y venta de productos farmacéuticos. Por esos fenómenos de las lenguas se dice y escribe en lengua inglesa que los laboratorios son farmacéuticos lo que en esa lengua es pharmaceutical.

 

Por extensión en inglés para referirse a las grandes empresas que se dedican a la producción de remedios aluden a ellas con la misma voz antes mencionada en función de nombre. Ese ensanchamiento no es recomendable hacerlo en español. No se puede llevar el vocablo a desempeñar funciones que no le corresponden.

 

Sería muy raro que este tipo de traslado fuese posible en español. La lengua está demasiado regimentada en la actualidad y esta suerte de cambios es difícil. Solo resta continuar llamando esta actividad con el nombre de “industria farmacéutica”; o laboratorios farmacéuticos. Hay quienes hasta llaman de “laboratorios farmacológicos” los centros en los cuales se fabrica no se crean nuevos medicamentos.

 

 

 

DE CARA A

 

“. ..Ingresos que le permitirán aumentar sus recursos DE CARA A las primarias de New Hampshire.”

 

Hace un tiempo ya que viene abusándose de la combinación del título. Se usa con exceso porque a algunos periodistas les parece interesante. Casi puede decirse que es un asunto de moda. Es de esas expresiones que salen a la luz y cobran auge. Todos los redactores la utilizan porque se sienten de ese modo que están al tanto delo que acontece en el idioma.

 

Como sucede con todas las cosas que se abusan, se incurre en exceso. El uso no es apegado a las buenas costumbres de la lengua. Sobre todo del buen uso de las expresiones.

 

Hay que tener encuentra lo que recomienda el Manual de español urgente que puede consultarse en línea a través del portal de la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) 2008. Este manual recomienda que se evite su uso en lugar de parra.

 

Se ha escrito y repetido muchas veces ya por medio de estas reflexiones. La sencillez es una característica que redunda en beneficio del lector. La comprensión del mensajes más directa cuando se leen textos redactados en estilo claro, sin palabras rebuscadas.

 

Ocurre con frecuencia que cuando la persona que redacta se aventura a traer en su auxilio recursos que no maneja bien cae  en el error.

 

 

 

A POCO QUE

 

“A POCOQUE miremos a nuestro alrededor nos daremos cuenta de que el mundo precisa del fermento de una nueva cultura, capaz de avivar el respeto hacia el ser humano.”

 

Esta expresión conjuntiva no es de uso muy común en la actualidad. Sobre todo en el español de los países americanos. Tiene otras semejantes con la ayuda de “poco “que significan lo mismo.

 

Estas otras son “con poco que, por poco que”.

 

Todas ellas traen consigo la idea de que la cosa necesaria para determinar el suceso de que se trata es pequeña. Otras veces el significado de la expresión es concesivo, es decir, que lleva consigo la idea de que lo expresado en la oración principal se realizará o se hará aunque lo que se expresa en la oración que lleva la conjunción sea insuficiente.

 

Para no dejar cabos sueltos hay que despejar que las conjunciones concesivas son las que en el caso de lo que se trata queda desvirtuada la oposición que ordinariamente expresa la oración afectada por la conjunción.

 

Para que resulte más fácil entender el asunto vale la pena que se mencione la conjunción concesiva típica que es “aunque”. Si se piensa en las funciones de esta resulta más cómodo comprender el funcionamiento de la conjunción concesiva.

 

En español existen otras expresiones que desempeñan este papel y que son bien conocidas del hablante. Pueden mencionarse entre ellas: “así y todo, aun así, aun, bien que, si bien es cierto que, aun cuando, a despecho de, sin embargo, empero, aun con eso” y otras que se sería muy largo enumerar.

 

Hay que rogar para que los columnistas de los periódicos de amplia circulación no le compliquen la tarea de la lectura a sus seguidores. Si enredan el mensaje oscurecen el entendimiento a los lectores comunes.

 

 

 

APLIQUES

 

“Da igual el tamaño de tus pechos, deben estar sujetos. Evite los sujetadores con aro y/o APLIQUES metálicos. Lo más importante es que el pecho se mueva lo menos posible mientras hace deporte. . .”

 

Causa sorpresa encontrar en este contexto la palabra que desciende del francés usada para estos menesteres. No hace largo tiempo que la RAE acordó incluir en su diccionario el vocablo del título para aplicárselo al candelabro o aparato de luz destinado a ser aplicado a la pared. Esta acepción ya la tenían aceptada los cubanos en su español antes de la acción de la Academia.

 

Luego de esa inclusión en el DRAE puede encontrarse que también se ha aceptado que el aplique es una pieza de decorado teatral, definida a contrario, “que no sea el telón, los bastidores y las bambalinas”.

 

Los argentinos reconocen otro aplique que es el “adorno que se cose o adhiere a un aprenda de vestir”. Con este valor lo reconocen los hablantes del inglés con la salvedad de que conservan la forma de escribirlo del modo original del francés, con las dos pes y el acento agudo sobre la última vocal: appliqué.

 

El DAA asentados de las grafías del español, con o sin el acento agudo. La primera es de uso en Cuba, Argentina y Uruguay para el añadido al cabello para suplir la falta de este. En Venezuela escrito de este modo es una molestia excesiva y continuada. En Chile el apliqué es la lámpara fijada en la pared.

 

Mediante la lectura de lo anterior se nota que el uso del aplique en el caso del texto excede todo lo que asientan los diccionarios. Va más allá del concepto que el francés reconoce. Como resultado de esta comprobación hay que calificar el uso de impropio y particular. 

Dr. Roberto Guzmán

DATA           

“En esta década todas las elecciones han sido duramente criticadas porque ya no es un secreto que C. controla la DATA electoral. . .”

Lo que se persigue es aclarar el valor semántico del término del título al tiempo que se demuestra que se ha usado mal en la frase recogida. Una vez que se termine con esa tarea se procederá a descorrer el velo y exponer el origen del error.

En el diccionario elaborado por las Academias para consumo general no hay nada que indique que data puede ser utilizado en una frase como la que engalana esta sección. La data más conocida es la nota que señala la fecha y el lugar en que ocurre algo.

En otros tiempos la palabra del título se utilizó al principio de las escrituras latinas inmediatamente antes del lugar y la fecha. Como una reliquia de esa costumbre todavía en la actualidad algunos escribanos o notarios al redactar un documento lo encabezan con la palabra “dado o hecho” seguido de la indicación de lugar y fecha.

No hay que devanarse las meninges en argumentaciones con respecto de la impropiedad del empleo del término con el valor que se le atribuye en la oración copiada. Se pasará de inmediato a dejar en claro de donde procede el yerro.

La manera de introducirse esta data en español es mediante el inglés. En esa lengua sí tiene los significados que el articulista pretendió que se le reconociese en su redacción. A tal punto es la penetración cierta que en Puerto Rico el vocablo “data” sirve para denominar el “conjunto de datos estadísticos”. De este modo lo recoge el DAA de la Asociación de Academias.

Antes de ir más lejos vale la pena que se recuerde que data es el plural de datum. De allí que en inglés algunas editoriales obliguen a sus redactores a utilizar el verbo en plural cuando utilizan la voz data. Datum es el participio pasado sustantivado de dare que como es fácil de deducir equivale a dar en español.

En lengua inglesa data la voz del título comprende tres acepciones principales. La más importante en la actualidad es la que causó el tropezón del articulista y se acerca mucho ese concepto al que se mencionó más arriba como copiado por los puertorriqueños: son datos, informaciones numéricas o estadísticas acerca de hechos.

La voz del inglés no solo se ha entremetido en español sino que se ha inmiscuido en el francés para designar en esa lengua lo mismo que hace en español. Los franceses aclimataron el concepto del inglés con la voz de esa lengua données (=datos, informaciones).

En español se utilizan algunos términos de informática con la palabra correcta, tales como base de datos, archivero de datos, fichero de datos, proceso de datos, estructura de datos y otros más.

En el texto de la cita lo que debió aparecer es “estadística o información”. Una vez enmendado sería “…que controla la información electoral…” o “…que controla la estadística electoral…”

La solución más sabia sería “…que controla los datos estadísticos electorales…”

 

OTORGAR

“. . .con un bloque y tapa de cilindros en aluminio fundido, lo que le OTORGA poco peso”.

Es impropio aquí el uso del verbo otorgar en esta frase. La veracidad de lo enunciado en la oración in mediatamente anterior a esta saldrá de la exposición que se hará más abajo. Este no es un caso aislado del uso del verbo ensanchándole su campo semántico. 

Por si acaso a alguien le surge la duda, se repasarán rápidamente las acepciones del verbo otorgar. El verbo significa: consentir, condescender, o conceder algo que se pide o se pregunta. Es hacer merced y gracia de algo. En Derecho es disponer, establecer, ofrecer, estipular o prometer algo. Se han vertido aquí casi al pié de la letra las acepciones.

Ahora cabe que uno se pregunta cómo hacer para que quepa uno de estos verbos de las acepciones anteriores en la frase del ejemplo al principio de esta sección sin que se altere el sentido de ella. No hace falta que se recalque que con eso se pide un imposible. 

Además se puede añadir que otorgar es: dar, ceder, acordar y dispensar. Ninguno de estos sinónimos puede hacer la función de conferirle sentido a la cita. La única explicación que se puede ofrecer para una impropiedad de este calibre es que el periodista estaba en otra esfera sideral mientras tecleaba su artículo.

Una propuesta puede hacerse en español pedestre para reemplazar el discutido verbo de esta sección. “. . .que le añade poco peso”. O en sentido inverso: “. . .que pone poco peso”.

Poco a poco se va convirtiendo en una realidad indiscutible que cada vez que las personas que escriben por los periódicos introducen palabras “domingueras” en sus escritos penetran en un terreno movedizo que los expone a errores.

 

COMPAÑERO/A SENTIMENTAL

“”. . .dijo C.P.M., una de las dos hijas que el ex mandatario tuvo con su COMPAÑERA SENTIMENTAL C.M.”

Esta combinación que ocupa el sitio del título ha hecho su aparición en los medios de comunicación pública no hace largo tiempo. Hasta la Real Academia cuando trae el adjetivo sentimental lo califica de eufemismo que corresponde a las relaciones amorosas sin vínculos regulados por la ley.

La noble capacidad que tiene el ser humano de experimentar impresiones en el alma es lo que se encuentra en la base de lo que se denomina en su función adjetival de sentimental. Es algo que pertenece al espíritu. De allí que ese sentimiento afectivo constituya la idea de lo que es el amor. Lo sentimental viene dado por medio de las emociones, de los afectos.

Los medios de comunicación ya sea por norma de los editores y propietarios o por miedo a las demandas legales han moderado en gran medida el tono de sus expresiones. De allí que se recurra con inusitada frecuencia a llamar “presunto” hasta a la persona que las autoridades han agarrado con las manos en la masa, en flagrante delito. Como parte de esta tendencia han desparecido algunas voces como por ejemplo en este caso el vocablo concubina.

El DRAE al definir el concubinato lo hace así: “Relación marital de un hombre y una mujer sin estar casados”. El término marital se refiere a las relaciones de la vida conyugal. El último movimiento de la Academia de la Lengua ha llevado a ese colegio a tildar de cónyuge a la persona unida a otra en matrimonio.

En algunas situaciones al tipo de relación que existe entre dos personas sin que medie sanción legal se denomina “relación extramatrimonial” sobre todo cuando una de ellas está ligada a una tercera por vínculos matrimoniales.

La sociedad moderna ha introducido muchos matices entre estas relaciones entre personas. Además las leyes han sancionado con holgura los derechos de los hijos de esas relaciones.

El propósito principal cuando se recurre a un calificativo como “compañero/a sentimental” es suavizar las palabras para no condenar el tipo de relación. De esta manera se respetan las relaciones sin tomar partido acerca de ellas. Quizá así se adopta una posición neutra al respecto.